Una frase, una película. Viaje cinéfilo por el 2014 (primera parte)

Viajo por todas las películas que se han estrenado este año en las salas de cine y que he podido ver. Y observo que 2014 ha sido un buen año (más todo lo que me queda por descubrir). Como siempre ha habido grandes sorpresas y profundas decepciones. Pero a mí me han ganado las buenas imágenes. Directores de siempre, nuevas generaciones y promesas futuras. Actores que siempre sorprenden y otros que surgen con fuerza. Ausentes. Risa y tragedia. Y muchas, muchas historias… El viaje ha sido placentero…, incluso de las decepciones algo se saca. En vez elaborar un listado de lo mejor o de lo peor, se me ocurre una frase por cada película vista este año en una sala de cine.

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1. Sueño de invierno de Nuri Bilge Ceylan

… sueño que veo a un caballo correr libre por Capadocia, mientras vivo encerrada en mi propia cárcel en las habitaciones de un cómodo hotel; todo cambia cuando un niño silencioso tira una piedra con furia a la ventanilla de un coche… Entonces despertamos.

2. Jauja de Lisandro Alonso

Cuentan que todo el mundo se pierde en Jauja, que nunca se regresa, tan solo puede que un perro fiel te encuentre, más allá del tiempo y el espacio.

3. Mr Turner de Mike Leigh

… El sol es Dios, dice el pintor mientras espera la muerte; en otra casa una mujer invisible y rota siente su ausencia.

4. Retrato de Aida de Antonio Gómez-Olea

… y el pintor atrapó el rostro de la actriz; antes jugó con las formas, los volúmenes y el color… y mientras fueron descubriéndose.

5. La señorita Julia de Liv Ullman

El universo de Strindberg con mirada de una mujer comprensiva que ama y conoce a sus complejos personajes…, al final solo un río, unos pétalos de flores y un reguero de sangre.

6. Magia a la luz de la luna de Woody Allen

Miramos las estrellas con la persona amada y nos puede pasar dos cosas: empequeñecernos ante su inmensidad y tener miedo o empaparnos en su belleza y vivir un romántico momento.

7. Jimmy’s Hall de Ken Loach

Aunque se pierda una y otra vez, nunca dejar de intentar poner en pie sueños creativos…, eso nos cuenta un hombre tranquilo que regresa a su tierra, Irlanda.

8. El amor es extraño de Ira Sachs

Dejad paso al mañana… el amor a veces no basta cuando llegan penurias económicas y la vejez; las personas más cercanas te echan una mano pero cuando se convive con gente que amas, la conoces demasiado y la convivencia es dura…

9. Intestellar de Christopher Nolan

El amor cruza el espacio y el tiempo…, nos lo han contado muchas veces, es el motor que hace avanzar no solo el mundo sino también el universo…, atraviesa todas las dimensiones y da sentido a todo.

10. Orígenes de Mike Cahill

Debate absurdo y simplista sobre el darwinismo y el creacionismo…, los más bonito: cada uno tenemos una mirada distinta, nuestro iris nos hace también únicos.

11. La sal de la tierra de Win Wenders, Juliano Ribeiro Salgado

… cómo entender la carrera profesional de un fotógrafo y meterse de lleno en cada una de sus imágenes y su significado; vivir y comprender el sentido de su trayectoria y de su trabajo.

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12. El juez de David Dobkin

… melodrama familiar clásico con muchas aristas sueltas que se salva por mirar la profesionalidad de un veterano, Robert Duvall, y el carisma de un buen actor como Robert Downey Jr.

13. Alguien a quien amar de Pernille Fischer Christensen

Melodrama familiar con apuntes musicales desde tierras danesas o un viejo rockero nunca muere aunque se cruce en su camino un nieto que no pide ni exige nada, solo mira, y una hija que sabe destruirse como su padre.

14. Dos días, una noche de los hermanos Dardenne

… carrera desesperada para poder mantener un puesto de trabajo tras una depresión u otra manera de entender los caminos que toma la solidaridad obrera…

15. Magical girl de Carlos Vermut

… en la vida cotidiana, en un país en crisis, la magia no es posible; una niña se muere, su padre hace todo lo que está en su mano para cumplir sus deseos, una mujer tiene su mente fracturada y no puede evitar hacer daño a todo aquel que se cruza en su camino, y un profesor sale de prisión después de muchos años… todo se une para continuar el caos.

16. Relatos salvajes de Damián Szifrón

La vida, aunque mucha veces tratemos de evitarlo, es agresiva y en las situaciones cotidianas se pueden provocar estallidos de violencia que se nos escapan de las manos; a veces llega la calma y otras la tragedia es inevitable… y el humor negro es imprevisible.

17. Perdida de David Fincher

Cómo contar una historia de una mujer-niña rica fatal y llegar al delirio…, cómo convertir el matrimonio en una relación enfermiza, en una cárcel…, cómo mostrar lo diferente que es la imagen que proyectamos a los otros y la que realmente poseemos…

18. La entrega de Michael R. Roskam

Cómo un cachorro de pit bull te puede cambiar la vida y cómo un tipo solitario y silencioso esconde muchas cosas que no podíamos imaginar…

19. La desaparición de Eleanor Rigby de Ned Benson

El fracaso de un proyecto cinematográfico ambicioso pero que esconde destellos de la gran obra que podría haber sido…, una historia sobre cómo una ausencia puede quebrar a una pareja enamorada…

20. La isla mínima de Alberto Rodríguez

Convertir a las marismas del Guadalquivir en un paisaje opresivo donde el tiempo no pasa y se estanca, en un paisaje de relato negro sobre dos policías que se embarcan en una investigación que les transformará para siempre…

21. Boyhood de Richard Linklater

Cómo contar una historia de una familia a través de los tiempos muertos… y reflejar así el paso del tiempo…

22. Locke de Steven Knight

Un coche, un actor, un trayecto… y una historia, suficiente para construir una película viva y con un corazón que late.

23. El niño de Daniel Monzón

De tres niños que juegan a malotes y cómo la situación se les escapa de las manos, tres policías que trabajan como pueden y del mal que todo lo cubre… en una zona fronteriza.

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24. Una cita para el verano de Philip Seymour Hoffman

De dos seres solitarios y desesperanzados que ven una posibilidad de futuro y de un matrimonio que se desintegra en cada segundo… y de un actor que podría haber seguido dejando buenos personajes.

25. Un toque de violencia de Jia Zhang Ke

Sobre la violencia en el día a día, en lo cotidiano, y la imposibilidad de echar el freno… Cuatro historias de impacto en distintos lugares de China.

26. Mil veces buenas noches de Erik Poppe

Sobre la fractura entre norte y sur, oriente y occidente, entre los miembros de una familia y el objetivo de una cámara para que todo quede captado.

27. Las vidas de Grace de Destin Cretton

Sobre niños y niñas maltratados o al margen, en situación de exclusión, y las personas que día a día trabajan con ellos, y que en muchos casos también están heridos, para conseguir que tengan un vida más justa…

28. Viajo sola de Maria Sole Tognazzi

La decepción y el aburrimiento que provoca una mujer solitaria que inspecciona hoteles de lujo.

29. Begin again de John Carney

La alegría que provoca ver la evolución y la vida de un género como el cine musical…, la posibilidad de pasear por Nueva York con un amigo y escuchar las canciones que ‘dibujan’ al otro…

30. Barbacoa de amigos de Eric Lavaine

Los amigos, compañeros de batalla para lo bueno y lo malo, para quererse o discutir sin parar, para compartir miedos y secretos…, cincuentones que cantan a la alegría de vivir.

31. Corazón de León (Corazón de León, 2013) de Marcos Carnevale

La plasmación de cómo convertir una buena idea en una mala película…, y continuamos con el reflejo de amores extraños pero intensos.

32. Las dos caras de enero de Hossein Amini

El universo oscuro de Patricia Highsmith en el cine…, las ruinas griegas esconden las ruinas de un matrimonio y de un joven guía que descubre que no le basta con ser un listillo…

33. Maléfica de Robert Stromberg

… y el cine para niños está acabando con el mito del príncipe azul… Reinterpretación del cuento de la Bella Durmiente… No vale el beso del príncipe.

34. El sueño de Ellis de James Gray

Y el melodrama del cine mudo y las heroínas sufrientes de aquellos tiempos vuelven con intensidad en una historia sobre una inmigrante que llega a la isla Ellis… y se encuentra entre dos hombres.

35. Solo los amantes sobreviven de Jim Jarmusch

La inmortalidad a veces cansa, es el drama de los vampiros amantes, que pululan por mundos a veces más muertos que ellos… pero a veces los destellos les hacen valorar el estar siempre condenados a la vida…

36. Violette de Martin Provost

“Soy un desierto que monologa”, la escritora Violette Leduc nos atrapa a través de su escritura un torrente de palabras y protagoniza un buen biopic que atrapa la vida de un personaje interesante, complejo, sensible y desconocido.

37. Tres instantes, un grito de Cecilia Barriga

Un documental que atrapa un año de reivindicaciones, el 2011, y de mostrar que otro mundo es posible: a través del grito de los indignados en la Puerta del Sol, la toma de Wall Street y la rebeldía espontánea de los adolescentes chilenos que ocuparon las escuelas públicas.

38. Mejor otro día de Pascal Chaumeil

Buena idea, película fallida: ¿qué pasa cuando cuatro personas coinciden en una azotea en fin de año para suicidarse?

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Alguien a quien amar (En du elsker, 2014) de Pernille Fischer Christensen

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Solo el gesto de una mano sobre otra es suficiente para contar una historia que nunca existió, que pudo haber sido. Ese gesto y una mirada. Solo esa mano sobre otra puede transmitir que un padre entiende lo que esta pasando su hija drogodependiente porque él también lo fue. Solo ese gesto y esa mirada basta para que los dos se entiendan como perdedores emocionales. Y aunque jamás tuvieran un atisbo de comunicación y aunque siempre hayan vivido en la distancia porque se hacían demasiado daño, un solo gesto y una mirada sirve para contar toda su historia. Para redimirse, para perdonarse, para despedirse. Un padre con una hija y una hija con su padre. Y solo por esa escena ya merece la pena meterse una tarde en un cine y dejarse llevar por un melodrama de familia disfuncional danesa. Esa escena y una historia contenida con canciones de fondo que hablan de desgarros y amores. Canciones con la voz grave de un personaje que es un hombre que se va haciendo viejo y que encuentra la oportunidad, al final del camino, de sentir plenamente lo que es amar a alguien: sin prisas, sin drogas, sin alcohol, sin divismos, sin máscaras, sin caretas, de manera incondicional e irracional…, aunque para ello tenga que volver a romperse, tenga que volver a sentirse vulnerable y frágil. Herido.

Pernille Fischer Christensen deja un melodrama elegante donde el protagonista es un cantautor rockero danés que ha arrastrado siempre mala vida y muchos tormentos interiores. Ahora es un muerto en vida, solitario, que trata de no sentir. No ser herido. Lo único que le calma es su música. Afincado en EEUU, regresa a su tierra fría y distante para grabar un nuevo disco. Él se llama Thomas Jacob (Mikael Persbrandt) y solo quiere encerrarse en un castillo y en su cabina de grabación con su mejor amiga y además arreglista, cantante y también compositora (Trine Dyrholm). También se deja cuidar por su manager (Eve Best) que le va solucionando todos sus problemas, y trata de que no caiga de nuevo. Pero esa rutina es rota por la aparición de su hija a la que apenas ha visto, y solo alguna vez ha extendido algún cheque para ella, y su nieto de 11 años, Noa. Y a partir de ese momento, la línea equilibrada que ha tratado de trazarse se hace trizas.

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Fischer Christensen se va a la senda de la redención del cantante de éxito que vuelve a su tierra, a sus raíces. Y mientras graba su disco, y las canciones acompañan sus emociones, su mundo frágil se derrumba pero también se reconstruye. Es consciente de su fracaso como padre pero su nieto se convierte en una bomba emocional que le rompe por dentro porque le hace sentir pero también plantearse sus miedos y sus errores.

Así esta directora danesa opta por la contención en el melodrama. Por el frío de su tierra. La elegancia que permite ese frío, el blanco de la nieve y la luz que desprende. Opta por las miradas y los gestos para conseguir una emoción latente. Por el silencio para hablar de relaciones que se rompen y otras que nacen. Por sonrisas furtivas. Y, bueno, Pernille Fischer Christensen no transgrede el género del melodrama ni su historia de una familia disfuncional es de las más originales, pero logra momentos de emoción, de elegante belleza, de melancolía, de ternura e incluso alguna risa. Además de poder dejarte llevar por dúos o canciones en solitario… y la interpretación de un carismático Mikael Persbrandt que se transforma en un cantante cansado que arrastra sus años de sexo, drogas y alcohol… y que se siente desarmado ante la mirada de un niño, su nieto, que no le pide nada.

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Begin again (Begin again. Can a song save your life?, 2013) de John Carney

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Igual que hay caminos donde la comedia romántica se reinventa, también el musical es un género que puede seguir esa senda. Es cierto que todavía no hay una nueva etapa dorada del musical y que cuando estos surgen (más a menudo de lo que pensamos) siempre los sentimos como rarezas (algunos muy fallidos, otros no tanto y casi todos siguiendo las claves del musical clásico. Los que se salen del esquema o arriesgan, terminan en los márgenes o son denostados: se me ocurre Across the Universe). Sin embargo, algunos musicales, unos más que otros, hacen avanzar o evolucionar el género. A veces tengo la sensación de que se arriesga mucho más en los ‘momentos musicales’ de películas que no son del género… Y uno de los directores que lo está intentando podría ser John Carney. En 2006, en su Irlanda natal dirigió un musical en los circuitos de cine independiente, Once, que fue un boom. Una de esas películas que tienen largo recorrido y donde funciona el boca a boca. Una minimalista y realista historia de amor entre un músico callejero irlandés y una inmigrante checa que compone canciones en Dublín. La premisa era muy sencilla, fresca y espontánea pero caló. Al igual que sus canciones, sobre todo ese momento en la tienda de música cuando ambos interpretan Falling slowly. Los personajes eran interpretados por dos cantantes, compositores e instrumentistas, el irlandés Glen Hansard y la checa Marketa Iglova. Y las canciones van acompañando la evolución de la historia y los sentimientos de los personajes… El centro de la película es el poder de la canción y su composición para construir la historia y conocer los sentimientos de los personajes. Ellos viven a través de las canciones.

Ahora John Carney se enfrenta a su primer trabajo en Hollywood y para mí sale maravillosamente airoso con Begin again. Película bastante más elaborada que Once pero con un resultado y un acabado perfecto. Un musical que te hace salir de la sala con una sonrisa y un buen rollo increíble. Como siempre John Carney parte de la sencillez en su argumento y en su manera de contar… y además también ofrece una mirada cinematográfica y un homenaje a una ciudad: Nueva York. De nuevo, las canciones vuelven a ser centrales para construir la historia y conocer los sentimientos de los protagonistas. De nuevo las canciones son el centro del Universo. ¿Puede una canción salvar una vida? Y la respuesta es un sí gigantesco.

Begin again cuenta el encuentro laboral y emocional entre un productor musical americano que vive malos tiempos y una joven británica compositora de canciones que acaba de ser abandonada por su novio cantante que está triunfando en EEUU y la fama le hace ‘abandonar’ su vida pasada. Estos dos seres perdidos en la gran ciudad y que encuentran una ‘nueva oportunidad’ a través de la música son los actores Mark Ruffalo y Keira Knightley. Y su química llena la pantalla. Se encuentran en el momento oportuno, para ‘dar vida’ a un proyecto que les hará encontrarse a ambos con sus vidas. El proyecto: la grabación de un disco al aire libre en los rincones de Nueva York…

La historia no es original ni los personajes tampoco (novio que pierde el norte por la fama, buen amigo no triunfador que acoge a la novia desencantada, ex esposa encantadora, adolescente complicada…) pero John Carney logra que nos metamos en la historia y que queramos a los personajes. Y crea una estructura y un musical que logra poner una sonrisa o crear una ilusión de que la vida aporta segundas oportunidades. Y que cuando se lucha por un proyecto común y se cree en él, todo se vuelve mejor y más fácil. Cuida la forma de contar la historia, de insertar los momentos musicales y deja buenas posibilidades de cine musical puro y fresco.

Me centraré en tres momentos para explicar esta película más elaborada de lo que aparenta y un uso de la canción, de lo musical, para construir una historia. La primera canción de la protagonista en un pequeño bar de Nueva York. Primero el director nos muestra la escena como si fuéramos un espectador más del local. No quiere decir nada para nosotros. Después se centra en la historia del productor musical y nos presenta un día desastroso de su vida, al final acaba medio alcoholizado en ese bar que ya conocemos y vemos la escena desde su punto de vista. La canción toma otro sentido, él la proyecta de otra manera, le da otra vida. Después se centra en la historia de la cantante y su fracaso sentimental… y en el peor día, lejos de su casa, acaba en un bar y su amigo le hace salir al escenario… Otro punto de vista para la misma escena… El segundo momento es la secuencia cumbre de la película, y a mi parecer muy lograda, pues cuenta además con la química de los protagonistas. Y es cuando más unidos emocionalmente se encuentran, el día de las confesiones. De pronto comparten sus cascos para escuchar cada uno su lista de canciones (pues no hay mejor manera para conocer al otro), como no por las calles de Nueva York, y ahí ocurren una cascada de momentos mágicos con las canciones de cada uno… Y el tercer y último momento… es una Keira bastante perjudicada y divertida que decide dejarle en el buzón de voz a su ex novio un mensaje en forma de canción…

Begin again me ofreció más de lo que me esperaba y con la sensación de que el cine musical sigue sus caminos, sus sendas…

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Diccionario cinematográfico (205)

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Peluquerías y otros locales similares: hace poco hablé de peinados y mi querido Alfredo (blog 39 escalones) me dijo que no me olvidase de los peluqueros y peluqueras y pensé en ese momento en la cantidad de películas que además salen peluquerías muy especiales… Resulta que ayer me meto a ver Un cerdo en Gaza y uno de los personajes es un peluquero que además tiene un local donde transcurren varias escenas hilarantes de esta estimable película. Y me digo… tengo que escribir otra entrada para mi diccionario particular.

Otro peluquero que me fascina (y que está bastante olvidado) es el protagonista de una película de Hal Ashby, Shampoo. El peluquero en cuestión era un Warren Beatty que trataba de tener un salón propio. Shampoo es una comedia amarga que emplea los recursos de la screwball comedy para reflejar unos setenta con unas gotas de tristeza, crítica política y social y para reflejar un futuro bastante oscuro, sin esperanzas. El peluquero rodeado de un montón de mujeres (y peinándolas) iba viendo cómo su sueño, en un solo día, se iba desvaneciendo (y muchas cosas más como la posibilidad de estar con el amor de su vida). Y entre peinados, fiestas y una peluquería de moda se iba narrando una historia de sueños rotos.

A otra peluquería que tengo gran cariño es en la que se reúnen las magnolias de acero. Es una peluquería de una localidad pequeña donde un grupo de mujeres se cuentan sus alegrías y sus penas, viven el día a día. Uno de sus alicientes son las reuniones en el local donde van de una confesión a otra. La peluquera tiene el rostro de Dolly Parton y toma como ayudante a una tímida y apocada Daryl Hannah, que va transformándose en su ser más extraño de lo que era… pero querible. Una de las clientes nos hizo llorar de lo lindo, una jovencísima Julia Roberts.

Tampoco olvido irme a otros países y otras peluquerías (y salones de belleza). Así otro grupo de mujeres nos cuentan sus problemas emocionales, sentimentales y de todo tipo mientras trabajan en una peluquería. Y vamos entre las risas y las penas. Nos reunimos con ellas en su local de Beirut… en Caramel.

No faltan tampoco las barberías. De nuevo Tim Burton (ya en el post de Peinados recordamos las labores en la peluquería de Eduardo Manostijeras) traslada al espectador a la barbería más siniestra y sangrienta en un musical también muy amargo, Sweeney Todd: el barbero diabólico de la calle Fleet. Pero no olvidemos buenas escenas de barberías y asesinatos en películas de gánsteres… Claro, como no, El Padrino tiene su escena en una barbería.

Los salones de belleza y las peluquerías sirven para que muchos personajes en un momento de la película cambien totalmente su look. Se conviertan en otra persona distinta con la autoestima más arriba o con muchas ganas de gustar. Recordemos al personaje de Cher, con su pelo en un moño y unas cuantas canas… que se dispone a estar deslumbrante en una noche de Ópera y se pasa por una peluquería amiga que se mueren del gusto porque se deje hacer… y sale con un peinado muy de los ochenta, suelto y sin una sola cana… recibiendo los silbidos y piropos de todo hombre que pasa por la calle. Fundamental escena de Hechizo de luna.

El amor también entra en estos locales. El sueño de Antonine es casarse con una peluquera. Y ese sueño se hace realidad. Entre la placidez, la sensualidad y la tristeza, un romanticismo trágico. Así es El marido de la peluquera.

Y no nos olvidemos del cine clásico, me quedo con un pequeño barbero judío con bigotillo que trabaja al ritmo de la danza húngara número cinco de Brahms en El gran dictador. No podía ser otro que Charles Chaplin en su doble papel.

Por cierto… ¿en qué peluquería entraré ahora?

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Maratón de películas anómalas…

Si buscamos en el diccionario la definición de anómalo nos encontramos con dos palabras clave que no quieren decir lo mismo pero que sin embargo encajan a la hora de definir la siguiente galería de películas: irregulares y extrañas. Y ésa es su baza estrella, la que las convierte en especiales y en propuestas que no tienen que dejar de verse.

Killer Joe de William Friedkin

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… parece que los jóvenes furiosos y rebeldes de los años sesenta del cine americano (aquellos que formaban parte de la generación de la televisión), siguen siendo abuelos furiosos y rebeldes que dejan propuestas cinematográficas más radicales que la de jóvenes realizadores.

Si la obra póstuma de Sidney Lumet, Antes que el diablo sepa que has muerto, descubrió a muchos cinéfilos al director y a otros nos confirmó a un Lumet brillante… ahora llega William Friedkin y presenta esta película extraña e hipnotizante en su peculiar e irregular carrera pero con títulos míticos como The French Connection o El exorcista.

Y es que Killer Joe muestra a una familia disfuncional delirante a la que se une un policía corrupto y oscuro (la cena final no tiene desperdicio). Todos integran una película tan salvaje y con unos personajes tan amorales que termina siendo una comedia de humor negro…, sólo así es posible contar argumento tan siniestro.

Además de dejar escenas memorables, por extremas, como los distintos usos que se pueden dar a un muslo de pollo de una famosa cadena de comida rápida americana, o la presentación y posterior desarrollo de un personaje para la posteridad oscura (el propio Joe con el rostro de Matthew McConaughey que va sorprendiéndome cada día más) o cómo emplea Friedkin el sentido del ritmo así como el ambiente entre inquietante y absurdo de la película… Killer Joe deja una galeria de buenos actores que aportan sus rostros y composiciones para unos personajes harto desagradables (¡y lo hacen tan bien!): Emile Hirsch, Thomas Haden Church, Gina Gershon y Juno Temple.

Across the Universe de Julie Taymor

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En el mundo del cine musical tengo cariño a las propuestas delirantes. Y la Taymor no tiene miedo al delirio así que Across the Universe es un musical que se tira al vacío y para la que esto escribe el intento es de lo más interesante. Durante los años setenta hubo musicales reivindicativos y quizá el más significativo fue Hair que tiene muchos puntos en común no sólo en la época que refleja sino en temática con Across the Universe.

Taymor decide atrapar una época desde un punto de vista determinado. Esa etapa es la de los años setenta y el punto de vista determinado la de jóvenes que abrazaron el movimiento hippy. Pero también cómo este movimiento se fue dispersando en distintas propuestas: un modo de vida o una militancia política que fue del pacifismo a la respuesta armada.

Los protagonistas de la historia son un joven de la clase obrera de Liverpool que llega a EEUU en busca de un padre perdido y una pareja de hermanos ricos (chico, chica… mejor amigo y amor de la vida del joven de Liverpool) que evolucionan en su rebeldía desde el movimiento hippy a militancias más radicales. Todo sacudido por el efecto que tuvo la Guerra de Vietnam en toda una generación de jóvenes norteamericanos.

Y para contar ese delirio se sirve de las canciones de los Beatles… y a través de sus letras construye una historia llena de referentes al grupo británico y a una época determinada.

Así Taymor logra sorprender en algunas versiones y equilibra un musical excesivo y barroco que no pasa la barrera (y no hubiese sido complejo) del ridículo y atrapa un determinado espíritu de una época…, me atravería a decir que una manera de mirar y pensar.

Los amantes de Pont Neuf de Leos Carax

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Una gran paradoja: una de las obras más caras de la cinematografía francesa y del propio Leos Carax (que arrastró y arrastra su imagen de cineasta maldito) tiene como protagonistas a dos personas sin hogar que viven en un Pont Neuf en obras. Y Los amantes de Pont Neuf narra una historia de amor desgarrado entre dos personajes heridos que viven en un París hostil. Pero a la vez Carax consigue no solamente una fuerza visual alucinante sino que puebla la película con escenas de una belleza fascinante.

Por otra parte dos intérpretes esculpen sus personajes con sus cuerpos y rostros… y es difícil olvidar a los amantes. Ella es Juliette Binoche, la reina del primer plano (absolutamente fascinante en Camille Claudel 1915 de Bruno Dumont que se estrenará en breve y que tuve oportunidad de ver en la Cineteca-Matadero). Y él es el actor fetiche del director, Denis Lavant, entre inquietante, herido y tierno.

… Así esconde imágenes inolvidables como un Pont Neuf entre fuegos artificiales o los amantes recorriendo el Sena de una manera muy especial… Y con un final que une a Carax con Jean Vigo… y una de las obras míticas del cine francés, L’Atalante. Los amantes del Pont Neuf es una película excesiva pero extremadamente hermosa a la vez.

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Diccionario cinematográfico (204)

alfinaldelaescapada

Peinados: Hay muchas formas de arreglarse el cabello y el cine lo ha mostrado. Además de un fenómeno curioso: hay actores y actrices que se identifican con un peinado determinado o existen personajes de ficción que un peinado los define y describe. Es un mundo apasionante para explorar (como tantos que nos deja el cine).

La idea me ha venido a la cabeza al recordar cómo el pelo y los peinados de las protagonistas de La vida de Adéle dice mucho de su personalidad e incluso supone un salto en el tiempo y la división de la narración cinematográfica en dos partes. Por una parte tenemos a Adéle adolescente, siempre desubicada e insegura, y esos matices también los refleja en su pelo: nunca se siente a gusto con él. Se lo suelta, se lo recoge, se lo vuelve a soltar, se lo toca, no se lo toca… Y en la segunda parte su personaje algo más calmado (pero no mucho menos desubicado) tiene algo más cuidado y arreglado su pelo pero sigue cambiando una y otra vez en un mismo momento (coleta, sin coleta, moño). Y por otro tenemos a su amor, Emma. Cuando se cruza por primera vez con ella, llama tremendamente la atención su pelo corto azul. Y destaca. Después cuando pasan unos años Emma se tiñe el pelo de rubio. Si el azul era pasión y deseo, el rubio se convierte en melancolía, tristeza, desencanto…

Hay actores que sufren una metamorfosis de pelo con cada aparición en pantalla. El caso más estudiado y analizado (y no es coña) es Nicolas Cage y sus diferentes peinados o pelucas.

Y hay peinados que eclipsan el personaje. Hubo un momento en que se habló más del corte de pelo y peinado con flequillo imposible que lucía Bardem en No es país para viejos que de su malvado personaje.

Otras veces el peinado simboliza un estado de ánimo o un sentimiento del personaje o… un poder determinado. Muchas veces el reivindicar un peinado significa libertad, rebeldía o también cómo se siente en esos momentos la persona que está frente al espejo… Me vienen a la cabeza cinco momentos. En la reciente película de David Trueba, Vivir es fácil con los ojos cerrados, el joven adolescente protagonista quiere llevar el pelo largo y sufre el rechazo no sólo de su padre sino también de unos hombres en un bar de Almería que le supondrá vivir un momento traumático. En Espledor en la hierba la inestabilidad emocional y mental del personaje de Natalie Wood es evidente cuando en un momento dado frente al espejo decide cortarse su tradicional melena de buena chica con unas tijeras y cambiarse el peinado como una flapper. Los moteros de Easy Rider no son muy bien recibidos en las distintas localidades donde pasan, son unos melenudos… Y en La hija de Ryan el castigo brutal que recibe la protagonista de los habitantes del pueblo irlandés donde vive por su infidelidad con un soldado del ejército británico es la de cortarle salvajemente sus largos cabellos. Imposible olvidar al pobre Sansón con rostro de Victor Mature y cómo pierde su fuerza cuando le cortan su melena…

También el peinado es una cuestión estética y hay hombres y mujeres muy habilidosos en estas lides. Aquí vamos a hacer homenaje a Eduardo Manostijeras… que en la localidad donde vive no sólo poda de manera maravillosa los jardines sino que realiza creaciones espectaculares en los cabellos de las damas del lugar.

Y como no según vaya peinado el personaje podemos saber en qué época transcurre la película o en que momento de su vida se encuentra. Así en las películas que reflejaban los años setenta o que recrean estos años abundan pelos largos bien lisos o bien rizados y en las de los años ochenta los cardados en las mujeres y los peinados imposibles pasados por la peluquería en los hombres. O en una buena película de época que se precie sus personajes estarán exquisitamente peinados… Aquí la lista de películas sería interminable. Pero nombremos tres de cada época nombrada. Para los años setenta me decanto por la ópera rock Jesucrito Superstar. Los ochenta y sus peinados imposibles reflejados en una película de adolescentes difíciles, El club de los cinco. Y para película de época tomemos Maria Antonieta de Sofia Coppola.

Hay personajes totalmente identificados con un peinado (aunque a lo largo de la película aparezcan con otros), por ejemplo, Holly Golightly no sólo se la identifica con el traje negro sino también con un maravilloso moño. O cuando hay una película de indios y vaqueros, las damas indias habitualmente van a tener el pelo negro y dos trenzas. Pasa lo mismo con las mexicanas. Así recordamos a Sarita Montiel, Debra Paget o Jean Peters… con sus pelos negros y sus apretadas trenzas. Y los indios también pelo oscuro o suelto o también modalidad trenzas: así tenemos a Burt Lancaster en Apache. O Dorothy en el camino de baldosas amarillas no sería la misma si no tuviera dos coletas.

Recordamos a actrices que repitieron su peinado en distintas películas y representando diferentes personajes. Jean Seberg y su pelo corto y rubio en Al final de la escapada (que ya lo tenía en Buenos días, tristeza o Juana de Arco). El pelo a lo garçon de Louise Brooks, que por cierto también está presente en un momento de La vida de Adelé durante una fiesta de Adelé y Emma donde se proyecta una de sus películas de fondo. O el pelo de Veronica Lake rubio y largo tapándole un ojo que se llamó con el complicado nombre de peek a boo bang. O los moños característicos que casi todos los personajes de Katherine Hepburn lucían cuando alcanzó la madurez o era ya una venerable señora mayor.

Por cierto acabo de darme cuenta de que no me vendría nada mal pasarme por la peluquería a cortarme un poco las puntas y tapar mis incipientes y eternas canas (es lo que tiene tener el pelo oscuro).

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Diccionario cinematográfico (203)

elmagodeoz

Robot: El cowboy robot con rostro de Yul Brynner en Almas de metal, me ha hecho recordar otros ilustres robots cinematográficos.

Me voy a uno de los más amables, mi favorito… y es el hombre de hojalata. Un robot rudimentario y plateado que acompaña por el sendero de baldosas amarillas a un espantapájaros, un león, una niña y un perro. Y todos van buscando a El mago de Oz. El hombre de hojalata busca un corazón…

Tampoco me importaría conocer Wall-e y a su enamorada Eva. Wall-e me cae muy bien por lo cinéfilo que es. Adora el musical… aunque siempre sea la misma película.

Si me voy a la infancia me viene a la cabeza el gordo y el flaco robóticos… ahí, más allá de las Galaxias. Uno es dorado y charlatán y el otro bajillo y con macha paciencia. Son R2D2 y C3PO. Distintos e inseparables.

Cuando se habla de robots es imposible que no se nos venga a la cabeza Terminator con el rostro de Arnold Schwarzenegger. Y acojonar, acojona. Pero que queréis que os diga yo tengo más simpatía a los replicantes de Blade Runner.

Luego están ese niño y ese gigoló hermoso que son robots pero también víctimas… seguimos sus aventuras en un mundo de Inteligencia Artificial. El niño lleva siempre a un oso de peluche (también robot). Es otra mirada al cuento de Pinocho…

… en la ciudad de Stepford todas las esposas, las mujeres son perfectas… solo para sus maridos. ¿Por qué? Una mujer imperfecta con otras imperfectas descubrirá la terrible verdad de sus vecinas. Todas tienen off y on. Todas están construidas para ser mujeres perfectas y sumisas, al servicio de sus maridos… por supuesto imperfectos.

Y me despido de este mundo robótico con el último que me ha conquistado. Fue lo único que me gustó de Prometheus. Tiene el rostro de Michael Fassbender, se llama David y quiere parecerse al Lawrence de Arabia de Peter O’Toole.

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Diccionario cinematográfico (202)

lajovendelaperla

Joyas: son muchas las joyas que vienen a mi cabeza que adornaron y adornan los fotogramas de una galeria de películas… Sólo una muestra de pendientes, collares y anillos para elegir…

Pendientes: Madame M… gira alrededor de unos pendientes que pasan de mano en mano y cambian drásticamente el destino de su dueña…

Mamá Joad se despide de su hogar mirándose al espejo mientras se coloca unos pendientes. Es como si fuera el último momento para sí misma. El último momento de coquetería… algo que nunca se ha podido ni podrá permitirse. Todo en la tremenda Las uvas de la ira.

La joven de la perla, un cuadro tiene un matiz distinto si la modelo finalmente se perfora la oreja y se pone una perla…

Collares: Pretty Woman se convierte definitivamente en Cenicienta vestida de medianoche cuando a su traje rojo y a su elegante peinado para acudir a la Ópera (destino que ella no sabe hasta el final de la secuencia), el millonario empresario aporta un detalle más, un increíble collar de brillantes.

Sin embargo Satine nunca se siente tan cortesana cuando tiene que aceptar el laborioso collar que le ofrece el hombre al que no ama, el duque malvado y ridículo. Y ese collar-regalo no puede aceptarlo. Le quema el cuello. Moulin Rouge ha dejado tiempos alegres y locos para convertirse en un melodrama romántico.

Me entero de que uno de los relatos más impresionantes para servidora de Guy de Maupassant fue llevado a la pantalla de cine en una película sueca que era un trabajo colectivo de varios directores… y el episodio de El collar fue rodado por Gustav Molander y protagonizado por Ingrid Bergman (¡tengo que verlo!).

Anillos: Una de las escenas más divertidas de Cuatro bodas y un funeral tiene que ver con los anillos. Por otra parte los anillos de boda siempre están presentes. Aquí a los protagonistas, encargados de los anillos de los novios, se olvidan de ellos. Y en la Iglesia y en plena ceremonia tienen que conseguirlos… y los consiguen… pero ¡menuda cara que ponen los novios al ver sus ‘alianzas’! Bisuteria pura junto a un anillo heavy metal.

Una de las trilogías de los últimos tiempos, que adaptaba el universo de Tolkien, no hubiera podido existir sin un anillo…

… Todavía no he visto Las brujas de Zugarramurdi pero creo que todo arranca por un botín de miles de anillos…

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La gran familia española (2013) de Daniel Sánchez Arévalo

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Sentí una enorme conexión con La gran familia española sin necesidad de que esa familia que se refleja en la pantalla se identifique con la mía…, sentí una conexión emocional. Cuando era pequeña, muchos domingos por las mañanas, mis padres nos despertaban (a mis hermanos y a mí, somos cuatro) con un disco de vinilo a todo volumen: Siete novias para siete hermanos (Seven brides for seven brothers, 1954) de Stanley Donen. Además de levantarnos con un buen rollo increíble, olía a desayuno rico, tortilla francesa con bonito… Mis padres, mis hermanos y yo vimos en un montón de ocasiones este musical. Y a mí me gustaba muchísimo. Secretamente me gustaban uno o dos hermanos a los que veía guapísimos… Me daba una alegría increíble… Cuando ya fui algo más mayor me siguió fascinando pero me sorprendió que me creyera los escenarios de cartón piedra, que no me diera cuenta de lo artificial. Recuerdo que en varias ocasiones, cuando no me quería ir de un sitio o que unas vacaciones terminasen (o cuando quería huir y que no me encontrasen) siempre pensaba: ojalá caiga una avalancha o que nieva mucho y nos quedemos incomunicados… recordando esos hermanos que secuestraban a las novias y se quedaban allí en la montaña, incomunicados del mundo… buscando su propia felicidad.

Así que ya desde el principio La gran familia española me tenía ganada… porque Siete novias para siete hermanos juega un gran protagonismo. Es de esas películas que generan buen rollo… es como si Daniel Sánchez Arévalo dijera que a pesar de que estemos hechos una mierda y vivamos en un mundo que se derrumba, no perdamos la oportunidad de vivir momentos felices y alegres…, de reírnos y de querer a la gente cercana que nos hace sufrir (porque los amamos con locura) pero también nos ofrecen buenos momentos. La familia de la película siempre está a punto de derrumbarse pero a la vez se reinventa sus lazos. Así La gran familia española es una tragicomedia con unas gotas de screwball comedy con su locura correspondiente.

Y ésa es su única función… que sigamos las alegrías y desgracias de cinco hermanos (que se llaman como los personajes de la película favorita del padre, el musical de Donen… por orden alfabético y nombres bíblicos) y salgamos con una sonrisa entre tierna y melancólica pero con unas ganas increíbles de seguir en el día a día con nuestras alegrías y penas.

Es de esas películas vitalistas que sirven de medicina para pensar que merece la pena seguir intentándolo. Como cuando el personaje de Woody Allen entra en la sala de cine desesperado y termina disfrutando de una película de los hermanos Marx en Hannah y sus hermanos desapareciendo su angustia vital. O como ese O’Sullivan que después de su viaje más duro es consciente de lo importante que es hacer películas que tan sólo hagan reír… O esa pequeña mujer desgraciada en la depresión de los 30 que solo encuentra consuelo y un poco de felicidad refugiándose en la sala de cine (de nuevo Allen).

Daniel Sánchez Arévalo contagia buen rollo con las vicisitudes de esa familia disfuncional que a la vez está unida por lazos fuertes… y que se enfrentan al amor, la depresión, la huida, la vida, la muerte, las discusiones, las envidias, las alegrias, desgracias y la desesperación con un punto de locura, una boda que nunca se termina y una reunión muy especial con una película de las de siempre…

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Ella y sus maridos (What a way to go!) de J. Lee Thompson

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Una viuda, toda de negro, baja las escaleras de una mansión pintada toda ella de rosa. Detrás seis hombres de negro desciende un ataúd rosa… uno de ellos tropieza y el ataúd primero y los hombres después o viceversa resbalan por las escaleras… así empieza Ella y sus maridos, una agradable comedia con suaves tintes negros, una cuidada estética y una original estructura. Una comedia caída en olvido por su complejidad y extraña mezcla de estilos visuales que logra sin embargo un equilibrio final… Es de esas historias que o bien entras en el juego o te quedas fuera. Y si entras el disfrute está asegurado.

La viuda es Louisa May Foster (Shirley MacLaine)… su siguiente paso es querer donar al Estado toda su fortuna. Obviamente la toman por loca y la llevan a un psiquiatra (Robert Cummings) que escuchará su historia. Louisa cree que es bruja pues siempre se ha querido casar por amor… pero, sin embargo, siempre propició que sus esposos, cuatro, se hicieran asquerosamente ricos (excepto uno que ya lo era pero sí logra dar un giro en su vida…) y ella se quedará como una esposa solitaria florero y posteriormente viuda.

El poder de esta viuda negra comienza cuando es una joven a la que su contradictoria madre (una divertida Margaret Dumont sin los Marx) la insta a que se case con el millonario del pueblo, Leonard Crawley (Dean Martin)… pero ella tiene los ojos puestos en el sensible, fracasado, pobre y lector de Henry David Thoreau, Edgar Hopper (Dick Van Dyke… no sólo fue deshollinador y fiel compañero de Mary Poppins)… todo lo contrario al prentendiente ideal.

… El primero que fallece por exceso de trabajo es Edgar Hopper (tras una humillante visita de su contrincante Crawley… al que decide desbancar de su puesto de hombre más rico de la localidad)… y luego todos los demás irán encadenados. Un pintor americano bohemio de París (divertida crítica a los artistas vanguardistas con un Paul Newman delirante), un súper millonario solitario que echa de menos sus raíces granjeras (elegante Robert Mitchum) y un mediocre artista de vodevil que termina convertido en una súper estrella de Hollywood (Gene Kelly).

Entre los divertimentos de esta película, además del sugerente reparto, está que cada historia —cada matrimonio de Louise— forma parte de un género o una forma de emplear el lenguaje cinematográfico. Siempre que narra sus cuatro matrimonios al ‘alucinado’ psiquiatra lo compara con un tipo de película (y así queda reflejado): una película de cine mudo, una película intelectual francesa en el periodo de Nouvelle Vague, una película glamurosa hollywoodiense emulando los lujosos melodramas o un musical…

La película también es una rareza dentro de la filmografía irregular del británico J. Lee Thompson donde la comedia no sería su género. Es recordado por producciones como Los cañones de Navarone o la interesante El cabo del miedo… y terminó sus días dirigiendo a un Charles Bronson justiciero. El guion estuvo en manos de dos especialistas en musicales, Betty Comden y Adolph Green (por ahí anda Gene Kelly… y una parte bastante musical con reminiscencias a Cantando bajo la lluvia). Este proyecto estaba pensado para Marilyn Monroe (que la verdad no hubiera estado nada mal en el papel) pero debido a su trágica muerte no pudo ser y el relevo fue para una McLaine pizpireta y divertida. También la película es puro lucimiento para el trabajo en vestuario de la famosa Edith Head… la viuda negra sale con un montón de vestidos, bañadores y complementos (y también peinados) según los maridos que tiene y sus ensoñaciones de película.

Inolvidable una Louisa May Foster feliz, por fin, con un hombre (no digo quién), besándole y abrazándole y diciéndole: mi querido fracasado…

Así no está mal en este verano que finaliza disfrutar de una extraña comedia con estética, glamour y una gran galeria de actores.

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