Dos barcos hundidos y los supervivientes a la deriva en un bote salvavidas. Dos maneras de presentar las desgracias y las dinámicas de dos grupos de seres humanos que hacen lo que pueden por salvar la vida. La primera es de las obras más originales del maestro del suspense, con fondo bélico y toques de cine de propaganda en plena Segunda Guerra Mundial. La segunda es un drama contundente, una película que plantea distintos y complejos dilemas morales sobre decisiones que tomar para poder sobrevivir, decisiones al borde de la muerte.
Náufragos (Lifeboat, 1944) de Alfred Hitchcock
Un barco es torpedeado por un submarino alemán que también a su vez ha sido destruido. En una barca salvavidas van subiendo los supervivientes: una periodista, una enfermera, una mujer con su bebé muerto y varios hombres civiles o que forman parte del personal del barco con distintos cargos (uno de máquinas, un marinero herido, un mayordomo, un operador de radio, un empresario naval…). En el último momento, rescatan a un alemán que ha sobrevivido del submarino. Las distintas posturas respecto al prisionero van creando las tensiones en el grupo, además tienen que luchar juntos por su supervivencia.
En Náufragos es evidente cómo el alemán no solo es el que crea la tensión y división en el grupo, sino que también sabrá ir manipulando a los supervivientes y llevándolos a su terreno. Es el único además que esconde utensilios tan útiles para la supervivencia como una brújula. También se hace valer y es fuerte dentro del grupo, pues muestra no solo que no desfallece (luego se sabrán los motivos), sino que tiene conocimientos médicos y también de navegación. Va ganándose adeptos, mientras que otros no terminan de fiarse nunca de él.
En un momento dado, arrastrando varias vicisitudes, mal tiempo, debilidad física y mental del grupo, parece que el alemán no solo va a convertirse en líder, sino que les dirige directos a un destino de lo más negro.
Una de las grandes bazas de Náufragos es su reparto y cómo se van perfilando las personalidades de los personajes, sus funciones y las relaciones que se establecen entre ellos. La baza fuerte del grupo es la periodista (Tallulah Bankhead), primera superviviente que conocemos. Ella está subida en el bote y a salvo, como una extraña sombra exótica en medio del desastre. Ella será la que irá recibiendo a los distintos supervivientes y la que además servirá de nexo de comunicación con el alemán por dominar su idioma. Cínica por naturaleza va armada con su glamour, su equipaje completo, su cámara y su máquina de escribir.
El personaje de Tallulah actúa como una periodista, mirando los hechos como si fuese una testigo privilegiada y objetiva (como el espectador), solo cuenta lo que acontece, como si las cosas no fuesen con ella y tuviese que entregar próximamente la crónica de lo acontecido. No deja que la dominen las emociones, es racional. Poco a poco se va despojando de sus máscaras, de su objetividad, deja escapar la emociones, pierde su cámara, su máquina, sus posesiones y, poco a poco, afloran no solo los sentimientos, sino también el posicionamiento y la decisión de tomar partido.
Los personajes de Náufragos luchan por su supervivencia, pero lo determinante es que son una metáfora de la situación bélica. En el barco, los supervivientes aliados no tienen ninguno las cualidades para ser un líder nato, necesitan de los otros para salir adelante, en equipo y democráticamente funcionan, cada uno llevando a cabo su labor, aportando lo que realmente saben hacer bien. Necesitan creer en ellos como grupo y no desfallecer para lograr objetivos y sobrevivir. El alemán se va desenmascarando como un líder nato, que los desprecia y minusvalora, que los manipula y los conduce donde realmente quiere, que oculta información y se guarda ases en la manga, que los dirige como quiere…
El suspense de Alfred Hitchcock consiste en cómo sobrevivirán: por las directrices del grupo o por las manipulaciones del nazi. Está tan bien hecha que mantiene el interés y la tensión hasta el final.
El mar no perdona (Seven waves away, 1957) de Richard Sale

Supervivientes a la deriva. En El mar no perdona, cómo actúa cada uno en el grupo ante las situaciones más adversas.
Un barco de lujo choca contra una mina y se hunde en cuestión de minutos. Los supervivientes suben a una barca que solo tiene capacidad para nueve pasajeros. En total son veintiséis, unos están dentro de las embarcaciones y otros alrededor con salvavidas o chalecos. Entre los supervivientes, hay pasajeros y personal del barco. Algunos de ellos están muy heridos. Hombres, mujeres, niños, mayores, jóvenes…, cada uno de su padre y de su madre, distintas clases sociales, trabajos intelectuales, manuales… Pronto, el que asume el mando en el bote, el que tiene mayor rango entre el personal del barco, Alec Holmes (Tyrone Power), tendrá que enfrentarse a las posturas diferentes y tomar distintas decisiones para no perecer todos en el mar.
En un principio, Holmes pretende llevar a todos a buen puerto. Pero pronto la situación se va complicando, no solo la meteorología es adversa, sino que tampoco cuentan con agua ni las raciones suficientes, el repelente de tiburones escasea y, lo que es peor, no sabe cuándo van a poder rescatarles ni si es cuestión de horas o días los que van a estar a la deriva. Están tan al límite, que los demás no se lo ponen fácil y las tensiones pronto salen a relucir.
Lo impresionante de El mar no perdona es que es un estudio despiadado, sin adornos ni florituras, de cómo funciona el ser humano en grupo. Y todo en una situación al límite. Los dilemas que plantea son incómodos. Los caracteres de cada uno afloran sin máscaras: el egoísmo, la colaboración, la solidaridad, la toma de postura, la rebeldía, la obediencia, la mentira, la debilidad, la fuerza… Los seres humanos capaces de lo mejor y lo peor. De la cobardía y del heroísmo. A veces una misma persona ofrece todo ese arco de posibilidades y matices: mostrarse mezquino y en seguida ser valeroso o todo lo contrario…
Las decisiones que tiene que terminar tomando Alec Holmes son devastadoras. Y varias cuestiones quedan en el aire: ¿si hubiese actuado de otra manera, cuántos hubiesen sobrevivido? ¿Podía hacer las cosas de otra manera? ¿Tenía otra opción? ¿Qué hubiese pasado si otro hubiera tomado el mando? ¿Dónde les hubiesen llevado sus decisiones? ¿Actúa bien, actúa mal? Pero no todo se queda en el comportamiento del Holmes: ¿y los demás? ¿Cómo actúan? ¿Qué responsabilidad tienen en sus decisiones? ¿Cuál tiene que ser su posicionamiento?
Es más, el personaje de Holmes (Tyrone Power, magnífico, le aporta todos sus matices) no lo tiene fácil: le exigen el liderazgo y que tome decisiones, le plantean todo tipo de problemas, las circunstancias son lo más adversas que puedan pensarse y le ofrecen alternativas totalmente contrapuestas, unos y otros. En lo único en lo que no desfallece es en asumir las responsabilidades que le van cayendo hasta el último momento. En algunos momentos se muestra cuerdo, en otros está sobrepasado por las circunstancias, a veces es compasivo, otras roza la frialdad más absoluta… ¿Es héroe o villano? En una secuencia es un hombre fuerte y, según va pasando el metraje, se desvela vulnerable. Por una decisión cuenta con el apoyo de la mayoría y en otra le rodea la soledad más absoluta.
También su punto fuerte es el reparto y la personalidad de cada uno de los supervivientes, de hombres y mujeres. Se establecen relaciones, alianzas, desencuentros… La cámara se mueve, con tensión, en un escenario único: esa barca que el mar lleva de un lado a otro a su antojo.
El mar no perdona según va avanzando se va tornando más incómoda y más al límite. Y deja planteados tantos dilemas que no es fácil de ver. Hubiese sido perfecta sin esa voz en off final de apenas unos segundos que interroga a los espectadores y que explica que la película está inspirada en un hecho real… La fuerza de sus imágenes, la personalidad de los supervivientes, sus reacciones, las relaciones entre ellos tienen tal fuerza, que te dejan como espectador, exhausto, a la deriva, y preguntándote cómo actuarías en grupo en una situación tan al límite. Y las respuestas no son fáciles…
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Querida Hildy, esta vez tu texto me trae una película que he visto mucho en su momento y otra de la que no tenía noticias pero que suena fascinante.
Náufragos siempre fue una de mis favoritas en la filmografía de Hitchcock, con sus limitaciones de espacio y sus personajes bien delineados, interpretados con precisión por cada actor. Es una maravilla. Hace mucho que no la veo, pero tu texto me invita a hacerle una nueva visita.
En cuanto a El mar no perdona, no había escuchado nunca hablar de ella. Revisé rápidamente el elenco (lleno de caras desconocidas para mí) y la filmografía de su director (a quien tampoco conozco) y me llama aún más la atención, porque dentro de su reducida obra (más que nada tiene créditos como guionista por lo que veo), esta parece ser la única película dramática, todas las demás aparentan ser comedias ligeras. Me intriga saber cómo le resultó este posible cambio de registro. Y además pasar una hora cuarenta con Tyrone Power no es un incentivo menor en absoluto, a qué negarlo jaja.
Te mando un beso grandote desde el otro lado del océano (literalmente), Bet.-
Mi amiga Bet, «Náufragos» es una película a la que yo también regreso siempre con gusto. Es muy ingeniosa y está magníficamente contada. Como dices los personajes están muy bien construidos. Ha sido un placer volver a ella.
«El mar no perdona» ha sido una sorpresa para mí. Me ha parecido un peliculón. En el reparto, me dio mucha alegría encontrarme con Stephen Boyd. Me gustaron mucho dos de las mujeres que tienen más protagonismo, Mai Zetterling y Moira Lister. Pero todos los secundarios están magníficos. Efectivamente, vi que como director su título más reconocido es este. Sin embargo, como guionista me apunté varios títulos que me resultaron interesantes. ¡¡¡Otra película de Tyrone Power en mi lista donde este actor me gusta mucho!!! Un papel muy complejo, al límite. Es dura de ver. Los personajes están muy bien construidos y te deja una congoja considerable.
Desde una ola que empieza acá y descansa apaciblemente allá, te envío un beso enorme
Hildy
Hola Hildy
Con escenario único y todos los interpretes prácticamente todo el tiempo en escena, estas pelis, cuando pasan el corte, tienen el éxito asegurado. Son como el pre-GranHermano (o el MasterLifeboat o así).
Tampoco tenía noticias de «Abandon Ship!» (será titulo alternativo pero, si se te atraganta la peli, lo veo más apropiado juasjuas). Ver a Tyrone tener más Power que Boyd ya me vale.
Un saludo… y un flotador que esa séptima ola ¡Ya está aquíiiiii! Manuel.
¡¡¡Manuelllll, qué curioso el baile de títulos que tiene la película de Richard Sale!!!
Jo, pero te juro que ha sido un descubrimiento maravilloso. Es una buena película que depara sorpresas. Cada uno de los intérpretes tiene su momento. Tyrone, que creo que en alguna ocasión lo he comentado, no era un actor que me gustase mucho, pero he ido descubriendo títulos en su filmografía y he visto cómo arriesgaba en ciertos papeles complejos como este en cuestión que me está haciendo mirarlo con otra mirada. ¡Merece la pena verla!
Te envío un beso en un bote salvavidas… Llega seguro a la orilla, tiene todo lo adecuado para alcanzar buen puerto.
Hildy
Hola Hildy!
En mi ya lejana etapa de estudiante pueblerino resulta que uno de los autobuses que hacía la ruta que me traía para Extremadura los findes disponía de un fondo videográfico digamos que limitado. Solo tenían Náufragos y Aliens (la segunda), así que me las veía mes sí y mes también.
Peor era otra línea que iba por Gredos y en cuyo autobús solo tenían aquella rara de Naghisa Oshima con un gorila y Victoria Abril y una de Martes y 13 cuando todavía eran 3. Por suerte en esa ruta me dormía siempre y creo que nunca llegué a verlas enteras.
Sobre Náufragos, si no recuerdo mal es una peli que no acabó de caer bien entre otras cosas porque los alemanes eran más listos que los aliados naufragados… Qué pena que Tallulah Bankhead no se prodigara más en pantalla. Menudo volcán de señora.
Sobre la otra ni idea de su existencia hasta ahora, pero pinta fetén. Ahora mismo me la apunto.
Un abrazo fuerte Hildy, gracias por estar siempre ahí, descubriendo.
¡Manuel, Tallulah Bankhead está tan maravillosa en esta película! Es tan glamurosa en una situación tan extrema! ¡Es el personaje! ¡El alemán es tremendoooo!
Cómo me ha gustado tu historia sobre los fondos videográficos de los autobuses de línea. Esos recuerdos son una joya cinéfila. Por favor, apúntate «El mar no perdona». Merece la pena.
Beso
Hildy
Ateniéndonos a lo que declaraba Hitchcock de NÁUFRAGOS, se trata de una parábola de concienciación en momentos críticos para el mundo libre. Según él, quiso demostrar la absoluta necesidad de que las discrepantes democracias olvidaran sus diferencias y unieran sus fuerzas para luchar contra un enemigo común especialmente poderoso por su espíritu de unidad y decisión. Por supuesto, el film y su tratamiento (auténtico tour de force por la desafiante y reducidísima unidad de espacio en que Íntegramente se desarrolla la acción) poseen los suficientes matices y lecturas para que su contenido se nos antoje más complejo y por momentos, inquietante.
En cuanto a SEVEN WAVES AWAY / ABANDON SHIP!, es evidente que estamos ante un impactante drama que llevaba hasta las últimas consecuencias alguna de las situaciones que Hitchcock creó para la retadora NÁUFRAGOS. Algunos momentos del film llegan a resultar insoportables en su extrema dureza, y para completar la labor, sus responsables (con un inesperado Richard Sale al frente) intentan implicar al espectador sacándole de su cómoda pasividad para convertirle en juez moral de lo que ha desfilado ante sus ojos en la pantalla. Previsiblemente, la película resultó un fracaso comercial.
Un abrazo.
Querido Teo, qué bueno leerte siempre. Genial tu comentario sobre ambas películas, que añade más interés para esta sesión doble. Aportas matices geniales. Es cierto que en la película de Richard Sale hay momentos que son insoportables por su dureza. No me extraña que fuese un fracaso comercial, porque muestra unas situaciones extremas y duras. Y Náufragos, como bien dices, tiene un montón de matices para su análisis.
¡Es una sesión doble que promete buen cine y debate!
Beso
Hildy
Hola de nuevo Hildy!
acabo de ver Abandon Ship y la verdad es que no defrauda para nada, si bien es una peli con la que hay que tener paciencia porque va de menos menos a más muy más. Y es que se la nota muy pobretona, con fallos técnicos varios: por ejemplo pelos mojados de pronto en un cambio de plano que supongo que coincidió con un chaparrón en el rodaje, o que el perrazo de 30 kilos aparezca y desaparezca cual electrón observado o un momento gracioso en el que un personaje habla detrás de Tyrone Power cuando este aún no ha terminado sus líneas… En fin, que es barata pero lo cierto es que cuando la cosa se pone cruda de verdad la dureza de las decisiones a tomar es tan brutal que uno no puede dejar de mirar un segundo, y lo bueno es que esas decisiones, en contra de lo canónico… Se toman.
A pesar de lo melifluo me gusta el plano ese en el que Power quiere entrever en la cubierta de arriba a los dejados atrás y la voz en off que nos encuesta al final… Pues sí, es un parlamento un poco chorra, pero pone el sello personal y característico de estas pelis de tesis de los 50 y 60 que tanta gracia hacen como inquietud dejan por un mundo que quizá se preocupaba más de la moral y los principios que este presente de las narices.
Un besazo con flotador!
Ay, Manuel, cómo me alegro que te haya parecido interesante Abandon Ship, como dices la dureza de las decisiones a tomar es brutal y te tiene atado totalmente a la película. Eso es lo interesante e inquietante de la película, esas decisiones morales que plantea y que deja ver de manera tan desnuda y tan al límite.
Beso
Hildy
No conozco la película de Sale, así que me descubres un título de lo más interesante. En cuanto a Hitchcock, que por aquel entonces andaba colaborando en el esfuerzo de guerra con pequeños títulos como Bon Voyage y Aventura malgache, y que iba a participar en el montaje de algunas películas filmadas por los soldados durante la liberación de los campos de concentración, demuestra aquí que las películas de propaganda y de sustento moral de la retaguardia no tienen por qué ser mediocres o aburridas. Aparte de su talento para conseguir hacer interesante, vibrante y dinámica una historia a priori claustrofóbica y monótona, gracias a su capacidad técnica y a un guion que define perfectamente la psicología de los personajes, está su compromiso con la posición británica en la guerra, primero promoviendo el intervencionismo americano en películas como Enviado especial (1940), la propia legitimidad americana en Sabotaje (1942), e incluso la posguerra en Encadenados (1946). La vena política del cine de Hitchcock, que la tiene, aunque no fuera un fin en sí mismo, está pendiente de un tratamiento más profundo del que ha recibido hasta ahora.
Besos
Querido Alfredo, acabas de lanzar un buen anzuelo que demuestra que nunca se acaba de ofrecer miradas de filmografías sobre las que tanto se ha escrito como la de Hitchcock. Totalmente de acuerdo de que un análisis sobre la vena política de su cine daría para un ensayo tremendamente interesante.
Estoy segura de que la película de El mar no perdona te va a interesar.
Beso
Hildy
Náufragos es una película que vi cuando era joven en la TV en casa de mis padres. Se quedó grabada en mi mente la actriz Tallulah Bankhead y no recuerdo más porque en aquellos tiempos no tenía yo suficiente conocimiento para entender el paralelismo con la situación real. Pero hace tiempo que deseo verla otra vez y ahora más. Y de paso El mar no perdona que no conocía. Me alegro mucho de haber encontrado este blog tan interesante.
Gracias
¡¡¡Eugenia, cómo me alegra que el blog te resulte interesante!!! Para eso escribo con gusto para compartir todo lo que veo, todo lo que descubro o todo con lo que disfruto.
No me extraña que se te quedara grabada Tallulah Bankhead, está maravillosa y crea un personaje genial, ¿verdad? Estoy segura de que vas a disfrutarla mucho de nuevo si vuelves a ver «Náufragos». Yo la he disfrutado una barbaridad.
El mar no perdona es un descubrimiento que he hecho hace nada y me ha entusiasmado por muchos motivos. Es dura de ver, pero merece la pena.
Beso
Hildy