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El blog de Hildy Johnson

Simplemente, un blog "de cine"

La legión negra, una película social con un Humphrey Bogart sorprendente.

No es de extrañar que el estudio que durante los años 30 produjo las más importantes películas de gángsteres, también se decantara por otras que tocaban distintos temas sociales. La legión negra es un ejemplo. La Warner Brothers estaba un poco más cerca de la realidad que otros estudios. Durante esa década, marcada fuertemente por la Depresión, surgió también con virulencia el fascismo en EEUU, de modo que, entre otras cosas, nacieron organizaciones violentas que, similares al KKK, repartían el terror con sus actos vandálicos y asesinatos contra colectivos que ellos consideraban que no eran americanos. La consigna bajo la que funcionaban sigue en activo hoy, por desgracia, en muchas partes del mundo: “América para los americanos”. La legión negra habla de una de esas organizaciones, y su protagonista es un joven Humphrey Bogart muy alejado del héroe duro, cínico y romántico que le convertiría en mito.

No era la única película que en aquellos momentos estaba advirtiendo sobre este fenómeno. Desde otro punto de vista, ahí estaba también la más conocida Furia (Fury, 1936) de Fritz Lang (y en un estudio bastante alejado de estos temas: Metro Goldwyn Mayer). Ni tampoco sería la única película que tocaría la existencia de este tipo de grupos. Un año antes Columbia realizó Legion of terror una desconocida película (que no he podido ver) sobre una organización similar a la de La legión negra, ambas inspiradas en una real que operaba en algunos estados de EEUU. Es más, estas películas, como haría más explícitamente Frank Capra con Juan Nadie, denunciaban cómo movían los hilos grupos de hombres influyentes y poderosos tanto en lo económico, como en lo político y en los medios de comunicación, que dejaban el “trabajo sucio” a hombres-títeres como Taylor, el protagonista de la película.

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Tres magníficas exposiciones donde se encuentran las huellas del séptimo arte. Tres exposiciones para perderse por ellas y descubrir conexiones especiales con el cine. El alma de un cineasta y su relación con el mundo; el fotógrafo aventurero y vividor que también miró en color… y que se adentró en el mundo de los rodajes de cine; y la intimidad del padre de un cineasta, el pintor Pierre-Auguste Renoir…

Hitchcock, más allá del suspense

Hitchcock, más allá del suspense

Un cineasta es el comisario de la exposición, Pablo Llorca, y esto se nota. Como él mismo reconoce en una entrevista la figura de Hitchcock y su cine es tan inabarcable que había mil y una maneras de enfocar la exposición. Al final es de esas muestras que se nota realizada con exquisito cuidado y muy elaborada, pensada. La exposición analiza al cineasta: sus imágenes icónicas, sus influencias, sus trucos visuales, su relación con el mundo que le rodeaba, su empleo de la publicidad, sus colaboradores… Y emociona tanto al visitante que ya es un apasionado de su filmografía como a aquel que le está descubriendo.

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Razón número 1: Humphrey Bogart

El último refugio

Durante los años treinta Bogart iba de un papel secundario a otro y se le identificaba como el rostro del gánster, el bandido o el malo de la película. Así iba pasando de El bosque petrificado con su gánster Duke Mantee que secuestraba a un grupo variopinto de personas en una casa de madera a esa joya de Wyler, Callejón sin salida, donde era el gánster que regresaba a su barrio natal; en Ángeles con caras sucias se convertía en un abogado corrupto y traidor o en el melodrama Amarga victoria era un oscuro mozo de cuadras… Pero faltaba el matiz o el halo que le convertiría en estrella y a sus personajes en iconos para la memoria cinéfila. Y ese matiz o halo lo adquirió ya completamente (tuvo muchos años de entrenamiento y formación) con su personaje de Roy Earle en El último refugio. Ese papel fue un punto de inflexión en su carrera. Su personaje pasó del puro cine de gánsteres (como también demostró en otra joya de Walsh, Los violentos años veinte) al cine negro, y su personaje iba adquiriendo un fondo: un tipo duro, fiel a sus ideales, solitario, melancólico, desencantado y desengañado pero tremendamente romántico. Un perdedor con encanto y por convicción. Así Bogart fue campando por el cine negro, con su desgarro y desencanto, en ese mundo de sombras y destinos sombríos. Pero supo diversificarse y ofrecer también en otros géneros al galán duro pero irreversiblemente romántico…

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