Los destellos (2024) de Pilar Palomero

Destellos de vida. Isabel y Ramón dan un paseo por el campo.

No sabes muy bien qué ocurre, estás mirando la pantalla y te pones a llorar sin parar. Sí, me ocurrió con Los destellos. Sin duda me tocó el tema de la película y cómo está contado con una sensibilidad que me rozó la piel e hizo que me emocionase. Un equipo de cuidados paliativos va a ver a Ramón (Antonio de la Torre), un enfermo terminal, y en un trámite que es entre cercano y frío, una frase del doctor me desarma: «La presencia de la muerte hace la vida mucho más interesante». Y toda la verdad que encierra.

La película cuenta esos últimos destellos que se van quedando grabados en aquellas personas que te quieren, aunque haya heridas de por medio. La historia tiene un ritmo lento, pues se detiene en esos momentos que ya se van acabando. Parece ser que Pilar Palomero adapta un cuento de Eider Rodríguez que aún no he leído, Un corazón demasiado grande, pero atrapa los destellos de la vida y eso creo que no es fácil. Aquí es donde Palomero me ha hecho latir por primera vez. Ni con Las niñas o La maternal, me he emocionado tanto como con su tercer trabajo y eso que tienen detalles y matices que merecen mucho la pena. Quizá es que pronto es el Día de Muertos, porque yo lo celebro a la mexicana. Y son días de pensar en ausencias, tal vez por ello me ha tocado tanto.

La mirada es la de Isabel (Patricia López Arnaiz), la ex de Ramón. Los dos tienen una hija universitaria en común, Madelén (Marina Guerola). En un principio, Isabel quiere vivir la muerte desde la distancia, pero por facilitarle la cosas a su hija se va acercando e implicando en el proceso. Se convierte en cuidadora, porque como le dice también el doctor: «Tú eres una parte importante en la historia». Raúl (Julián López), su pareja en esos momentos, respeta los tiempos y trata de mantenerse ahí cerca, cuidando de la cuidadora.

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De despedidas, legados y muerte

David Lynch como Gordon Cole en Twin Peaks. Fuego camina conmigo.

Amor, muerte y misterio. En Twin Peaks: Fuego camina conmigo (Twin Peaks: Fire Walk with Me, 1992), un alto cargo del FBI, Gordon Cole, destaca en el abanico de extraños personajes que pueblan el universo especial alrededor de esta localidad. Cole tiene el rostro del director y creador de dicho mundo, David Lynch, que otorga un carácter extraño y entrañable a un hombre que no oye bien y habla a gritos en todo momento; sin embargo, todos los demás personajes asumen con naturalidad su discapacidad, como si no existiera. Como todo el mundo asume la grandeza creativa de David Lynch y esa filmografía especial que ha seducido a un montón de apasionados del cine desde que irrumpió a finales de los setenta con Cabeza borradora.

Ayer tuve la oportunidad de ver en pantalla grande la única pieza del puzle que me faltaba para completar ese paisaje de Twin Peaks. Y lo disfruté a lo grande, porque fui una de esas muchas espectadoras seducidas y marcadas por la muerte de Laura Palmer. David Lynch nos dejó el 16 de enero de 2025 y pensé que esa localidad imaginaria seguía más viva que nunca. Lynch se ha ido, pero ha dejado detrás de él todo un legado cinematográfico que seguirá siendo descubierto por generaciones de espectadores.

Entonces, una vez me subí a las tantas de la noche al búho, pues la proyección fue bastante tardía, me di cuenta de que durante este año hemos tenido varias pérdidas de rostros que han formado parte de mi educación cinéfila. Algunos de ellos se me hace extraño darme cuenta de que no volveré a una sala de cine para disfrutar de alguno de sus estrenos. Y con otros he ido descubriendo y amando el cine sin remedio. De cada uno tengo uno o varios recuerdos.

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Diccionario cinematográfico (241). Ginny Moorhead

Ginny rompe cada fotograma con esos ojos azules y tristes que traspasan y cuentan toda su historia.

Ginny Moorhead mira a ese hombre que es un escritor atormentado y que la está gritando porque no es capaz de comentarle nada sobre una obra que le ha leído. Y solo le dice: «Te quiero, pero no te comprendo». Hay personajes que se adueñan de una película y además en cada aparición te rompen.

Eso ocurre con esta chica de pelo corto, rostro exageradamente maquillado, ojos azules, andares torpes en un cuerpo escultural que envuelve con vestidos estrechos de colorines.

La primera vez aparece en un autobús desde Chicago totalmente dormida. Luego nos enteramos que se ha subido para seguir al hombre del que se ha enamorado. Un hombre atormentado, que ha vagado por el mundo, un veterano de guerra que no ha dejado de leer y escribir en todo su periplo. A veces es noble y otras mezquino. Solo cuando bebe es cariñoso con Ginny y le dice cosas bonitas.

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