Óperas primas en el Festival de Málaga. El viaje de las reinas (El viaje de las reinas, 2014) de Patricia Roda/El país del miedo (El país del miedo, 2015) de Francisco Espada

Las óperas primas se han convertido casi en una heroicidad en tiempos de crisis y en una industria cinematográfica que está sufriendo transformaciones y cambios, no solo por la situación económica sino por procesos mucho más complejos, es un reto llevar a cabo un primer proyecto cinematográfico y sobre todo poderlo mostrar en los circuitos de exhibición. Y sin embargo estos tiempos son momentos de alzar la voz y también de proporcionar nuevas miradas. El Festival de Málaga es una plataforma idónea y durante estos días ofrece la oportunidad de descubrir nuevas obras cinematográficas de directores que entregan su primer largometraje. En este caso Patricia Roda recibirá la Biznaga de Plata, mañana, por su documental El viaje de las reinas en la sección competitiva “Afirmando los derechos de la mujer”. Y por otra parte Francisco Espada está compitiendo en la sección oficial con su ópera prima El país del miedo.

El viaje de las reinas (El viaje de las reinas, 2014) de Patricia Roda

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¿Es posible un cambio o transformación social a través de un proceso creativo? ¿Por qué lo primero que se prohíbe y se controla en sistemas totalitarios es todo lo relacionado con la cultura? Estas son preguntas que tienen respuestas cada día a través de distintos proyectos. La cultura es abrir puertas y ventanas, hacer volar a las miradas, es aprendizaje de la vida, es acceso al conocimiento a través de la sensibilidad… y es posibilidad de cambio y transformación. El proceso creativo tiene algo que transmite fuerza y energía, un halo mágico que hace poner en pie proyectos imposibles. Y todo esto puede “sentirse” en el primer documental de la aragonesa Patricia Roda, El viaje de las reinas.

“Somos reinas”

Esta simple afirmación significa mucho. Es una afirmación reivindicativa. Las mujeres somos reinas en nuestra propia vida. Y esto lo tienen claro las quince mujeres protagonistas del documental. Todo empezó cuando un grupo de actrices decidió que en vez de lamentarse por su compleja situación laboral, no solo por la crisis sino también por la dificultad de encontrar buenos papeles sobre todo a una determinada edad, debían unirse y poner en pie un proyecto teatral (del que ha nacido además la plataforma Actrices para la Escena). Así surge Reinas. Desde las reuniones en un café de Zaragoza, El Sol, hasta estrenar la obra en el teatro Principal pasa un año de sueños, ensayos, trabajo duro, obstáculos, esperanza, ilusión… y todo lo contrario, incertidumbre, desencanto, dudas…

El alma del proyecto es visibilizar a unas mujeres que también escribieron la historia pero sin embargo se las relega a las sombras o a un segundo plano pero a la vez visibilizar que las mujeres actrices que llevan años en la profesión claman por papeles protagonistas, por las mismas oportunidades que sus compañeros en los escenarios (mismos salarios, mismas oportunidades de acceso, más papeles femeninos –y por tanto más voz–, más capacidad de decisión, más presencia en distintas áreas fundamentales en el mundo teatral…) y por poder seguir trabajando en lo que más aman (muchas de ellas tienen que buscar otras vías y trabajos para poder sobrevivir en el día a día).

Así la esencia de El viaje de las reinas son los rostros, primeros planos, de las quince mujeres que pondrán en pie este proyecto y la cámara de Patricia Roda “captará” todo el proceso creativo hasta el momento del estreno. Ellas son las protagonistas, ellas son las reinas. Así a la vez que ellas darán voz a distintas reinas europeas, el documental visibilizará a las actrices que aportarán su técnica, voz y cuerpos a dichas reinas. La impulsora y directora del proyecto, Blanca Resano, hará especial hincapié en que se las conozca con nombre y apellido.

Así Eva Hinojosa y Susana Martínez plasmarán en papel la obra de Reinas, este proyecto teatral común, y los rostros de las reinas serán los rostros de doce actrices de distintas edades: Laura Plano, Minerva Arbués, Amor Pérez Bea, Inma Chopo, Inma Oliver, Amparo Luberto, Carmen Marín, Ana Marín, Luisa Peralta, Mariles Gil, Nuria Herreros y Marisa Nolla. Y durante el proceso creativo cada una encontrará su voz de reina y en el escenario visibilizarán a Isabel La Católica, María Antonieta, Luisa Isabel de Orleans, Juana la Loca, Catalina la Grande, Isabel Farnesio, María Estuardo, Catalina de Aragón, Cristina de Suecia, Leonor de Aquitania, María Tudor e Isabel I de Inglaterra. Todas mujeres con nombre y apellido… y con un papel en la vida, las actrices y las reinas.

Patricia Roda opta por contar cronológicamente el proceso creativo, entrevistar a sus protagonistas, plasmar los acontecimientos más importantes y puntos culminantes antes del estreno en el teatro Principal (la división de etapas es a través de insertos que recrean conversaciones de Whatsapp o sencillos rótulos) y contextualizar este proyecto de dar voz a las mujeres y en particular a las actrices como un movimiento universal. Así el documental muestra a la plataforma Magdalena Project que nació en Gales en los años ochenta, principal impulsor de otros proyectos de mujeres en el escenario como el Festival A solas de México (quizá se echa en falta saber si realmente las actrices contactaron con esta red internacional y qué lazos o intercambios surgieron). La fuerza del documental son sus actrices, sus rostros. La realizadora dota de un buen ritmo y estructura un documental sencillo y directo que emociona porque capta la energía mágica de un proceso creativo que culmina en el escenario de un teatro.

El país del miedo (El país del miedo, 2015) de Francisco Espada

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El cine y la literatura está reflejando un periodo convulso y de crisis que se evidenció con virulencia a partir de 2008 y que está llevando consigo una transformación trágica del mundo (si ya era de por sí trágico y pesimista). En otro análisis de una película, Mátalos suavemente de Andrew Dominik, además de plasmar la frase clave que suelta el mercenario Jackie Cogan (Brad Pitt) en la barra de un bar: “América no es un país, es un jodido negocio” (cambia simplemente el país), la película me hizo reflexionar así: “ante la doctrina del shock (doctrina del miedo), que tan bien explica Naomi Klein, los ciudadanos del mundo vamos muriendo suavemente ante un sistema que arrasa cualquier atisbo de humanidad y que lo que menos le importa son los ciudadanos libres. En los extremos hay fugas de movimientos e indignaciones pero a los que mueven los hilos no los vemos, son abstractos… Parece o da la sensación de una soledad trágica de David contra Goliat… y parece que Goliat va derribando obstáculos y venciendo”. Y muchas películas de estos años van reflejando este clima de miedo que pone a los ciudadanos en un estado de shock que les impide pensar, les paraliza y de este modo se van introduciendo cambios económicos y sociales que no tienen vuelta atrás y van minando el estado de bienestar y aumentando de manera trágica las fracturas sociales.

Así el director extremeño Francisco Espada adapta a la pantalla la novela de Isaac Rosa, El país del miedo, que como dijo el autor cuando le entregaron en 2008 el premio a la mejor novela que concede la Fundación José Manuel Lara Hernández: “El país del miedo es una novela de miedo, sobre el miedo y contra el miedo. Intenta ser un libro de resistencia, para que rechacemos todas las tentativas para dominarnos”. Y de eso trata la película, del miedo y del negocio que se genera a través del miedo, y de los mecanismos que provoca el miedo…

El país del miedo es una película que incomoda hasta el final y lo que el director plasma (con mayor o menor acierto) es un estado de ánimo: el miedo instalado en un estado de bienestar que se resquebraja y las situaciones de incomunicación y soledad que provoca. Y se centra en una familia de clase media y en concreto en el padre (José Luis García-Pérez), un funcionario que trabaja en una biblioteca y que siempre se ha regido por ideas progresistas y pacifistas, partidario de dialogar y mediar. Y lo que plantea El país del miedo incomoda a todos los niveles.

El conflicto empieza cuando los padres se dan cuenta de que su hijo sufre acoso escolar en el colegio por parte de una niña de 13 años. Entonces el padre trata de solucionar el asunto y entra en contacto con la niña. Esta traslada el acoso del niño al padre y logra intimidarle de tal manera que él no sabe cómo frenar la situación que se le escapa de las manos. En cada paso va traicionando cada una de sus convicciones hasta dar solución por la vía más insólita (una vía externa que él siempre habría rechazado) porque mina toda su coherencia ideológica. De fondo, se refleja cómo en la sociedad en la que habitan prima la desconfianza, la soledad, la incomunicación y, como no, la violencia. Algo que se adhiere en todas las áreas de la vida cotidiana: en las comunidades de vecinos, en los barrios, en los colegios, en los lugares de trabajo y por último en los ámbitos más íntimos. Y todo esto está afectando a cada uno de los miembros de la familia.

Francisco Espada cuenta con un reparto creíble y cuenta con soluciones cinematográficas eficaces (como abrir y cerrar la película con el tema de las puertas blindadas y las llamadas telefónicas como símbolo del miedo y del negocio que genera el miedo) o el inicio con una escena que alcanzará todo su impacto al final del metraje donde las víctimas de la historia se intercambian (porque al final todos actúan de una manera determinada por la conquista de terreno del miedo). Pero a veces otras decisiones de puesta en escena minan el ritmo de la película o sacan de la tensión de la historia como cuando rompe con la cronología de la acción porque en realidad trata de plasmar el estado del miedo del personaje protagonista (esas escenas que cuentan un hecho pasado a través de la mente del protagonista o tal y como teme que va a transcurrir). Porque la mayor dificultad de El país del miedo, y que a veces no se logra, es mezclar la realidad de lo que está realmente ocurriendo con lo que está sintiendo en realidad el personaje protagonista, su estado de pánico, y que provoca que a veces sea poco verosímil lo que estamos viendo cuando lo que se está contando es algo muy real y potente.

Aun así Francisco Espada logra una historia fuerte que incomoda al espectador, le remueve por dentro y le hace reflexionar. La esencia del personaje de José Luis García-Pérez no está tan lejos del David Sumner (Dustin Hoffman) de Perros de paja de Sam Peckinpah, incluso va más lejos y perturba más su forma de actuar, porque incluso delega el uso de la violencia en otro. El país del miedo, ese dibujo que expresa y vomita nuestros miedos más íntimos, mella en lo más profundo al ser humano.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia (Birdman or the unexpected virtue of ignorance, 2014) de Alejandro González Iñarritu

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Hasta el último fracasado lleva un superhéroe a cuestas porque vivir día a día es una aventura de riesgo y mejor que nadie lo sabe Riggan (Michael Keaton…, para quitarse el sombrero), actor de segunda en Hollywood que tuvo su momento de gloria cuando realizó una serie de películas de un superhéroe especial, el hombre pájaro. Ahora busca una oportunidad de prestigio en Broadway, quiere ser actor reconocido, y se mete en la aventura de poner en pie en un teatro una obra sobre relatos de Raymond Carver bajo el título ¿De qué hablamos cuando hablamos del amor? (el mismo título de uno de sus libros de relatos)… Son los días previos al estreno, con el inesperado percance de uno de sus actores principales, y toda su vida emocional, como hace años, patas arriba. El delirio, el ritmo y la emoción están servidos.

Alejandro González Iñarritu sigue experimentando con las formas de contar una historia, continúa ahondando en las relaciones personales y las emociones pero se pasa a la tragicomedia para reflexionar sobre el cine, el teatro, la ficción, los actores, los personajes, el amor, el desencanto… y sale así airoso de su separación profesional del guionista Guillermo Arriaga, supera su bache con Biutiful y da un giro necesario en su trayectoria que le hace resurgir como cineasta con mucho que narrar en forma de cine.

Y es que Riggan, su protagonista, combate el estrés y el miedo con su álter ego siempre a su espalda que le recuerda tiempos de gloria y sus poderes supranaturales. Con su voz grave el hombre pájaro le incita a recurrir al terreno seguro y sin riesgo, seguir siendo superhéroe de pacotilla, pero esa vuelta también es un espejismo, porque Riggan es un hombre cada vez más mayor y cansado (cansado de volar)…, que quiere ser reconocido como profesional, como actor. Quiere que le admiren, que le quieran. Le pesa tanto la absurda fama del hombre pájaro… Riggan quiere mantenerse a flote, no seguir siendo un patético actor que fracasa no solo en su profesión sino también en su vida personal con su hija (Emma Stone), con su ex esposa (Amy Ryan) y con su pareja actual y una de las actrices de su obra (Andrea Riseborough). Riggan quiere una fama que es también un espejismo porque ahora las nuevas tecnologías están cambiando el concepto de este término y los caminos para llegar hasta a ella…

Riggan solo quiere ser un hombre amado y que su obra le dé prestigio, y no tener problemas u obstáculos…, pero los días previos al estreno le convierten en el hombre más vulnerable que hace esfuerzos por no estallar frente a los interminables problemas de última hora que se le van acumulando: problemas sentimentales, con su hija, con el actor principal, con el sustituto (… Edward Norton, sin palabras), con las sesiones de preestreno, con una crítica de teatro (Lindsay Duncan), con su insegura actriz principal (Naomi Watts), con su mejor amigo que tira y tira para que el espectáculo no se derrumbe (Zach Galifianakis), con sus dependencias, con sus recuerdos amargos…

Pero es la crítica, que no quiere dar la más mínima oportunidad a un ridículo hombre pájaro de celuloide, la que en un periódico plasma las palabras clave para entender a un delirante y desesperado Riggan, que se siente al borde del abismo emocional en todo momento, porque como dice la periodista (en su breve pero importante intervención) es esa “inesperada virtud de la ignorancia” la que logra hacer renacer al actor fracasado y que se arriesgue sin red al máximo. Es esa “inesperada virtud de la ignorancia” la que le hace volar de nuevo como un ave fénix o estrellarse como un Ícaro mitológico… y remover así los escenarios con las palabras amargas de Carver.

Alejandro González Iñarritu cuenta las peripecias del hombre pájaro entre bambalinas, corriendo por pasillos, subiendo a áticos, abriendo o cerrando puertas, en los camerinos, en las escaleras, encima del propio escenario o recorriendo un tramo de la calle Broadway (incluso andando rápido en calzoncillos)… con el estrés de un trucado pero efectivo plano-secuencia. Y Riggan es también un solo frenético y maravilloso de batería que persigue su estrés y miedo hasta la culminación final de caída y resurrección. Mientras, en este recorrido delirante, le acompañan un séquito de estrellas caídas o al borde del abismo que se hacen no obstante brillar unas a otras en momentos intensos o íntimos, emocionantes: el actor insoportable pero por puro miedo, la hija dependiente, desencantada y lúcida, la actriz insegura pero con la ternura por delante, la amante cínica con corazón grande, la ex que sigue dejando un beso en la mejilla como un agradable fantasma del pasado o el amigo frenético pero siempre fiel…

Y al final te quedas como esa hija de inmensos ojos azules que mira por la ventana y sonríe… porque ha visto algo inesperado.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Una frase, una película. Viaje cinéfilo por el 2014 (y segunda parte)

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39. Dallas buyers club de Jean Marc Vallée

De nuevo David y Goliat o el ciudadano contra las grandes corporaciones o multinacionales o también cómo un telefilm puede trascender por dos buenos actores y buen tema de debate…

40. El futuro de Luis López Carrasco

Cine experimental… para repensar de nuevo la Transición…

41. La herida de Fernando Franco

Un rostro de una actriz capaz de mostrar furia contenida o explosiva, sufrimiento, dolor, vulnerabilidad, fragilidad, desvalimiento, dulzura, confusión…; las heridas de la mente son difíciles de curar.

42. La ladrona de libros de Brian Percival

Un best seller libro se convierte en best seller película… y además, algo que no siempre ocurre, cuenta bien una historia sobre el poder de la palabra mientras bebe del cine clásico.

43. Agosto de John Wells

Ya lo dijo Tolstoi, las familias desgraciadas, lo son cada una a su manera; a la familia Weston solo le hace falta sentarse alrededor de una mesa para afilar las lenguas… o hacer asomar las lágrimas por sus ojos…

44. Al filo del mañana de Doug Liman

Cómo hacer el día de la marmota en una película de ciencia ficción y aventuras y pasártelo divinamente… una y otra vez.

45. Viva la libertad de Roberto Andó

Desilusión…, no basta el carisma y la actuación de Toni Servillo para poner en pie una fábula política sobre el desencanto.

46. Rompenieves de Bong Joon-ho

Un tren da vueltas a la tierra sin parar y dentro van los últimos supervivientes del planeta…, cada vagón un descubrimiento, y en ese tren se repiten las divisiones, las injusticias, las rebeliones, lo peor, lo mejor, la amistad, la traición, el amor, el odio y las sumisiones; la triste historia de la humanidad.

47. Ida de Pawel Pawlikowski

Una novicia antes de ordenarse monja se entera de que es judía a través de su tía una mujer de rostro duro…, ambas tratan de asimilar sus raíces, de reencontrarse con su pasado, de recuperar identidades…, viajan por una Polonia en blanco y negro.

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48. 10.000 noches en ninguna parte de Ramón Salazar

Su protagonista sin nombre tiene los ojos como faros y sufre la metamorfosis de una mariposa gigante… se arrastra como un gusano por las calles de Madrid, encuentra un capullo protector en los toboganes y puentes de París y se encuentra como una mariposa libre pero con caducidad temprana en Berlín.

49. La vida inesperada de Jorge Torregrossa

Viaje fallido a Nueva York de dos primos españoles, cada uno a su manera perdidos; ellos son lo mejor de la función…

50. 9 meses… de condena de Albert Dupontel

El humor negro y la herencia del slapstick, la pura comedia física, dan como resultados extrañas películas de delincuentes con poco cerebro y juezas demasiado rectas que se encuentran de modo inesperado…

51. La imagen perdida de Rithy Panh

¿Cómo reflejar el horror de lo pasado y sobrevivir en el intento?, Rithy Panh emplea su voz y unas figuritas de barro estáticas para contar la historia de su familia y cómo fueron víctimas del genocidio que llevaron a cabo los jemeres rojos.

52. El pasado de Asghar Farhadi

El director iraní construye un melodrama familiar con una maravillosa puesta en escena y los silencios; revela un mapa apasionante de emociones…, un género que nunca muere.

53. Paradiso de Omar A. Razzak

¿Puede ser posible que un cine porno en el centro de Madrid, el último cine de esas características que queda abierto, se convierta en un lugar-paraíso para varias personas que pululan anónimas y solitarias por las calles?

54. Anochece en la India de Chema Rodríguez

Cómo un proyecto hecho con el corazón, muy querido, y bien interpretado naufraga en los metros de celuloide…, demasiadas dificultades para poner en pie un sueño, imágenes bellas ilustran lo que podría haber sido…, mientras anochece.

55. Enemy de Denis Villeneuve

Dualidad más inquietud e incomodidad más extrañamiento más vértigo más Saramago más Cronenberg igual a Enemy, “el caos es un orden por descifrar”.

56. Tren de noche a Lisboa de Bille August

El gusto de disfrutar de vez en cuando de una película contada como un clásico, algo así como subirse en un tranvía en Lisboa o perderse por sus callejuelas.

57. Noé de Darren Aronofsky

Cómo convertir a un hombre ‘iluminado’ con una misión sagrada en una bestia paranóica; Noé, héroe y villano…, un ser humano.

58. El gran hotel Budapest de Wes Anderson

De pronto aparece la Europa de entreguerras creada por la mente de un hombre peculiar que lee a Stefan Zweig y muestra una Europa alocada, brillante, placentera, estéticamente hermosa… pero abocada a la tristeza y a un destino trágico.

59. Ocho apellidos vascos de Emilio Martínez Lázaro

Ser políticamente correcto, moverse bien por los tópicos, contar con buenos actores cómicos, mirar la actualidad, una realización correcta y gris… y puede que se consiga un éxito…

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60. Monuments men de George Clooney

Cómo convertir una historia muy atractiva de la Segunda Guerra Mundial en un tostón…, y echar de menos un clásico como El tren de John Frankenheimer.

61. Pelo malo de Mariana Rondón

O quedarse atrapado en la mirada inocente de un niño que trata de comprender un mundo violento y convulso… y sufrir viendo cómo pierde esa mirada.

62. Emperador de Peter Webber

Bis. Cómo convertir una historia muy atractiva de la Segunda Guerra Mundial en un tostón… o cómo una película que trata de no mostrar un mundo blanco o negro, se hunde en su realización y forma de contar en una escala de aburridos grises.

63. Una vida en tres días de Jason Reitman

Lo único aceptable: cómo hacer, en familia, una deliciosa tarta de manzana…; por lo demás menos mal que son tres días…

64. Las maestras de la República de Pilar Pérez Solano

Cómo contar con un buen material, más que buenas intenciones, un discurso a recuperar, imágenes y entrevistas actractivas… y no construir un documental vivo, inolvidable.

65. Her de Spike Jonze

… Las nuevas tecnologías no terminan con la soledad del ser humano…; el amor no es tecnológico.

66. ¿Qué nos queda? de Hans-Christian Schmid

El desequilibrio mental de la madre rompe a una familia pero no es más que un espejismo; también les arrastra a la fractura y al miedo el desequilibrio del mundo; de pronto todos se ven tan enfermos mentales como la madre y viven al borde del abismo, en el extremo, frágiles.

67. Al nacer el día de Goran Paskaljevic

Los horrores de ayer y los horrores de hoy… y un viejo músico triste que trata de entender el mundo y de terminar una sinfonía inacabada: la que su padre tenía en la cabeza mientras se consumía en un campo de concentración.

68. Nebraska de Alexander Payne

Una road movie sobre personas que se niegan a perder…

69. Nymphomaniac, vol. 1 de Lars Von Triers

¿Una película pornográfica, como dice su director, o un tratado sobre las dificultades para amar o sobre el dolor que causa el amor?

70. Qué hacemos con Maisie de Scott McGehee, David Siegel

Una historia de Henry James del siglo XIX sigue teniendo fuerza en pleno siglo XXI: los ojos de una niña que ven cómo la relación entre sus padres se deteriora y cómo ella es la pieza con la que juegan a odiarse…

71. La gran estafa americana de David O. Russell

O el amor de un director hacia sus personajes aunque todos sean una pandilla de estafadores y perdedores…

72. La venus de las pieles de Roman Polanski

Cine y juego… Polanski crea una pieza cinematográfica elegante e inteligente y mete al espectador en un juego de realidad y ficción, cine y teatro, hombre y mujer, relaciones de amor o de poder…, un juego infinito de muñecas matrioskas en un único escenario.

73. El lobo de Wall Street de Martin Scorsese

Esperpéntica manera de demostrar que estamos en manos de unos payasos descerebrados en Wall Street, estremecedora, ríes con lágrimas de furia.

74. The Grandmaster de Wong Kar-Wai

Cómo contar una historia de amor imposible con ayuda de artes marciales y el tema musical de Deborah de Erasé una vez en América…, y que además sea un hermoso espectáculo de imágenes.

75. A propósito de Llewyn Davis de los hermanos Coen

O la mítica historia de un Sísifo con guitarra que se encuentra con un Ulises felino y con su deambular y su música folk arrastran una triste historia de fracasos o eternos retornos.

76. 12 años de esclavitud de Steve McQueen

O cómo perder la libertad y convertirse en esclavo es un infierno pero también una escuela de supervivencia, de cómo no perder ni la dignidad ni la esperanza ni la memoria…; en un plato de moras puede encontrarse un recuerdo.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Tres proyecciones transformadoras en la sala de cine. Sueño de invierno (Kis uykusu, 2014) de Nuri Bilge Ceylan/ Jauja (Jauja, 2014) de Lisandro Alonso/ Mr Turner (Mr Turner, 2014) de Mike Leigh

Sueño de invierno (Kis uykusu, 2014) de Nuri Bilge Ceylan

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… cuentan que Capadocia es territorio de caballos salvajes. En la película Sueño de invierno del director turco Nuri Bilge Ceylan, Aydin –actor y escritor frustrado, dueño de un hotel y terrateniente a su pesar– sale una noche de invierno de su refugio, el hotel, y va a una cuadra donde se encuentra encerrado un caballo salvaje que recientemente ha adquirido y comprado –lo cazaron para él–, lo saca del habitáculo donde está encerrado y deja que se marche, que huya, que vuelva a ser salvaje. Es un gesto simbólico pues él ha descubierto, en poco tiempo, las cárceles interiores que les hacen vivir en un limbo continuamente insatisfecho a él, a su joven esposa y a su hermana… pero son esas cárceles los que les mantienen unidos, dependientes y los que les hacen sobrevivir o buscar motivos para continuar.

Nuri Bilge Ceylan estructura su relato en largos diálogos entre distintos personajes en interiores con ventanas o puertas que dejan descubrir un paraje cubierto de nieve. Aydin con su ayudante o con distintos turistas, Aydin con su esposa o con su hermana, los tres juntos, su esposa y su hermana… Todo parece controlado y tranquilo en el hotel Othello, rústico y hermoso. Aydin es un intelectual con propiedades que tras abandonar su carrera como actor, mientras dirige el hotel y deja en manos de otros sus alquileres y arrendamientos, pretende escribir un libro sobre la historia del teatro turco. Un hecho trastoca la vida tranquila en el hotel Othello (un niño silencioso que lanza una piedra al cristal del todoterreno de Aydin y está a punto de provocar un accidente)… y las máscaras caen y las heridas surgen, el equilibrio se rompe. Nada es tan plácido como parece. Los personajes viven más bien una pesadilla de invierno que estalla en una catarsis etílica que devuelve la calma al caos. Pero ahora todos son más conscientes de sus cárceles interiores…, ahora solo queda seguir viviendo aferrándose cada uno a la máscara que le conviene.

El espíritu de Chejov se expande por el relato cinematográfico de Nuri Bilge Ceylan (él mismo cuenta que la base de su historia, cuyo guion ha trabajado junto a su esposa y colaboradora, se encuentra en tres relatos del autor ruso). Y a mi cabeza regresaron ambientes y catarsis de la dramaturgia de Chejov. Esos ambientes como aquí no pasa nada solo el tiempo y sin embargo dialogando te quito máscaras, te desarrollo conflictos y te muestro la melancolía que arrastra la vida a lo tío Vania o tres hermanas. El director turco desnuda a sus personajes a través del diálogo en un paraje peculiar y hermoso cubierto de nieve y nos lleva con ellos a un desprendimiento de máscaras y a un sentimiento trágico de la vida… Ese niño silencioso y su familia provocan un tsunami en la aparente tranquila vida del hotel Othello… y obliga a despertar a tres personajes de su plácido sueño…

Jauja (Jauja, 2014) de Lisandro Alonso

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Un viaje enigmático es lo que propone Jauja del director argentino Lisandro Alonso. Jauja empieza con un diálogo entre un padre y una hija donde esta expresa su deseo de tener un perro que la siga a todas partes. Después un cartel nos informa de que Jauja es una tierra mitológica y que todos aquellos que intentaron encontrarla se perdieron en el camino. Más tarde conocemos a ese padre que es un militar danés, Gunnar Dinesen (Viggo Mortensen), que parece trabaja para el gobierno argentino que lleva adelante, con crueldad y sin miramientos, la conquista del desierto de la Patagonia contra los indígenas autóctonos, “cabezas de cocos”, a finales del siglo XIX. Gunnar Dinesen ha viajado con su joven hija de 15 años, Ingeborg. Y esta a su vez se enamora de un joven soldado argentino y los dos huyen una noche por un paraje inhóspito.

Gunnar Dinesen emprende entonces un viaje para buscar a la hija perdida y poco a poco ese viaje va teniendo giros sorprendentes donde el elemento fantástico aparece en todo su esplendor cuando termina en la cueva de una anciana danesa con un perro. De pronto se interrumpe brutalmente el viaje iniciático y extraño de Dinesen para trasladarnos a un viejo palacio danés, en pleno siglo XXI, para ser testigos del despertar de una joven con el rostro de Ingeborg pero distinto nombre que tiene un perro (semejante al de la anciana) que ha sufrido su ausencia –parece que ella ha regresado de un largo viaje– y en su paseo por un jardín con inspiración romántica encuentra un soldadito de madera exactamente igual al que en su día encontró Ingeborg junto al soldado argentino, y que también fue el único rastro que pudo hallar Dinesen en su infructuosa (¿o no?) búsqueda y que entregó a la anciana de la cueva, que recibe el presente con inmensa ilusión.

Así Jauja encierra enigma y preguntas sin respuesta. Encierra al espectador en un viaje sin retorno y lo atrapa en la belleza de un espacio y un tiempo misterioso donde nada es lo que parece y donde las explicaciones racionales no tienen sitio. Lisandro Alonso realiza un planteamiento formal que ayuda a crear realmente un espacio mítico. Con un formato cuadrado (académico) con esquinas redondeadas y el color especial que imprime el director de fotografía Timo Salminen (que ha trabajado durante años con Aki Kaurismäki) así como una especie de evocación a viejos westerns con personajes que viajan sobre su caballo a tierras prometidas, Lisandro Alonso crea una enigmática y sugerente obra cinematográfica.

Mr Turner (Mr Turner, 2014) de Mike Leigh

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Mike Leigh decide llevar a la pantalla la vida de J.M.W Turner, pintor británico del siglo XIX, del que muchos espectadores (incluida la que esto escribe) tienen conocimiento de alguno de sus cuadros y una ignorancia absoluta sobre su existencia, su personalidad, el ambiente en el que se movía, las personas que conocía y las motivaciones de sus trazos. El director británico huye del biopic al uso y sus claves y entrega un retrato de Turner (Timothy Spall) apasionante…, así como también el retrato de uno de los personajes femeninos más tristes que se ha podido ver últimamente en una pantalla de cine.

En un momento, Turner habla con Mary Somerville, una mujer dedicada a la ciencia, sobre el color. Y este le dice que el color es contradicción. Y así realiza Leigh el retrato de Turner sobre las contradicciones que perfilaron su personalidad y su vida. Así refleja, entre otras contradicciones, su comportamiento radicalmente distinto con dos mujeres importantes en su vida: con su fiel ama de llaves, Hannah Danby (sorprendente Dorothy Atkinson) y con una encantadora viuda que vive en una casita frente al mar en Chelsea, la señora Booth (Marion Bailey). Hannah Danby es la mujer invisible y olvidada que vive para Turner sin que este tenga un dulce detalle con una mujer que respira únicamente por él. Mujer insignificante en muchos aspectos y tremendamente afectada (vemos el deterioro de su piel) por las pinturas y los productos que emplea Turner para la elaboración de sus cuadros… queda en el olvido y el dolor, ella se ha quedado con las sombras de Turner y le ha amado. La señora Booth se convierte en la Afrodita del amor, en el descanso del guerrero, en el refugio de un hombre que nunca se había sentido amado… y conoce la parte luminosa del pintor.

Mike Leigh captura a Turner en un momento doloroso de su vida, un momento que le trastocó y le sumió en una crisis personal, la enfermedad y la muerte de su padre. Además de llevarnos de la mano por la intimidad del artista (su compleja vida familiar), realiza una radiografía crítica por los espacios sociales y culturales por los que se movía (por ejemplo, muestra el ambiente y el funcionamiento de la Real Academia de las Artes británica), también despierta el interés hacia personalidades con las que se codeaba como otros pintores, críticos de arte, personalidades del panorama social y real…

Leigh hace hincapié en las sombras… para explicar al pintor de la luz. Con una ambientación detallista, descubrimos el mundo de la pintura y los colores (y la agresividad de los materiales que podía afectar a los pulmones y a las pieles), su universo visual, sus fuentes de inspiración… y un Turner que pincelada tras pincelada agazapaba sus múltiples sombras. También narra con belleza un momento de cambio…, Turner se acerca con curiosidad y suspicacia a un nuevo invento que abre otras posibilidades artísticas, el daguerrotipo… De nuevo el cine y la pintura ofrecen un diálogo rico que no acaba.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

10 razones para amar Candilejas (Limelight, 1952) de Charles Chaplin

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Razón número 1: la historia de una bailarina y un payaso

… porque Charles Chaplin siempre explicaba desde el principio, sin máscaras, cómo iban a ser sus películas. Aquí con un rótulo nos decía, entre otras cosas, que nos iba contar la historia de una bailarina y un payaso en Londres antes de la Primera Guerra Mundial. Y eso es lo que ofrece Candilejas.

Razón número 2: la herencia de Charlot

… a pesar de la ausencia de Charlot, su espíritu recorre toda la película. Y es que Calvero es un Charlot que reflexiona, que vuelve a sus orígenes, a sus raíces… Calvero explica y completa a Charlot. Calvero es un “comediante vagabundo” (tramp comedian). Son indivisibles e inseparables. En Calvero se encuentra todo Charlot. La risa y la melancolía. La joven dama en apuros. La miseria. La pantomima. La historia de amor imposible. Su relación con los objetos cotidianos… Lo que ofrece un anciano Calvero es la amargura y el desencanto, frente a un Charlot que daba su patadita y seguía adelante. Con Calvero baja el telón…, termina el espectáculo.

Razón número 3: la herencia de Charles Chaplin

Porque el director y artista se desnuda en Candilejas y vuelve a los recuerdos de su infancia y a su preparación en los escenarios de varietés antes de la pantalla de cine. Porque bebe de su memoria y ‘dibuja’ y se ‘inspira’ y de alguna manera el espíritu y forma de vida de sus padres se encuentran presentes.

Porque cuenta su relación con los escenarios y reflexiona sobre el público, sobre la actuación, sobre el miedo al fracaso, a la sala vacía, a ya no hacer reír, a la dignidad del artista, al trabajo bien hecho, al espectáculo debe continuar…

Porque demuestra que tras el cómico, hay un hombre complejo, un artista desencantado…

Porque presiente momentos difíciles. Sus últimos años, prácticamente retirado, y viviendo un exilio de su país de acogida con profundas dosis de amargura.

Razón número 4: la pantomima

Porque Calvero es el rey de la pantomima y lo eleva a arte. Desde su primera aparición, alcoholizado, es un espectáculo de pantomima sin palabras. Sea en sueños, sea en el escenario, sus elaboraciones cuidadas, su lenguaje del cuerpo y del rostro relucen… Porque Charles Chaplin era un maestro cuidadoso y sus números eran trabajo de años y años. Su domador de pulgas es una composición de un espectáculo del pasado, en los escenarios, que también trabajó posteriormente para llevar a la pantalla en uno de sus cortos… hasta convertirse en el espectáculo estrella de Calvero.

Porque su personaje Calvero habla tanto por la boca como con el cuerpo. Así es capaz de transformarse delante de la bailarina en flor, roca o pensamiento.

Razón número 5: la melodía

Chaplin se preocupaba por cada detalle de sus películas. Y la melancolía y el desencanto es quizá su rasgo más llamativo. Y estos sentimientos son acentuados por otro de los aspectos que adoraba cuidar Chaplin de sus películas: la banda sonora y su composición. Así crea la banda sonora, la música de fondo, de Candilejas. Esa melodía emocionante que acompaña a la bailarina que danza. Y esa melodía cuenta una historia de amor imposible.

En la película la melodía es compuesta por el joven compositor Neville (que tiene el rostro del hijo de Charles Chaplin, Sydney Chaplin) para que la baile Thereza (Claire Bloom), la joven desvalida que renace con la danza. Y este personaje, el compositor, es una premonición de Calvero. Porque el viejo payaso consciente de la imposibilidad de su historia de amor, imagina para su Thereza, mirando por la ventana, una historia de amor con un joven y atractivo compositor. Él se inspira en una anécdota que le cuenta la bailarina sobre un joven al que le vendía papel para componer música… y con el cual no cruzó palabra alguna… Calvero imagina y su historia se convierte en realidad… ante la imposibilidad de la propia…

Thereza, la bailarina, es una mezcla de rostros y personajes: se cruza la madre de Charles Chaplin, con el personaje de dama desvalida que tantas veces personificó Edna Purviance, y con el ideal femenino del creador que desemboca finalmente en el rostro de su última esposa, Oona O’Neill.

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Razón número 6: Charles Chaplin y Buster Keaton

Candilejas huele a despedida obligada de una forma de arte, de un pasado. De una forma de hacer reír. De unos artistas que conquistaron escenarios y después se convirtieron en reyes del cine silente. Candilejas regala un número especial entre dos grandes. Regala un momento mágico donde Charles Chaplin y Buster Keaton muestran su relación con los cuerpos y los objetos. Y a la vez que nos hacen reír, nos envuelven en una atmósfera de algo que desaparece. Mientras los dos se preparan frente al espejo para el espectáculo, y todos les dicen que vuelven los viejos tiempos, ellos se rebelan con tristeza porque por su arte el tiempo no pasa… Y hacen esta afirmación evidente. Sin embargo, ambos embadurnan sus tristes rostros.

Razón número 7: interiores y entre bambalinas

En Candilejas vivimos en el interior de la habitación alquilada de Calvero. Una habitación que encierra recuerdos, tristezas, esperanzas y sueños… y en esa habitación se instala una joven bailarina herida sin ganas de vivir. Ahí se gesta su universo especial. El universo de la bailarina y el payaso.

Pero también nos empapamos entre bambalinas. Conocemos los entresijos del escenario. Los camerinos, los cambios de escenografía, los nervios del estreno, los ensayos, las pruebas, los miedos y las pequeñas miserias, los desencantos, los éxitos, el compañerismo, las extrañas familias…

Vemos cómo la línea de lo que se cuenta en los escenarios y lo que ocurre en la vida, a veces, es muy fina. Así Thereza representa con su danza la muerte de Colombina y la desesperación de Pierrot y los payasos… para después resucitar. En la vida ocurre lo mismo pero al contrario, el payaso fallece, en silencio y entre bambalinas, frente a una Colombina a la que ha transmitido ganas por continuar… y de esta manera sobrevivirá Calvero.

Razón número 8: la tristeza del cómico

Todos los cómicos de Candilejas encierran tristeza… empezando por el personaje de Calvero. Así se habla de la paradoja de la dificultad de la risa y cómo el que hace reír no tiene por qué ser feliz. Y cómo el cómico sufre también el miedo al fracaso y el miedo a que ya nadie ría sus gracias.

Su compañero, con rostro de Buster Keaton, transmite esa tristeza. Los músicos callejeros encierran tristeza. La dueña de la pensión donde habitan los personajes esconde tristeza y vida dura…

Las propias recreaciones cómicas de Calvero en los escenarios tienen un poso de tristeza y parten de situaciones trágicas.

Y si repasamos la historia de Buster Keaton o Charles Chaplin… no encontramos tanta comedia en sus vidas.

Razón número 9: Alcohol

Calvero y su alcoholismo es una manera de acercamiento a la figura paterna. El padre de Charles Chaplin era alcohólico y murió muy joven de cirrosis. Calvero reflexiona sobre por qué bebe y por qué está metido en un círculo vicioso. De nuevo vincula su alcoholismo al miedo al fracaso, a la sala vacía, a no ser gracioso, a no funcionar en el escenario… Con Candilejas, Chaplin trata de entender la vida de sus padres, es un acercamiento desde el respeto y la dignidad.

Razón número 10: la vida, el deseo, los sueños

Y es que Candilejas es un canto a la vida… a través de una historia fúnebre. Con un suicidio fallido de una joven bailarina y un payaso herido con corazón débil en tiempos de preguerra… Candilejas habla de aferrarse a la vida porque sí. A través de la imaginación y el deseo, para vivir momentos felices, para crear… Y como siempre pasó con Charlot, Calvero sueña y de paso nos hace soñar también a nosotros.

… Candilejas solo es la historia de una bailarina y un payaso en Londres, a principios del siglo XX…, antes de la Gran Guerra.

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