Días intensos de destellos e historias. Ya solo quedan algunas reflexiones sobre el cine documental a través de dos largometrajes: Sonita y Holy hell. Y coronar con la información del palmarés.

Primer destello. Sonita de Rokhsareh Ghaem Maghami

sonita

Cuenta la historia de una adolescente afgana refugiada en Irán que tiene un sueño: ser cantante de rap. En un centro la acogen, la ayudan psicológicamente, la forman y además la dan un trabajo como limpiadora. En un momento dado, en una clase, la protagonista dice que no tiene papel alguno que la identifique, la proponen que se construya un pasaporte ficticio. Lo tiene claro: se hace llamar Sonita y sus padres son Michael Jackson y Rihanna.

Así la documentalista iraní Rokhsareh Ghaem Maghami filma la cotidianidad de una refugiada afgana en Irán. Sus dificultades y sus sueños, su entorno. Hasta que ocurre un hecho y el documental toma otro derrotero. Ese hecho es cuando desde Afganistán llega la madre de la protagonista para una misión muy concreta: siguiendo la tradición, se llevará a Sonita de nuevo a su país natal para casarla, sin pedirla opinión alguna, a cambio de una cantidad de dinero que necesita la familia (entre otras cosas, para que se case uno de sus hermanos).

Y es en ese giro donde Sonita plantea un dilema interesante: ¿cómo filmar y documentar una vida?¿Cuál es el papel del documentalista? ¿Es ético intervenir o permanecer como ojo objetivo el curso de la historia?¿Qué pasa si deja de ser solo una cámara y decide cambiar el rumbo de la historia que filma?

La cineasta iraní ha establecido un vínculo fuerte con la persona que filma, con la adolescente Sonita, y las circunstancias hacen que no se mantenga al margen. Ella decide intervenir, ayudar a Sonita con dinero para que no regrese a su país de origen y además la permite que grabe profesionalmente un vídeo de su primer single para subirlo a Youtube. Una canción rap reivindicativa y de protesta sobre la situación de las mujeres afganas que son como novias puestas en venta… y una imagen potente de la cantante: vestida de blanco con un código de barras den la frente y la cara marcada por los golpes y el dolor. Este vídeo abre a Sonita caminos insospechados y una nueva oportunidad de cumplir sus sueños.

En este caso concreto la intervención de la documentalista ha supuesto que la protagonista de su proyecto cinematográfico cambie el rumbo de su historia personal así como los matices de su propio documental. El debate está servido.

Segundo destello. Holy Hell de Will Allen

Holy hell

Otro de los caminos del documental es que se convierta en un diario personal, un epistolario o una confesión…, que el propio documentalista sea protagonista de una historia concreta. Como ocurre en el interesante, por insólito y sin tapujos, documental de Will Allen, Holy Hell.

El propio Will Allen se convirtió durante veinte años en el documentalista oficial de una comunidad espiritual llamada Buddhafield, desde los años 80 hasta la actualidad, con un líder gurú que supuestamente les guía, un tal Michel… Lo que empieza en un tono idílico y naïf y de happy people; lo que empieza como un grupo de jóvenes (todos bellos y sanos… como de anuncio) idealistas, en busca de un sentido en la vida, de encontrar espiritualidad, armonía y paz… y devotos seguidores de su gurú, se transforma en un relato grotesco rozando lo esperpéntico de bajada a los infiernos y el horror.

Will Allen mezcla su valioso archivo documental, que se convierte finalmente en denuncia, con las narraciones en primera persona de otros exmiembros de la secta de sus experiencias en el grupo. Y vamos viendo la transformación de Michel (cambia diversas veces de nombre, como los demás miembros) en un tipo grotesco con máscaras tenebrosas (que según se va haciendo más cirugías estéticas se va transformando más y más en un monstruo).

No obstante desde la primera aparición del gurú se nota que algo no funciona en su mente, su forma de actuar, de comportarse de moverse, de exhibirse, de hablar son desde un principio extravagantes… pero tiene algo que logra conectar con ese grupo de jóvenes, que sin duda en aquel momento (incluido el documentalista) andan bastante perdidos en sus vidas y encuentran un grupo en el que sienten que tienen tanto una identidad como una misión, un rumbo a seguir. Hay algo inquietante desde las primeras imágenes idílicas, algo anormal. Sin embargo, a lo largo de los años el grupo y su líder se va deteriorando, y lo luminoso se convierte en oscuro… hasta que los miembros más antiguos empiezan a hablar entre sí y a darse cuenta del sometimiento en el que han vivido durante años por parte de su líder y el lavado de cerebro que ha les ha ido minando como personas y como grupo.

Will Allen realiza un montaje estremecedor que va mostrando lo idílico de las imágenes del grupo a cómo poco a poco estas con los testimonios de los exmiembros (y su propio testimonio) se van tornando en más oscuras y estremecedoras, rozando a veces el humor negro y la deformación de la realidad.

Sin duda una premonición estremecedora de la personalidad narcisista patológica extrema del líder, que necesita ser adorado de las maneras más extravagantes y que va manipulando a cada uno de sus discípulos de las más diversas formas, es cuando se indaga en su pasado y en sus intentos por ser toda una estrella del cine (pasando por el cine porno) o de la danza… y entre las imágenes de archivo se localiza su participación en la secuencia final (la culminación de la secta satánica) de La semilla del diablo (1968) de Roman Polanski. Holy hell se transforma en un testimonio personal inquietante…

Tercer destello. Palmarés

El broche final de Documentamadrid 2016 ha sido su palmarés. Por suerte casi todos los premios han pasado por esta crónica de destellos. En la sección oficial de largometrajes el primer premio del jurado ha sido para When two worlds collide, documental de puro periodismo de investigación sobre un conflicto en Perú. El segundo premio ha recaído en Les Sauteurs, un testimonio en primera persona para documentar y mostrar la vida de los africanos en el monte Gurugú… antes de saltar la valla. Dar voz y rostro a aquellos que saltan la valla para buscar una nueva vida. El premio del público ha sido para Sonita, que precisamente hablamos en el primer destello de esta entrada. Después ha habido un premio especial del jurado y una mención. El premio especial ha sido para The land of enlightened sobre bandas de jóvenes y niños en Afganistán, que según se van yendo los soldados americanos, ellos van controlando las rutas comerciales, venden explosivos de las minas y van dejando sus pasos por las huellas de la guerra, como unos tanques oxidados en medio del camino… Aunque no pude verlo cuando leí la sinopsis me vino a la cabeza una película iraní que me impresionó fuertemente en su estreno, Las tortugas también vuelan de Bahman Ghobadi. Y la mención para la mexicana Tempestad de Tatiana Huezo, un duro documental (y que tampoco he podido disfrutar pero me han informado de que ha sido uno de los más arriesgados formalmente) sobre inocentes que son acusados de tráfico de personas y después son encarcelados. Las autoridades informan a bombo y platillo que han dado un golpe al crimen organizado para que los ciudadanos se queden tranquilos. A estos inocentes se les llama los “pagadores”. Por otra parte de la sección Panorama documental español ha sido premiado por el jurado La mayor locura que también reseñé en otro destello. Un documental con un fondo metafórico y poético sobre tres rebeldes que se enfrentan portando sus propias armas, sus pasiones, al paso del tiempo y al deterioro del cuerpo y de la memoria. El premio Movistar + ha sido para The other kids sobre cómo la pasión por el fútbol puede hacer cumplir sueños y cambiar vidas. Y de los cortometrajes ha ganado el premio del público Yo no soy de aquí, un corto documental que ya dije que me había tocado por su tristeza y sutil humor sobre una anciana de Rentería en una residencia de Chile que vive su día de la marmota perpetúo. El primer premio ha sido para Mi Aleppo, a través de una familia siria en Sudáfrica, la documentalista se adentra en las consecuencias de la guerra siria sobre la población civil. El segundo premio para Then, then, then, una reflexión sobre la desobediencia civil. Y dos menciones del jurado la coreana (también reseñada en un destello), Der bittere apfel vom stamm y el brasileño Piel de pajaro sobre una bailarina de carnaval… con mucho trasfondo humano y social.

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