Alrededor de Aquí (Here, 2024) de Robert Zemeckis

Aquí y una hermosa metáfora del paso del tiempo en un mismo lugar.

Cierro las páginas del cómic Aquí de Richard McGuire. Me lo he leído dos veces seguidas detenidamente. Lo mismo he hecho con la película de Robert Zemeckis. Dos visionados. Las dos obras, el cómic y la película, me han emocionado profundamente. Cada una con su lenguaje y por distintos motivos.

Robert Zemeckis se ha arriesgado con su propuesta. De Richard McGuire toma la premisa e incluso hay momentos en los que lleva a la pantalla la manera especial de contar del ilustrador. El trabajo del cineasta no ha sido ni elogiado ni comprendido. Es más, ha pasado sin pena ni gloria. Otras polémicas han ocupado las páginas o los comentarios; sobre todo, el uso de la técnica para rejuvenecer a dos de sus protagonistas (Tom Hanks y Robin Wright). Pero a mí es una película que me ha tocado, que me ha dicho cosas, que me ha hablado, que me ha hecho sentir…

Sigue leyendo →

Supervivientes en el mar. Náufragos (Lifeboat, 1944) de Alfred Hitchcock / El mar no perdona (Seven waves away, 1957) de Richard Sale

Dos barcos hundidos y los supervivientes a la deriva en un bote salvavidas. Dos maneras de presentar las desgracias y las dinámicas de dos grupos de seres humanos que hacen lo que pueden por salvar la vida. La primera es de las obras más originales del maestro del suspense, con fondo bélico y toques de cine de propaganda en plena Segunda Guerra Mundial. La segunda es un drama contundente, una película que plantea distintos y complejos dilemas morales sobre decisiones que tomar para poder sobrevivir, decisiones al borde de la muerte.

Náufragos (Lifeboat, 1944) de Alfred Hitchcock

Supervivientes a la deriva. En Náufragos, el grupo frente al nazi…

Un barco es torpedeado por un submarino alemán que también a su vez ha sido destruido. En una barca salvavidas van subiendo los supervivientes: una periodista, una enfermera, una mujer con su bebé muerto y varios hombres civiles o que forman parte del personal del barco con distintos cargos (uno de máquinas, un marinero herido, un mayordomo, un operador de radio, un empresario naval…). En el último momento, rescatan a un alemán que ha sobrevivido del submarino. Las distintas posturas respecto al prisionero van creando las tensiones en el grupo, además tienen que luchar juntos por su supervivencia.

En Náufragos es evidente cómo el alemán no solo es el que crea la tensión y división en el grupo, sino que también sabrá ir manipulando a los supervivientes y llevándolos a su terreno. Es el único además que esconde utensilios tan útiles para la supervivencia como una brújula. También se hace valer y es fuerte dentro del grupo, pues muestra no solo que no desfallece (luego se sabrán los motivos), sino que tiene conocimientos médicos y también de navegación. Va ganándose adeptos, mientras que otros no terminan de fiarse nunca de él.

En un momento dado, arrastrando varias vicisitudes, mal tiempo, debilidad física y mental del grupo, parece que el alemán no solo va a convertirse en líder, sino que les dirige directos a un destino de lo más negro.

Sigue leyendo →

Un libro soñado. Tiempo de vivir, tiempo de revivir. Conversaciones con Douglas Sirk de Antonio Drove (Athenaica ediciones, 2024)

Douglas Sirk, un hombre sabio y elegante, es el protagonista de este libro. Antonio Drove juega para el título de su libro con el título de una de las películas más bellas del realizador: Tiempo de amar, tiempo de morir.

Si el nombre de Douglas Sirk está en la portada, este libro va llamar mi atención. Ya lo he dicho en otras ocasiones. De pronto, hay libros con los que conecto irremediablemente. Este lo hace de manera inevitable. El cine de Douglas Sirk ha sido importante para mí. Sus películas son una fuente inagotable de maneras de contar. Su dominio del lenguaje cinematográfico es un deleite. Y cómo a través de un género tan denostado como el melodrama hace una interesante lectura de la vida explica su exquisita y elegante personalidad.

En una de esas librerías con encanto, que tanto me gusta visitar por mi ciudad, la persona que me acompaña me dice que me regala un libro. Veo en la estantería un volumen que ya he perseguido varias veces, que ha vuelto a ser reimpreso, Tiempo de vivir, tiempo de revivir. Conversaciones con Douglas Sirk de Antonio Drove (Athenaica ediciones, 2024), y me digo que esa es una buena oportunidad para conseguirlo.

Es una publicación con mucha historia sobre sus hombros. La primera vez que apareció fue en 1995, financiado por la Comunidad Autónoma de Murcia en coedición con la Filmoteca Regional de Murcia y la Editora Regional de Murcia. El director de cine, Antonio Drove (un gran desconocido para mí), lo publica para que no se pierda en el olvido un trabajo que hizo para Televisión Española a principios de los años ochenta. Grabó una extensa entrevista al director Douglas Sirk en Suiza para ilustrar cada una de las películas que se iban a emitir en un ciclo dedicado al realizador. Una entrevista mítica, que por distintos avatares, no volvió a emitirse e incluso el propio Antonio Drove, tras la publicación del libro, no llegó a tener idea alguna de si todavía existía copia en los archivos de Televisión Española.

Años después, en 2019, vuelve a publicarse. El libro ha tenido distintas ediciones y la última reimpresión de 2024 es la que tengo en mis manos. Leo en la última página, en los agradecimientos del editor, que sí han podido constatar que los capítulos de Directed by Douglas Sirk; es decir, los distintos episodios que recogen la entrevista que grabó Drove, no se han perdido. Ahora sí, por líos burocráticos y entre departamentos, permisos audiovisuales y no sé cuántos inconvenientes, no es posible que sea fácil acceder a dicho material. ¿No sería interesante a partir de toda esta historia y todo el material que se pueda recopilar construir y montar un documental? ¿Es misión posible superar todos los obstáculos?

Sigue leyendo →

Cóctel de películas por San Valentín: sobre amor, descubrimientos y revelaciones

Estoy viviendo últimamente buenos momentos cinematográficos, así que me ha parecido buena idea escribirlos. Que mejor que celebrar un día dedicado al amor (quitemos los artificios comerciales) que alimentando una pasión que nos cuida. Y ¿qué película, incluso las de más mal rollo, no esconde en el fondo una historia de amor?

The Brutalist, la magia de la sala de cine

Pildora de amor 1. The Brutalist o un hombre roto.

Disfruté del espectáculo del cine con una sala llena: The Brutalist de Brady Corbet. Me hubiese gustado verla en una sala de esas enormes de mi infancia con el telón que tapaba la pantalla para vivir la magia completa. La película de Corbet es una de esas películas largas a lo West Side Story, Lawrence de Arabia o Camelot con su intermedio y todo… Un largometraje donde todo se cuida, desde los créditos del principio, porque así se completa una obra.

The Brutalist tiene imágenes de esas que ya no olvidas. Como la llegada al nuevo mundo del protagonista, el arquitecto László Toth (Adrien Brody), después de haberse roto por completo con la brutalidad de los campos de concentración. Lo primero que ve es la Estatua de la Libertad invertida. En un principio, no sabemos bien dónde se encuentra si un tren de la muerte, si en un campo hacia una cámara de gas… No distinguimos dónde quiere o dónde intenta salir, hasta que se descubre que está en un barco y que sale fuera, al aire libre, para ver Nueva York.

Me gusta cómo me cuentan ese relato de un hombre quebrado que llega a EEUU y tiene que seguir lidiando, sin poder recompenerse nunca. La película baila entre dos frases. Una la escribe su esposa en una carta. Su voz se oye en off durante los primeros minutos y le dice: «Quienes más libres se creen, son quienes más lejos están de la libertad». Y la otra forma parte de un discurso que da su sobrina en una muestra de la obra arquitectónica de su tío en el epílogo: «Lo importante no es el camino, sino el destino».

Entre medias, está el proyecto creativo de un hombre que es artista y todo lo que no puede decir, expresar, sentir o contar lo deja en un edificio. No le salen las palabras, no escribe, pero sí puede plasmar en una obra arquitectónica lo que siente.

El camino de László está lleno de dolor, tragedia y daño. Todo lo sufre en un cuerpo y un alma que ya están rotas por el horror sufrido. Dentro de la desgracia, solo puede dejar su firma. Una biblioteca donde lo importante es la luz que entra en un espacio diáfano o un edificio brutalista que significa muchas cosas, incluso cada medida revela algo en concreto. Si venía de una Europa que era puro infierno aterriza en una tierra que no es ningún sueño, sino una pesadilla. En todas partes, hay personas que pisan y los que son pisados. En el infierno y en la tierra prometida.

Buster Keaton, cara de palo tierno

Otro momento especial fue en el salón de casa de mi madre. Nos preparamos una noche para ver El héroe del río (Steamboat Bill, Jr., 1928) y desde que empieza hasta que termina lloramos de la risa. Y sientan tan bien esas risas. Buster Keaton recibe los envites de la vida con su cara de palo y transmite golpe tras golpe una ternura infinita. Yo reía, pero tenía ganas enormes de meterme en la pantalla y abrazar a Willie. Está llena de momentos cumbre, pero no me voy a ir a la tempestad, sino cuando su padre se empeña en entrar en una sombrerería para que se quite la boina y se compre un sombrero. Es sublime el rostro de Keaton con distintos sombreros y su empeño por conseguir llevarse uno que le gusta y a su padre le espanta…

Supongo que me estoy preparando para el gran acontecimiento que voy a vivir este sábado: El maquinista de la general(The General, 1926) con una banda de jazz en directo. Creo que voy a reír y llorar a la vez.

Odas al mal rollo

Píldora de amor 2. Longlegs y todo el mal rollo del mundo.

No, no es fácil generar mal rollo a través de una película. Me ha pasado últimamente con dos largometrajes. Por una parte, Longless de Osgood Perkins (sí, sí, el hijo de Anthony Perkins). Desde el segundo uno transmite una atmósfera que provoca incomodidad. Todo es a través de la mirada extraña de una agente del FBI, que arrastra varios traumas. Cómo está contada la historia, los movimientos de cámara, la interpretación de los actores, el villano más raro que os podáis imaginar, unas muñecas que dan grima pero a la vez son perfectas, los distintos formatos de pantalla para contar la historia…, todo crea en el espectador unas sensaciones que generan malestar. Como ese miedo que provoca caer a un abismo inexplicable.

La otra que me ha generado muy mal rollo ha sido una española, Salve María de Mar Coll. La directora convierte la maternidad en la peor de las pesadillas. Tiene momentos que provocan auténtico terror y pavor. Juega con el suspense y el miedo. Mar Coll realiza una radiografía estremecedora de una madre con depresión posparto. Sufrí cada instante con ella y con su bebé, Eric.

Lo interesante es que esa madre es novelista, crea universos y mundos. Y su depresión se convierte en material literario. Escribe lo que no puede gritar. Lo que le avergüenza y le da pánico expresar. De nuevo, una mirada que cuenta el infierno que vive. La protagonista, esa madre al borde del abismo, lee un suceso de otra madre que mata a sus bebés en una bañera y su mente se obsesiona con esa historia, porque está sintiendo cosas que la hacen tener mucho miedo de sí misma. Por cierto, nunca un cuervo que entra en una habitación me dio tan mal agüero.

Sigue leyendo →

Sobre Nora Ephron: de libros, anécdotas, películas y otras recetas

Nora Ephron deja su huella en una de las musas de la comedia romántica, Meg Ryan, y que fue la protagonista de varios de sus guiones.

Estas Navidades decidí hacerme a mí misma un regalo de Reyes. En uno de esos días en que me hago una ruta de pequeñas librerías que me fascinan, en una de ellas un libro me llamó, ya lo había hecho en otras ocasiones, pero me había resistido. Un libro de tapa dura, perfectamente editado e ilustrado con cuidado y cariño. Dicho volumen recogía dos de los últimos libros de Nora Ephron, periodista, guionista, novelista, dramaturga y directora de cine. Estos libros son No me gusta mi cuello y No me acuerdo de nada (Libros del Asteroide, 2024). Los dos recopilan una serie de textos con reflexiones, anécdotas, opiniones, recetas, listados…, que dejan al descubierto el personal universo de Ephron, su filosofía de vida. No me pude hacer mejor regalo. Los devoré y de alguna manera noté una fuerte conexión con esas palabras.

También curiosamente durante esas fechas vi la última película de Meg Ryan, también dirigida por ella, que ha pasado sin pena ni gloria y como todo comedia romántica que se precie, mirada por encima del hombro. Yo no solo la disfruté, sino que al final me fijé que Ryan se la dedicaba, y no podía ser de otra manera, a Nora. La película en cuestión se titula Lo que sucede después (What Happens Later, 2023).

Así que como no hace mucho he terminado el libro en cuestión, me he visto pensando en Ephron y en por qué me ha gustado su lectura. Y también he reflexionado sobre su herencia cinematográfica y por qué me gustó Lo que sucede después. Nora Ephron practicaba en su vida algo que creo que es muy sano: reírse de sí misma; convertir en humor las desgracias de la vida. Su propia experiencia vital se convierte en material literario. En ambos libros recoge anécdotas de su trayectoria laboral, de la familia, de sus amores, de sus amistades, de sus gustos culinarios… y por muy dramáticos que sean algunos de estos pedazos cotidianos al final es capaz de que el lector puede dejar asomar una sonrisa e incluso una risa. Siempre se dice que en la mejor comedia hay dolor.

Sigue leyendo →

Nosferatu (Nosferatu, 2024) de Robert Eggers

Ellen es el centro del relato cinematográfico del Nosferatu de Robert Eggers.

El cine nos deja fenómenos curiosos. En 1897 Bram Stoker publica Drácula. Cuando Friedrich Wilhelm Murnau lleva al cine Nosferatu en 1922 trabaja con un guion que es una adaptación de la novela, pero con los cambios pertinentes para no tener que pagar los derechos de autor. De ahí la cruzada de la viuda Stoker contra la película de Murnau, que podría haber sido la responsable de dejarnos sin una de las joyas del expresionismo alemán, pues quiso retirar y destruir las copias.

De tal manera, que en la historia del cine, hay múltiples adaptaciones directamente de la novela de Bram Stoker, algunas con licencias cinematográficas que la alejan totalmente de la fuente original y dando diversas vidas al vampiro. Pero también varios remakes del Nosferatu de Murnau. Entre los que se encuentran el de Werner Herzog o La sombra del vampiro, que en realidad recreaba su rodaje.

No hace mucho Robert Eggers, un cineasta que está destacando en el género del terror (La bruja o El faro), rodó su propio remake de Nosferatu, película que está ahora mismo en las salas de cine. Ya solo por dar a conocer la pieza original a nuevas generaciones, el Nosferatu de Murnau, puede justificarse su existencia. Es una película para abordar desde un interesante análisis.

Muchos han comentado que es un largometraje que no aporta nada a la historia y otros se han dejado llevar por sus imágenes. Digamos que me he quedado en el punto medio. Por una parte, tenía mucha hambre de cine y disfruté de una historia de terror gótico que forma parte de mi bagaje cultural. Se nota el amor que siente el director por la historia que está contando, la conoce muy bien. Por otra, pensándola después, el Nosferatu de Eggers, aun con hallazgos interesantes, la sentí como una película sin alma, sin un corazón que latiese en sus fotogramas. Creo que es fría como un bello cadáver.

Sigue leyendo →

Frank Capra y Barbara Stanwyck, en busca de la esperanza

En su interesante autobiografía, Frank Capra, el nombre delante del título, el director italoamericano se deleita a la hora de contar el descubrimiento de la Stanwyck para una película de Columbia, Mujeres ligeras (Ladies of Leisure, 1930). Y nos descubre varias cosas de los dos. La incombustible energía de Capra, siempre con esa disposición a que reconocieran su trabajo, y la timidez arisca de la corista que se convertiría en una gran estrella de cine, reina de las primeras tomas.

Mujeres ligeras supuso la revelación de una actriz que fue adorada en Hollywood. En la autobiografía, Capra es muy crítico con las dos películas siguientes que hizo con la Stanwyck: La mujer milagro (The Miracle Woman, 1931) y Amor prohibido (Forbidden, 1932). Una, porque no se atrevió realmente a dar todos los matices a su personaje femenino (y con la Stanwyck al frente habría podido perfectamente) y la otra por ser excesivamente melodramática. Sin embargo, la cuarta la menciona entre las favoritas de su filmografía: La amargura del general Yen (The Bitter Tea of General Yen, 1932).

Después, reconoce que con la última película en la cual trabajo con Stanwyck consiguió su reparto soñado. Se trata de Juan Nadie (Meet John Doe, 1941), primera vez que descubrí a este tándem tan especial. Es muy interesante leer cómo Capra explica que para él tenía un arranque brutal, así como un buen desarrollo, pero que tuvieron muchos problemas para encontrar un final a la altura de la historia… De hecho, se pregunta si realmente había un final aceptable para Juan Nadie.

Durante estas Navidades he podido hacer este pequeño ciclo con las cinco películas de este dúo especial. Y ha sido una gozada por dos motivos: ciertamente se ve el nacimiento de una actriz, pero se muestra la versatilidad de un director, que con el cine precode enseña lo que ya sabíamos al analizar sus películas más conocidas, que el director sabe mirar el mundo con todas sus contradicciones y una expresa melancolía. A Frank Capra se le dibuja como un director optimista y dotado para la comedia, pero su filmografía es mucho más versátil y su visión del mundo más compleja de lo que parece. Barbara Stanwyck forjará esos personajes femeninos de fuerte personalidad que se convierten en verdaderas supervivientes de un mundo hostil al que tratan de manejar con mayor o peor fortuna.

Mujeres ligeras (Ladies of Leisure, 1930)

El descubrimiento de una estrella en Mujeres ligeras, Barbara Stanwyck,  por Frank Capra, un director que mostraba todo su oficio para contar historias.

Me encanta cómo el director describe su asociación con la actriz en su valiosa autobiografía: «Así empezó mi larga asociación personal y profesional con Barbara Stanwyck. Debajo de su hosca timidez hervían los fuegos emocionados de una joven Duse, o de una Bernhardt. Ingenua, no sofisticada, sin importarle el maquillaje, el vestuario o la peluquería, aquella chica del coro podía aferrarte el corazón y hacértelo pedazos. No sabía nada de los trucos de la cámara: cómo “engañar” a sus rizos a fin de que se viera bien su rostro, cómo restringir sus movimientos corporales en los planos cortos. Simplemente actuaba…, y todos los demás en el plató se quedaban embobados». A lo largo del libro, Frank Capra siempre añora la aparición de una actriz de ese calibre, de realizar un descubrimiento similar.

En Mujeres ligeras, se describe el encuentro entre una joven prostituta y un pintor en busca de inspiración e hijo de un rico empresario. Los dos han escapado de diferentes fiestas: él de una que ha organizado su novia y un amigo en su estudio de pintor y ella de un evento privado en un barco. Cuando la joven se queda dormida en el coche (pues el rico pintor se ofrece a llevarla de nuevo a la ciudad), él cree ver algo en su rostro y le pide que sea su modelo.

El artista quiere captar su esencia y eliminar todas las máscaras. Quiere que ella sobrepase el techo y mire las estrellas. Pretende dibujar con su rostro algo tan complejo como la esperanza. Dos seres desencantados en busca de una esperanza. Él siente una vida vacía y una inspiración que siente que no le llega para culminar un proceso creativo. A ella la vida le ha dado muchos palos, aun así trata de levantarse una y otra vez.

La película tiene todos los elementos de una película precode. Primero, la profesión de la joven protagonista y su compañera de piso (una maravillosa Marie Prevost, actriz con un final trágico) y las conversaciones que tienen ambas sobres sus servicios en cuestión. Después, siempre hay una oportunidad para que estén ligeras de ropa o tengan que bañarse. En un momento dado no se oculta la desesperación de Barbara por las circunstancias que la van rodeando y que tan solo vea como única salida el suicidio. También, se refleja a la perfección la tensión sexual no resuelta entre la prostituta y el pintor cuando ambos tienen que pasar una noche juntos en el estudio.

Frank Capra consigue momentos brillantes, como todas las relacionadas con Barbara en el estudio, en esa terraza, mirando las estrellas o la noche en cuestión de la tensión sexual. También el director cuida a cada uno de sus personajes secundarios, algo que siempre haría a lo largo de su trayectoria, no solo dando importancia a cada uno de los actores que los representaban, sino dándoles su momento. Así aquí pasa con el amigo alcoholizado que va de fiesta en fiesta y apenas duerme, con la madre del pintor o con la amiga de la prostituta. En esta película se produjo otro encuentro fructífero, el del guionista Jo Swerling con Capra y Stanwyck.

El guionista trabajaría varios libretos con la pareja y buscaría siempre unos puntos políticamente incorrectos en estas películas precode que las rodean de un encanto especial. Mujeres ligeras es deliciosa, curiosamente Barbara Stanwyck mantiene a la perfección el carisma de su personaje, aportándole todos los matices necesarios y una transformación preciosa. Sin embargo, su compañero Ralph Graves, actor que trabajó numerosas veces con Capra, no nos deja un galán atractivo ni se nos hace simpático, aunque en determinados momentos sí consigue esa tensión sexual no resuelta.

Mujeres ligeras tiene el leit motiv de la carrera de Frank Capra, esa complicada búsqueda de la esperanza en un mundo hostil.

Sigue leyendo →

Feliz Navidad. Diez mandamientos para sobrevivir a un bucle temporal

Hildy Johnson os desea felices fiestas y un año 2025 con momentos muy especiales.

Los que me conocéis ya sabéis que he estado investigando en profundidad cómo comportarnos en los bucles temporales. De pronto, esta noche en la cena de Navidad, podemos quedarnos ahí y repetirla una y otra vez. Tranquilos, estas Navidades perpetuas tienen solución. Se puede sobrevivir dentro de un bucle; sí, Phil Connors (sí, sí, el del día de la marmota, no te equivocas) fue uno de los primeros en darnos varios trucos.

Yo atrapada en un bucle eterno en este blog que me hace teclear una y otra vez para compartir mi pasión por el cine quiero regalaros estos mandamientos para estas fiestas. Pequeños trucos para sortear mejor el tiempo. Felices fiestas y espero que este 2025 que entra nos tenga preparados pequeños bucles de buen vivir que queramos recordar una y otra vez en el futuro.

I Te verás atrapado en un bucle temporal porque tienes cosas pendientes en tu vida o necesitas ser mejor persona.

II No es necesario que busques una explicación científica a tu situación, pero encontrar el motivo por el que te encuentras en esa encerrona puede hacer que ocupes parte de tu tiempo infinito en hallar una solución.

III Pasarás por las distintas fases, similares a las del duelo, para asumir tu nueva situación: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

IV Tendrás la desgracia de que el día en el que te quedes atrapado no sea precisamente el mejor de tu vida, sino más bien al contrario.

V Buscarás o encontrarás en tu particular día de la marmota al amor de tu vida o al compañero ideal para no perder la esperanza.

Sigue leyendo →

Sesión doble de documentales. Made in England. The Films of Powell and Pressburger (2024) de David Hinton / Niños de Las Brisas (2022) de Marianela Maldonado

Made in England. The Films of Powell and Pressburger (2024) de David Hinton

The Archers, dos grandes creadores del material del que están hechos los sueños.

Cuando vi que tenía la posibilidad de ver este documental, mi alegría fue inmensa. Desde hace años el binomio de The Archers, Michael Powell y Emeric Pressburger, solo me ofrece alegrías. Cada película que localizo de ellos es un feliz descubrimiento. Estaba deseando comprobar qué me podía desvelar este largometraje y mi fascinación fue en aumento cuando me di cuenta de que el narrador del documental era uno de los mejores guardianes del séptimo arte y un buen director (también amado por mí): Martin Scorsese.

De tal manera que el artefacto que entrega David Hinton es toda una gozada. Y es porque su documental cuenta con varias capas de cebolla que va facilitando una senda de revelaciones: primero Martin Scorsese ofrece una mirada especial sobre cada uno de los largometrajes de Powell y Pressburger, pero también cuenta cómo llegaron a conocerse, a trabajar juntos y describe las peculiariades de cada uno. Así queda totalmente explicado quién hacia qué en el proceso creativo y por qué sus obras eran de una determinada manera así como cuáles iban siendo sus temáticas y los motivos por los que sus obras marcaron a varias generaciones.

Scorsese también explica lo que le llamaba la atención de las películas de The Archers y cómo sus largometrajes influyeron en su manera de rodar ciertas secuencias en sus filmes. Aquí hay otro aspecto interesante del que aprender.

Sigue leyendo →

10 razones para amar El fantasma y la señora Muir (The Ghost and Mrs Muir, 1947) de Joseph L. Mankiewicz

 

El fantasma y la señora Muir. Lucy da un cambio a su vida, quiere independizarse.

Razón número 1: La señora Muir, una mujer independiente

La primera secuencia de El fantasma y la señora Muir es realmente reveladora para conocer a la protagonista, a Lucy (Gene Tierney), una joven viuda, que decide cambiar su vida, tomar las riendas y sola enfrentarse al día a día. Nunca ha podido hacerlo. Así se lo dice a su suegra y cuñada, que no pueden estar más escandalizadas de su determinación. Lucy quiere dejar de vivir con ellas, irse a una pequeña localidad con mar y alquilar una casa con su pequeña hija, Anna (Natalie Wood), y con Martha (Edna Best), la sirvienta que siempre ha estado con ella.

Durante toda la película, Lucy quiere hacer las cosas por sí misma. Su independencia es lo más importante para ella. Quiere tener derecho a decidir, a que no la griten, a que no la ordenen o manden y desea poder equivocarse si es preciso. Lucy es una mujer romántica, que busca a un hombre que la llene, que la bese y sentir el mundo a sus pies, que sea buen compañero, que pueda reírse con él a todas horas o discutir, apasionados. En ese nuevo siglo lleno de novedades y progreso, nada va a detenerla…, ni siquiera un fantasma.

Razón número 2: El capitán Gregg, el fantasma

El capitán Gregg es un hombre de mar, aventurero. Quiere parecer más rudo de lo que es, pero su sensibilidad siempre es evidente. Un poema de Keats, Oda a un ruiseñor, le sirve de inspiración para construir su hogar. «Mágicas ventanas abiertas a la espuma de peligrosas aguas en las desoladas tierras de las hadas». A Lucy la casa le recuerda a una vieja canción o a un poema. Y el capitán le da la razón, recitándole dichos versos. Ella enseguida los reconoce.

Después, se le ocurre sacar a Lucy de sus apuros económicos a través de la escritura, creando entre los dos una novela. Va de fantasma protestón y terrorífico y, sin embargo, actúa como un ángel protector. Así cuando Lucy, Anna y Martha van a vivir a la casa, él termina relacionándose con las tres y siendo una presencia positiva y amiga para todas, como nos vamos enterando hacia el final de la película.

Es un hombre que construye la casa de sus sueños y desea que sea un hogar para todos esos marineros ancianos que ya no pueden echarse a la mar, una casa que les recuerde a un barco y donde desde el mirador puedan verlo siempre. También sabe contar de manera hermosa sus recuerdos, como esa tía que le crio cuando tan solo era un niño… y Lucy sabe completar bien esa historia. Según vamos conociendo poco a poco al capitán Gregg, él se va convirtiendo en un fantasma cada vez más cercano, sensual y con una sensibilidad especial. Además le ocurre algo inesperado, se enamora en la eternidad de una mujer por la que pasa el tiempo.

Sigue leyendo →