Retratos de mujer (1). El parador del camino (Road House, 1948) de Jean Negulesco / Los cuatro hijos de Katie Elder (The Sons of Katie Elder, 1965) de Henry Hathaway

Hay personajes femeninos que dicen cosas interesantes o que llaman la atención por cómo están construidos y lo que transmiten. A veces, la actriz que los representa también aporta mucho a esa mujer de ficción o en otras ocasiones lo que merece la pena es cómo se muestra secuencia tras secuencia la personalidad y el carácter de la dama. Las dos películas que vamos a analizar quizá no son clásicos tan recordados como algún otro, me atrevería a decir que pocas veces son nombradas en alguna conversación cinéfila, ni son la obra más importante en las filmografías de sus directores, pero en ellas hay un personaje femenino en el que pararse. Sí, son dos películas que se ven con gusto y esta es solo una manera de escribir sobre ellas.

El parador del camino (Road House, 1948) de Jean Negulesco

Con aires de mujer fatal, Ida Lupino construye un poderoso personaje femenino.

Lily Stevens (Ida Lupino) la conocemos desde la primera secuencia como una mujer solitaria, independiente y que sabe muy bien desenvolverse por la vida, aunque esta nunca se lo haya puesto fácil. Está fumando. En prácticamente toda la película fuma sin parar. En el triángulo que protagonizará, los dos hombres que se cruzan en su camino nunca saben muy bien qué hacer con las colillas que va dejando en un sitio u otro. Más de una vez la llaman la atención por lo que fuma…

Lily Stevens canta en garitos y Jefty (Richard Widmark) en una noche de borrachera se la ha traído desde Chicago y la ha contratado para que cante en su local. Jefty parece un tío majo, un hombre que lo ha tenido siempre todo, y que lleva el local como le apetece, aunque deja todo en manos de sus empleados y, sobre todo, de su mejor amigo, Pete Morgan (Cornel Wilde). Se conocen desde niños y lucharon en la guerra. Jefty pone la pasta, Pete le saca de todos los marrones, incluso de las cantantes que va contratando para meterlas en su cama y después despacharlas. Pero Lily será distinta. Y los dos serán conscientes de ello muy pronto.

De momento, Lily deslumbra a todo el personal con su voz cazallera y su manera despreocupada de tocar al piano, interpretando o más bien susurrando canciones de amor. Por supuesto, las colillas van dejando señales al piano impoluto, como ella también deja huella en los hombres que la van conociendo. Es tal la sensualidad que desprende, que uno del pueblo, bastante alcoholizado, se abalanza sobre Lily cuando esta termina de cantar, armándose una batalla campal.

Jean Negulesco filma a Ida Lupino como una mujer fatal. Desde su manera de cantar, a la ropa que se pone para aprender a jugar a los bolos o ir a bañarse al lago. Ella se enamora de quien le da la gana. Y, por supuesto, no será del niño bonito y dueño del bar con encanto, sino del amigo fiel que saca las castañas del negocio adelante, musculoso y apuesto. Al principio, habrá tensión entre el apuesto amigo y la cantante nocturna, pero luego caerán perdidamente rendidos en las brumas del amor.

La Lupino sabe sacar provecho de su personaje y transmite ese magnetismo sensual que hace que traspase la pantalla. Es un personaje femenino bonito, porque no es una mujer fatal al uso, como se nos quiere hacer ver, sino una mujer solitaria y desencantada, que le apetece sentar por fin cabeza y que sabe leer muy bien a los que le rodean.

Lo interesante de El parador del camino es que cuenta la típica historia de un triángulo amoroso con aires de cine negro y retuerce la trama hasta hacerla inquietante e insoportable en sus minutos finales. Porque esa cantante con aires de mujer fatal solo quiere enamorarse y vivir una vida tranquila cerca de Pete. Lo que no se esperan los dos enamorados es que surja la parte oscura y psicótica de Jefty (maravilloso Widmark con carisma y una risa que cada vez dará más miedo), que no tiene muy buen perder ni acepta que la dama no prefiera caer en sus brazos. Y los dos se sorprenden de la venganza retorcida que teje alrededor de ellos el hombre que siempre se le ha consentido todo.

El clímax final de la película mostrará una incómoda reunión de un cuarteto de personajes en una casa de la montaña con un Jefty totalmente desatado con niebla y un bosque frondoso de fondo. La felicidad de la pareja está tan solo a unos kilómetros, donde pasarían a Canadá…, pero están bien atrapados… Sí, porque hay un cuarto personaje en ese próspero local de carretera, Susie (Celeste Holm), la cajera, que se encuentra en medio del trío. Ella es la que todo lo observa, la testigo de la tormenta, la que se va dando cuenta de lo que puede estallar, la que intenta tapar a unos y a otros, la que sabe que ya nunca estará junto a Pete…

En El parador del camino los personajes femeninos tienen mucho más que decir y los pies más en la tierra que los oponentes masculinos, uno por loco y el otro por pan sin sal. Ellas son las que toman las riendas de ese cóctel explosivo de celos y tratan de imponer la calma en un mundo de machos alfa perdidos en la noche.

Los cuatro hijos de Katie Elder (The Sons of Katie Elder, 1965) de Henry Hathaway

A base de detalles y objetos, Katie Elder, una mujer ausente de armas tomar, surge con fuerza.

Lo que más hermoso me ha parecido de este interesante western de Henry Hathaway es el bello retrato que hace durante toda la película con todo detalle de un personaje ausente, la Katie Elder del título. De hecho, asistimos junto a sus cuatro hijos a su entierro. Esos cuatro hijos de los que ella se mostraba tan orgullosa y que no la han visitado mucho durante los últimos años.

Toda la película gira en realidad alrededor de esta mujer. Sus hijos, que ninguno ha cumplido los sueños que ella tenía para ellos, van descubriéndola en pequeños detalles. Y, de alguna manera, los cuatro tratarán de compensar a esa madre que a pesar de los pesares siempre les quiso y nunca les echó nada en cara.

John (John Wayne), Tom (Dean Martin), Matt (Earl Holliman) y Bud (Michael Anderson Jr.) volverán a la localidad donde se criaron, donde su madre fue querida por muchos, pero una mujer de armas tomar que sabía cómo sobrevivir sin pedir nada a sus hijos ni a su marido, hombre bebedor y jugador sin mucha suerte.

Iremos conociendo a Katie a través de la homilía del cura que la entierra, de lo que dicen algunos de los asistentes al funeral o por lo que les confiesa una joven del pueblo que le hacía compañía. Sabremos cómo iba vestida, esos vestidos que tenía para cada estación del año; cómo siempre trataba de salir adelante a pesar de las muchas dificultades; nos enteraremos de que tenía una mecedora favorita; el cariño con el que guardaba su biblia donde apuntaba su nombre y otros acontecimientos importantes de la vida; cómo guardaba las cartas de su hijo mayor o cómo logró que su pequeño se fuese a estudiar; averiguaremos más de ella a través de una carta que le envía al dueño de unos caballos… Y aunque no veamos ninguna imagen de Katie nos parecerá que la estamos viendo, que la tenemos justo en frente.

El espíritu de Katie Elder no abandona toda la película ni tampoco a sus cuatro hijos que alrededor de ella volverán a unir unos lazos fraternales que estaban rotos por la distancia y por que cada uno hacía su vida.

Es precioso la delicadeza con la que Henry Hathaway va dejando huellas de esa madre que hemos llegado todos tarde a conocerla, ya dentro de un humilde ataúd de madera. Sin embargo, va recobrando la vida en pequeños detalles, anécdotas, recuerdos y objetos y, sobre todo, en esa mecedora frente al fuego que es lo último que vemos.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

13 comentarios en “Retratos de mujer (1). El parador del camino (Road House, 1948) de Jean Negulesco / Los cuatro hijos de Katie Elder (The Sons of Katie Elder, 1965) de Henry Hathaway”

  1. ¡Segunda recomendación al hilo que recibo para Road House, querida Hildy! Hace poco me la mencionó también nuestro amigo Manuel y creo que tendré oportunidad de verla pronto, así que volveré a tu bello texto cuando me haya encontrado con ella.-
    La otra se va a mi lista de westerns para reconciliarme con el género. Tiene muy buena pinta, me gustan esas historias que reconstruyen un personaje desde la ausencia y el recuerdo de quienes le sobreviven.-
    Te mando un abrazo enorme con todo cariño, Bet.-

  2. Querida Bet, qué bueno. Qué ganas de saber qué te parece la película en cuestión. Yo me he centrado en el retrato de la protagonista porque me resulta muy interesante cómo está construido. Pero es una película que tiene un montón de cosas interesantes para disfrutar y analizar.
    ¡¡¡Ay, Bet, es un western que yo no había visto todavía y me ha dejado momentos muy bonitos y además es tremendamente entretenido!!! John Wayne y Dean Martin tenían una química bonita. En Río Bravo está en todo sus esplendor y aquí hay destellos preciosos. Además, Los cuatro hijos de Katie Elder tiene varios momentos para enmarcar, como la primera aparición de John Wayne.
    Beso
    Hildy

  3. Esa mecedora es pura magia. Qué buena una sección de personajes (femeninos, mayormente) que no aparecen en pantalla pero que, sin embargo, impregnan toda la película: Katie Elder o Rebeca, por ejemplo. Esa mecedora, el instante final. ¿Es que no «se ve» el personaje? Pregunto: ¿qué cineasta es capaz de hacer eso hoy sin caer en el cliché? Y hablamos de una película «de acción», y de un «artesano». Es una lección de cine que los «avezados» cineastas «de culto» actuales son incapaces de aplicar. Normalmente, el esnobismo cultural mira siempre hacia el lado equivocado.

    Negulesco, otro que tal. Hoy casi nadie lo recuerda, si no son friquis como nosotros. Ida Lupino está como siempre, fantástica, pero ese Widmark… Soy muy partidario de este actor cuando no hace de bueno plano; de villano es excepcional, pero cuando navega entre luces y turbiedades está soberbio.

    Besos

  4. Hola Hildy (y Bet)
    Roadhouse me encanta y, sobre todo, por el impresionante trabajo de Negulesco sorteando problemas y presentando soluciones en casi todo el metraje y, si me apuras, entregando tres películas en una. La primera parte, cine triangular de libro, la segunda se abre con mi escena favorita (dos amantes en un andén haciendo planes de futuro que llega en forma de tren -el tren es una luz, una ilusión- y, por la otra parte de la pantalla llega el pasado representado por un coche de policía) aquí comienza un juicio que, yo creo, Negulesco resuelve con maestría en tres escenas que terminan con Lupino con cara de preguntarse ¿porqué están tan contentos todos estos? y ahí empieza un cuento gótico final.
    Hathaway también es un maestro en lo suyo y, curiosamente, las dos pelis de hoy tienen versión libre en el cine comercial más actual; en los ochenta Patrick Scwayze «Road House» y en los dos mil Mark Whalberg en «Cuatro Hermanos» con un «oeste» que da bastante más miedo que el de Wayne.
    Un saludo, Manuel.

  5. Mi querido Alfredo, toda la razón del mundo, esa mecedora es una joya. Cómo me ha gustado este western por muchos motivos. Y sobre todo qué bien me lo he pasado viéndolo.
    Ida Lupino es maravillosa y Widmark, qué bien le sale la cara de loco con risa que da miedo.
    Beso
    Hildy

  6. Adorado amigo Manuel, no conocía la versión moderna del western y ya sabes lo que me gustan los remakes.
    Qué bien cuentas en tu comentario en qué consiste la magia de la de Negulesco y lo bien que está contada esa película. Y qué bien construidos están los personajes, incluso la pobre bisagra de la historia, Celeste Holm, que está ahí para todos…

    Beso
    Hildy

  7. Hola Hildy. Interesantes peliculas.
    De Jean Negulesco me gusta mucho el musical Papa piernas largas, con Fred Astaire y Leslie Caron. De Hathaway la ultima que he visto es Niagara, una pelicula que me impacto mucho cuando la vi de niño. El escenario de las cataratas tenia mucho impacto en mi mente infantil y aun tiene fuerza. Los cuatro hijos de Katie Elder se que la he visto en alguna ocasion pero tendria que volver a ella un dia de estos.
    Lo que me gusta muchas veces de tus selecciones es que prestas atencion a obras menos conocidas o mas olvidadas.
    Rescatas del olvido pequeñas joyas que merecen la pena.

    Un beso.

  8. Por cierto que Marilyn era muy atractiva pero Jean Peters me gustaba tanto como ella. La rubia y la morena.

  9. Querido Luis, sí, las dos son películas que merece mucho la pena descubrirlas. No son las más conocidas de las trayectorias de estos directores, pero tienen muchos puntos de interés y son bastante redondas.
    Qué bonita es Papá piernas largas de Negulesco. Este director tiene varios títulos que merece la pena recobrar del olvido. Y este musical que nombras es uno de ellos. Qué filmografía tan especial tiene Leslie Caron.
    Niágara de Hathaway es un melodrama con aires de thriller que me gusta un montón y siempre es un placer volver a ver. Jajajaja, comprendo que la elección entre Jean Peters y Marilyn Monroe no es fácil. Qué bien está Peters en La mujer pirata, ¿verdad?

    Beso enorme
    Isabel

  10. He visto las dos películas, la primera hace tiempo, pero sé que me gustó, aunque tendré que recordarla. Esa risa de Widmark hace que se te hiele la sangre.
    La segunda siempre me ha parecido un divertimento del director (también del espectador) con los protagonistas de Río Bravo al frente del reparto. Entretenida, aunque no es de las mejores de Hathaway. Y es verdad que la madre está siempre presente.
    Abrazos!

  11. Queridísimo Ethan, sí, la risa de Widmark te hiela la sangre en esta película. Hay películas que aunque las hayas visto hace tiempo y apenas recuerdes el argumento, no olvidas la sensación que te dejaron, ¿verdad?
    Me parece precioso el tratamiento de la madre ausente en Los cuatro hijos de Katie Elder y es una película muy pero que muy entretenida.

    Beso de cine
    Hildy

  12. Querida Hildy,
    de las dos cintas que comentas he visto el western de Henry Hathaway ,director que si bien abarcó varios géneros, lo asocio con westerns magistrales que me hicieon gozar en mi adolescencia,como la mencionada mencionada por tí yotras como FURIA EN ALASKA-NEVADA SMITH y VALOR DE LEY(que tuvo un remake por los hermanos Coen),además de una vieja joya de los años ´30,EL SENDERO DEL PINO SOLITARIO vista en el cable.
    Negulesco no lo asocio con un genero en especial, y sí puedo decir que en sus filmes siempre ví a ))ellas mujeres, como Sofia Loren(EL NIÑO EN EL DELFIN)Marylin Monroe(RIO SIN RETORNO) , Angie Dickinson(JESSICA)y el trÍo dorado de COMO CASARSE CON UN MILLONARIO.
    En fin ,dos directores poco mencionados pero que hiciero muchas buenas películas.
    Besos,IVÁN

  13. Queridísimo Iván, qué película más bonita es «El camino del pino solitario». La verdad es que Hathaway tiene una filmografía con títulos muy interesantes para descubrir. ¡Aportas varios títulos tan interesantes!
    Y apuntas algo muy interesante sobre Negulesco, que como Cukor, era un director que tenía grandes personajes femeninos en sus películas.
    Beso
    Hildy

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