En mitad de la noche (Middle of the Night, 1959) de Delbert Mann

Fredric March y Kim Novak, brillan en sus personajes tan humanamente imperfectos en En mitad de la noche.

Escribir sobre En mitad de la noche es detenerse, sobre todo, en cuatro nombres. En Hollywood, durante los años cincuenta, surgió una generación de directores que se formaron en televisión y que luego en su salto al cine apostaron por el realismo a la hora de plasmar sus historias. Uno de ellos fue Delbert Mann. Pero también hubo un guionista y dramaturgo que llevó primero sus realistas guiones a la televisión y a los escenarios para dar después un buen salto al cine: Paddy Chayefsky. Lo cierto es que no es la primera vez que visita este blog.

Paddy trabajó varias veces con Delbert Mann y consiguieron una primera película realista y recordada, Marty (1955), que trasladaba a la pantalla de cine una trama que ya habían trabajado en un mediometraje en la televisión. Después siguieron sorprendiendo por el tratamiento de los temas que iban eligiendo y las anécdotas de personajes que nunca habían sido protagonistas de una película en La noche de los maridos (1957). Su tercera colaboración en la pantalla de cine fue la película que hoy comento, En mitad de la noche (Middle of the Night, 1959), una amarga y triste historia de amor, que tiene como baza la autenticidad y sinceridad de lo que acontece.

No es una película cómoda y su realismo tiene un tratamiento duro. De tal manera, que sus personajes son patéticamente imperfectos en su búsqueda de la felicidad y su intento de huir de la soledad y la decrepitud. Paddy Chayefsky adapta para el cine una de sus obras de teatro: el encuentro entre dos almas solitarias que intentarán contra viento y marea quererse, comprendiéndose el uno al otro. Y no lo tendrán fácil.

Él es un hombre viudo que se acerca a los sesenta (Fredric March tenía 62 años cuando interpretó a su personaje que dice ser seis años más joven) y no se siente tan mayor como le quieren hacer ver. Ella es una joven divorciada de 24 años que está hecha un lío en lo sentimental y que su familia no se lo pone nada fácil (una bella Kim Novak, sigo homenajeándola, con 26 años, que huye del glamour para construir su personaje). Sus dos actores los hacen reales y creíbles, son los otros dos nombres que hacen especial esta película.

Los dos personajes tienen todas las papeletas para que todo el mundo mire mal su relación, como así ocurre con las familias de ambos. No solo es la diferencia de edad entre ambos, más de treinta años, sino que además él es el dueño y jefe de una fábrica de ropa y ella es la secretaria del local.

Delbert Mann, como en Marty, practica una puesta en escena de lo más realista. Y muestra un Nueva York distinto con calles bulliciosas, alejado del de las comedias románticas o la ciudad del cine negro. En este Nueva York vive la gente normal que tiene que sobrevivir cada día. Salen esas casas humildes de pasillo largo con vecinos ruidosos donde vive la secretaria o esos apartamentos más lujosos donde se hospeda el dueño de la fábrica. También salen restaurantes, cines y otros locales, como la propia fábrica. Esta última con todo detalle: con los rodillos de tela, los vestidores, los maniquíes, los patrones, los albaranes, el almacén, el cubículo para los asuntos administrativos…

Y Paddy Chayefsky plantea cuestiones interesantes que aún hoy resuenan. Me llama tremendamente la atención el tratamiento del personaje de Fredric March (por favor, este hombre no puede caer en olvido), pocas veces tratado con tal realismo y lucidez en el cine. Estamos más acostumbrados a que sean ellas las que viven con miedo el paso a la vejez; las que sienten los estragos de la menopausia; sin embargo, aquí es el hombre el que se mira al espejo y observa sus arrugas, el que tiene miedo a no volver a sentir pasión ni tener más vida sexual, el que siente la presión por su viudez y cómo todo el mundo espera que inicie una relación con otra viuda de su misma edad y condición; el que siente que su vida se reduce a su trabajo y a la familia más cercana…

El acercamiento a su empleada no puede ser más casual, inocente y correcto. El jefe tiene que recoger unos papeles a su casa, porque la secretaria se ha ido antes de tiempo por no encontrarse bien y los necesitan. El hombre se da cuenta de que la joven está angustiada y este se ofrece a escucharla. A ella le viene bien hablar, desahogarse y contarle el lío que tiene en la cabeza. Ella se sabe insegura e inmadura en lo emocional, pero no puede evitarlo. Tiene ganas de querer y que la quieran, no le gusta solo ser deseada.

A partir de ese día, en que ambos conectan, el hombre la mirará con otros ojos y sentirá un soplo en su vida, pues tiene ganas de estar con ella. La joven acepta una primera torpe invitación a una cena por parte de su jefe, pues por primera vez siente que alguien la necesita y que además puede quererla bien. Poco a poco se van metiendo más y más en una relación cada vez más íntima.

Entonces también aparecen los miedos e inseguridades de cada uno, además del rechazo de sus entornos más cercanos, que ven cómo cada vez es más real una posible boda. Los dos se equivocan en el camino, los dos se hacen daño el uno al otro, pero también se dan cuenta de que hay una mínima esperanza de que lo suyo salga bien, porque se quieren genuinamente o por lo menos han logrado conectar sus soledades.

En mitad de la noche tiene otros personajes secundarios que van dotando a la película de múltiples significados, sobre todo que somos seres solitarios que tratamos de conectar y seguir adelante en el día a día. Por ejemplo, el socio del protagonista es otro interesante personaje, un hombre que también ha llegado a los sesenta y tiene la sensación de que no ha vivido y, de pronto, trata de recuperar el tiempo perdido en brazos de prostitutas, pues es la única manera que tiene de sentirse deseado, y presumiendo en todas partes de sus hazañas amatorias. Es el único que le dice a su amigo, que siga adelante, que merece la pena apasionarse por la vida.

En mitad de la noche (Middle of the Night, 1959) es un canto triste a las almas solitarias, a los que quieren darse una oportunidad más y perderse en el amor. Ni siquiera sabemos si su final es feliz o no, si los protagonistas van a seguir juntos unos días o toda una vida, si sus familias aceptarán su historia… No importa, al menos estos personajes lo intentan, se arriesgan, aunque se equivoquen o caigan una y otra vez.

Y uno se rompe ante la cara de dolor de March o ante esa tristeza en la mirada de Novak, pero a la vez siente una chispa cuando ambos, en soledad, conectan con un gesto o una palabra.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

21 comentarios en “En mitad de la noche (Middle of the Night, 1959) de Delbert Mann”

  1. Hildy, querida, ¡esta vez sí he visto esta película! Deben haber pasado unos ocho años de ello, la busqué cuando estaba apenas comenzando mi recorrido por la filmografía de Fredric March (firmo tu petición por su recuerdo eterno, todo lo que hace es genial). Y debo decir que en su momento no me gustó, pero leyendo tu texto me atrevo a decir que la culpa fue mía más que de la película. No debo haber entendido lo que me querían contar, porque lo cierto es que no conecté con ella. Pero estoy dispuesta a darle otra oportunidad, ahora que estoy más cerca de la edad de él que de la de ella puede ser que vea las cosas de otra manera, jaja.-
    Por cierto, recuerdo que en su momento no pude evitar hacer la conexión entre esta película y «La tregua», aquella preciosa novela corta de Mario Benedetti, publicada apenas un año después del estreno de la película. No conozco los detalles de la escritura de la novela, desde cuándo Benedetti trabajó en ella, si conoció esta película (o la obra original) al momento de su estreno o si acaso se trató de esos casos en los que dos artistas coinciden por casualidad en la misma idea, pero no deja de resultarme interesante el diálogo entre ambas.-
    Te mando un beso enorme, prometo revisitar esta película en tu honor, Bet.-

  2. Hola Hildy. No recuerdo esta pelicula y me ha interesado mucho su argumento y el modo en que lo has descrito. Es cierto que cuando cumples años te sientes atraido por personas mucho mas jovenes, a veces tambien puedes conectar con alguien de tu generacion pero no siempre es asi. No se porque siempre me han atraido las historias con este argumento de la diferencia de edad, incluso cuando era joven recuerdo como me gusto Primavera en otoño de Clint Eastwood, por ejemplo.
    Tambien recuerdo El rumor de la montaña de Naruse, basada en la novela de Yasunari Kawabata. Y mas reciente Los jovenes amantes, donde la persona mayor era la mujer que tenia setenta años y el cuarenta y cinco. Si, en estas historias siempre esta presente el miedo o la incomodidad ante como aceptara tu entorno la situacion, como puede suceder tambien cuando la pareja es de otra raza. En tu comentario Hildy se trasluce tu comprension y tu sensibiidad en estos temas, lo cual se agradece en un mundo muchas veces dañino, donde demasiada gente juzga las relaciones de los demas sin tacto ni delicadeza. Sin empatia para ponerse en la piel de otra persona. O tambien quizas con envidia, ya que la felicidad o la complicidad tambien pueden molestar. ¿Quien no ha tenido alguna vez la sensacion, con alguien cercano, que parece que prefiere vernos mal o fastdiado que feliz y satisfecho?
    Bueno, bueno, ya me he dejado llevar por mi tendencia a divagar.
    Si, esta peli intentare verla.

    Un beso.

  3. Tambien me ha venido a la cabeza La pequeña Venecia. Una historia de amor preciosa donde se daba la diferencia de edad y de raza.

    Ciao.

  4. Qué gran película, mi querida Hildy, qué bien contada, sin llegar a contarla… Coincido contigo, March está un poco desplazado, ya desde hace tiempo, y hay que reivindicarlo. De los mejores de su generación. Y la Novak, tantas veces sosa e inexpresiva cuando no sabían dirigirla o no se dejaba dirigir, pero que, como algunos de sus compañeros masculinos, hizo del hieratismo un torrente emocional en un puñado de títulos memorables (pienso, igualmente, en Un extraño en mi vida). Hace buen equipo con Marty porque echa mano de sus mismas virtudes, principalmente de los silencios. Ahí los actores se salen. Cuánto echo de menos eso.

    Besos

  5. Hola Hildy
    Kim dijo que Middle of the Night (traducción incorrecta debería llamarse -como están sus personajes- «En el Medio de la Noche») era la favorita entre todas las que hizo y donde estaba su mejor interpretación.
    El papel para televisión lo había hecho Eve Marie Saint y para Broadway la pareja fueron Edward G. Robinson y Gena Rowlands. Tras un año de éxito decidieron hacer la peli. Y ¡Sorpresa! eligieron para los secundarios a bastantes de la obra teatral, pero los principales serían Spencer Tracy y Kim Novak. Dos cosa más cambiaron: al parecer la obra tenía algunas dudosas «gracietas» que desaparecieron y el bueno de Tracy se bajó del proyecto (de ahí viene el raro «chiste privado» que la madre de Kim le reprocha cuando le dice «Ni siquiera se parece a Spencer Tracy»). Es injusto decirlo pero donde Fredric lleva a su personaje esta fuera del alcance interpretativo de Mr. Tracy.
    Por cierto la peli anterior de Kim «Bell, Book and Candle» la co-protagonizaba un JimmyStewart que prácticamente también doblaba la edad de la prota. Y era como una secuela de «I Married a Witch, 1942» donde la bruja VeroLake martirizaba al bueno de… ¡Fredric March!
    Mi escena favorita es cuando Kim y Fredric suben, en medio de la noche, una cuesta apoyados, entre risas y esfuerzos ¡Qué dos actores en estado de gracia!
    Un saludo, Manuel.

  6. Queridísima amiga, que bonito diálogo has realizado entre una película y un libro.
    ¡¡¡Es que me ha encantado!!! Hay películas que con distintos visionados nos van ganando, a lo mejor te pasa con esta. Lo cierto es que es disfrutable por las interpretaciones de sus dos protagonistas que están maravillosos y de toda la galería de secundarios donde hay otro nombre que tengo mucho cariño: Martin Balsam. También es verdad que no es una película cómoda, sino que es bastante triste y cruda, duele la soledad de ambos y sus perspectivas de futuro.
    Beso
    Hildy

  7. Queridísimo Luis, qué ciclo más bonito has ido construyendo con esas películas donde nos cuentan relaciones de pareja con personajes en las que destaca la diferencia de edad. De tu interesante listado me apunto la de Naruse y La pequeña Venecia. ¡A mí también me fascinó Primavera en otoño!
    Lo curioso de estas historias es que depende de la historia o del tono, lo que nos cuenta puede ser decrépito, triste, incómodo y duro como, por ejemplo, Venus de Roger Michell o mismamente Muerte en Venecia de Visconti. O puede ser un canto al amor sin prejuicios como Los jóvenes amantes (me encantó esa película). Luego están las que detallan, matizan y puntualizas un camino que no es fácil, con luces y sombras, como la que hemos reseñado o La hija de Ryan de David Lean.
    ¡¡¡Qué sano y hermoso es divagar!!!

    Beso
    Hildy

  8. «Qué bien contada, sin llegar a contarla», qué bonito lo dices, mi querido Alfredo.
    Qué bonito la unanimidad en reivindicar a ese grande que fue Fredric March. Y qué bien podía estar Kim Novak en la pantalla, como hemos visto en las dos últimas películas reseñadas.
    ¡¡¡Efectivamente que bonita e interesante sesión doble se puede construir uno viendo Marty y En mitad de la noche!!!
    Beso
    Hildy

  9. Amigo Manuel, cuántas cosas interesantes nos relatas en tu comentario y que cadena de acontecimientos tan reveladora. ¡Ahora entiendo en toda su plenitud la broma relacionada con Spencer Tracy! Sabía lo de Robinson en los escenarios, qué buena elección también. Y me encantan los nombres Eva Marie Saint para la versión televisiva y la de Rowlands para el escenario. Dan ganas de ver todas esas versiones de una misma obra, pero representada en distintos medios.
    Es verdad que los momentos más bonitos y delicados tienen que ver con March y Novak, como el que describes. Cuando se ríen y se ve que lo están pasando bien, son instantes auténticos y especiales.
    Beso
    Hildy

  10. Hola otra vez Hildy. He visto la pelicula y releido tu comentario. Desde luego es una historia que toca muchos aspectos de una relacion amorosa y detalla las diferentes angustias que pueden sufrir un hombre maduro y una mujer muy joven. Ella como mujer joven y atractiva es permanentemente deseada e incluso acosada por cualquier hombre, incluido su exmarido, a quien parece unirle una relacion toxica, de dependencia puramente fisica. El, por su parte, es tratado como si fuera un viejo que no puede apasionarse o enamorarse. Las dos familias son bastante parecidas a la hora de juzgar la relacion.
    Y el mismo a veces se siente demasiado viejo para ella. Los dos estan llenos de dudas. Y el entorno familiar no ayuda en absoluto. Todos parecen conjurados para criticar, censurar y juzgar.
    Yo al final he pensado lo siguiente. Si ellos estan a gusto juntos y han conectado como personas, ¿por que no pueden darse una oportunidad? Quizas esten juntos dos años o diez, o puede que mas o menos, no lo sabemos. Nadie conocemos el futuro. Tambien muchas parejas jovenes duran poco tiempo. ¿Por que tenemos que proyectarnos diez años o veinte?
    ¿No sera mejor vivir el presente y pensar a mas corto plazo?
    En un momento dado su hermana le dice a Kim Novac; en diez años tendra 66 años y sera un anciano. Claro, esto es muy realista y todos hemos hecho alguna vez este tipo de calculos, pero tambien una persona de treinta años puede enfermar y morir, por ejemplo. No, yo creo que nadie sabe como va a ser su vida en el futuro, no podemos sacrificarnos y negar nuestros sentimientos porque el entorno o la familia no sepan o no quieran comprendernos.
    Todo esto me ha sugerido esta pelicula tan interesante. Yo creo que el final si es feliz.
    Los dos se quieren y estan juntos.
    ¿Cuanto tiempo durara su relacion?
    Eso nadie lo sabe nunca.

    Un beso.

  11. ¡Qué ganas de ver esta peli! A ver si me encuentro con ello algún día. Me sumo a tu reivindicación de Delbert Mann (me gustan mucho de él “Marty”, “Deseo bajo los olmos”,” Suave como visón”, “Pijama para dos”, ”Mesas separadas”) y que se acercó con honestidad y calidez a las vidas de la gente normal. Me queda gran parte de su filmografía
    Sigo con Paddy Chayesky, de quien cada vez valoro más su guion de “Network”, que me parece tan actual y en su momento tan visionario.
    Sigo con el homenaje al fantástico Fredric March. Ya desde su juventud considerado un gran actor, con dos Oscar, y una carrera que se alarga más de 4 décadas. Está olvidado en la medida que el cine clásico está siendo olvidado, pero al menos en vida gozó de gran prestigio. No así Kim Novak, nunca considerada una buena actriz durante su carrera (como lo pasó a su contemporánea Marilyn, tan bella, rubia y voluptuosa como ella, pero que no podían ser más distintas) Parece que ahora se la está empezando a reivindicar, pero más por su rechazo a Hollywood, que por su calidad interpretativa (al menos está disfrutando de homenajes en vida). A mí siempre me ha aparecido una actriz estupenda.
    Feliz otoño Hildy,
    Lilapop

  12. Ay, querida Hildy, con esta película me has pillado, como se suele decir, con el carrito de los helados, pues no la he visto y ni sabía en absoluto de su existencia. Así que a buscarla se ha dicho.
    Te has propuesto hacer un miniciclo de películas de Kim Novak? Jeje.
    Un abrazo.

  13. Querido Luis, qué bueno que hayas visto la película y, sobre todo, te haya generado tantas reflexiones que he disfrutado mucho leyendo. Tú resumes perfectamente cuál es su final:
    «Los dos se quieren y están juntos.
    ¿Cuánto tiempo durará su relación?».
    Y además contestas, qué más da lo que dure esa relación, lo que importa es que ese tiempo quieren vivirlo juntos. Todo los demás da igual.

    Beso
    Hildy

  14. Querida Lilapop, es que no es tan fácil reflejar la vida de gente normal. Delbert Mann tiene interesantes títulos sobre eso…
    Sí, qué buena y actual es Network, aunque se hiciera antes de la aparición de las nuevas tecnologías. Qué ganas de verla de nuevo.
    Viva Fredric March mil veces.
    Y, sí, creo que merece la pena indagar en la filmografía de Kim Novak, porque hay muchas joyas que descubrir. Ella supo construir muy bien varios de los personajes que le tocó reflejar.

    Beso otoñal
    Hildy

  15. Querida Isis, qué alegría verte por aquí. ¡Te va a gustar la película! Estoy segura. Pues el premio de Venecia me llevó de nuevo a «Un extraño en mi vida» y luego me apeteció descubrir alguna película que nunca hubiese visto de Novak y llevaba bastante tiempo detrás de esta película, así que me puse manos a la obra. ¡Mereció totalmente la pena!

    Beso
    Hildy

  16. Queridísima Hildy, qué gusto siempre leerte!

    Al hilo de tu anterior texto sobre Un extraño en mi vida en el que nada vi que comentar porque todo lo dejabas perfectamente dicho, y tras animarme a ver esta, que no conocía, he dedicado el finde primero a volver a la primera, debe de ser la quinta o sexta vez, y a descubrir esta. Volver a Un extraño… me ha servido para encontrarme con una Novak actriz que no he sabido ver hasta ahora a pesar de las muchas horas que he pasado con su imagen.
    Hoy, viendo En mitad de la noche he tenido la sensación de que su trabajo era una especie de ensayo general del que hizo luego para la obra maestra de Quine. Y la película me ha encantado, por cierto. Aunque como todas estas readaptaciones televisivoteatrales de la época peca un poco, para mi gusto, de exceso de verborrea y literalidad, he disfrutado muchísimo por supuesto con las actuaciones -coincido con mi tocayo en que Tracy no habría llegado donde este March portentoso, en efecto poco reivindicado- y sobre todo de que es una película adulta con gente adulta que dice cosas adultas. Ya no sé si es que me estoy volviendo un pureta cascarrabias como el personaje de March, pero tengo la impresión de que hoy es practicamente imposible encontrar un producto cultural dirigido al gran público que no sea pueril, cosas dirigidas a adolescentes canosos, y no me refiero solo a superhéroes y demás.
    Deposito mi voto particular en apoyo al personaje de Martin Balsam, pobre calzonazos ignorado por su mujer que es la versión previa, por cierto, del compañero viejo verde de March.
    En fin, Hildy, seguiré con el ciclo Novak, que me quedan muchas cosas por descubrir.

    Un besazo, y que sepas que sigo aquí aunque no me manifieste!

  17. Manuellll, cómo se te echa de menos. No sabes la alegría que me da leerte. Espero que retomes pronto tu tren de sombras… ¡Y ese libro de Ozu cómo va! Todavía no he podido hacerme con él, pero sé que lo tengo pendiente y va a ser una de mis tareas de 2026.
    ¡¡¡Me gusta que hayas disfrutado de la sesión doble con Kim Novak!!!!
    Y sobre todo me hace mucha ilusión esa reivindicación que estamos haciendo a Fredric March, que es un grande.
    Ay, me pasa lo mismo que a ti, Martin Balsam está maravilloso en su papel y brilla cuando tiene que hacerlo. Es de esos secundarios que sabes que siempre te van a regalar un buen personaje.

    ¡Qué ganas de montarme otra vez en el tren de sombras!

    Beso
    Hildy

  18. Vi la película hace bastante tiempo, pero me acuerdo perfectamente de ella gracias a tu reseña que me la ha traído a la memoria. Recuerdo esa fábrica textil, el socio y los protagonistas. Una relación que avanza a trompicones, y unos personajes que huyen de la soledad, que es la protagonista indirecta de la cinta. Esos dos nombres, Mann y Chayefsky, siempre irán unidos a Marty, pero también a esta película. Yo también quiero reivindicar a ese gran actor que fue Fredric March. En fin, gran película.
    Abrazos!

  19. Queridoooo Ethan, que viva y viva Fredric March.
    La verdad es que es una buena sesión doble ver «Marty» y «En mitad de la noche». Las secuencias de la fábrica con el espacio de trabajo y el despacho de administración no tiene desperdicio. ¡Y qué bien construido está el personaje del socio!
    Cómo bien dices la soledad es otro personaje protagonista. Me alegra que te hayas acordado de esta película.
    Beso
    Hildy

  20. Gracias a este texto tuyo he estado haciendo labor arqueológica, jejeje, y et voilá! El otro día dí con ella y me dispuse a verla. Cómo disfruto haciendo estas búsquedas! Tanto como ver estas joyas olvidadas o arrinconadas por el paso de los años. Soy una romántica, jajaja.
    La película es maravillosa. Es cierto que no se sale de los cauces habituales en referencia al aspecto visual, se nota que el presupuesto en ese sentido no era muy alto. Pero lo que me ha resultado más gratificante es a nivel de guión. Es maravillosa por muchas razones: el tratamiento adulto, reposado, crítico y coherente con sus personajes, seres tridimensionales, con sus cuitas, insatisfacciones, miedos y contradicciones. En más de un sentido recuerda, como bien has indicado, a Marty. Y no me imaginaba yo la buena química que se establece entre Fredric March y Kim Novak. Te los crees como pareja. Éso es el cine.
    Curiosamente acabo de leer una novela absolutamente magnífica protagonizada por dos personas con una diferencia de edad bastante considerable y cómo influye, entre otras cosas, esa diferencia generacional (aunque a nivel argumental no tiene nada que ver con este film), y descubro que la escritora vivió en su infancia y adolescencia muy cerca de donde yo vivo: Elena Quiroga. La novela es Viento del norte. Es como un cruce entre Los pazos de Ulloa, de doña Emilia Pardo Bazán y Cumbres borrascosas, de Emily Brönte. Una maravilla que se debería rescatar. Tenemos tesoros literarios totalmente arrinconados , al igual que este film de Delbert Mann. Qué suerte poder (re)descubrir estas joyas.
    Un abrazo querida Hildy.

  21. Queridísima Isis, qué alegría que la película te haya resultado interesante. No sabes cómo me alegro. Y, sí, te crees a Fredric March y Kim Novak. La historia está muy bien contada. Y la construcción de personajes es absolutamente maravillosa.
    Me apunto ahora mismo VIENTO DEL NORTE de Elena Quiroga. Me encanta también descubrir libros y tal como me lo describes sé que me va a encantar.
    Beso
    Hildy

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