¿No he dicho muchas veces que hay libros que nos llaman? Uno de ellos ha sido El libro de plata de la escritora británica Olivia Laing. Primero, leí un artículo en Internet sobre él. Me quedé con la reseña. Segundo, fue entrar en una librería y buscar la novela por las estanterias hasta dar con ella y quedarme mirando la foto en blanco y negro de la portada con Federico Fellini cruzando Venecia en compañía de Danilo Donati, uno de los grandes protagonistas de esta novela, y otra persona no identificada, según los créditos de la imagen. No lo dudé ni un segundo. Ese libro tenía que estar en mi mesilla de la cama.
Empecé a leerla y es de esas novelas que no solo no puedes dejar, sino que buscas el momento para poder seguir pasando las páginas y a la vez te apetece que no acabe. ¿De qué va? Nicholas, un joven británico, huye de Londres por un hecho traumático y termina en Venecia. Allí, cuando está dibujando la fachada de una iglesia para no mostrar lo perdido y solo que está, lo encuentra Danilo Donato, un importante diseñador de vestuario, director de arte y escenógrafo del cine italiano.
