
La novicia y el aviador, una historia de amor imposible que toca el cielo del director Frank Borzage.
Frank Borzage es capaz de emocionar con tan poco… Tan solo con una cámara que enfoca una mano que desfallece y se abre dejando a la vista un crucifijo. Cada vez estoy más enamorada de su filmografía. Y Till We Meet Again se ha puesto en mi camino para siempre. Hacía tiempo que iba detrás de esta película y todas mis expectativas se han cumplido con creces. Ochenta y ocho minutos de puro cine. Una historia en tiempos de guerra que Borzage sabe contar con una sensibilidad muy especial.
Nos deja una de esas relaciones de amor imposible que tocan el cielo y que pueblan muchas de sus obras. La protagonista es una joven novicia que vive aislada del mundo desde los ocho años. Su hogar es un convento de clausura al lado de un pequeño pueblo francés. Allí entró herida del alma y con miedo. Es más, Clothilde (Barbara Britton), que así se llama la protagonista, no quiere saber nada del mundo exterior, un mundo que en ese instante arde y que está en guerra. Solo quiere proteger a las niñas a las que cuidan en la congregación, como la acogieron a ella cuando solo era una cría asustada, y dedicarse a la contemplación de Dios. El convento es su hogar, su refugio.
Nada tiene que ver su actitud con la de la madre superiora (Lucile Watson), una mujer anciana y creyente, pero que presta toda su ayuda a la Resistencia francesa, permitiendo que varios fugitivos se escondan allí e impidiendo siempre el paso al oficial nazi (Konstantin Shayne) de la zona. Quien organiza toda la logística de la Resistencia francesa y con quien la superiora colabora es el jardinero del lugar.
Y aquí surge el conflicto: un día llega un aviador estadounidense (Ray Milland) que debe escapar a Inglaterra y que lleva una documentación valiosa para los aliados. A la primera que se encuentra es a una asustadiza Clothilde que da aviso a la madre superiora, no quiere implicarse en absoluto. Al aviador le han dicho que los de la Resistencia le ayudarán. Y así será.
Cuando tienen todo preparado para que este huya con una mujer del pueblo, una imprudencia de Clothilde, ante una visita inesperada del oficial nazi con el alcalde colaboracionista (Walter Slezak), hace que la vida de varios personajes pegue un vuelco.








