Sobre Nora Ephron: de libros, anécdotas, películas y otras recetas

Nora Ephron deja su huella en una de las musas de la comedia romántica, Meg Ryan, y que fue la protagonista de varios de sus guiones.

Estas Navidades decidí hacerme a mí misma un regalo de Reyes. En uno de esos días en que me hago una ruta de pequeñas librerías que me fascinan, en una de ellas un libro me llamó, ya lo había hecho en otras ocasiones, pero me había resistido. Un libro de tapa dura, perfectamente editado e ilustrado con cuidado y cariño. Dicho volumen recogía dos de los últimos libros de Nora Ephron, periodista, guionista, novelista, dramaturga y directora de cine. Estos libros son No me gusta mi cuello y No me acuerdo de nada (Libros del Asteroide, 2024). Los dos recopilan una serie de textos con reflexiones, anécdotas, opiniones, recetas, listados…, que dejan al descubierto el personal universo de Ephron, su filosofía de vida. No me pude hacer mejor regalo. Los devoré y de alguna manera noté una fuerte conexión con esas palabras.

También curiosamente durante esas fechas vi la última película de Meg Ryan, también dirigida por ella, que ha pasado sin pena ni gloria y como todo comedia romántica que se precie, mirada por encima del hombro. Yo no solo la disfruté, sino que al final me fijé que Ryan se la dedicaba, y no podía ser de otra manera, a Nora. La película en cuestión se titula Lo que sucede después (What Happens Later, 2023).

Así que como no hace mucho he terminado el libro en cuestión, me he visto pensando en Ephron y en por qué me ha gustado su lectura. Y también he reflexionado sobre su herencia cinematográfica y por qué me gustó Lo que sucede después. Nora Ephron practicaba en su vida algo que creo que es muy sano: reírse de sí misma; convertir en humor las desgracias de la vida. Su propia experiencia vital se convierte en material literario. En ambos libros recoge anécdotas de su trayectoria laboral, de la familia, de sus amores, de sus amistades, de sus gustos culinarios… y por muy dramáticos que sean algunos de estos pedazos cotidianos al final es capaz de que el lector puede dejar asomar una sonrisa e incluso una risa. Siempre se dice que en la mejor comedia hay dolor.

Ambos libros hablan de lo que supone cumplir años y hacerse mayor sin crudeza, con esa pátina de humor, que le permite soltar las cosas más duras como si fuese algo ligero y sin importancia. Y eso tiene efecto porque habla de la vejez sin tapujos.

Ambos libros hablan de la pasión por la escritura y por una profesión en concreto que ejerció durante años, el periodismo. También la autora refleja el amor por una ciudad concreta, Nueva York. Y su gusto por la gastronomia, por las recetas, los buenos restaurantes, por los recuerdos que dejan algunos platos y el ansia por recuperar ese sabor o ese aroma que en su día te hizo disfrutar de un momento inolvidable.

Ambos libros hablan de las relaciones personales, de los momentos en el que el corazón se rompe en mil pedazos y hay que recogerlos y seguir adelante. De los hijos que se convierten en adolescentes y luego ya se marchan. De cómo cada uno lleva sus historias familiares sobre los hombros, de las herencias que dejan los padres, de las relaciones entre hermanos. Nora tuvo tres hermanas: Delia, Hallie y Amy y las cuatro se dedicaron a la escritura y, a veces, hicieron proyectos juntas.

Ambos libros, claro está, hablan de cine. Así nos enteramos de que Nora siempre estuvo relacionada con Hollywood, porque sus padres Henry y Phoebe Ephron fueron, entre otras cosas, guionistas. Y en su casa siempre había gente del mundillo. Así que me dije qué guiones escribieron los padres de Nora. Y me encontré con películas a las que tengo cariño como Luces de candilejas (There’s No Businnes Like Show Business, 1954) de Walter Lang y Papá piernas largas (Daddy Long Legs, 1955) de Jean Negulesco.

Luego ella siguió esa estela de sus padres y antes de la dirección, escribió guiones. Para Mike Nichols escribió primero junto a Alice Arlen, Silkwood (1983), una película que me gusta mucho sobre una trabajadora y sindicalista de una central nuclear que quiso demostrar las precarias medidas de seguridad de la planta. Y después adaptó a guion su propia novela autobiográfica, Se acabó el pastel (Heartburn, 1986), película que también dirigió Nichols. Ephron convertía en ficción su propia historia de amor y desamor con su segundo esposo, Carl Bernstein, sí, el que destapó el escándalo Watergate junto a Bob Woodward.

Cuando Harry encontró a Sally es uno de sus guiones más recordados.

Luego fue la gran renovadora de la comedia romántica a finales de los años ochenta con un guion para una película de Rob Reiner, que además convirtió en reina de este género a Meg Ryan, Cuando Harry encontró a Sally (When Harry Met Sally, 1989). Metió ingredientes que conocía bien: amor a Nueva York, gusto especial por la comida, amistad, amor y paso del tiempo. Agitó bien y salió una de las declaraciones de amor más icónicas de Fin de Año. De nuevo, sabía poner comedia en el dolor, en la imperfección y en las frustraciones humanas.

Tomó de la mano a la reina del género, Meg Ryan, y creo otros dos guiones que también dirigió. En la coctelera además metió su amor por clásicos del cine y los actualizó bajo su mirada. De nuevo, otra vez la risa hurgando en el dolor, pero siempre dejando la puerta abierta a la comedia romántica, porque al final la gente continúa amándose, aunque el corazón vuelva a romperse. Y ahí están Algo para recordar (Sleepless in Seattle, 1993) con la huella de Tú y yo y Tienes un e-mail (You’ve Got Mail, 1998) con la herencia de El bazar de las sorpresas.

En ambos libros hay anécdotas increíbles. Una de las que más me interesó es la crudeza y ternura con la que describe su amistad y distanciamiento de la dramaturga y guionista Lillian Hellman que termina dejando un retrato tremendamente humano y conmovedor de la autora de La calumnia (The Children’s Hour) o de Pentimento. O deja escapar anécdotas que no sabía como cuando tuvo que entrevistar a Claire Bloom y Rod Steiger, protagonistas de un matrimonio longevo y motivo del artículo, sin saber que estaban a punto de materializar su divorcio. En No me acuerdo de nada termina con un listado de cosas que echará de menos cuando no esté. Están la comida, las estaciones, sus hijos, Nueva York, las risas, la vista desde su ventana, la amistad, los viajes, el teatro, la literatura, las celebraciones…, en definitiva las pequeñas cosas.

Meg Ryan rescata el espíritu de Nora en Lo que sucede después, la actriz se convierte de nuevo en una heroína de comedia romántica con unos cuantos años y desencanto sobre los hombros. Convierte en risa una historia de amor frustrada. Encierra a los amantes en una especie de limbo espacio temporal. Willa y Bill se encuentran un 29 de febrero en un aeropuerto y están atrapados por un fuerte temporal. Vivieron una historia de amor que terminó de manera abrupta y llevan veinticinco años sin verse. En esas horas nocturnas, el tiempo se detiene alrededor de ellos, y con ese tiempo extra pueden volver a conectar, cerrar heridas y mostrar que su complicidad sigue latente porque se quisieron de verdad.

En ese limbo especial, en esa tregua que les ofrece la vida, Willa y Bill pueden incluso bailar sin complejos, «Lightning Seeds»,y comprobar que los viejos amantes nunca mueren. Como tampoco la sombra de una mujer que no tuvo problemas de reírse de su propia vida, incluso de los momentos más difíciles.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

15 comentarios en “Sobre Nora Ephron: de libros, anécdotas, películas y otras recetas”

  1. Siempre me sorprendes y deslumbras con tus descubrimientos cinéfilos y tus acertados comentarios…Se nota que amas de verdad al cine…Ver contigo una película y escucharte después es algo fantástico…Yo fui al cine desde muy pequeña con mis padres y mis hermanos … Y sobre todo me sigue gustando ver el cine en el Cine y claro el tecnicolor es muy bonito…pero una buena película en «blanco y negro»
    como por ejemplo «El tercer hombre» es una gozada.

  2. Gracias, María Rosa, por tus bonitos comentarios siempre.
    Me quedo con una frase: el cine en el cine, porque es maravilloso perderse en una sala, que se apaguen las luces y que durante unos minutos te cuenten una buena historia.

    Beso
    Hildy

  3. Hola Hildy
    Se llamaba Nora y sus libros «No me gusta…» y «No me acuerdo…» ¡Cuánto daño hace un nombre mal puesto! Sus padres debieron bautizarla Sira.
    Fue toda una explosión aquella ¿ensalada del chef? pero Meg ya estaba tocando el firmamento; venía de rodar otra revisión «D.O.A.» con su compañero Dennis Quaid. Y después llegaron las que hizo con Tom Hanks. Si me tengo que quedar sólo con una para definir a la gran actriz que era, tal vez «French Kiss» pero, no nos hagamos trampas, no eran comedías románticas eran Comedías Románticas con mayúsculas.
    Un saludo, Manuel.

  4. Amigo Manuel, me gustaba esa pareja que hacían Meg y Dennis.
    ¡¡¡También me encanta French Kiss de Lawrence Kasdan!!!
    A mí me gusta ese género. Creo que hay películas que merecen mucho la pena.
    Y las de Meg Ryan se ven una y otra vez con agrado.
    En muchas de ella estaba la mano de Nora Ephron.
    Beso
    Hildy

  5. Amo las películas de Nora Ephron, querida Hildy, y la extraño. Estoy un poco alejada de los estrenos, pero me temo que ya no queda nadie que haga el tipo de cine que ella hacía. Todavía encuentro alguna comedia romántica en el streaming (mucho Hugh Grant dando vueltas jaja) pero cuando reviso el año de producción resulta que todas las que encuentro y me gustan son anteriores a 2010 (a mi memoria cinéfila tampoco le gusta su cuello, me temo, cuando deduzco que el 2010 no fue hace cinco años jaja).‐
    A Meg Ryan le perdí el rastro y creo que no tenía ni noticias de que hubiera dirigido. Me dio mucha pena que no pudiera hacer la transición a otra etapa de su carrera y quedara atrapada en esto que tiene la industria, que no le encuentra el tono al cine de «gente grande» (léase por tal, el protagonizado y dirigido a gente de más de 35/40 años que dejó la adolescencia atrás y tiene otro tipo de problemas e intereses). Parecería que ahora toda comedia romántica que se precie tiene que girar en torno a una de cuarenta enamorada de un jovencito, pero a mí que me disculpen, el dilema de los «Lolitos» no me parece tan relevante. Para eso prefiero volver a ver por la enésima vez Tienes un e-mail.-
    Sin embargo, esta película que reseñaste parece ir por otro lado y tal vez me le anime. Quién sabe, quizás hasta me guste.-
    Y agrego una cosa más, que ya estaba cerrando pero me vino otra idea a la cabeza. Fijate cuán maduras eran las comedias de Ephron que en mi caso, tardé varios años en amigarme con «Sleepless in Seattle», la única de la directora que no me gustaba nada y que ahora miro con mucho interés (confieso que la cita a An Affair to Remember fue lo que me hizo volver a ella después de años de distanciamiento). Siempre es de destacar que un director tenga algo para regalarnos en cada etapa de la vida, ¿no?
    Te mando un abrazo gigante, Bet.-
    PD: A mí también siempre me gustó mucho «French Kiss», era una de las favoritas en mi familia.-

  6. Hola Hildy. No conozco las películas de Nora Ephron aunque sí leí uno de sus libros hace unos años. En este momento de mi vida quizás me vendría bien un poco de comedia romántica. Sí que recuerdo, y entonces me gustó mucho, French Kiss de Lawrence Kasdan, un director con películas que aprecio.
    El cine es una cuestión también de momentos. Hay un momento para la guerra, un momento para el terror, un momento para la ciencia ficción, un momento para el drama social, y también un momento para la comedia romántica.
    Está bien eso que dices de reírse de uno mismo. Creo que es un signo de inteligencia no tomarse las cosas demasiado en serio, por eso se agradece siempre una buena comedia.
    Un beso.

  7. Queridísima amiga Bet, creo que te encantaría el libro de Nora Ephron. Y es tenerla a ella las palabras de sus textos.
    Meg Ryan dedica Lo que sucede después (What Happens Later, 2023) a Nora. Sí, es una comedia romántica extraña, pues la pareja que se encuentra el destino les regala unas horas extras en un curioso limbo en el aeropuerto. A mí me atrapó y hay un momento baile de esos que a mí me vuelven loca.
    Yo también amo esas comedias de Nora. Curiosamente la que más hace que no he visto es la de «Sleepless in Seattle», pero estos días estoy tentada a recuperarla de nuevo.
    ¡Me encanta que tantos amemos French Kiss!
    Beso
    Hildy

  8. Queridísimo Luis, que viva las buenas comedias románticas, jajaja. De vez en cuando ponerse una, no viene nada mal. ¡Yo también aprecio mucho las películas de Kasdan! Una que me encanta es Reencuentro (The big chill).
    Los dos libros de Nora son deliciosos. Tienen encanto y practica bien el arte de reírse de uno mismo. Como bien dices, el humor es signo de inteligencia. Poder reírse de uno mismo a veces es de lo más sano.
    ¡¡¡Disfruta de las comedias románticas!!! Si no has visto Cuando Harry encontró a Sally… te la recomiendo totalmente.
    Beso
    Hildy

  9. Cuando Harry encontro a Sally no la he visto. Ya se que he tenido tiempo de sobra, pero nunca me ha coincidido.
    Seguire tu recomendacion y la vere.

    Un beso.

  10. Me han hablado muy bien y con mucho entusiasmo de esos libros, y lo que te leo a ti lo corrobora todo, así que me los apunto en la agenda buena.

    Sin embargo, no he simpatizado nunca con el cine escrito o dirigido por Nora Ephron. Ni tampoco con Meg Ryan, limitadísima actriz y, directora, a mi parecer, sin sustancia.

    La comedia romántica es un género bastante infumable si no va acompañado de algo que suele olvidarse: no hay que tomársela en serio, es decir, hay que introducir el componente autoparódico o satírico, y hay que aliñarla con mala baba. Si no, volvemos a los tiempos de la «abuelita Capra».

    Besos

  11. Mi querido Alfredo, están preciosos editados y las ilustraciones además son una gozada. Nora Ephron sabe reírse de sí misma, hace reflexiones sobre temas como la vejez interesantes, tiene un buen anecdotario vital, hay presencia de cine, periodismo, gastronomía y vida familiar. Y todos estos ingredientes dan un buen resultado. Jajajaja, yo soy defensora acérrima de la buena comedia romántica, que te juro que la hay.
    Beso
    Hildy

  12. Bueno, bueno, ya he visto Cuando Harry encontro a Sally. He pensado en como pasa el tiempo. Recuerdo 1989, año en que se estreno esta pelicula, y por donde andaba yo entonces. Meg Ryan tenia 28 años y ahora 63. Da un poco de vertigo. Y Billy Crystal tenia 41 y ahora 76. Si, hay que aprovechar el tiempo y las oportunidades cuando se presentan, despues, en un plis plas somos viejos o estamos muertos, como dice el personaje de Billy Crystal, muy obsesionado con este tema. Si, hay que darle una oportunidad al amor romantico cuando todavia estamos a tiempo. Hace unas semanas pusieron en la dos una peli en la que Fanny Ardant de 70 años se enamoraba y se emparejaba con un hombre de 45. Me impacto bastante la historia. No se si la viste.
    Cuando Harry encontro a Sally me ha gustado bastante, lo que sucede es que la vi con una persona que yo sospechaba que no le estaba gustando demasiado; es como si me lo transmitiese por telepatia, y esto me hacia disfrutar menos.
    ¿ Que otras comedias romanticas te gustan Hildy?
    Para apuntarmelas para otra ocasion.

    Un beso.

  13. ¡Querido Luis, perdona no haberte contestado antes!
    ¡Sí, he visto la de Los jóvenes amantes de Fanny Ardant! Me encanta la premisa de esa película…
    Jajaja, yo tengo mucho peligro con este género porque me encanta.
    Apunta, apunta la primera tanda.
    Aunque lo mismo ya las has visto, pero por si acaso:
    Hechizo de luna (está película la adoro. Cher y Nicolás Cage están maravillosos, pero rodeados de unos personajes secundarios increíbles)
    Matrimonio de conveniencia (está película me emociona siempre. La secuencia de Gerard Depardieu y el piano es para no olvidarla)
    Cuatro bodas y un funeral (otra de mis comedias románticas favoritas… El poema del funeral uno de sus momentos cumbre)
    Crazy, stupid, love (de los últimos tiempos es de las que más me ha gustado… Su homenaje a Dirty Dancing ya todo un clásico)
    Una cuestión de tiempo (curiosamente lo que más me emociona es la relación padre e hijo… Otra clase de amor…).
    Sí las has visto.todas dímelo, que te pongo más, jajaja
    Beso
    Hildy

  14. Ja, ja. Gracias Hildy. De tu lista solo he visto Hechizo de luna y Matrimonio de conveniencia, asi que ya tengo unas cuantas para ver. Ademas Matrimonio de conveniencia hace mucho que no la veo.
    Ciao. Buen fin de semana.

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