10 razones para amar Luna de papel (Paper Moon, 1973) de Peter Bogdanovich

 

En Luna de papel, los libros siempre presentes.

Razón número 1: Luna de papel con el día del libro

Con Luna de papel, hoy celebraremos uno de los días más bonitos del año. Así que mencionaremos algún que otro libro. Primero, la película de Peter Bogdanovich partía de un libro publicado en 1971, Addie Pray, de Joe David Brown. Este contaba en primera persona a través de la voz de una niña estafadora sus vivencias en la época de la Depresión junto a Moze, un hombre que podría ser su padre.

El guion de Alvin Sargent, más algunas intervenciones de Bogdanovich (y también de Polly Platt, de la que hablaremos más adelante), respetaría a algunos de los personajes, pero con otros no contaría para armar su historia; jugaría también con la edad de la niña (para adaptarse a la de la actriz elegida) y se centraría más en la relación entre sus dos protagonistas, eliminando alguna de las tramas y estafas que aparecían en la novela, así como cambiaría el final. Además de la película, la novela daría para más. Un año después la cadena ABC realizaría una serie donde la niña sería interpretada por Jodie Foster.

Segundo, la película juega con un gag, una de las estafas que llevan a cabo estos supuestos padre e hija (nunca se llega a aclarar del todo si realmente el vínculo es biológico) tiene que ver con un libro al que nunca le faltarán nuevas ediciones, reimpresiones, estudios, ensayos y demás. Addie descubre como Moze lleva en un baúl un arsenal de biblias. Se dedica a llamar a las puertas de viudas que han perdido a sus maridos recientemente y este les dice que sus hombres le habían encargado una biblia personalizada con su nombre. Su hija, una niña lista, le perfecciona la estafa, pues es una buena observadora y psicóloga sobre los posibles de las víctimas.

Razón número 2: padre e hija, ficción

Uno de los puntos fuertes de la película es la relación entre Moze (Ryan O’Neal) y Addie (Tatum O’Neal). Sobre todo es una relación que se basa en lo gestual y en las miradas, así como en las discusiones que tienen desde que se conocen. Discuten más que conversar… Luna de papel cuenta el nacimiento y la consolidación de un vínculo. Tanto Moze como Addie no solo aprenden a convivir juntos, sino que hacen un buen equipo de supervivientes y se cuidan el uno al otro (la niña saca de más de un embrollo a Moze).

No hay ni una lágrima, ni un beso o abrazo, pero su conexión logra emocionar con pequeños detalles. Es un vínculo que va creciendo hasta que uno y otro se complementan en la carrera por la supervivencia. Moze nunca pierde su aura de perdedor y fracasado, pero siempre logra ponerse en pie. Y Addie deja a la vista su inteligencia, sus heridas y complejos, así como sus dotes para la supervivencia, protegiendo más de una vez a su imperfecto acompañante.

En la relación de Moze y Addie hay ecos del vínculo que conseguían Charlot y su pequeño compañero en El chico o también la del exboxeador y su hijo en El campeón de King Vidor, aunque estas dos sí recurrían magníficamente a lo trágico y era imposible contener las lágrimas. Uno de los aciertos de Luna de papel es que nunca sabemos si realmente Moze es el padre biológico de Addie, aunque posibilidades hay.

El vínculo de padre e hija, uno de los secretos de Luna de papel.

Razón número 3: padre e hija, realidad

En los extras del dvd de Luna de papel hay un bonito making off de la película donde se puede disfrutar de varias tomas falsas y de secuencias de cómo se desarrolló el rodaje. Y se nota una química bonita durante las escenas entre Ryan y Tatum. De hecho, se parten de risa cada vez que la niña se equivoca y hay que repetir la toma.

Pero Tatum no tuvo una infancia fácil ni la relación con Ryan fue idílica. Cuando sus padres se divorciaron, ella tenía cuatro años y la estancia con su madre fue una pesadilla por muchos motivos (malos tratos y abusos). Tatum terminó viviendo con su padre, que tampoco contribuyó a su estabilidad emocional. Además Luna de papel se convirtió en un fenómeno y la niña fue galardonada con un óscar a temprana edad. Todas estas circunstancias no le facilitaron una buena infancia.

Según Tatum, su padre tampoco quiso responsabilidades según fueron pasando los años, pues dio más prioridad a su carrera y a sus relaciones de pareja. Todo se complicó más cuando empezó su historia con Farra Fawcett. Así que Tatum a los 14 años no podía contar con ninguno de sus progenitores. Tampoco mantuvo su carrera cinematográfica. Y sí arrastró varias adicciones. Tatum O’Neal es una de esas niñas prodigio en Hollywood que protagonizó una de esas tantas historias de juguetes rotos. Estuvo largos periodos de tiempo sin relacionarse con su padre, protagonizaron algunos acercamientos, pero nunca lograron perdonarse.

Nadie lo diría viendo la química tan bonita y especial que se siente y se nota en cada uno de los fotogramas de Luna de papel y en esas tomas descartadas en las que se ve a una niña realmente ilusionada y segura de trabajar junto a su padre, así como a un Ryan divertido y paciente con los fallos de su hija.

Razón número 4: consecuencias del crack del 29

En este último visionado de Luna de papel, una de las cosas que más me ha gustado es la sutilidad con que la película recrea esa América de los treinta que los protagonistas recorren en coche y cómo se reflejan las consecuencias del crack del 29. Es una América triste, en blanco y negro. Una de las ventajas de la historia es que está contada con un subgénero que ofrece muchas posibilidades: una road movie.

Padre e hija van por el estado de Kansas y Misuri (cambiaron las localizaciones, pues la novela transcurría en el Sur) con distintos vehículos y se siente en cada carretera y localidad la pobreza y desesperación de aquellos años. Muchos de los personajes con los que se cruzan son fruto de esa época. Ellos mismos son unos supervivientes. Son los años también de la ley seca, que les traerá más de un problema con una de las estafas que llevan a cabo.

Una de las cosas más tiernas del personaje de Addie es que va siempre con su radio portátil y le encanta escuchar a Jack Benny. Además es una admiradora de todo lo que dice Franklin D. Roosevelt, que ya va sentando las bases para el New Deal. Hay un momento conmovedor en que la niña observa la pobreza de una de las viudas a la que van a estafar. Ella siente la desesperación de la madre y cómo está rodeada de un montón de niños a los que mantener… y no tiene duda de suspender la estafa ante el rostro estupefacto de Moze, que ve cómo la niña regala la biblia a la mujer.

También en ese viaje en coche se cruzan con familias que van arrastrando sus pertenencias. Los locales, las calles, las localidades dejan ver que son tiempos difíciles y que se afrontan como se puede.

Trixie, uno de los personajes fundamentales de Luna de papel.

Razón número 5: Madeline Kahn, una musa del humor olvidada

Uno de los personajes que perturba la convivencia entre Moze y Addie es otra superviviente, Trixie. Una bailarina despampanante de una feria de atracciones que va a acompañada de su asistente (P.J. Johnson), una muchacha negra de unos catorce años, que también se busca la vida como puede y hace muy buenas migas con Addie. Trixie propone una vida loca a Moze, que se pone a gastar sin tregua y se desvive por su nueva chica. Además Addie pierde su lugar en el coche en el asiento delantero y no la sienta nada bien.

El enfrentamiento silencioso entre Trixie y Addie tiene un momento de tregua y comprensión entre ambas. Ahí Madeline Kahn, la actriz a la que Bogdanovich le dio el papel, se luce en un monólogo tragicómico donde trata de convencer a la niña para que se suba al coche, pues esta ya no quiere viajar más con ella. Ahí la vis cómica de Kahn va dando paso sutil al drama del personaje, una mujer de vida alegre que sabe que no tiene demasiada suerte con los hombres y que sus relaciones con ellos no son muy duraderos. Trixie apela a la niña que la deje unos días de felicidad, de poder disfrutar junto a Moze.

Madeline Kahn fue una intérprete que debutó en la anterior película de Peter Bogdanovich, ¿Qué me pasa, doctor? donde hacía de la novia seria de Ryan O’Neil y protagonizaba momentos hilarantes y divertidísimos. Luego fue una de las actrices imprescindibles en el universo cómico de Mel Brooks.

Razón número 6: Peter Bogdanovich, de la generación que cambió Hollywood

También avisar que se ha lanzado una nueva edición de un entretenido ensayo de cine, que ya es un clásico: Moteros tranquilos, toros salvajes. La generación que cambió Hollywood, de Peter Biskind. Merece la pena leerlo. Pasando las páginas de mi ya vieja edición (2004), me recuerda que la película fue un encargo. Que Bogdanovich en un principio no quiso aceptarla, entre otras cosas porque quería dirigir un western protagonizado por las grandes estrellas de legendarias películas del Oeste de su amado John Ford: John Wayne, James Stewart y Peter Fonda.

Tampoco le apetecía porque pensaba que era otra película retro, de recreación de una época, como La última película. Finalmente, el western no se llevó a cabo y sí aceptó el proyecto, pues lo consultó con su ya exmujer, Polly Platt, y esta le dijo que podía hacer algo bueno, que además como padre de dos hijas iba a saber reflejar muy bien el vínculo. Ella le sugirió a Tatum O’Neal como protagonista.

Releyendo me ha hecho gracia ver como Biskind escribió un libro tremendamente divertido, pero actúa un poco como la abuela del visillo… y en ese retrato donde no queda por contar ningún cotilleo de los miembros de esta generación, el pobre Bogdanovich no sale muy bien parado en esas páginas.

Los objetos y demás detalles para una película que recrea con sumo cuidado los años treinta.

Razón número 7: Blanco y negro, películas retro en los años setenta

Efectivamente, en La última película ya había recreado una pequeña localidad de Texas durante los años cincuenta. Y en Luna de papel se va a los años treinta. En ambas películas optó por el blanco y negro. En la película que nos ocupa y más con los referentes antes nombrados (Chaplin o King Vidor), el blanco y negro es todo un acierto. Es hacer que el público se sienta en la Depresión tan bien reflejada por Hollywood en películas clásicas de aquellos años y también durante los cuarenta.

Peter Bogdanovich contó con el consejo de uno de sus admirados directores, Orson Welles, y con el gran László Kovács, director de fotografía de muchos de los realizadores de la generación del Nuevo Hollywood. Parece ser que Welles le dijo a Bogdanovich que le recomendaba que la rodara en blanco y negro con un filtro rojo para que hubiese un mayor contraste. Además también el director aprovechó el blanco y negro para destacar aún más la profundidad de campo, una de las influencias de las películas de su adorado Welles.

Durante los setenta hubo un montón de largometrajes que recrearon otras épocas cuidando la ambientación retro como El golpe, El gran Gatsby o Así empezó Hollywood (de nuevo, Bogdanovich). En Luna de papel es evidente el cuidado que hay en la elección de los objetos, de los establecimientos, de los coches y un vestuario muy especial para cada uno de sus personajes, donde los gorros, lazos y otros complementos tienen su importancia en la historia.

Razón número 8: Historia de un título

A Peter Bogdanovich no le gustaba nada el título de la novela. Así que buscando canciones de la época para la banda sonora de la película se topó con «It’s Only a Paper Moon y le encantó cómo sonaba Luna de papel. Así que de nuevo entra en acción su amigo Orson Welles. Le consultó y dicen que Welles con su voz grave le contestó que era un título tan bueno que no debería ni de preocuparse por la película.

Aun así el director quiso asegurarse que la productora no se echaría atrás con el título que les proponía y se le ocurrió algo que hace más entrañable la película. Addie está disfrutando de la feria y tiene una ilusión que no puede llevar a cabo: y es que Moze se haga una foto con ella subidos a una luna de papel. Sin embargo, la niña sí que se hace una foto ella sola y será un regalo muy especial… Por cierto, cuando se volvió a editar la novela tras el boom de la película, decidieron titularlo Luna de papel.

Bonita manera de justificar un título…

Razón número 9: Polly Platt

La película tiene el toque especial de Polly Platt, directora de arte de muchas películas de esa generación de directores de Hollywood. Fue esposa de Peter Bogdanovich y los dos eran unos apasionados del cine. Dicen las malas lenguas que no solo le abrió muchas puertas a ese crítico de cine que amaba las películas, sino que estuvo detrás en un montón de las decisiones artísticas tomadas en tres de sus películas más exitosas: La última película, ¿Qué me pasa, doctor? y Luna de papel. Lo que no hay duda es que trabajaron muy bien juntos, a pesar de que ya en La última película, Peter Bogdanovich empezó su romance con Cybill Shepherd. Si se estudia la vida y obra de Polly Platt se descubre una personalidad y una historia que merece la pena ser contada.

Razón número 10: Final a lo Chaplin, carretera sin fin

Adoro su final, esos dos personajes, un hombre y una niña, que corriendo montan de nuevo en un coche y desaparecen en una carretera que parece que no tiene fin… No sabemos qué aventuras o desventuras les deparará el destino. Su futuro es incierto. Lo único que sabemos es que lo afrontarán juntos. No pocas veces Chaplin terminaba así sus cortos o largometrajes con Charlot alejándose por una carretera o camino sin fin…, la mayoría de las veces solo.

Sin embargo, en la despedida del personaje de Charlot, le regaló un final en compañía. En Tiempos modernos, dos personajes con futuro incierto caminan por una carretera sin vislumbrar el final, hacia el horizonte. Peter Bogdanovich regala un final similar en Luna de papel a sus dos personajes. El espectador los pierde de vista en esa carretera larga, pero espera sin duda que les vaya bonito…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

14 comentarios en “10 razones para amar Luna de papel (Paper Moon, 1973) de Peter Bogdanovich”

  1. Hola Hildy
    Qué buenas razones para volver a ver a Tatum y Ryan en su probable mejor tiempo.
    Un recuerdo para Joanna Moore, la mamá de Tatum, que a medidos de los cincuenta comenzó por todo lo alto; primer papel y protagonista de una peli en que la Universal había puesto grandes esperanzas… que se fueron diluyendo a medida que cambiaba el prota masculino «Appointment with a Shadow, Richard Carlson 1957». Su papel era de un ángel que rescata a un personaje que está siendo devorado por «demonios internos». La vida real enseñó a Joanna que cuando te devoras por dentro nunca hay ángeles cerca. Porcierto cuando lunasdepapel ella era la «mala»; más tarde cuando los tormentosos asuntos Tatum-McEnroe y Ryan-Fawcett ya vimos que en estas historias no hay «buenos».
    Ya que estamos en una «road movie» tomo un desvío: película «The Beat Generation, 1959» lo mejor que se puede decir de ella es que algunas locas tonterías de los sesenta se filmaron en los cincuenta. Para que te hagas una idea, una de las «interpretes» es Mamie Van Doren… ¡Y en muchos momentos no es la peor interprete en pantalla! Pues bien, el malo es un atractivo y engatusador Ray Danton que va «visitando» a mujeres solitarias en sus casas… y hasta ahí llegan las semejanzas jajaa
    Un saludo el día después de que los comuneros perdieran la cabeza (y no por leer como DonQuijote). Manuel.

  2. Manuellll, pero qué comentario tan jugoso.
    Efectivamente, en ciertas historias es difícil vislumbrar a malos y buenos. En todo lo contado solo veo una historia familiar muy triste de seres muy heridos y sin saber gestionar responsabilidades.
    Apunto la referencia de Appointment with a Shadow, que qué pena pues el argumento prometía. Y, por supuesto, esa road movie, ese desvío a «The Beat Generation, 1959»… Cuántos argumentos prometen, pero luego la forma de realizarlos y actuarlos cambian la promesa…
    Me has hecho leer lo de Villalar de los Comuneros y recordar historia, jajajaja.

    Beso con libros de fondo
    Hildy

  3. ¿Solo 10?

    Maravillosa película, estupenda recopilación de elementos. Todas las películas de Bogdanovich, incluso las fallidas, tratan, finalmente, del cine, y de su amor por el cine. Sentarse a ver sus películas es como sentarse con un colega para hablar de películas.

    Besos

  4. Pues tienes razón, mi querido Alfredo, yo tengo especial cariño al cine de Bogdanovich y a sus películas. «Luna de papel» no me canso de verla. Además algo es cierto, a Peter se le nota en cada una de sus películas que ama el cine.
    Qué manera más bonita de contar un vínculo afectivo.

    Beso
    Hildy

  5. Otra que no he visto, querida Hildy, pero tu texto tan amoroso le hace dar ganas de ver la película hasta a la espectadora más renuente con el cine de los ’70 (servidora, jaja). Ya la ubiqué en una plataforma, así que alguno de estos días me encuentro con ella y vuelvo a reportarme.-
    Un abrazo enorme, Bet.-

  6. Me encanta esta serie de publicaciones sobre diez razones para amar… La impresionante El callejón de las almas perdidas o Noche en la ciudad por ejemplo, son unas publicaciones maravillosas, al igual que esta más reciente.
    Según veo más obras de Bogdanovich, más crece mi entusiasmo por su curiosa filmografía. De entre todas elegirá una de las obras más desoladoras e inmortales en el tiempo que he visto: La última película, su mayor obra, para mí su mayor obra maestra.

    Enhorabuena por el blog. Un abrazo.

  7. Queridísima Bet, qué bueno que la hayas encontrado en una plataforma. Luna de papel siempre termina enganchándome y emocionándome, además vas a sentir como destila un montón de amor al cine clásico.
    Espero que la disfrutes un montón y si no también cuéntamelo.
    Beso
    Hildy

  8. Querido Pedro, gracias. No sabes lo que disfruto elaborando esos artículos, escribiendo sobre las películas que me han marcado y explicando el porqué.
    A mí también me entusiasma la trayectoria de Bogdanovich. La última película es una joya. Pero merece la pena descubrir, no sé si estás de acuerdo, dos películas no fáciles de ver y que merecen mucho la pena: Todos rieron y San Jack, el rey de Singapur.
    Beso
    Hildy

  9. Soy Pablo, no Pedro, te lo perdono porque se te ve buena gente y entiendo el lío de los nombres, jajaja.

    De Saint Jack tengo el recuerdo lejano de ser una película interesante y curiosa, la volveré a ver. Tengo ganas a todos rieron pero no la consigo encontrar en versión original.

    Un gran abrazo.

  10. Ayyyy, Pablo, qué despiste. Es un horror cambiar el nombre. Sí, perdóname, por favor. Jajaja, no volverá a pasar (y si pasa espero vuelvas a disculparme).
    Y, por supuesto, además de esas dos pelis, me fascina como comedia Esa ruina de función.
    Beso
    Hildy

  11. Hola Hildy. De Peter Bogdanovich vi hace poco Todos rieron que la disfrute mucho.
    Esta de Luna de papel creo que la vi hace muchos años, asi que puede ser buen momento para verla otra vez porque no la recuerdo. Tambien puede ser que nunca la haya visto entera.
    Ya se que Bogdanovich es un director que te encanta. La ultima pelicula es muy especial y forma parte de esa generacion tan extraordinaria del Nuevo Hollywood.
    Si, el cine de los setenta, mi decada, me atrae y me fascina. Que ruina de funcion la vi hace años, creo que la pusieron en el programa de Garci, era muy divertida.
    Si, intentare verla. O verlas.

    Un beso.

  12. Luuisss, qué alegría me da siempre leerte. ¡Creo que si ves Luna de papel puede que te acuerdes de alguna secuencia! Es una película que hace notar su amor por el cine, por el cine clásico.
    Como dices los largometrajes de los setenta con los realizadores del Nuevo Hollywood son muy especiales. Y La última película es una joya.
    Bendita Qué ruina de función y su plato de sardinas.

    Beso
    Hildy

  13. Tengo que volver a verla, por lo que has escrito tan bien, y por los recuerdos que tengo de la película: en especial la actuación de Tatum O’Neal, y ese entorno de gran depresión tan capriano o tan Steinbeck.
    He aprendido muchas cosas sobre Bogdanovich: por ejemplo, ignoraba lo del western que quería hacer, pero no me extraña dada su cinefilia.
    Me uno, cómo no, a tus diez razones.
    Abrazos!

  14. Queridísimo Ethan, ¡¡¡espero que la disfrutes un montón si vuelves a verla!!! Yo por distintas razones la he visto la semana pasada dos veces otra vez y cómo la he disfrutado de nuevo.
    Lo del entorno de la Depresión en la película es lo que más he disfrutado en estos nuevos visionados.
    Yo cada vez tengo más cariño a Bogdanovich, la verdad.
    Beso enorme
    Hildy

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.