Barry Levinson, los hermanos Boulting, Walter Selles y Robert Altman son los directores de unas películas que han llamado mi atención. Cada una de ellas, por distintos motivos: una secuencia, un personaje, una forma de contar, la historia real que recrea, una emoción… Todas merecen un visionado y algunas un análisis más profundo que el que voy a ofrecer en tan solo unas líneas. Esto solo son unos hilos para tirar de ellos.
Barry Levinson

Película 1. Barry Levinson demuestra que es un veterano narrador cinematográfico.
Es curioso que no suele hablarse mucho de Barry Levinson como director de cine relevante y, sin embargo, me doy cuenta de que es un director que me ha ido acompañando a lo largo de mi vida. Cuando se estrenaban sus películas, iba a la sala de cine a verlas. Mi primer contacto con él fue una película que siendo niña me entusiasmó: El secreto de la pirámide. Pero luego con el paso de los años vinieron otras: Good morning, Vietnam, Rain man, Sleepers… La última vez que fui a la sala de cine a ver uno de sus largometrajes fue con La cortina de humo.
No sé por qué el otro día mirando en las plataformas me apeteció ver una de sus últimas películas: El superviviente de Auschwitz (The Survivor, 2021). Los motivos fueron varios. No fue ni mucho menos la película que más me gustó de Levinson ni la más redonda, pero se nota que es un narrador cinematográfico curtido, que sabe elegir una historia y cómo contarla. Tampoco falla nunca en los repartos, en los actores en quien confía para narrar sus odiseas.
El superviviente de Auschwitz parte de una historia real, la del boxeador Harry Haft, que sobrevivió a los campos, porque un oficial de las SS se fijó en él y le entrenó para que boxeara contra sus compañeros como entretenimiento tremendamente cruel para los otros oficiales. Lo que cuenta la película de Barry Levinson es la vida de Haft después del horror. Cómo sobrevivir a la culpa y a las decisiones que había que tomar para poder sobrevivir.
Por una parte, me interesaba el tema del boxeo, porque como he contado muchas veces en el blog no soporto este deporte, pero contradictoriamente adoro las películas sobre esta disciplina. Y, por otro lado, hay una filmografía abundante y títulos que merece la pena rescatar sobre cómo las víctimas salieron adelante después de haber sobrevivido a los campos de concentración (por solo nombrar algunos: El prestamista de Sidney Lumet, Harold y Maude o La decisión de Sophie.
Barry Levinson utiliza una narración cinematográfica clásica para contar las vicisitudes del personaje, pero curiosamente no alrededor de los combates o del relato presente y pasado del personaje (con la técnica del flashback y el blanco y negro y el color para una y otra época) como puede pensarse en un principio el espectador, sino de la relación de Haft con las dos mujeres de su vida. Una le da fuerzas para vivir, incluso una vez que huye del horror (su recuerdo y su búsqueda); y la otra para redimirse, para superar el sentimiento de culpa ante las decisiones que tomó para continuar vivo (la posibilidad de construir una nueva relación y seguir adelante con la vida).
Los hermanos Boulting

Película 2. Los hermanos Boulting dejan el retrato de una época con una sensibilidad especial.
Uno de los descubrimientos más interesantes que hecho últimamente han sido los hermanos Boulting, que forman parte de la historia del cine británico. Llevo tiempo detrás de una de sus películas, The magic box, y no hace mucho escribí sobre Brighton Rock (Young Scarface), pero para glosar la relación de Graham Greene con el cine. Bien, pues ellos me han dado una sorpresa muy grata con Luna de miel en familia (The family way, 1966).
Me ha gustado muchísimo. Cuenta una historia familiar de dos jóvenes recién casados en un barrio obrero británico. La primera noche nada más casarse la pasan en el hogar del novio. Una broma tendrá una consecuencia inesperada que amargará al matrimonio, pues no solo será una velada fallida, sino que el novio se bloquea y no puede mantener relaciones sexuales con su esposa. No hace mucho se adaptó una novela de Ian McEwan que partía de una premisa similar, En la playa de Chesil.
Lo que es una mera anécdota se alarga en el tiempo por varios motivos: al día siguiente que tenían preparado un ansiado viaje de novios, se suspende pues les estafan en la agencia; no tienen más remedio, porque todavía no pueden independizarse, que vivir en casa de los padres de él, sin poder encontrar la intimidad adecuada; el muchacho se va poniendo cada vez más nervioso y ella se siente cada vez más insegura…
Pero la sorpresa es que Luna de miel en familia es mucho más que eso. Es cómo reacciona el entorno, cómo algo tan nimio se va enredando y es un estudio de personajes apasionante. Lo más increíble es la otra historia que se va adueñando de la narración y que regala los momentos más certeros y un final demoledor, aunque aparentemente feliz para los jóvenes. Esa historia es la de los padres del joven (unos maravillosos John Mills y Marjorie Rodhes) cuya vida quedó marcada por un tercer personaje ausente, el mejor amigo del padre.
Los hermanos Boulting dejan finalmente una historia llena de matices con una delicadeza e intimidad especial. La película refleja y recoge el espíritu y el alma de una época. Como curiosidad, su banda sonora fue compuesta por Paul McCartney.
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