Viva el amor al cine. Nouvelle Vague (Nouvelle Vague, 2025) de Richard Linklater / Al final de la escapada (A bout de souffle, 1960) de Jean Luc Godard

En Nouvelle Vague, rodaje de la muerte del personaje de Michel.

Una de las experiencias más gozosas que he tenido últimamente en una sala de cine ha sido ir a ver Nouvelle Vague de Richard Linklater. En ningún momento se me quitó la sonrisa de la boca ante la recreación, según Linklater, del rodaje de Al final de la escapada. La sensación de modernidad, libertad creativa, improvisación e infinito amor al cine se esconden en esos fotogramas vitales.

Un Godard con sus gafas de sol y la seguridad de querer rodar y saltarse todo, pero a la vez amando el medio de expresión elegido y lo que hace. Y un equipo entregado a la causa, aunque no entiendan que están rodando una película que aún vista hoy continua siendo rupturista y un canto de amor al cine.

Después de disfrutar de cada secuencia y cada personaje que iba apareciendo en la pantalla, me fui a casa y no pude evitar ponerme enseguida Al final de la escapada, experiencia que siempre he gozado, pero esta vez la vi además con un cariño infinito. Y me imaginaba el buen rollo entre Jean Paul Belmondo y Jean Seberg o a Raoul Coutard, el director de fotografía, dentro de esa caja rodando encima de una bicicleta por las calles de París.

También Richard Linklater este año me ha hecho feliz con una preciosa sesión doble que ha filmado. Antes de Nouvelle Vague, me encerré en el Sardi con el letrista Lorenz Hart, que hizo un tándem creativo con Richard Rodgers, en Blue Moon. Otro universo especial de artista atormentado, pero que sus canciones habitan todavía en un montón de fotogramas. Las dos películas se ven con gusto y apetece volver a visitarlas. Son un homenaje a los artistas, sus obras y sus maneras de enfrentarse a la vida.

Estar en una sala de cine con Nouvelle Vague en pantalla grande y luego encerrarse en el salón de casa y ver pasar Al final de la escapada es ser testigo de un precioso diálogo entre dos largometrajes. Richard Linklater recrea ese rodaje como un canto de amor al cine y Al final de la escapada es una película que refleja un momento concreto de la historia del cine y que aún hoy sigue siendo fresca, original y rompedora.

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Dos mujeres (La ciociara, 1960) de Vittorio De Sica

Belmondo y Loren como un joven soñador y una mamma Roma.

A Jean–Paul Belmondo que está en un paraíso de cine y a Sophia Loren, eterna diva, que acaba de cumplir 87 años

Cesira (Sophia Loren) le dice a Michele (Jean-Paul Belmondo) algo así como que con la bondad no se llega a ninguna parte. Ella es una mujer humilde con mucho carácter, un instinto de supervivencia acusado y dispuesta a todo por proteger a su hija Rosetta (Eleonora Brown) de doce años. Cesira tiene una inteligencia práctica que le hace tomar firmemente sus decisiones para que nada le pase a su niña. Él es un joven intelectual e idealista, que tiene claro que los alemanes son el enemigo a batir. Michele no sobrevivirá a sus sueños. Cesira recibirá más bofetadas de la realidad, de la vida perra.

Dos mujeres es la triste crónica de Vittorio De Sica sobre la ocupación alemana en Italia durante la Segunda Guerra Mundial. Durante el recorrido de Cesira y su hija que primero huyen de Roma y luego tratan de regresar de nuevo a la capital se vislumbra cómo buena gente trata de sobrevivir a una guerra… Y cómo los más buenos caen en el camino ante el horror.

Vittorio De Sica y Cesare Zavattini visten de neorrealismo la novela La campesina de Alberto Moravia y convierten el viaje de dos mujeres en una odisea donde sus protagonistas recorren todo un abanico de emociones. Lo impresionante es que Cesira tratando de proteger a su hija se mete, por las circunstancias históricas, en la boca del lobo. Hermoso y duro canto de cisne de un De Sica neorrealista. Como cineasta italiano, De Sica domina el registro tragicómico. Es capaz de combinar los momentos más felices de sus protagonistas con los más duros. Porque al final refleja la vida misma, llena de risas y lágrimas. Así en Dos mujeres, Cesira y Rosetta vivirán momentos divertidos y bonitos, pero les devorará la tragedia. La guerra siempre está de fondo.

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Perlas desconocidas (3). Léon Morin, sacerdote (Léon Morin, prêtre, 1961) de Jean-Pierre Melville

Léon Morin, sacerdote… o la historia de un vínculo.

Descubrí Léon Morin, sacerdote a través de un documental reciente. En concreto, en Las películas del mi vida (Voyage à travers le cinéma français, 2016) de Bertrand Tavernier. Las imágenes de esta película llamaron mi atención e hizo que buscara el dvd con avidez, con hambre. Ya lo he visto dos veces, porque es de esas películas que seducen tanto que sabes que cada visionado va abrirte una puerta diferente. Jean-Pierre Melville filma una película, aparentemente desnuda y sencilla, donde aúna en sus imágenes la sensualidad y la espiritualidad, pero a la vez no puedes dejar de escuchar cada uno de los diálogos y monólogos que se suceden. Léon Morin, sacerdote tiene varias capas, y vas sumergiéndote en ellas como si te deslizaras lentamente por un tobogán del que nunca ves el final. Los ojos van resbalando por cada fotograma, pero la mente no deja de funcionar.

Léon Morin cuenta el vínculo que se establece entre Barny (Emmanuelle Riva), una joven viuda con una hija pequeña, y León (Jean-Paul Belmondo), un sacerdote. Todo transcurre durante la Segunda Guerra Mundial en una pequeña localidad francesa. La peculiaridad es que todo empieza por una burla. Barny quiere provocar en un confesionario a un cura. Ella no solo es atea y cercana a la ideología comunista, sino que además su marido era judío. Así que se aproxima, divertida, al confesionario de una iglesia y suelta: “La religión es el opio del pueblo”. Pero Morin, el sacerdote que está al otro lado, no se escandaliza ni se incomoda, sino que la rebate, y además la termina invitando a que acuda a su casa para dejarle libros y hablar sobre religión. Con lo cual Barny sale descolocada de la iglesia, pero a la vez con la sensación de que alguien interesante se ha cruzado en su camino. Es la historia de dos soledades que se juntan.

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