Una oportunidad en el cielo (Chance at Heaven, 1933) de William A. Seiter

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Una oportunidad en el cielo de William A. Seiter es una obra cinematográfica desconocida que tiene varios frentes de interés para su visionado y análisis. Primero, película pre-code, es decir, antes de que se pusiera en marcha el código de censura. Segundo, una película para analizar el sistema de estudios. Y tercero y último el nacimiento de una pareja cinematográfica con química que volvería a unirse siete años más tarde en la interesante Una nueva primavera de Gregory La Cava (leer aquí): Ginger Rogers y Joel McCrea.

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Cinefilia. Mi familia italiana (Latin Lover, 2015) de Cristina Comencini / Lío en Broadway (She’s Funny that Way, 2014) de Peter Bogdanovich

Cinefilia, pasión por el cine… Cristina Comencini, hija de Luigi, lleva el cine italiano en sus venas y Peter Bogdanovich ama y siente el cine en cada uno de sus latidos. Los dos acaban de estrenar películas de la temática cine dentro del cine. Cada una con un estilo diferente. La primera homenajea al cine italiano y al cine en sí y el segundo hace una película llena de referencias cinéfilas, de citas cinematográficas y de amor a raudales a la comedia clásica americana. Y ¿son Mi familia italiana y Lío en Broadway dos buenas películas? No son brillantes ni redondas (además están pasando con más pena que gloria…) pero tienen un toque mágico: se nota que sus creadores aman el cine y que los implicados en ellas (los actores) están disfrutando una barbaridad. Y el espectador durante una hora y media, si quiere y puede, logra olvidar los problemas, el mal rollo y sumergirse en historias ligeras, alegres y elegantes con lluvia de estrellas y burbujas de champán.

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Hollywood gótico. La enmarañada historia de Drácula de David J. Skal (Es Pop Ediciones, 2015)

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Unas escaleras que suben a los aposentos de un castillo decadente y solitario, la noche, el viento que apaga las velas, extraños ruidos, murciélagos volando, un grito, una gota de sangre, una ristra de ajos, un crucifico, hermosas damas victorianas, un hombre que ha perdido la cabeza come insectos, estacas, tumbas, muerte, sensualidad, arrebatos, mordiscos, sangre, un espejo que no refleja la imagen deseada, un barco asolado por la peste y tempestades ocultas, las ratas… y al final un hombre que hipnotiza con la mirada, que vive en la oscuridad, que muestra sus colmillos, que está sediento, que repta por las paredes, que es una presencia terrorífica…, el conde Drácula. Toda una imaginería alrededor de este personaje… ¿De dónde viene?¿Cómo ha ido creciendo y transformándose? ¿Por qué los vampiros y en concreto el conde… siguen presentes en nuestras mentes?

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Amenaza en la sombra (Don’t look now, 1973) de Nicolas Roeg

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La Venecia de Amenaza en la sombra de Nicolas Roeg poco tiene que ver con ese halo romántico de ciudad para el amor y el despertar de Locuras de verano y sí, tiene más que ver con la Venecia decadente, melancólica y triste de Muerte en Venecia… e incluso es mucho más tenebrosa e inquietante. Nicolas Roeg, que irrumpió en el panorama del cine a finales de los sesenta como un cineasta rompedor, polémico y extraño, se deja llevar por una historia de misterio, terror y psicología. Como argumento toma las líneas de Daphne Du Maurier, una escritora varias veces adaptada por Alfred Hitchcock (La posada de Jamaica, Rebeca y Los pájaros).

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Las tres últimas películas de Alfred Hitchcock: Topaz, Frenesí y La Trama

Las tres últimas películas de Alfred Hitchcock, el maestro del suspense, han tenido una valoración crítica ambigua y además su huella en la memoria cinéfila es mucho más tenue que otras obras del director. Así como las reposiciones de sus películas de los años cuarenta, cincuenta y sesenta son casi continuas, no ocurre así con sus últimas obras cinematográficas. Por otra parte, la mítica entrevista de Hitchcock con Truffaut no cubre estas tres obras pues todavía no las había realizado. Tan solo en ediciones posteriores hay un texto epílogo donde Truffaut analiza, no muy positivamente, estas películas y narra sus últimos encuentros con el director y lo que hablaron brevemente respecto a ellas.

El volver a visionarlas y analizarlas es absolutamente apasionante porque se encuentra una coherencia interna en la obra de Hitchcock, un sentido circular, además de dejar como testamento cinematográfico tres obras absolutamente ricas tanto en forma como en contenido. Alfred Hitchcock las rodó entre 1969 y 1976. El maestro del suspense seguía sin tener miedo alguno a la experimentación formal; por otra parte toca temas que dan una unidad a su filmografía; trabaja con actores del momento que ya no eran estrellas; regresa en una de las tres a Londres, a su país de origen y donde comenzó su trabajo en el cine; se le nota más pesimista y escéptico y con un sentido del humor negro mucho más acentuado y, por último, mezcla en las tres su extraño sentido del romanticismo: el amor y la pasión como poder autodestructivo, el aburrimiento cotidiano en el matrimonio… También es llamativa la transformación de sus rubias… y la importancia de las morenas.

Nota: si no habéis visto las películas o apenas las recordáis, os advierto que hay muchos spoilers a continuación.

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El mundo sigue (1963) de Fernando Fernán Gómez

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Hay acontecimientos cinematográficos que ponen a la vista del espectador un descubrimiento, una revelación que impacta. Así ha ocurrido con la iniciativa de estrenar en sala de cine El mundo sigue de Fernando Fernán Gómez, una película a la cual era casi imposible acceder a ella. Tuvo un estreno prácticamente fantasma a los dos años de realizarse (en 1965), apenas se ha proyectado en salas y se ha emitido en muy contadas ocasiones en televisión. Tuvo diversos encontronazos en su momento con la censura, se vio perjudicada por intereses políticos y fue vedada, muerta en vida. Fue una película silenciada. Sus pocos espectadores fueron y son unos privilegiados. Ahora cincuenta años después de su estreno mínimo y con una copia restaurada, vuelve con fuerza a los cines y nos devuelve una película perdida en la memoria. Así como se brinda la oportunidad de que su número de espectadores crezca. Con este reestreno se recupera una pieza que permite estructurar y analizar ese cine español que, a veces, tanto desconocemos. El descubrimiento merece la pena.

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Diccionario cinematográfico (218). Reloj

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Reloj: relojes de pulsera, relojes de torres, relojes de bolsillo, relojes de cuco, relojes despertador, relojes electrónico, relojes de arena, relojes de sol, relojes de péndulo… artilugios para medir el tiempo, para marcar horas, minutos, segundos… e imprescindible atrezzo que aparece en películas y a veces tiene papel protagonista, otros un momento importante o simple decoración ambiental… Repasemos algunos relojes cinematográficos imprescindibles.

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Centenario de Orson Welles (4). El proceso (The trial, 1962) de Orson Welles

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La impotencia pero a la vez la rebeldía del K cinematográfico son imprescindibles para entender al cineasta, Orson Welles. El director que sigue rodando donde puede, en este caso otra vez en Europa, y como le dejan, asume un encargo que convierte en algo personal. Unos productores franceses (familia Salkind) le proponen adaptar una novela y le ofrecen varias para elegir. Welles se quedó con El proceso de Kafka. Contó con más libertad creativa que en otras ocasiones… pero no con todos los medios que hubiese deseado para hacer su película soñada. Y Welles se empapó de los tiempos que corrían, de un cine moderno y vanguardista, para atrapar un universo kafkiano pero que atrapaba también un mundo propio: los estragos del poder, la impotencia ante él, la dificultad de la libertad del ser humano… y su firma propia, en vez de un héroe literario impotente ante un destino que no comprende, entrega un héroe wellesiano que se rebela contra el poder establecido, prefiere la libertad a las cadenas aunque suponga un destino trágico y radical.

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Centenario de Orson Welles (3). Otelo (Othello, 1952) de Orson Welles

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Con Otelo de Orson Welles se puede analizar la tragedia de su obra creativa, su pasión por William Shakespeare y la doble temática de muchas de sus películas: el poder y la traición. Ya no era aquel joven prodigio que entró en Hollywood con todos los medios del mundo a su alcance y una libertad creativa difícil de conseguir en el sistema de estudios…, y que le permitió realizar Ciudadano Kane, sino que tuvo que pasar carros y carretas para poder terminar sus proyectos y casi nunca tal y como él quiso. Para finalizar Otelo tuvo que pasar por mil obstáculos además de poner también sus recursos económicos (aquellos que consiguió interpretando papeles que a veces ni le iban ni le venían). El proyecto cinematográfico empezó en 1949 y no pudo estrenarse hasta 1952… entremedias productores en bancarrota, cambios de actores, diferentes escenarios y países para terminar el rodaje, ropas que no llegan, pocos medios… Y como en otras ocasiones, es difícil saber cuál es la copia que circula que realmente quería Orson Welles. Aunque existe un documental en los años setenta donde el propio director explica la odisea del rodaje y qué es lo que pretendía.

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Cadeneta de curiosidades cinematográficas. Una profesora con gotas de poesía, Tim Robbins y Shakespeare, 1001 películas que hay que ver antes de morir y el ciclo de cine Otras infancias

Una profesora de parvulario (Haganenet, 2014) de Nadav Lapid

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Hay películas que provocan en el espectador cierto extrañamiento, incomodidad y distanciamiento pero sin embargo hay algo en ellas que atrapa. Así ocurre con la segunda propuesta cinematográfica del director israelí Nadav Lapid, Una profesora de parvulario. Su manera de contar de alguna manera atrae la mirada. Y es difícil lo que plantea y cómo lo plantea. Habla de un mundo sin poesía pero sin embargo lo cuenta con un lirismo duro y especial. Una profesora de parvulario remueve e incomoda. Hay momentos en que no sabes si reír o llorar. Sus personajes no inspiran ninguna simpatía y sin embargo muestran totalmente su humanidad en un mundo que no hay hueco para los versos. Su premisa: una profesora de parvulario descubre a un niño en su clase con un don para crear poemas (es casi como si tuviera revelaciones)…, su obsesión por fomentar su don y por protegerle de un mundo que a ella le ha llevado a una cárcel interior, al vacío, a la soledad y el alineamiento le hará tomar decisiones y rumbos inesperados. La mirada especial de la profesora con el rostro de la actriz Sarit Larry define esta extraña película que deja momentos con unas gotas de poesía emocional… Un patio con lluvia, un baile desesperado, una lágrima que se desborda y un niño que no quiere dejar de serlo (Avi Shnaidman)…

El sueño de una noche de verano, según Tim Robbins

… Desde que siendo pequeña me regalaron un cómic de El sueño de una noche de verano de William Shakespeare (adaptación del historietista Miguel Quesada Cerdán… que aún conservo), mi idilio con esta obra y con Shakespeare aún no ha parado. Me enamoré sin remedio de esa obra y llegó a un punto álgido cuando siendo universitaria vi un montaje teatral que me dejó sin habla (de hecho repetí función), y fue el montaje que realizó el grupo vasco Ur Teatro. Las adaptaciones cinematográficas de esta obra en concreto no han sido tan afortunadas (la de 1935 de William Dieterle o Max Reinhardt o la de 1999 de Michael Hoffman), falta todavía aquel director que destaque con esta propuesta. Más brillantes han sido aquellas películas que han tratado de captar su espíritu como Ingmar Bergman con Sonrisas de una noche de verano, Woody Allen con La comedia sexual de una noche de verano o el empleo de la obra original en la película de Peter Weir, El club de los poetas muertos. Ahora mi amor hacia esta obra ha vuelto a renacer con fuerza, emoción y alegría en el Teatro salón Cervantes de Alcalá de Henares, pues tuve la fortuna de disfrutar del montaje que ha realizado, como director, Tim Robbins. Volví a hundirme en el mundo encantado de Titania y Oberón, a disfrutar de los enredos amorosos de Herminia, Elena, Lisandro y Demetrio y a reírme a carcajadas con ese montaje sobre el mito de Píramo y Tisbe que realiza la gente del pueblo para la boda de Teseo e Hipólita. Con una elegante y sencilla puesta en escena, donde los actores jugaban con sus vestuarios e intercambio de roles en los tres mundos que tan bien diferencia la obra, así como música en directo… y una fragmentación del personaje de Puck…, Tim Robbins logró disparar la emoción y la alegría que transmite esta obra. Y haré un comentario algo frívolo… pero fue un placer oír reír al mismo Robbins con su propio montaje… a unos pocos metros de la que esto escribe… Por cierto, Tim Robbins realizó un homenaje a Orson Welles y al teatro en una película que dirigió en 1999 y que me deslumbró la primera vez que la vi, Abajo el telón (Cradle Will Rock).

Un libro-regalo

Hace unos meses y en circunstancias adversas, me hicieron un regalo que me alivió y entretuvo durante momentos un poco duros… y todavía sigo disfrutándolo. 1001 películas que hay que ver antes de morir (Grijalbo ilustrados, 2014), donde, como su título explica, se reúnen este número de películas, ordenadas por décadas hasta la actualidad, con comentarios (con su ficha técnica, sus fotogramas, su cártel, anécdotas y alguna frase curiosa que se refiere a la película o alguna frase mítica del guion) de distintos críticos y expertos cinematográficos, coordinados por Steven Jay Scheneider. Como en todas las listas (y esta es muy amplia) hay sorpresas, ausencias y descubrimientos. Es un libro ameno y sencillo…, donde puedes estar de acuerdo o no con las valoraciones de los colaboradores y por tanto razonar o revisar ciertas reflexiones o afirmaciones. A mí sobre todo me está aportando el recordar o descubrir obras cinematográficas que aún no he visionado… y apuntar propuestas para llenar más todavía mi viejo baúl de películas.

Ciclo de cine y debate Otras infancias en La Casa Encendida

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Como todos los años por estas fechas…, ando yo un poco implicada y muy ilusionada en un ciclo en La Casa Encendida. Las miradas de los niños avisan sobre la salud de las sociedades en las que viven. Esas miradas son directas y sinceras. Con esas miradas se dibuja el ciclo de cine y debate Otras infancias. Durante los martes y jueves del mes de julio se proyectarán siete películas, cinco de ficción y dos documentales, donde los principales protagonistas son los niños. Viajaremos a Oriente y Occidente, al Norte y al Sur y junto a ellos viviremos sus juegos y malabarismos para mantenerse en pie, para construir un futuro, a veces incierto… Otras infancias porque cada niño crea su propio universo, otras infancias porque las circunstancias que les rodean condicionan sus primeros años de vida. El martes se dio el pistoletazo de salida con La bicicleta verde de Haifaa Al-Mansour y el coloquio con la socióloga Fátima Arranz. Os dejo aquí un link de una propuesta veraniega sobre infancia, cine y reflexión.

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