De despedidas, legados y muerte

David Lynch como Gordon Cole en Twin Peaks. Fuego camina conmigo.

Amor, muerte y misterio. En Twin Peaks: Fuego camina conmigo (Twin Peaks: Fire Walk with Me, 1992), un alto cargo del FBI, Gordon Cole, destaca en el abanico de extraños personajes que pueblan el universo especial alrededor de esta localidad. Cole tiene el rostro del director y creador de dicho mundo, David Lynch, que otorga un carácter extraño y entrañable a un hombre que no oye bien y habla a gritos en todo momento; sin embargo, todos los demás personajes asumen con naturalidad su discapacidad, como si no existiera. Como todo el mundo asume la grandeza creativa de David Lynch y esa filmografía especial que ha seducido a un montón de apasionados del cine desde que irrumpió a finales de los setenta con Cabeza borradora.

Ayer tuve la oportunidad de ver en pantalla grande la única pieza del puzle que me faltaba para completar ese paisaje de Twin Peaks. Y lo disfruté a lo grande, porque fui una de esas muchas espectadoras seducidas y marcadas por la muerte de Laura Palmer. David Lynch nos dejó el 16 de enero de 2025 y pensé que esa localidad imaginaria seguía más viva que nunca. Lynch se ha ido, pero ha dejado detrás de él todo un legado cinematográfico que seguirá siendo descubierto por generaciones de espectadores.

Entonces, una vez me subí a las tantas de la noche al búho, pues la proyección fue bastante tardía, me di cuenta de que durante este año hemos tenido varias pérdidas de rostros que han formado parte de mi educación cinéfila. Algunos de ellos se me hace extraño darme cuenta de que no volveré a una sala de cine para disfrutar de alguno de sus estrenos. Y con otros he ido descubriendo y amando el cine sin remedio. De cada uno tengo uno o varios recuerdos.

Gene Hackman, como el reverendo con dudas de fe e improvisado héroe en La aventura del Poseidón.

En febrero, nos golpeó duro la muerte de Gene Hackman, sobre todo también por las tristes circunstancias que rodearon su fallecimiento. Pero los personajes que ha dejado Hackman son palabras mayores. De su larga filmografía, uno de los últimos títulos que descubrí y que nunca había visto fue Nunca canté para mi padre (I Never Sang for My Father,1970), de Gilbert Cates y me sorprendió su duelo interpretativo junto a Melvyn Douglas. Es imposible separar el rostro de Hackman de grandes películas que me han dejado huella como Sin perdón, Supermán, Al caer el sol, Otra mujer o Arde Mississippi…, solo por nombrar algunos títulos.

Pero el rostro de Hackman toma fuerza como uno de los recuerdos de mi infancia y una de esas películas que ves a edades tempranas y no olvidas. Él era el reverendo Scott, el héroe de La aventura del Poseidón (The Poseidon Adventure, 1972) de Ronald Neame, que trataba de salvar a un grupo de pasajeros para salir a la luz en un transatlántico que se daba la vuelta por una inesperada ola gigantesca provocada por un seísmo.

Val Kilmer en un personaje secundario de oro en Heat.

En abril el que decidió abandonar el mundo fue Val Kilmer, todo un referente del cine de los ochenta. No hacía mucho había podido ver un documental maravilloso de Ting Poo y Leo Scott, Val (2021), en el que él mismo documentaba su vida, pues desde una edad muy temprana se había grabado en vídeos caseros. Kilmer presentaba una historia de un hombre que alcanzaba la máxima gloria para después perderse en el fracaso y ser golpeado además por la enfermedad, pero sin un ápice de victimismo y con una lucidez y sensibilidad muy especial.

Val Kilmer no se convirtió en uno de mis ídolos de los ochenta, pero sí recuerdo reírme sin parar con Top Secret (todavía lo hago cuando la vuelvo a revisitar), ir al cine a ver Tog Gun, que tampoco me entusiasmó mucho en su momento, o no olvidarme de uno de sus personajes secundarios en Heat.

Michael Madsen actúo en un montón de películas y logró destacar en unos cuantos papeles como en el de Thelma y Louise.

De pronto, nos pilló de sorpresa en julio la muerte de uno de los actores fetiche de Quentin Tarantino, Michael Madsen. Sin embargo, mi primer recuerdo de este actor va unido a Ridley Scott y Thelma&Louise, donde era la pareja de Louise, ese músico que no se compromete ni toma responsabilidades a tiempo. Luego Tarantino le proporcionó los papeles por los que es más recordado en Reservoir Dogs o Kill Bill. Sin embargo, llama la atención la enorme cantidad de películas de todo tipo de pelaje en las que Madsen trabajó.

Inquietante Terence Stamp en El coleccionista.

Su presencia me inquietó en una de las grandes películas de William Wyler, El coleccionista (The Collector, 1965), ese joven que secuestra a una estudiante por la que se siente atraído, igual que le seduce la belleza de las mariposas que colecciona. En agosto falleció el gran Terence Stamp y fue la primera película que me vino a la cabeza cuando me enteré.

Luego, recuerdo con cariño lo que me entusiasmó en los noventa, Las aventuras de Priscilla, reina del desierto, donde el actor da vida a una transexual madura, Bernadette. Es de esas películas que provocan una alegría especial por vivir, a pesar de los pesares. Y también me dejé seducir por su última aparición en un papel secundario en una película visualmente potente, Una última noche en el Soho, de Edgar Wright. Son solo tres ejemplos de la versatilidad camaleónica de Stamp que siempre supo arriesgar en su carrera.

Un Eusebio Poncela en el centro del cine de autor, underground y cine de la transición en Arrebato.

Justo estaba terminando durante el mes de agosto de ver una serie de esas que enganchan aunque no sean en absoluto verosímiles, Matices, donde Eusebio Poncela se paseaba como un psiquiatría con un método especial para enfrentar a sus pacientes con sus problemas cuando saltó la noticia de su fallecimiento. Otro actor de amplia filmogafía que tiene su puesto en el altar de las películas de culto por ser el protagonista de Arrebato, de Iván Zulueta. Una obra sobre el vampirismo de las imágenes… Después fue también chico Almodóvar en algunas de sus películas más transgresoras como Matador y La ley del deseo. Eusebio Poncela nunca dejó de trabajar a pesar de sus adicciones y las fue superando. Lo recuerdo con cariño en una de las películas de Adolfo Aristarain, Martín (Hache).

Verónica Echegui, conmovedora en El patio de mi cárcel.

Ese mismo mes, recibí un wasap donde un buen amigo solo me decía que se había quedado de piedra con la noticia de Verónica Echegui. Y yo me dije, pero qué le ha podido pasar. Lo que menos me imaginaba es que se anunciara por todas partes su muerte con 42 años. Llevaba tiempo detrás de una serie que todavía no he visto y de la que me habían hablado muy bien, A muerte, y pensé en la ironía del título. Me vino a la cabeza no solo que fue un de los descubrimientos de Bigas Luna con Yo soy la Juani, sino también su papel como Isa en El patio de mi cárcel donde se cuenta la historia del grupo de teatro Yeses de la mano de una funcionaria de prisiones. Isa es una de las primeras integrantes del grupo.

Como homenaje quise ver el cortometraje que dirigió, Tótem Loba, donde la actriz transformaba una mala experiencia personal en su particular cuento de Caperucita Roja en un mundo de lobos. Y luego continué con otro cortometraje donde actuaba como actriz junto a Miki Esparbé, What is Love, donde se contaba una triste historia de amor y desamor con las claves de una comedia romántica. Su desaparición fue triste porque dejaba constancia de lo que aún nos quedaba por ver y los papeles que ya no tendrán su rostro.

Robert Redford en uno de sus héroes románticos por excelencia en Íntimo y personal.

En septiembre, se fue el héroe romántico, atormentado y misterioso que precisamente mejor moría en sus películas, Robert Redford. Actor y director, supo ser un hombre que iba con la sensibilidad de los tiempos, un artista de mentalidad progresista, independiente y que amaba el cine. Protagonizó películas donde ya mostraba una mentalidad ecologista (Las aventuras de Jeremiah Johnson o El jinete eléctrico) o  reflejaba un fuerte compromiso político (El candidato, Los tres días del cóndor, Todos los hombres del presidente, Leones por corderos…), pero nunca abandonó ese halo de hombre romántico con algo de misterio a su alrededor y fiel a sus principios que moría para tristeza de su público como en El gran Gatsby, Memorias de África, Dos hombres y un destino o Íntimo y personal.

Su despedida como actor dejó una película nostálgica que mostraba muchas características de los personajes que había llevado a cabo a lo largo de su carrera, The old man and the gun. La muerte del rubio por excelencia deja a una generación sin uno de sus héroes de referencia.

La chica de la maleta, una de las joyas de la filmografía de Claudia Cardinale.

Y en el mismo mes nos abandonó la bellísima Claudia Cardinale, un hito en el cine italiano y toda una leyenda. Cardinale trabajó con realizadores de la talla de Mario Monicelli, Luchino Visconti, Federico Fellini, Pietro Germi, Valerio Zurlini, Mauro Bolognini, Sergio Leoni… y en su filmografía hay verdaderas obras maestras como Rufufú, El gatopardo, 8 ½, La chica de la maleta, Hasta que llegó su hora… donde dio rienda suelta a su versatilidad como actriz con una presencia que traspasaba el objetivo de la cámara. También está presente en uno de mis westerns favoritos, Los profesionales, de Richard Brooks. Su muerte nos dejó algo más huérfanos de esas grandes divas del cine italiano.

Buscando al señor Goodbar es una película que muestra a un Diane Keaton que arriesgó en sus elecciones.

Y ahora en octubre nos ha dejado Diane Keaton, otra intérprete que arriesgó en su carrera y que supo reinventarse con el paso de los años. Fue una de las musas de Woody Allen y estuvo presente en películas míticas del realizador como Manhattan, Annie Hall o la divertidísima Misterioso asesinato en Manhattan. Pero su nombre también está unido a la trilogía de El Padrino de Francis Ford Coppola o formó parte de esa ambiciosa película de Warren Beatty sobre la vida de John Reed, Rojos.

Cuando me enteré de su muerte, quise ver una película que nunca hubiese visto de su carrera y elegí una que me ha impactado, Buscando al señor Goodbar de Richard Brooks. Cuenta la historia de Therese, una joven profesora de niños sordos, que vive libremente su sexualidad y que está inspirada en un horrible suceso ocurrido en 1973, que conmocionó a la sociedad estadounidense, el brutal asesinato de Rosseann Quinn. Una demostración más de que fue una actriz que supo ir reinventándose y que sabía manejar los códigos de la comedia y la tragedia.

Todavía no ha acabado 2025, pero sin duda está siendo un año de despedidas y legados cinematográficos. La muerte no se ha ido de vacaciones, como pasaba en una película de cine clásico maravillosa, y se han ido grandes directores, actrices y actores con unas filmografías que merece la pena ser rescatadas. Sin embargo, siempre quedan esos fotogramas que nos ofrecen la oportunidad de descubrir ahora películas que nunca vimos.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

12 comentarios en “De despedidas, legados y muerte”

  1. Bonito repaso el que haces Hildy. Me ha hecho pensar tambien que algunas muertes se nos olvidan mucho antes que otras. Algunos artistas nos dejan mas huella. Es inevitable.
    La vida es efimera. Recuerdo el chiste de Woody Allen en la que decia algo asi como que la vida nos angustia y nos hace sufrir, bueno decia otra cosa, pero ese era el sentido, y sin embargo siempre queremos un poco mas.
    Tambien nos gustarian mas peliculas de Lynch, de Claudia Cardinale, de Robert Redford, de Eusebio Poncela, de todos, pero nos conformamos con lo que hay, que es suficiente y muy bueno.

    Un beso.

  2. Hildy, querida amiga, qué bello homenaje a los nombres de cine que hemos perdido este año. Que la muerte se vaya de vacaciones por un tiempo, como hacía en la película que recordaste.-
    Te mando un abrazo fuerte, Bet.-

  3. Hola Hildy
    Tengo la costumbre de «felicitar» a los actores en el día de su cumple -vamos que visito a diario iMDB-; siempre me llevo alguna sorpresa y me vuelve a doler algún olvido.
    Es curioso que aunque sean los mismo actores yo pondría otros ejemplos
    Gene Hackman: siempre será el «Popeye» de French Connection… y el casi único actor de aquella Coppolada «The Conversation»
    Val Kilmer: quién pudo hablar de tú a tú con Cruise siempre será «Willow» -y mi mente viaja y recuerda a la que era su mujer-. Y también el Morrison Stoniano de «The Doors» cuando su suerte ya había cambiado.
    Verónica era la amiga «petarda» en la serie de La 1 «Paco y Veva» Mencatabaaa
    MIchael Madsen siempre parecía haciendo Serie B, pero funcionaba. La que parecía que llegaría lejos era su hermana Virginia… pero no.
    Mientras se muevan en la pantalla seguirán estando «un poco» vivos. Manuel.

  4. Queridísima Hildy,
    hay que morir para dejar sitio. Nos duelen las ausencias porque son trozos nuestros que se disuelven. Pero hacen bien esos trozos, esas personas, esos mitos, en pasar a la mejor vida que es nuestro recuerdo.
    Excepto por el triste caso de Verónica Echegui, ida antes de tiempo, l@s demás llamaban a las puertas del cielo.
    Al menos se han ido con un trozo de nuestra alma que lucir como contraseña a la entrada del paraíso. Nosotros marcharemos, antes o después, con el magro compromiso memorial de los 3, 4 o 5,que de verdad nos quieren.
    Son afortunados, Hildy. Tú, mejor que eso, eres fortuna.
    Un besazo

  5. Efectivamente, querido Luis, la vida es efímera… y, sí, queremos un poco más. Recuerdo ese chiste de Allen. Como bien dices nos hubiesen gustado más películas de cada uno de ellos, pero nos queda todo lo ya hecho y lo que nos queda todavía por descubrir de sus obras, ¿verdad? ¡¡¡Menudos legados!!!
    Por ejemplo, ando detrás de una película de Robert Redford que pinta curiosa y que además parece que se hizo con un papel alejado de lo que solía hacer, «El precio del fracaso» (Little Fauss and Big Halsy, 1970) de Sidney J. Furie. ¡Ya os contaré! ¡Procuraremos disfrutar de los pequeños momentos, que son los que merecen la pena!
    Beso
    Hildy

  6. Amigaaaa Bet, jo, la verdad es que cuántos nombres y solo nombro a unos pocos. Los que más han salido en los medios… Nada, que la muerte no se va de vacaciones, amiga. Acuérdate que como tiene el rostro de un Fredric March comportándose como un caballero seguro que les ha acompañado bien.

    Beso
    Hildy

  7. Manuelllll, tienes razón, estos diez nombres son los que más han sonado, pero la lista es mucho más larga y hay algunos muy importantes que como dices han caído más en olvido, pero donde se esconde una obra cinematográfica increíble. Yo consulto mucho la página de «The End» de Fotogramas y ahí te das cuenta cada mes de lo que estamos comentando aquí.
    ¡¡¡Eso es lo maravilloso que de cada uno de estos directores y actores cada uno tenemos una experiencia vital con ellos!!! Y eso la verdad hace el estudio de su obra tan interesante, tan variada, tan distinta, tan infinita.
    Me encanta cuando dices lo del Michael Madsen de la serie B, porque en su momento me quedé impresionada de la pedazo filmografía con más de cine títulos que tiene y la mayoría de ellos no tiene ni idea de qué películas eran.
    O lo de «Paco y Veva», pues una amiga me dijo lo mismo, que ella se acordaba de la Echegui allí. Es bonito cómo para cada uno estos nombres han construido unos recuerdos y unos aspectos de su carrera.

    Beso
    Hildy

  8. Queridísimo Manuel, cuánta razón tienes, hay que dejar sitio. Pero a veces la vida corre tan rápido y a veces tienes tanto esa sensación de que no llegas a todo lo que te gustaría (si se puede) leer, ver, visitar… Jo, sí, Verónica Echegui era tan joven y le quedaba tantoooo por hacer.
    Pero, como dices, ellos dejan una huella, una obra que disfrutar por muchos, muchos, muchos añosss. ¡¡¡Yo todavía hay cosas de todos ellos que no he visto!!! De Diane, como cuento, me he quedado flipada con «Buscando al Sr Goodbar».
    Ay, jajaja, qué importantes esos cuatro, cinco o seis que nos quieren y nos recordarán un poco. Un buen amigo que se murió hace bastantes años, estaba muy enfermo y me dijo algo que se me quedó grabado: «Que no haya olvido»…

    Beso sin olvido
    Hildy

  9. Querida Hildy,me emocionó mucho tu sentido homenaje a los que han fallecido pero seguirán brillando como astros en el firmamento fílmico.
    Mencionaste a los principales y yo quiero hacer un modesto aporte recordando a algunos otros que no fueron tan conocidos o se destacaron principalmnte en otros medios como la TV o el teatro:Richard Chamberlain, Loni Anderson, Joe Don Baker, Graham Greene, Loretta Swift, George Wendt, Malcom Jamal Warner, Priscilla Pointer…y mi adorada Connie Francis, cuya voz de ángel nos hace perdonar un par de horrendas películas con que Hollywood pretendió sacarle partido.
    Besos, Iván

  10. Querido Iván, bienvenido todos los nombres que aportas y que dejaron también su huella. Yo siempre recordaré a Chamberlain con cariño, como ese pájaro espino que tanto le gustó a mi abuela paterna. Y muchos de los que nombras como Don Baker o Graham Greene fueron secundarios en películas que no olvidamos. Como dices nombre a los que tuvieron más eco mediático, pero muchos otros dejaron también su firma.
    Beso y gracias mil
    Hildy

  11. Ay, qué ingrato es todo esto, mi querida Hildy. Porque algunos de estos ya han sido olvidados por casi todo el mundo una vez que el titular de su desaparición envejece, unas horas o un par de días después de ocupar portadas y pantallas. Siempre he pensado que esta gente, los rostros de quienes hacen el cine, delante de la cámara y detrás de ella. son más parientes de uno que los de verdad (más allá de los más cercanos, primer o segundo grado). Uno pasa más tiempo con ellos, se hace acompañar por ellos, se consuela, se enfada o se emociona más con ellos que con la mayor parte de la gente de carne y hueso. Cada vez que se va uno de estos, se va un amigo.

    Menos mal que cada vez que te sientas ante una de sus películas, estos amigos vuelven.

    Besos

  12. Mi querido Alfredo:
    ¡Cuánto me ha conmovido este comentario! Y no te falta razón. Sí, muchos de ellos nos han acompañado durante años y como dices cuando se van, es como si se fuese alguien muy cercano. Lo cierto es que expresas algo bonito, cada vez que te sientas y ves una de sus películas, los recuperas.
    Beso
    Hildy

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