Trumbo es un biopic del guionista Dalton Trumbo. Una película de corte clásico en lo narrativo, formalmente correcta, con una galería de actores principales y secundarios que son una gozada… y ¡que Hildy Johnson la disfrutó toda entera!, con pasión, por varios motivos: cine dentro del cine, el periodo de la caza de brujas, un personaje principal con mucho carisma, pero rodeado de buenos personajes secundarios, reflexiones de fondo interesantes… Volamos al Hollywood de los años cuarenta… y cómo se van complicando las cosas para los que formaron los diez de Hollywood (la película recorre varios años)… pero no solo a ellos, sino a sus familiares más cercanos, a sus amigos, a los conocidos. La figura central es el guionista Dalton Trumbo. No faltan escenas (otras de mis colecciones favoritas) en la sala de cine: con espectadores viendo el noticiario, disfrutando de Vacaciones en Roma o de The brave, en la sala de pruebas de Espartaco, en la premiere de la misma película…
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Documentamadrid 2016. Destellos (y tercera parte)
Días intensos de destellos e historias. Ya solo quedan algunas reflexiones sobre el cine documental a través de dos largometrajes: Sonita y Holy hell. Y coronar con la información del palmarés.
Primer destello. Sonita de Rokhsareh Ghaem Maghami
Cuenta la historia de una adolescente afgana refugiada en Irán que tiene un sueño: ser cantante de rap. En un centro la acogen, la ayudan psicológicamente, la forman y además la dan un trabajo como limpiadora. En un momento dado, en una clase, la protagonista dice que no tiene papel alguno que la identifique, la proponen que se construya un pasaporte ficticio. Lo tiene claro: se hace llamar Sonita y sus padres son Michael Jackson y Rihanna.
Documentamadrid 2016. Destellos (segunda parte)
Destellos que me llevan a mil y un cortos donde viajo de Corea a una Rentería imaginaria o al blanco y negro de tiempos oscuros, de guerra filmada, hasta desembocar en un paisaje apocalíptico con las abuelas de Chernóbil que no temen la radiactividad, dicen que es peor el hambre que pasaron en otros tiempos.
Primer destello. Primer pase de la sección oficial de cortometrajes
… Un solo pase y el espectador salta de una historia a otra, de un mundo a otro. Desde Corea una historia emocional y de sentimientos en una sociedad que se moderniza… pero no evita recuerdos del pasado, ni heridas ni tristezas, ni los lazos familiares, ni el reflejo de complejas relaciones entre madres e hijas… (Der Bittere apfel vom stamm de Hana Kim).
El estudio del ser humano se puede abordar de las maneras más originales…, por ejemplo, subiendo a varias personas (jóvenes, mayores, hombres, mujeres…) por primera vez a un trampolín de diez metros de altura… y observar si decidirán tirarse a la piscina, o si dudarán, qué pensarán, cómo se expresaran, si saltarán o no o si al final volverán a bajar las escaleras. Así se consigue un corto con momentos de suspense, con otros cómicos (dúos divertidísimos); o momentos de terror con otros valientes o el de más allá desde un triste fracaso solitario, combinados con momentos de gran belleza ante el salto realizado a cámara lenta que marca un ritmo, un baile ante la vida (Hopptornet. Ten meter tower de Axel Danielson, Maximilien Van Aertryck).
Hay relatos entrañables… como un delicado y divertido collage visual, Bacon&God’s wrath de Sol Friedman nos pone frente a frente a una anciana judía de 90 años que por primera vez va a desayunar bacon. Así antes de la hazaña cotidiana, la anciana reflexiona sobre diversos temas (religión, cocina, sueños, miedos e informática…) y recuerda su vida (memoria, familia, tradición y pasado).
Nuestros ojos son testigos de una fiesta ritual en una localidad de EEUU. En Pahokee, Florida, las familias, con grandes problemas económicos, tiran la casa por la ventana durante el baile de graduación de sus adolescentes. Ese día hay que brillar con peinados imposibles, trajes de lujo y coches impresionantes…, aunque al día siguiente todo siga igual y no haya posibilidad de futuro (The send off de Ivete Lucas, Patrick Bresnan).
Y la joya de la corona de este primer pase para Hildy Johnson: Yo no soy de aquí de Maite Alberdi (ya visitó Documentamadrid el año pasado con el largometraje La Once), Giedrė Žickytė. Con una sensibilidad especial, ternura a raudales y un humor inteligente, se nos cuenta una historia triste sobre la memoria y el amor a la tierra natal. En una residencia de ancianos chilena conocemos a una mujer de 88 años, Josebe, llena de personalidad, carácter y vitalidad. Pero vamos descubriendo que Josebe vive su particular día de la marmota. Ella piensa una y otra vez que tan solo está ahí de visita. Tiene claro que es del País Vasco, de Rentería, pero la tierra que ella recuerda es la de su infancia y juventud. Después con su esposo vivió durante décadas en Chile… pero ahora que va perdiendo la memoria, le queda un lugar de orgullo, su tierra natal y su idioma del alma… y una y otra vez, incansable, se lo repite a sus compañeros de residencia. Es el lugar seguro…, cierto.
Cegados por el sol, La noche que mi madre mató a mi padre, Cemetery of Splendour… Tres luces en la cartelera
Cegados por el sol (A Bigger Splash, 2015) de Luca Guadagnino
Mientras La piscina (1969) de Jacques Deray resultaba como un contenido thriller psicológico y emocional donde se realizaba una certera y analítica crítica a las clases medias altas con una evolución in crescendo de una atmósfera cada vez más asfixiante y enfermiza; su remake italiano Cegados por el sol es un desatado melodrama donde las emociones estallan como un torrente con una crítica también a una generación que fue rebelde –sexo, drogas y rock and roll– y ahora se siente acomodada, silenciada y escondida en una burbuja. El director Luca Guadagnino, como en Yo soy el amor, sigue narrando desde las sensaciones con una mirada sensual que se desborda, a borbotones, pero además consigue una nueva mirada interesante hacia su original, La piscina.
Documentamadrid 2016. Destellos (primera parte)
Mientras voy tecleando, de la página en blanco van surgiendo destellos que reflejan una parte de la constelación que ofrece Documentamadrid 2016. XIII Festival Internacional de Documentales de Madrid. Desgraciadamente una no tiene el don de la ubicuidad para poder estar en varios sitios a la vez ni puede arrebatar a los hombres grises más tiempo para disfrutar de varios eventos. Así que Hildy Johnson toma aire, y programación en mano hace malabares para tratar de abarcar lo más posible y llevarse una idea coral de lo que el festival ofrece. Porque no solo hay una sección oficial de largometrajes sino muchas más ramas que escalar: una sección oficial de cortometrajes, una retrospectiva de Carlos Saura, una sección que ofrece el panorama del documental español y un ciclo 1936-1939. La guerra filmada.
Primer destello. Les sauteurs de Moritz Siebert, Estephan Wagner, Abou Bakar Sidibe / When two world collide de Heidi Brandenburg, Mathew Orzel
Si algo valioso ofrece la sección oficial de largometrajes es que permite conocer realidades, historias y miradas muy diferentes. Hay documentales que abren puertas y acercan mundos de difícil acceso, permitiendo la reflexión, el debate, el conocimiento, la indignación… que luego facilitan una toma de conciencia, una mirada, un entendimiento del mundo que nos rodea y un modo de plantearse la vida.
Kiki, el amor se hace (Kiki, el amor se hace, 2016) de Paco León
Kiki es un canto a la diferencia, una celebración de las rarezas sexuales (o parafilias), un baile sensorial del tacto, de lo físico… y es también una película divertida sobre cómo cada uno ama como puede y cómo lo sexual es comunicación, incomunicación, como a través del sexo también se “leen” miedos, represiones, liberaciones, sueños, relajaciones… Paco León, en su tercer largometraje como director, parte de un encargo (un remake de una película australiana, The little death de Josh Lawson), para seguir dejando su particular sello en la comedia. Se rodea de un buen reparto (ay, celebración y fiesta con todas las actrices de Paco León en esta película) y lleva adelante su particular mirada a través de varias historias cruzadas.
Julieta (Julieta, 2016) de Pedro Almodóvar
No es de extrañar que en un principio Julieta fuera a llamarse Silencio. Los tres relatos de Alice Munro que Almodóvar convierte en su película Julieta son Destino, Pronto y Silencio. Y precisamente este tercer cuento es el que le sirve para arrancar su película (el encuentro de Julieta con una amiga de su hija, Antía) y el que se convierte en el motor del conflicto desarrollado. Así también el silencio es lo que destroza a madre e hija durante años. Pero lo realmente sobresaliente de Almodóvar es que logra ser fiel a los relatos de Munro, pero lo que hace es ofrecer su mirada personal del subtexto que siempre sobrevuela sobre los relatos de la escritora. Lo que quiere Almodóvar es entender a la Juliet y a la Penélope canadienses de Munro, con sus Julieta y Antía españolas. Lo que la magistral Munro deja entre líneas, Almodóvar quiere plasmarlo, entenderlo, hacer su propia interpretación personal de los tres relatos protagonizados por Juliet, toda una vida. Así Julieta se empapa a la vez del universo cinematográfico almodovariano, no pierde su identidad, y ofrece además uno de sus melodramas más redondos y contenidos (… y silenciosos), pues parte de muy buen material literario que además ha sabido emplear con matices y cuidado.
Píldoras de cine: Clark Gable… y las rubias platino, Hitchcock/Truffaut, Sidney Lumet… y Dos hombres contra el Oeste
1.-Clark Gable… y las rubias platino
Después de volver a visionar Tierras de pasión (Red Dust, 1932) de Victor Fleming, segunda película que rodaron como pareja cinematográfica, y descubrir la última en la que trabajaron juntos, Saratoga (Saratoga, 1937) de Jack Conway, se puede comprobar la química existente entre Gable y la rubia platino de moda en los años 30, Jean Harlow. Mientras la sensual y políticamente incorrecta Tierras de pasión (el antecedente de la popular Mogambo de John Ford), les presenta a los dos como sex symbols y ambos se comen la pantalla y rezuman sexo en cada aparición (también sentido del humor e ironía), la fallida Saratoga los presenta en ciertos momentos como pareja cómica y cómplice (durante su rodaje falleció Jean Harlow…, de hecho no pudo terminar de rodarla y hay varias escenas de una rubia de espaldas o a la que apenas se la ve el rostro), con mucha química y sensualidad a rastras. Mientras que en la primera reflejaba la relación entre una mujer de mala vida y el jefe de una plantación de caucho en tierras exóticas, la segunda mostraba la relación entre un corredor de apuestas de caballos y una señorita bien con ganas de seguir subiendo en el escalafón social, pero decentemente.
Nuestra hermana pequeña (Umimachi Diary, 2015) de Hirokazu Koreeda
Nuestra hermana pequeña es un reflejo de la vida como un largo río tranquilo… Ya lo decía Jorge Manrique en Coplas por la muerte de su padre: “Nuestras vidas son los ríos/ que van a dar en la mar, /que es el morir,/ allí van los señoríos/ derechos a se acabar/ y consumir;/ allí los ríos caudales,/ allí los otros medianos/ y más chicos,/ y llegados, son iguales/ los que viven por sus manos/ y los ricos”. Pero si en las zonas mediterráneas esos ríos tienen cascadas, rápidos y otros temperamentos…, en zonas orientales, como Japón, la filosofía de su caudal es tranquila… Y, sin embargo, los obstáculos y problemáticas de la vida son los mismos, pero la manera y el tempo de enfrentarse a ellos es totalmente diferente. Así Nuestra hermana pequeña plantea otra historia familiar que con un director mediterráneo (italiano o español) sería un melodrama desatado, un torrente o una tormenta, y con Hirokazu Koreeda es un lago de aguas en calma que nunca estallan pero viven, sufren y aman.
Venganza, pasado e infancia. La modista (The Dressmaker, 2015) de Jocelyn Moorhouse / El regalo (The gift, 2015) de Joel Edgerton
Venganza, pasado e infancia, tres ingredientes que no faltan en dos películas muy diferentes. Una viene desde Australia (pero su directora y guionista ha trabajado en EEUU), la otra de EEUU (pero su director y actor secundario también es australiano). Una, disfrazada de melodrama extremo con gotas de exageración, sin miedo al ridículo. La otra, de thriller con susto sobre vecino de pesadilla que invade la intimidad de una pareja a historia con un complejo giro moral. Y las dos con los suficientes ingredientes como para no pasar desapercibidas, pese a ser irregulares (aunque ahí también radique parte de su encanto).








