Diccionario cinematográfico (241). Ginny Moorhead

Ginny rompe cada fotograma con esos ojos azules y tristes que traspasan y cuentan toda su historia.

Ginny Moorhead mira a ese hombre que es un escritor atormentado y que la está gritando porque no es capaz de comentarle nada sobre una obra que le ha leído. Y solo le dice: «Te quiero, pero no te comprendo». Hay personajes que se adueñan de una película y además en cada aparición te rompen.

Eso ocurre con esta chica de pelo corto, rostro exageradamente maquillado, ojos azules, andares torpes en un cuerpo escultural que envuelve con vestidos estrechos de colorines.

La primera vez aparece en un autobús desde Chicago totalmente dormida. Luego nos enteramos que se ha subido para seguir al hombre del que se ha enamorado. Un hombre atormentado, que ha vagado por el mundo, un veterano de guerra que no ha dejado de leer y escribir en todo su periplo. A veces es noble y otras mezquino. Solo cuando bebe es cariñoso con Ginny y le dice cosas bonitas.

Poco sabemos de ella más que es una superviviente, que se ha prostituido, pero nunca pierde las ganas de vivir ni de intentar agradar a los que le rodean, aunque a veces bebe un poco de más y puede alborotar, bailar sin parar o cantar aunque desafine. Nada más bajarse del autobús en la pequeña ciudad natal del amado, este le da largas y le ofrece un billete para que se olvide de él. Ella no insiste, sabe retirarse.

Sin embargo, Ginny se quedará allí, incluso buscará trabajo en una fábrica de la ciudad. Y se cruzará en más de una ocasión con el escritor frustrado, que se ha enamorado de otra mujer, una crítica literaria empeñada en que vuelva a publicar. Ginny lo ama tal y como es, aunque no le comprende, con su forma de vida y todos los defectos a cuestas. La crítica literaria admira como escribe, pero no soporta cómo es ni su forma de vida.

En Como un torrente de Vincente Minnelli, es la mirada triste y la sonrisa perpetua de Ginny quien conquista cada fotograma. Desafía a cualquiera con su voz aguda en cuanto ganas de amar y de vivir y de ser feliz. Es sincera, no tiene máscaras. Ilumina cualquier sitio por donde pasa, porque a pesar de la vida que le ha golpeado, es buena persona. Va por la vida por delante y se levanta una y otra vez a pesar de los insultos y los menosprecios. Es una Cabiria estadounidense a la que le arrebatan toda posibilidad de ser feliz. Y es ella la que provoca la catarsis de los personajes, la trágica protagonista de las dos maravillosas últimas secuencias.

Ella, Ginny, vestida de blanco, feliz con ese hombre que solo le dice cosas bonitas cuando bebe, con un cojín que este le regaló y que quiere llevarlo a todas partes, que camina entre la gente en una feria animada con su amado para saludar a sus compañeras que la esperan en un bar, te rompe el alma, porque sabes que su felicidad va ser extremadamente efímera…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

14 comentarios en “Diccionario cinematográfico (241). Ginny Moorhead”

  1. Hola Hildy
    Desde luego Ginny era única en transmitir esa fragilidad a prueba de bombas a sus personajes ¿Sería hija de aquella Agnes que también aportaba cosas a sus personajes casi siempre secundarios? ¿Coincidiría en algún Cabaret con Sally Bowles?
    Un saludo, Manuel

  2. Manuellllll, qué maravilla Shirley McLaine en esta película, dando tanto matices a su Ginny. Vulnerable, frágil y a la vez fuerte y luchadora.
    Oye, me encanta el diálogo que podría salir entre Ginny y la Sally Bowles de Cabaret…
    Ay, qué buen recuerdo para esa Agnes Moorehead, qué gran actriz secundaria.

    Beso
    Hildy

  3. Querida Hildy,
    esta tremenda y lamentablemente infravalorada cinta la ví hace muchos años en un único visionado, con el nombre en América de DIOS SABE CUANTO AMÉ, y aunque tiene un magnífico reparto, la imagen que se me viene a la memoria es la de Ginny y su sacrificio final.
    El reparto que aludo incluye a Frank Sinatra,Dean Martin otros dos actores secundarios que no fueron aprovechados debidamente por Hollywood: Martha Hyer y Arthur Kennedy.
    Y un pensamiento loco: Agnes Moorehead era la madre de la brujita Samantha en la serie televisiva, y ese papel lo hizo en el cine Shirley MacLaine
    Besos,IVÁN

  4. Querido Iván, el título en América alude totalmente al sentimiento de Ginny, sabe Dios cuánto amor hay dentro de esa mujer. Sí, uno de los alicientes como dices es, sin duda, su reparto. Todos están magníficos en sus papeles. Pero como dices es imposible olvidar a Ginny.
    ¡¡¡Me ha encantado cómo has unido a Agnes con Shirley!!! Todo queda en casa.
    Beso
    Hildy

  5. Hace años que vi esta película y sólo una vez, por tanto, de lo único que me acuerdo de ella con diáfana claridad es precisamente del personaje que una brillante Shirley MacLaine borda. Ella es la película. Los demás funcionan, a mi juicio, como satélites a su alrededor. Compone a un personaje tan desgarrador como, efectivamente, catártico.
    Un buen momento, sin duda, para rescatar esta película de ese infravalorado director que fue Minnelli.
    Un abrazo querida Hildy.

  6. Querida Isis, es verdad. Es que es el personaje que se te queda totalmente en la memoria. Yo también llevaba tiempo sin verla y del personaje que más me acordaba era de Ginny. Qué buena actriz es y cómo lograba que muchos de sus personajes se quedaran en la memoria. Ginny, como dices, es un personaje desgarrador, que rompe. ¡Es una película apasionante para analizar! A mí me gustan mucho los melodramas de Vincente Minnelli.
    Beso gigante
    Hildy

  7. Estimada Hildy: soy un lector de tu blog que tiene un podcast de cine llamado YO NO SOY MICHAEL CAINE, en Ivoox. Sería un honor que aceptaras venir online como invitada al próximo programa que dedicaremos a Noises off.

    A este podcast han acudido escritores como Alberto Vázquez Figueroa y Alberto Valle, críticos como Lorenzo Mejino e Iván Reguera, periodistas como el director de Días de Cine, Gerardo Sánchez o productoras como Mona León, entre muchos otros.

  8. Qué buena «Como un torrente», y qué final, tremendo. Desde luego, el personaje que destaca, y no es el protagonista (que es Sinatra), es el de Ginny con una Shirley Maclaine que hace una de sus mejores (¿la mejor?) interpretación de su carrera. Acertada, pues, la inclusión de ese personaje en tu personal diccionario cinéfilo.
    Abrazos!

  9. Querido Ethan, ¡¡¡es que qué galería enorme hay de preciosos personajes secundarios!!! Y. cierto, Ginny se merecía un buen puesto. Es verdad que «Como un torrente» es una muy buena película con un análisis rico y que muestra a Minnelli como otro rey indiscutible del melodrama.
    Beso
    Hildy

  10. Invitación a participar en podcast.

    Estimada Hildy: No sé si mi comentario anterior te llegó. Soy un periodista con un podcast de cine que va a dedicar un programa próximamente a NOISES OFF y querría invitarte online al mismo. Es en audio y se llama YO NO SOY MICHAEL CAINE. Un cordial saludo

  11. Querido Ricardo, mil gracias por la invitación. Disculpa la tardanza…
    Será un placer y un honor participar en tu podcast, porque además siento pasión por Qué ruina de función… y ese plato de sardinas.
    Beso
    Hildy

  12. Personajazo y peliculón, mi querida Hildy, por más que Sinatra no pueda colar nunca como escritor. Shirley luce aquí una conmovedora combinación de determinación, buena fe, ingenuidad y vulnerabilidad que supone una construcción magistral del personaje. Su desenlace es, sencillamente, desarmante.

    Besos

  13. Mi querido Alfredo, efectivamente, el final de esta película te desarma y Shirley McLaine construye de manera maravillosa su personaje. Te lo crees desde el primer momento. Ayyy, ese escritor chuleta con cara de Sinatra, muestra una cierta vulnerabilidad que te hace poder conectar con él…, si no hubiese sido imposible.
    Beso
    Hildy

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