Diccionario cinematográfico (182)

Pianos y pianistas: pianos y pianistas han poblado la pantalla blanca… Han sido parte fundamental de la trama o secundarios de lujo. Han protagonizado momentos musicales inolvidables.

… Y esta vez esta entrada de este querido diccionario ha sido motivada por dos razones. El otro día disfruté en televisión de la emisión de una antigua película que no había visto donde Dana Andrews (actor que me encanta) protagonizaba un melodrama donde se convertía en un atormentado pianista ciego… acudía en su rescate una bella Merle Oberon. Se trataba de Mi corazón te guía de John Cromwell. Y porque también hace poco emitieron de nuevo Matrimonio de conveniencia de Peter Weir y donde una de sus escenas brillantes es la interpretación primero ‘experimental’ y luego poética de Gerard Depardieu ante un piano (como bien recordaba hace poco el gran Alfredo del blog 39 escalones).

Así la cabeza de Hildy se ha llenado estos días de pianos y pianistas de celuloide. El otro día volví a escuchar el piano de Sam… en Casablanca. O de nuevo me empapé de las melodías de esos hermanos que van de hotel en hotel con su espectáculo de pianos arrastrando fracasos y frustraciones. Y como esos hermanos encuentran a un cantante que les da nuevos éxitos pero también sirve de catarsis para un cambio y una transformación en la vida de ambos, en la melancólica Los fabulosos Baker Boys… la memoria cinéfila todavía recuerda a una mujer de rojo sobre un piano negro.

Me zambullí en el cine noir y corrí tras esos pianos que denotan el fracaso y el sinsentido. Detour de Ulmer, su protagonista es un pianista de un garito que vivía entregado a su música hasta que un funesto viaje le transforma la vida y le aleja de las teclas de su piano. ¿Cómo conoce El sueco a la mujer fatal que le llevará a la perdición? Con un traje negro, junto a un piano, y susurrando una canción… No podía ser de otra manera.

Corrí por los distintos escenarios donde puede estar situado un piano. Y en dos en concreto me paré cautiva… un piano en medio de un mar extenso. Una niña corre, una mujer sordomuda toca (El piano de Jane Campion). Una noche fría, una casa donde en el tejado pastan las vacas, en un peculiar paisaje del Oeste, al aire libre, en la noche, una mujer mayor junto a sus hijos toca el piano (Los que no perdonan de John Huston). Unos grandes almacenes un teclado gigante y un niño grande y un hombre de negocios saltando por las teclas (Big de Penny Marshall).

… Los pianistas ilustres y otros más desconocidos también protagonizan películas y tienen sus escenas de virtuosismo frente al piano. Ahí está Jerry Lee Lewis con cara de Dennis Quaid que quema pianos en los escenarios y ‘enciende’ al público con su música (Gran bola de fuego de Jim McBride). El gran pianista y cantante ciego Ray Charles (con cara de Jamie Foxx) tiene sus momentos de éxtasis al piano en Ray. Y Polanski nos dejó la impactante historia de Wladyslaw Szpilman, un pianista judío que trata de sobrevivir durante el nazismo.

El piano y los pianistas se pasean por películas románticas, trágicas y psicológicas o cómicas. Ahí estoy en los conciertos a piano, con sus dedos bailarines, de Chico Marx. Me muero de risa con el vecino pianista y enamoradizo con su Mi fiel Amanda siempre en el teclado y en la boca en La costilla de Adán. O me quedo aterrorizada ante la compleja y turbia personalidad de La Pianista de Michael Haneke. O arrebatada por el romanticismo de las dos versiones de Intermezzo donde la pianista con rostro de Ingrid Bergman sufre por el amor de un violinista.

El piano está unido al cine. Nunca falta el pianista del cine del Oeste, ni el del cine negro con aires de jazz, ni el del cine romántico, ni el cine cómico… hasta en la recreación del cine dentro del cine nunca faltará el pianista que ‘tocaba’ sensaciones en la sala de cine en el periodo silente… Y fijense en los decorados de enormes casas de época o en fiestas intimistas, siempre hay un piano… y alguien que sabe tocarlo. ¿Qué piano cinematográfico os viene a la cabeza?

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Diccionario cinematográfico (181)

Espías: … y los espías se apoderan de la pantalla blanca y nos dejan historias apasionantes. Inolvidables. Es todo un género que ha dejado una ristra de historias inabarcable… El espía es un personaje que sigue en acción. Espías bélicos, políticos, de sistemas totalitarios, espías de la guerra fría, espías entre grandes multinacionales, de los gánsteres, de la policía, de la seguridad de los estados… Espías comprometidos, espías traidores, espías que ya no saben cuál es su papel en la tierra o en qué lado están, espías dobles, espías que quieren dejarlo y no pueden, espías que no conocen otro modo de vida, espías enamorados, otros desengañados, espías de destino trágico, espías aventureros, tristes espías…

La figura del espía me ha venido a la cabeza esta semana por dos motivos. He visto por primera vez, y siguiendo mi búsqueda de filmografías completas de actores que me gustan (una de esa filmografías es la de William Holden), Espía por mandato (1962) de George Seaton. Holden es un espía primero por mandato como indica el título y después comprometido con la causa. Así en un principio estamos delante de una película que parece desenfadada y de aventuras hasta que se va convirtiendo en un relato oscuro y trágico donde todos los personajes se van transformando. Transcurre durante la segunda guerra mundial. Es interesante el papel de la espía interpretada por Lili Palmer, de fuertes convicciones religiosas pero que también alberga un fuerte sentimiento de culpa que acaba con su cuidadoso trabajo… y es el personaje contrapunto que hace cambiar la perspectiva como espía del personaje de Holden. Ambos protagonizan una trágica historia de amor.

Y el segundo motivo es que por enésima vez me han recomendado el visionado de El topo de Thomas Alfredson. Una de mis películas pendientes del año pasado. Espías durante la guerra fría. Pronto cumpliré dicho cometido… verla.

Así que viajemos por el apasionante e inabarcable mundo de los espías.

William Holden ya había vivido el tema de los espías en Traidor en el infierno. Espías en barracones de prisioneros americanos durante la Segunda Guerra Mundial. Informadores de los nazis sobre planes, fugas y otros pensamientos. Esta vez era falsamente culpado de espía traidor en su barracón… y es su lucha por la supervivencia. Por demostrar que es cínico pero no traidor de sus compañeros.

Alfred Hitchcock es un maestro del cine de espías. En su etapa británica nos deja ejemplos emocionantes como 39 escalones, Alarma en el expreso o Agente secreto. Pero después nos deja también, sólo por hacer un mero recorrido, dos grandes joyas del cine de espías… que jamás me canso de visionar una y otra vez. La maravillosa y entretenida Con la muerte en los talones y una obra cumbre Encadenados, de dobles espías y nazis. Damas y caballeros que se pasean por el mundo con su profesión de doble filo, espías.

Un mundo de espías y romanticismo a raudales recorren las películas clásicas como Casablanca, El expreso de Shangai o Mata Hari. Y ese romanticismo sigue vigente en la actualidad, un romanticismo trágico que se desarrolla en escenarios distintos: en la Segunda Guerra Mundial o en los conflictos entre las multinacionales farmacéuticas y países africanos. Me refiero a El paciente inglés de Anthony Minghella o El jardinero fiel de Fernando Meirelles. Y siguiendo ese halo trágico entre medias nos encontramos con El americano impasible (y sus distintas versiones), espías trágicos. Uno por comprometido y otro por desencantado y traidor… los dos como hombres enamorados. El universo del novelista Graham Greene en el cine.

También nos encontramos al espía como icono. El espía con más vida en el séptimo arte. El espía que ha ‘vivido’ distintos rostros y con esos rostros distintas evoluciones del personaje. Sus andanzas comenzaron en los años 60 y aún no han terminado… es el agente 007, con licencia para matar y que trabaja para el servicio secreto británico. El agente 007 ha pasado por rostros que han ido añadiendo piezas a su personalidad: Sean Connery, George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierce Brosnan, Daniel Craig… Y en consecuencia también tenemos sus correspondientes parodias: como Casino Royale en 1967 o más recientemente las parodias del agente con cara de Jean Dujardin como OSS 117 (protagonista de dos aventuras cinematográficas).

En los años setenta en el nuevo cine americano se dio un cine de espías complejo y crítico con el reflejo del mundo. Así surgieron varias joyas del género como La conversación, Los tres días del Cóndor, Marathon man o la más desconocida pero impactante El último testigo… donde el mundo de los espías era algo oculto, oscuro y manipulador del destino del mundo y los ciudadanos o eran héroes que sufrían las complejidades de un mundo conflictivo.

… en el cine actual los espías y topos siguen dando un cine que estremece y que muestra distintas realidades. Así nos perdemos en dependencias policiales y de gánsteres en Infiltrados o Donnie Brasco. O conocemos a fondo a un espía de la República Democrática Alemana en la impresionante La vida de los otros. O entramos de lleno en la interesante y sarcástica burla que realizan los hermanos Coen del espionaje en Quemar después de leer…

Los espías se esconden por todas las esquinas de las pantallas de cine… para saltar en nuestros ojos en cuanto les miremos…

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Diccionario cinematográfico (180)

Petróleo: el oro negro ha sido protagonista de diversas películas donde ha sido objeto de poder, de pasiones, de odios, de compañerismo, de amistades, de imperios que se levantan y se derrumban, de accidentes…

Si nos vamos a las plataformas petrolíferas en el mar, escenario incomparable, nos cruzamos con los solitarios personajes de La vida secreta de las palabras. O con la trágica historia de amor con milagro incluido de Rompiendo las olas. Así tanto Isabel Coixet como Lars Von Triers aprovechan un escenario lejano y aislado, extraño, para sus historias de personajes solitarios que buscan amor y redención.

A finales de los años cuarenta chocaban los intereses de los pescadores con los magnates petrolíferos que buscaban el oro negro en el mar… y Anthony Mann que narra epopeyas se pone a ello en Bahía negra. Y nos encontramos con el enfrentamiento de obreros y trabajadores petrolíferos con los pescadores de una pequeña localidad. Amistades, pasiones, enfrentamientos y odios… y James Stewart empapado en el oro negro.

Y siguiendo con intereses el cine ha reflejado a magnates del petróleo sin escrúpulos capaces de todo por adquirir el poder y controlar todo lo que les rodea. No olvidemos a D.B. Norton (Edward Arnold) como magnate del petróleo en la maravillosa Juan Nadie.

Y si hablamos de empaparse de oro negro me viene a la cabeza la mega historia de Gigante. Esta vez el enfrentamiento es entre familias tradicionales de rancheros y los nuevos empresarios del petróleo. Imposible olvidar a un James Dean en vaqueros, empapado de oro negro.

Los grandes imperios familiares y el petróleo es el marco que elige el melodramático Douglas Sirk para la maravillosa Escrito sobre el viento donde vivimos las desgraciadas y apasionadas vidas de los miembros de la familia Hadley. Y siguiendo en el terreno del clásico y del drama y las venganzas no olvidarse de Tulsa con una Susan Hayward de armas tomar.

En el cine de los últimos años el petróleo sigue sirviendo de argumento. Paul Thomas Anderson cuenta en Pozos de ambición el imperio petrolífero que crea el pionero Daniel Plainview y su enfrentamiento (que termina en el esperpento) con el predicador de la localidad.

… en los últimos tiempos hasta Michael Bay, director de películas de acción, decidió que un grupo de trabajadores de perforaciones petrolíferas se convirtieran en los salvadores del mundo mundial (con Bruce Willis a la cabeza) enviándolos al espacio para terminar con un asteroide que va a destruir la tierra… esta propuesta que de tan delirante es entretenida recibió el nombre de Armageddon.

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Diccionario cinematográfico (179)

Amish y otros: los amish, los cuáqueros, los mormones, los menonitas… grupos religiosos que han sido protagonistas de muchas películas donde se reflejan sus vidas por contraste con el mundo que les rodea. Grupos aislados que nada tienen que ver… con la vida moderna. Y como espectadores miramos asombrados su mundo, sus historias, sus comportamientos… son una representación de los otros. Distintos. Y a veces hay un encuentro entre dos mundos que suele ser enriquecedor para ambas partes pero también nido de historias imposibles, otras de amor y las de más allá de redención. Y en el encuentro hay choque pero también un intento de acercamiento para que sea posible el entendimiento. A estos grupos religiosos algunos espectadores solo los conocemos a través del celuloide… con la mirada de un director concreto.

Así surge el amor imposible entre un policía duro y una viuda amish en Único testigo. En una comunidad amish se desarrolla un thriller policial e intimista. Los amish son una comunidad incomprendida e incluso rechazada u objeto de burla. Ellos viven aislados. Así lo quieren porque el mal está fuera, en lo que se conoce por civilización o mundos urbanos. El tiempo no pasa por sus casas y formas de vida. Viven en comunidad y se apoyan unos a otros (con sus ventajas y desventajas). La ventaja está, por ejemplo, en la construcción entre todos de un granero para una pareja de recién casados… La desventaja en ser vigilado continuamente y en el seguimiento férreo de unas normas religiosas y morales que si son incumplidas puede recibirse el castigo del rechazo de toda la comunidad.

Ahora nos vamos a un clásico de 1950. En blanco y negro y dirigido por John Ford. La preciosísima Caravana de Paz. Y esta caravana está formada por unos mormones que se lanzan a la conquista del Oeste. Sin embargo necesitan protección y unos guías expertos y se la piden a dos vaqueros jóvenes… que en un principio se prestan por dinero pero terminarán realizando un viaje del que aprenden unos de otros. A esta singular caravana se unirá también un grupo de artistas ambulantes. Una auténtica gozada.

El turno ahora es de los cuáqueros con dos películas que me encantan. Una fue una agradable sorpresa. Un western intimista con un John Wayne desconocido y sensible (también ejercía de productor). Un pistolero herido que termina en una familia de cuáqueros que entre otras cosas rechazan visceralmente la violencia. Wayne se va haciendo con la vida de esta familia que le va queriendo bien además de conocer a la hija del matrimonio que le ha acogido. Ambos empiezan a sentir. Y a él cada vez le apetece más dejar su vida pasada de disparos y violencia. Pero no lo tiene fácil. Se trata de una pequeña joya, El ángel y el pistolero (1947) de James Edward Grant.

También el amigo Wyler se acercó a los cuáqueros en La gran prueba donde Gary Cooper y Dorothy McGuire son un matrimonio cuáquero a los que la cámara de Wyler sigue en sus alegrías y en sus penas. En sus quehaceres cotidianos. En sus discusiones y dilemas. En sus sueños y desventuras. Así la película pasa de la comedia y el costumbrismo al drama… como la vida misma. Pero todo en una comunidad cuáquera. El conflicto es cuando se declara la guerra de la independencia americana… y los cuáqueros son reacios a intervenir pues están en contra de la violencia y por tanto de la guerra. Sin embargo entre ellos también surgirán las diferencias…

El ejemplo más reciente ha sido el del mexicano Carlos Reygadas que nos cuenta una historia melodramática de amores imposibles y milagros en la maravillosa Luz silenciosa. Toda la historia transcurre en una comunidad menonita… Bajo la larga influencia de Dreyer el espectador no vislumbrará solo un milagro sino seres humanos que sufren por amor y pasión.

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Diccionario cinematográfico (178)

Bellos rostros: ¿qué es un rostro bello? De todas las posibles combinaciones hoy se me ocurren las siguientes fórmulas. Mañana será otro día…

ELLOS

… un Charles Farrell que se eleva hasta el séptimo cielo…

… un Gary Cooper que está en los cielos como apuesto legionario en un Marruecos lejano envolviendo en amor eterno a una cabaretera… O como periodista que se alista en Adiós a las armas y enamora a una enfermera delicada.

… El rostro imperfecto de un John Garfield que llama dos veces o golpeado en cuerpo y alma.

… un elegante Cary Grant pero cuando era chico de barrio con Mae West o Katherine Hepburn… con cara de pícaro.

… un Gerard Philipe a lo Fan Fan o como amante pintor y desesperado…

… un Marlon Brando que espera al final de un tranvía llamado deseo y que se oculta tras la ley del silencio.

… un Burt Lancaster salvajemente apuesto…

… un William Holden de Picnic o como gigoló desencantado.

… un Paul Newman que mira con ojos azules y sonrisa eterna… da igual dónde y cómo.

… un Robert Redford como jinete eléctrico o lavándote el pelo…

… un Kris Kristofferson, que no puede ocultar el bello rostro tras la barba.

… un Jeff Bridges que llegó de las estrellas y se quedó con corazón roto.

… un Sam Shepard que deja de vez en cuando las letras y se vuelve imagen.

… un Johnny Depp empeñado en ocultar que rasgos perfectos…

… un Ewan McGregor con sonrisa pícara.

… ahora tras el rostro de Michael Fassbender.

 

ELLAS

… una Louise Brooks, siempre moderna aun silente.

… una Gene Tierney sea mujer tierna o fatal. Sea aparición o de carne y hueso.

… una Loretta Young de ojos gigantescos.

… una Ingrid Bergman, sin transformaciones. Bella como ella sola.

… una Eleanor Parker, de mujer temperamental y divertida a ser la más trágica.

… una Audrey Hepburn con cara de ángel.

… Sofia Loren, Silvana Mangano y Claudia Cardinale… tres italianas con la belleza a cuestas.

… Natalie Wood, entre esplendor en la hierba y amores con extraños.

… una Michelle Pfeiffer que seduce inocentemente a Valmont o se sube a un piano con un traje rojo.

… una Jessica Lange que es musa y volcán.

… una Julianne Moore que representa a Chejov, existe en vidas cruzadas o al final del romance…

… una Scarlett Johansson… chica con perla, musa de pintor.

… y ahora arrasa una Jessica Chastain que se cuelga en el árbol de la vida.

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Diccionario cinematográfico (177)

Un único espacio: Así como en madrid, 1987 sólo hacía falta un baño para crear una historia, otros espacios han sido únicos para hacer desfilar emociones.

Hace poco la angustia, la claustrofobia y el agobio eran evidentes en un ataud donde el director Rodrigo Cortés enterraba a su protagonista durante 93 angustiosos minutos.

Y por espacios pequeños no olvidemos la mítica La cabina donde José Luis López Vázquez nos mostraba el horror de quedarse encerrado en un sitio mínimo sin posibilidad alguna de salida o explicación de un porqué.

… difícil de olvidar la mansión donde se celebra en el comedor una cena que reúne a elegantes invitados. Éstos descubren que sin motivo aparente y sin razón alguna les es imposible abandonar la habitación. Angustiosa situación que a Buñuel le sirve para llevar a educados invitados a situaciones extremas.

El maestro del suspense decidía que toda una película transcurriera en una balsa en Náufragos y como no le asustaban los retos mostraba en una sola habitación el asesinato de dos mentes enfermas y la posterior investigación, dos alumnos demasiado aplicados quieren demostrar a su profesor que el crimen perfecto es posible en La soga. O en La ventana indiscreta no sale de la habitación de un fotógrafo con la pierna rota que observa su patio de vecinos.

Y en un único espacio, la casa familiar de enorme pasillo es donde Ettore Scola nos cuenta la historia de una familia italiana durante varias décadas. Todas las habitaciones esconden un secreto.

Y también es un pasillo donde se sugiere la locura y se esconden las alucinaciones de una mujer con Repulsión exacerbada. Polanski es también experto en espacios únicos —vivos— y tiempos reales como demuestra en la pequeña casa donde transcurre Un dios salvaje.

El amor y otros sentimientos también viven encerrados en una única habitación. Así se nos muestra en Una relación privada, lo que empieza para cumplir un sueño sexual termina en otra fase.

El chileno Matias Bize mete a Bruno y Daniela que acaban de conocerse en una habitación de hotel y pasamos una noche con ellos, En la cama. Después en una casa-pecera, durante una fiesta de cumpleaños, nos cuenta otro relato íntimo con único espacio en La vida de los peces.

También Julio Medem retomando la idea de Bize metió a dos damas en una habitación de hotel y también en una cama… Habitación en Roma.

También sentimos el desencanto y el amor de una pareja de manera inesperada y en una sola noche en el dormitorio de un hotel… Conversaciones con otras mujeres. O como contar con romanticismo irónico una historia de amor roto.

Y persiguiendo clásicos (de inspiraciones literarias y creativas) una Anna Magnani destrozada en su triste habitación termina por teléfono la historia de amor con su amante. Y pasa fácilmente de un estado a otro. Y en un único espacio se nos retrata toda una historia. Con una voz y un rostro. En El amor de Roberto Rossellini el episodio de La voz humana. Y Visconti nos deja en Il Lavoro con una Romy Schneider que en la intimidad del dormitorio realiza una propuesta a su marido infiel…

A veces un único espacio encierra grandes historias y vomita un torrente de emociones.

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Diccionario cinematográfico (176)

Universo Steinbeck:

George y Lennie sueñan con una granja con conejos de colores. Siempre se cuidarán el uno al otro. A Lennie le gusta tocar cosas suaves y es un gigante con una fuerza bruta, inocencia absoluta, inteligencia nula pero incapaz de medir su corpulencia. George es mínimo en tamaño, desencantado, luchador y protector… que vive por un sueño junto a George. En época de depresión logran ir a una granja y encontrar trabajo… pero todo sale mal. Cuando piensan que el sueño está al alcance de su mano… un déspota por jefe, una mujer con suave pelo y solitaria… rompen el equilibrio. La desgracia está a la vuelta de la esquina. (La fuerza bruta (1939) de Lewis Milestone, De ratones y hombres (1992) de Gary Sinise).

Deambulamos en el mismo paisaje desolador.

Tom Joad y familia, con la dignidad sobre los hombros, a punto de caída, tratan de deambular por la crisis en su vieja camioneta. Granjeros expropiados tratan de luchar en un paisaje siempre desolador. Uno a uno los miembros de la familia van agotándose. Pues a la vuelta de la curva chocan con una nueva desesperanza. O cuando una luz se enciende brutalmente se apaga. Pero Tom Joad por el camino de la militancia y la lucha y Ma Joad con tesón y con la creencia en la unión y el cariño tratan de que los suyos, todos los que son Joad, vayan siempre con la cabeza alta, (Las uvas de la ira (1940) de John Ford).

Hacemos una pausa en un pueblecillo pesquero.

Érase dos pescadores ociosos que les gustaba dormir con las estrellas por techo. Dos vividores con sus buenas garrafas al lado. No necesitan mucho para sentirse bien. Ahí, en Tortilla Flat. Por ahí está la bella Dolores que remueve su bohemia vida. Mucho pasan estos dos. Hasta uno de ellos hereda propiedades. Por medio hay un accidente. Y la posibilidad de un milagro. Al final a pesar de los pesares un techo de estrellas es lo más apetecible y la posibilidad de recuperar un amigo. (La vida es así (1942) de Victor Fleming).

El autor deja su pluma para el papel en blanco y crea una historia, un argumento, para convertirlo en película.

Y surge un argumento atípico para un mago del suspense siempre apasionado por retos técnicos. Así que ambos cuentan una historia de la segunda guerra mundial donde ocho supervivientes sobreviven en un bote salvavidas. Ocho personalidades distintas a la deriva. El conflicto está servido. (Náufragos (1944) de Alfred Hitchcock).

… Y entonces el escritor se encuentra con Elia Kazan. Con el que escribe una película. Y el director adapta una de sus novelas, más bien se inspira en una de sus partes.

Director y autor se van a México para contar la historia de un hombre que se convirtió en leyenda. Un revolucionario que no quiso que el poder le corrompiera… ni traicionar el espíritu revolucionario… de tal modo que abandona el camino recorrido para recuperar la esencia. Y ahí es traicionado porque ahí sí que era un peligro para el orden establecido. Sin embargo se convierte en leyenda… (Viva Zapata (1952) de Elia Kazan).

… Al este del edén siguen Caín y Abel dos hermanos opuestos de padre estricto y compitiendo por una misma mujer. Dos hermanos opuestos que viven de distinto modo la ausencia de la madre. Una historia de amores y odios. De sueños y venganzas. Una historia de luces y sombras. Caín y Abel no habitaban sólo en el Antiguo Testamento… su historia se repite a lo largo de los siglos. Pues es una historia humana. (Al este del edén (1955) de Elia Kazan).

… Es el universo Steinbeck que sigue girando a vuelta de página o moviola.

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Diccionario cinematográfico (175)

Boda (1ª parte): ceremonia en la cual dos personas se unen. Fiesta después del acto de unión. La boda es un acto social que puede ser público o privado, íntimo. La boda por tanto es un momento cinematográfico. Que puede causar alegria o pena.

Está la boda simbólica y secreta que sella un amor. Maria y Tony en el fondo de una tienda con maniquíes por invitados se casan para siempre. Así ocurre en West Side Story.

Está la boda como ceremonia social que presenta la trama y a todos los personajes de una historia. Y ahí tenemos la preparación y boda en el maravilloso principio de El cazador. Como maravilloso principio es la celebración de la boda de Connie en El padrino.

Alrededor de la boda gira El hombre tranquilo. O cuatro ceremonias tenemos ni más ni menos para contar una historia de amor, de encuentro y desencuentro y vuelta al encuentro, en Cuatro bodas y un funeral.

Y hay bodas que nunca llegan a celebrarse como la de la pobre Jane Eyre con su querido Rochester. Porque es cuando van a juntar sus destinos cuando se descubre el terrible secreto del caballero que intenta ser feliz. Y ese secreto impide la boda.

O como la de Elaine… Que justo cuando va a casarse viene Benjamin, El Graduado, y delante de todos huyen de la iglesia. Y se suben a un autobús donde les espera un futuro incierto… Ella, por supuesto, vestida de blanco.

… Hay ceremonias donde se casa el mejor amigo… y novias que se dan a la fuga. Hay bodas en las que se casa la persona a la que más amamos… con otro o con otra. La boda de mi mejor amigo, Novia a la fuga, Love actually…

Hay bodas unidas a la melancolía. Como esa novia vestida de blanco con la depresión como amiga… y que en medio de una celebración nota cómo hay un planeta que se acerca irremediablemente a la tierra… Melancolía.

Y otras que traen el drama. Como la de Después de la boda…, después de la celebración vienen los secretos de familia.

Hay bodas que nunca debieron celebrarse y que convierten a las novias en mujeres que viven para la venganza. Así pasa en La novia vestía de negro. Un novio cae abatido por las balas… y una novia desesperada ve a los culpables. Como también decide vengarse La Novia en Kill Bill, una asesina a sueldo que no puede celebrar su día… porque los de su banda tratan de matarla. Y eso es lo que creen, que la han matado. Pero La Novia despierta del coma… con ganas de venganza.

Hay bodas de melodrama como la que ve Stella Dallas, una madre sacrificada. Y lo ve desde una ventana. Bajo la lluvia. Empapándose. Y detrás de esa ventana quien se está casando es la hija a la que ha renunciado… para que pueda ser feliz. Y casarse con un chico de buena familia…

Sí, la boda es cinematográfica.

To be continued…

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Diccionario cinematográfico (174)

Gemelos, desdoblamientos y parecidos: últimamente he visto una película en la que aparecen unas gemelas. Así que he empezado a recordar dónde había visto más dobles en el cine. A veces son hermanos… y otras el celuloide se deja llevar por esa teoría por la cual todos tenemos nuestro doble repartido por el mundo. O también la ciencia ficción y el relato fantástico nos relatan otras maneras de crear ‘un doble’. O simplemente la existencia de personas milagrosamente parecidas que un día se encuentran…

… la película mencionada en el primer párrafo: A través del espejo de Robert Siodmak. El director articula un thriller policiaco y psicológico a través de dos gemelas (con el rostro de Olivia de Havilland) que son las principales sospechosas de un asesinato. Ambas se protegen, se cubren, y establecen —desde su más tierna infancia— una enfermiza relación de dependencia. Aquí surge un tema tratado en otras ocasiones el gemelo bueno y el gemelo malo.

De la interesante temática ‘todos tenemos un doble por el mundo’ (y si ya nos vamos a los distintos tiempos y reencarnaciones… es otro cantar u otro post) me vienen a la cabeza varios ejemplos:

La maravillosa e hipnótica La doble vida de Verónica de Kieslowski donde Irene Jacob se desdobla en una mujer polaca y otra francesa ambas amantes de la música y con una enfermedad de corazón.

Una comedia que perdurará por los siglos de los siglos, El gran dictador donde paralelamente vemos la historia de un barbero judío muy parecido al dictador del momento (de un país imaginario Tomania pero todo muy parecido a Alemania y Hitler). Los dos tienen la cara de Charlie Chaplin… y uno por supervivencia y necesidad terminará suplantando al otro. Como ocurre en una comedia española de los años 80, Espérame en el cielo donde a un hombre sencillo se le ‘robará su vida’ por su extraordinario parecido al dictador Franco.

Y el maestro Hitchcock nos engaña con la teoría del doble en Vértigo donde un hombre eternamente enamorado de una muerta trata de crearla de nuevo a través de otra mujer de gran parecido… pero el maestro del suspense sabe de giros y sorpresas. Madeleine y Judy tienen el rostro de Kim Novak.

Hay otra modalidad que es cómo un mismo personaje normalmente por un problema de salud mental se desdobla en dos… y el horror que causa el descubrimiento. El ejemplo más cercano ha sido una Natalie Portman que se transmuta en Cisne blanco o Cisne negro según le dé a su frágil mente. Pero también Scorsese lo hizo en Shutter Island o nadie olvida El club de la lucha.

Nos encontramos con los dobles ‘creados’. Ya desde el cine mudo se juega a ello en la mítica Metrópolis de Lang donde la dulce heroína María tiene que lidiar con su doble ‘creada’. O en la película de culto La invasión de los ladrones de cuerpos de Siegel… y las misteriosas vainas que ‘suplantan’ a seres humanos…

Los gemelos cuentan historias de celuloide. Cronenberg también se dejó seducir por los gemelos en la inquietante Inseparables donde también jugaba a la oposición de personalidades. Los gemelos tenían el rostro de Jeremy Irons.

Después en el mundo infantil han existido gemelas como las encarnadas por el rostro de Hayley Mills en Tú a Boston y yo a California. O esas gemelas españolas, las hermanas Bayona o Pili y Mili.

También hace poco Spielberg en su personal adaptación de Tintín rescata a los hermanos gemelos y detectives Hernández y Fernández… pareja desternillante y entrañable.

El terror también se ha surtido de gemelos. ¿Alguien olvida a las inquietantes niñas gemelas que habitan el hotel de El resplandor? O Mulligan, que sabe reflejar mundos infantiles… se deja arrastrar por el terror y lo oscuro en la historia de dos hermanos gemelos en El otro.

… Dos + dos…

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Diccionario cinematográfico (173)

Carreras: pero me refiero a la acción de correr las personas cierto espacio o a la pugna de velocidad entre personas que corren (como señala en dos de sus infinitas acepciones la RAE). O también a la carrera de un personaje porque le persiguen, tiene miedo, quiere llegar a un sitio en concreto por amor, por impedir algo, por… La carrera, sí señor, es muy cinematográfica. Hay carreras para siempre grabadas en la retina.

A punto de ver la carrera de un Michael Fassbender por las calles neoyorquinas en Shame…, después de haber visto a Romeo y Juliette corriendo en su personal declaración de guerra o a un George Clooney desesperado, correr con sus bermudas y chanclas, después de que su vida personal se derrumbe en Los descendientes… me vienen a la cabeza otras carreras cinematográficas.

Así no olvido la carrera hacia la muerte de Tony en West Side Story cuando se encuentra con María y quiere ir a sus brazos porque pensaba que ya no iba a verla nunca más… pero Chino también corre para quitarle la vida. Los Sharks y los Jets se pasan el metraje corriendo y huyendo… Además de bailando, claro está.

Como huye por las calles parisinas Antoine Doinel en Los 400 golpes para finalmente correr hacia su libertad en un paraje con mar. Cuando parece que todo está perdido.

Como corre Harry para terminar en los brazos de su amada Sally… para llegar a una fiesta de fin de año que no quiere que termine sin decirla que no sólo es amiga sino que también la ama y desea.

Como corre Holly para buscar al gato sin nombre… y sin dueño.

Como corre Jack con el corazón roto para llegar alguna vez a su sueño con destino a Alaska… Nunca ha parado de correr. Empezó desde niño y ya no paró.

Como corren Terry y Edie, desesperados, porque un camión quiere atropellarles en un lugar donde la ley es el silencio.

Como corren tantos amantes fatales de destinos tristes como Bonnie and Clyde…

O como corren tantos amantes por diversión como Jim, Jules y Catherine…

Hay carreras de muerte. Como la de dos amigos australianos, que primero corren para competir, y después en plena primera guerra mundial en la batalla de Gallipolli… corren de manera distinta hacia la muerte…

Así corre también Elias en pleno Vietnam. Una carrera sin esperanza alguna.

Hay carreras para competir. Como la de los protagonistas míticos de la lenta Carros de fuego.

Hay personajes que no paran de correr, primero por placer, después porque se les va la vida en ello, como el universitario Babe Levy en Marathon Man.

Y en el free cinema también se corre y así acompañamos a la soledad del corredor de fondo…

Hay personajes que nunca dejan de correr. Que siempre andan huyendo. Hasta que tienen que parar de puro cansancio como la carrera escalofriante de un perdedor en Noche en la ciudad.

… Otros corren, les disparan, y siguen corriendo a pesar de los pesares como Belmondo en Al final de la escapada.

A veces el problema es que nunca puedes parar de correr sobre todo si te ponen unas zapatillas rojas… y puedes terminar exhausta.

Otros corren porque se asustan y entonces alguien malinterpreta la carrera, y se desencadena la tragedia… como Platón en Rebelde sin causa.

… el secreto es no parar. El secreto es que no te paren. El secreto es parar cuando tú quieres.

Correr.

Correr.

Correr.

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