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El blog de Hildy Johnson

Simplemente, un blog "de cine"

Una mujer de agua puede ser una sirena…,

que en tierra se da cuenta del placer de tener piernas.

Pero siempre echa de menos el mar.

El agua es vital.

Lo malo es que quiere seguir para siempre a un hombre con dos piernas… pero ella es feliz con su cuerpo mitológico.

Entonces triste se pone a cantar.

Y esa canción arrulla a los marineros…, los despista y los hace morir.

Es su venganza por no poder amar.

La sirena siempre fue una mujer fatal.

 

Una mujer de agua puede ser aquella que nada en una piscina.

Allí siente los sonidos del agua.

Calma.

Y quizá nadando logre olvidar una ausencia, una muerte.

Una traición.

Ahí siente menos dolor.

Será porque el dolor flota.

 

Hay mujeres de agua tristes.

Una se equivocó de hombre.

Se equivocó de amor.

Y acabó en el fondo de un lago.

Sus cabellos se mezclaron con las algas.

 

… Una mujer de agua puede huir de las voces que oye.

Antes le calmaba ponerse a escribir.

Hasta que las voces invadieron su mente.

Un asedio.

Y sólo pudo hacerlas callar, ahogándolas.

Metiéndose poco a poco en el agua.

Quizá pronto podrá dormir…

 

Más allá una mujer de agua vestida de novia es arrastrada por la corriente.

Tumbada con su ramo verde.

Le puede la melancolía.

También la melancolía… le da fuerza.

Mujer de frío y agua.

El fin ya no le importa…

 

La mujer de agua que nada.

Pero ya no respira igual.

Que fue joven sirena que ganaba concursos.

Ya es sirena anciana.

Ella se mete en el agua…

Y con un último suspiro, logra revivir tiempos pasados.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons 

A todos los que vemos películas.

Porque tenemos infinitos años nuevos.

Vivimos infinitas historias…

Además de celebrar nuestros años nuevos, además de vivir nuestras vidas…

Hay películas que son evocación pura… Retazos de recuerdos. Imágenes en la retina. Diálogos en la memoria. El paciente inglés (The english patient, 1996) de Anthony Minghella es una de ellas. Y es la película que he elegido para mirar este último día del año. Y otra vez me he ido a ese desierto que posee una montaña con forma de espalda de mujer. Y otra vez he sentido las emociones y sensaciones entre la enfermera Hanna y el sij Kip. Entre Katherine y el conde Almasy. La sensualidad.

Y otra vez he evocado…

Tu escotadura suprasternal me pertenece.

El bósforo de Almasy.

…Y Katherine cuando apenas le quedan ya fuerzas escribe en la Cueva de los Nadadores palabras al amado, al conde Almasy, que ha prometido que irá a buscarla. Que no la dejará morir allí.

“Lo quiero todo marcado en mi cuerpo.

Somos los auténticos países. No las fronteras en los mapas con epónimos de poderosos.

Sé que me sacarás al Palacio de los Vientos.

Eso es todo cuanto he deseado recorrer un lugar así contigo… con amigos.

Una tierra sin mapas”.

Lo quiero todo marcado en mi cuerpo… mientras el conde Almasy susurra en mi oído los distintos vientos… Y me asegura que no debo tener miedo…

Mientras en otro tiempo, cuando el paciente inglés se está muriendo lentamente entre recuerdos, surge otro tipo de amor entre Hanna y Kip (el personaje más complejo y más hermoso en la novela de Michael Ondaatje). En esa casa de la campiña italiana se han reunido personas que se debaten entre la vida y la muerte. Entre Eros y Tanatos… Y ahí intensamente se unen los cuerpos de la enfermera y el sij. Y desnudos en una cama ella le pregunta:

“Si una noche no viniera, ¿qué harías?”.

El sij contesta: “Intentaría no esperarte”.

… Hanna insiste: “Sí pero ¿y si se hiciera tarde y no hubiera venido?”.

Kip serio vuelve a hablar: “Pensaría que hay una razón”.

La enfermera, mientras acaricia su pelo, parece que no se queda satisfecha con esas palabras:

“¿No irías a buscarme? Eso hace que no desee volver. Pero me digo: se pasa el día buscando. De noche, quiere ser encontrado”.

Entonces Kip se da la vuelta, la mira, y dice sonriendo:

“Sí, quiero que me encuentres. Quiero ser encontrado”.

Y así nos pasamos los días encontrando personas… que se cruzan en nuestros caminos. Queremos ser encontrados… y a veces retenidos.

Al conde Almasy no le gusta la propiedad… hasta que un día encuentra y recorre el omoplato de Katherine… Y entonces ve ese hueco en el cuello de la amada. Un hueco que puede recorrer, donde puede también beber el sudor de su cuerpo… y entonces lo bautiza como el Bósforo de Almasy.

Mientras Kip y Hanna visitan una antigua iglesia y vuelan entre las viejas pinturas… y quedan para siempre en ese lugar… Saben que es suyo. Allí el tiempo no pasa.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons 

Os miro a los ojos fijamente.

Y mi gata también.

… Quiero lanzar un hechizo.

Un poco de magia.

Un encantamiento.

Las brujas del siglo XXI no podemos acabar con la crisis.

Ni detener las guerras.

Ni frenar el odio.

Ni acabar con las soledades, las penas y las tristezas…

Pero tenemos pequeños poderes que sí pueden recargarnos de energía para que nosotros mismos podamos ir cambiando poco a poco este loco mundo que nos rodea.

Podemos ofrecer instantes de felicidad.

De esos que no se olvidan y sirven en momentos malos para recordarnos que hay cosas que merecen la pena.

… Mi gata y yo podemos hacer que una noche vayas paseando por tu ciudad…

Y de pronto desde una ventana oigas una canción que te traiga un recuerdo…

Entonces quizá haya una bonita farola que dé una luz tenue… y puedas dar unos pasos de baile. Y sonreír.

Sentirte bien.

… Mi gata y yo podemos hacer que vayas a casa de un ser querido y tenga preparada tu comida favorita y una conversación amena.

… Mi gata y yo podemos hacer que si estás enamorado o enamorada te gusten hasta los ronquidos del ser amado… y los eches de menos cuando haya tenido que irse un día o dos.

… Mi gata y yo podemos hacer que te apasiones con lo que lleves a cabo cada día de tu vida como si fuera el último…

En fin encantamientos para la vida diaria.

… Yo tengo una campana para que suene después de cada embrujo.

… Un libro para pasar las horas y poder viajar a mundos inimaginables…

… Y una vela para acordarme siempre de los ausentes a los que amo…

Y si echo una lágrima…, ya sabéis que las brujas no lloran, es porque quizá siento una sonrisa, una risa o carcajada en algún rincón cercano… un instante de felicidad conseguido… Y eso hace llorar de emoción.

Queridos míos, mi gata y yo os deseamos FELICES FIESTAS…

Recordad a la vuelta de la esquina… podéis encontraros con una bruja o un hechicero.

No temáis, somos buena gente.

Solemos vivir con un gato…

Y tratamos de realizar nuestros pequeños encantamientos cada día.

Y a veces se nos caen las lágrimas… pero son de felicidad… porque sentimos que habéis vivido un instante para recordar…

Os dejo, tengo que encender una vela. Pasar las páginas de un buen libro. Y de vez en cuando tocar la campana…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

William Holden.

El chico dorado.

Audrey Hepburn

La chica con cuello de gacela.

 

… En Sabrina surgió esa química que ya no se rompe.

Diez años después se reunieron en París.

Escribieron juntos un guion.

Y lo celebraron con fuegos artificiales.

 

Es una historia de silencios.

Que puede rastrearse, apenas, en los fotogramas.

Y en algunas fotografías.

En alguna línea de texto.

No entra dentro del mito que se ha construido sobre ninguno de los dos…

Es una historia enterrada.

 

Pero los fotogramas gritan.

Una mano que acaricia una espalda.

El estudio de un rostro.

Una sonrisa.

Un beso.

 

¿Hubiese funcionado?…

Lo que está claro es que París se habría convertido en el escenario ideal.

Un bonito apartamento. Una calle bulliciosa.

Allí Audrey estaría tumbada en un sofá.

Y William en el suelo, apoyando su cabeza en el cuerpo de ella.

Y los dos riéndose.

… pero esto sólo es un guion que no fue escrito.

 

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Vuelve a tu hogar… y vive.

Ya no tengo hogar. Tessa era mi hogar.

 

El jardinero fiel vive encerrado en sí mismo.

Es diplomático de ojos cerrados, tristes, y oídos sordos.

El mundo quizá le desilusionó hace tiempo.

Y sólo cree en sus plantas.

Y en realizar su trabajo de manera mecánica.

Sin mirar.

 

De pronto un día aparece Tessa.

Y le reta.

Y le obliga a mirar.

 

Los dos son distintos.

Ella mira.

Él se encierra.

Pero dicen que polos opuestos se unen.

Ambos se aman y respetan.

Y sobre todo se protegen.

 

… Tessa y el jardinero fiel construyen paraísos íntimos.

Recuerdos.

Caricias y risas en la cama.

 

Ella apasionada, mira y se indigna.

Y trata de cambiar lo que ve injusto y feo.

Ella se implica todavía en el mundo… aunque parezca imposible cambiarlo.

Y la silencian.

De forma brutal.

En el lago Loki.

 

Pero ha dejado huellas al jardinero fiel…

Que la ama.

Y decide mirar con sus ojos.

Mirar y descubrir.

Con dolor.

… Sigue el rastro de los recuerdos.

… Abre bien los ojos.

Y consigue lo que ella quería.

Dejar al descubierto una situación injusta y cruel…

 

… Pero el jardinero fiel ya no tiene hogar.

Tessa era mi hogar.

Y se va al lago Loki… para conversar para siempre con ella.

Para volver a casa.

 Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Tres amigos.

24 horas tiene un día.

Vinz, Saïd y Hubert deambulan por la periferia…

… No hay salida.

Pero sueñan…

 

En ese día de 24 horas dejan por un momento los alrededores.

Y pasean por un centro que rápido vuelve a expulsarles.

Están fuera. Les hacen sentirse fuera.

 

Rodeados de un mundo sin futuro…

Rodeados de un mundo con violencia…

A veces piensan que algo bueno puede pasar.

 

El odio todo lo envuelve.

El odio todo lo malinterpreta.

El odio machaca.

El odio destruye.

El odio tiene efecto boomerang.

El odio mina a buenas personas y buenos sentimientos…

Con odio, no hay salida posible.

El odio hace trizas cualquier posibilidad de futuro.

 

Vinz, Saïd y Hubert.

Sus 24 horas rompen al espectador en pedazos…

Golpean.

Su historia fue rodada en 1995.

Y hoy todo sigue igual o quizá peor.

 

Oímos la voz de Saïd:

“Es la historia de un hombre que cae de un piso 50. El tío, según va cayendo, se repite sin cesar para tranquilizarse: ‘Hasta ahora todo va bien. Hasta ahora todo va bien. Hasta ahora todo va bien’. Pero lo importante no es la caída, sino el aterrizaje”.

 

¿Hasta ahora todo va bien?

 

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Terry y Charley.

Un sólo diálogo.

Toda su historia.

Su relación.

Terry se alegra de poder hablar con su hermano mayor.

Está hecho un lío.

Es quizá uno de los diálogos más tristes…

Sobre dos perdedores, dos fracasados que no han tenido la vida fácil.

Uno se deja vencer, el otro juega en el bando equivocado para sobrevivir.

Pero entonces llega el conflicto.

Y son unos hermanos que tienen mucho que hablar…

“Fuiste tú Charley, fuiste tú”.

Es una escena desgarradora que una y otra vez emociona.

Terry siempre pensó que viviría más años sin ambición… pero llegó la conciencia.

Charley nunca pensó que su hermano pequeño sería el que le pondría de cara a la pared y el que haría que se diera cuenta de que no han sido más que los esclavos de un mafioso…

“Terry acepta el empleo por favor”.

Y una pistola que no va a ser disparada pero que les duele a ambos se interpone entre ambos.

Charley recuerda cuando Terry era un boxeador…

‘Pinta’ el pasado… hasta que su hermano pequeño vuelve a golpearle… él fue el que le extendió su pasaporte al fracaso. Él impidió la noche de la gloria…

Había que sobrevivir.

Estaban antes las apuestas.

Charley le mira triste y vencido.

Y le da la pistola.

Quiere protegerle.

Siempre intentó hacerlo lo mejor que pudo.

Terry, a pesar de todo, lo sabe.

“Les diré que no te encontré…”

Ésa es su despedida.

Su última conversación de hermanos.

Todo ha quedado dicho.

Y en la mirada de ambos sentimos que siempre, a pesar de los pesares, se quisieron.

Tan sólo trataban de salir adelante.

Era pura supervivencia.

Ahora la ley del silencio ha terminado…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Madeleine.

Rubia con moño.

Elegante.

Fría y hermosa.

Con un punto de locura.

Etérea.

Es silenciosa y carnal.

Tímida y habladora.

Sensual.

Se tira al agua.

Mira a un cuadro.

Se cree otra mujer. Carlotta.

¿Está poseída? ¿Es un fantasma? ¿Existe?

Es dama enamorada…

… de un detective con vértigo.

Con miedo a amar o totalmente desengañado.

Un árbol muestra la eternidad o que la vida da muchas vueltas.

… Madeleine se cae por un campanario.

Siempre cae…

El amor no frena la caída.

 

Su amado se queda derrotado.

Scottie.

Que ya no mira.

Que ya no investiga.

Que no se da cuenta que ama una idealización.

Por eso la persigue.

Y no pone los pies en la tierra.

Una amiga le quiere.

Él está ciego.

Ha perdido a Madeleine… y tiene vértigo a la vida.

 

Un día pasea por la calle.

Y se encuentra con Judy.

Exuberante.

Basta y hortera.

De barrio.

Morena.

Pero sensual… con mucho magnetismo.

Y Scottie que ya es un muerto en vida… en silencio, se convierte en creador.

Y va modelando a una Judy a la que el proceso de transformación la va dañando y minando.

Pero se deja.

Porque ama.

Porque ella quiere.

Scottie ha visto en Judy un poso de su ideal, Madeleine.

Y no para.

Hasta que un día… en la habitación del hotel, Scottie siente vértigo. Un mareo.

… aparece Madeleine.

Judy se ha convertido en su Madeleine.

En su idealización de la mujer ideal.

… esto es el paroxismo del amor.

Esto es toda una tragedia.

Vértigo.

La muerte es la protagonista.

No hay milagro posible.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Te regalo un fotograma…

de una película iraní.

El cine de Irán no deja de darme buenas sorpresas.

Nader y Simin, una separación me atrapó desde la primera escena.

Este año está siendo un ‘descubrimiento’ particular que sólo me está dando buenos momentos cinematográficos.

Primero fue Jafar Panahi y ahora Asghar Farhadi.

 

Cada uno de los personajes me aportó algo…

en esta historia con gotas de melodrama y cine de suspense,

en esta red de mentiras, incomunicación y opresión.

Nader y Simin radiografía el alma y la situación opresiva de un país.

Aunque como espectadora de un país lejano ignore muchas cosas de Irán siento y presiento muchas cosas…

 

Pero hubo una mirada que me sobrecogió en cada instante.

Un personaje que me subyugó.

Termeh.

La niña de Nader y Simin.

Una niña de mirada adulta.

Una niña que comprende.

Que ama.

Que sufre.

… y que tiene que tomar una compleja elección final… Farhadi tiene la delicadeza de dejarnos fuera de plano.

De dejar a Termeh sin testigos… ante un momento doloroso.

Termeh tiene un duro aprendizaje hacia la madurez.

Pero a pesar de la dureza y tristeza de la película…,

el futuro que se proyecta a través de Termeh es hermoso.

Es un personaje cinematográfico precioso.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

 

Te regalo un fotograma…

donde ya estoy muerto en una piscina.

Floto.

Todavía no me hundo.

Quizá ya no era posible hundirme más.

Soy un fantasma que cuenta su historia.

No puedo remediarlo.

Quería ser un buen guionista en Hollywood.

Ya que no tuve oportunidad en vida…

desde más allá de la muerte escribo entonces el mejor de los guiones.

Mi propia historia.

Joven guionista y gigoló.

… rey de la decadencia junto a diva olvidada y alocada.

Norma Desmond vive en película continua

y me veo convertido en antagonista principal.

Su película, mi película se convierte en la cárcel de ambos.

La diva enamorada y despechada me deja protagonizar el mejor de los personajes.

Soy Joe Gillis.

Guionista y gigoló.

Y mi historia comienza con mi muerte en una gran piscina en la mansión de una gran estrella del cine mudo.

… Les voy a contar una historia… aunque me haya ido.

Aunque esté muerto.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.