Una mujer que ama con sinceridad. Una, inconscientemente, construye el camino de su pareja hacia un destino cruel. Otra, confiesa su historia apasionada y su renuncia final a lanzarse a la piscina. Dos películas de la misma época, una de EEUU y otra de Gran Bretaña, y en las dos excelentes retratos de mujeres. Además de dos directores que siempre merece la pena rescatar sus filmografías: Robert Siodmak y David Lean.
En la estadounidense, tres mujeres labran el camino hacia la tragedia para su protagonista, un buen hombre que toma medida desesperadas y moralmente reprochables. Ellas son el detonante de la acción, las que tejen la tela de araña en el que queda atrapado el protagonista.
En la película británica, el personaje principal femenino es el dueño absoluto del relato, de todo lo que acontece, así como la mirada hacia otras damas en cuestión. No esconde emociones, sentimientos, ni contradicciones. Es una confesión, un grito. Es el relato subjetivo de una infidelidad, de un enamoramiento espontáneo.
Por otra parte, las actrices que los encarnaron bien merecen un recuerdo. Las protagonistas de una y otra película son Ella Raines y Celia Johnson. Luego, una galería de secundarias que bien merecen un recuerdo. Raines protagonizó varias películas de Robert Siodmak para rescatar y tiene otros títulos interesantes en su efímera carrera como Salve, héroe victorioso o Fuerza bruta. Mientras Celia Johnson estuvo muy presente en las primeras obras de David Lean, aunque su carrera posterior fue breve, pues prefirió dedicarse a su vida familiar.
El sospechoso (The Suspect, 1944) de Robert Siodmak
Esta maravillosa película me gusta cada vez más. Ya ha estado presente en el blog. Philip Marshall (Charles Laughton), su protagonista, es un buen hombre que no ha tenido muy buena suerte en la vida hasta que se cruza en su destino una joven que busca trabajo, Mary Gray (Ella Raines), y todo cobra sentido alrededor de él. Ella es la detonante de un cambio, pero no es la única mujer presente en el camino de este buen señor, ni la única que influirá en el futuro escrito para Marshall. Todo ocurre a principios del siglo XX en un Londres todavía victoriano.

