Diccionario cinematográfico (192)

Vejez: El proceso de envejecimiento, los ancianos, los abuelos, las enfermedades y achaques, la fragilidad, los fallos de memoria, la soledad, las segundas oportunidades, los recuerdos… son temas que acompañan a la vejez. Y son temas que hemos visto numerosas veces plasmados en la pantalla de cine. Desde el drama más descarnado hasta la posibilidad de realizar un sueño imposible. La cotidianeidad de los abuelos. Las complejas relaciones familiares. Su vulnerabilidad y fortaleza. La soledad más absoluta o el periodo de la caida. Aquel o aquella que se mira en un espejo y ve cómo se marchita. El anciano que se convierte en la pieza fundamental de una comunidad o el relegado al olvido y la injusticia. La vejez protagoniza drama, melodrama, comedia e incluso ciencia ficción… Y es un tema estrella en la sala oscura. Porque es un tema cercano que a todos nos toca…

La última ha sido la película de Haneke, Amor, pero la vejez es un tema que siempre ha estado presente. Ahora me espera el visionado de Primavera tardía de Ozu…, un hombre mayor condenado a la soledad cuando su hija deja el hogar porque se casa. Y pronto se estrenará la película que ha dirigido el actor Dustin Hoffman sobre un grupo de ancianos, excantantes de ópera, que viven en una residencia, El cuarteto.

Podemos buscar huellas desde el cine silente y ese testimonio triste del empleado anciano que es relegado a lo más bajo en un hotel y su progresiva caída al abismo… El último de Murnau.

La vejez puede ser contada, sobre todo, desde dos visiones: el camino hacia la muerte o el momento de realizar cosas que nunca se hicieron, las segundas oportunidades. O mezclar ambos temas. El camino hacia la muerte y el dolor que genera el ser mayor puede ser contado desde una perspectiva desgarrada como en Venus de Roger Mitchell o desde un camino tranquilo y amable, con naturalidad, del que sabe que el fin está cerca y hay que apurar como En el estanque dorado de Mark Rydell.

El mundo de las segundas oportunidades suele ser comedia o tragicomedia. Ahí está Alexander Payne contando las andanzas de un recién jubilado y viudo que emprende un viaje por carretera en A propósito de Schmidt. O David Lynch construyó su relato cinematográfico más clásico de la mano de Alvy y su tractor, un anciano que va al encuentro del hermano con el que se enfadó hace años en Una historia verdadera. Sin olvidarnos de esos abuelos que deciden viajar a la India y darse segundas oportunidades en El exótico hotel Marigold de John Madden.

La unión de ambas visiones: el camino hacia la muerte y las segundas oportunidades (de ser, por ejemplo, mejores personas) se unen en El gran Torino de Clint Eastwood que también encarna a Walt Kowalski, un hombre que se replantea las ideas que ha mantenido toda su vida ante la nueva realidad que le rodea.

Los ancianos son también guardianes de historias y poseen una sabiduría que los jóvenes no tienen. Cuentan viejas historias, narran cuentos y saben de qué va la vida. Ahí se encuentra Ninny que cuenta a quien quiera escucharla la historia de una encantadora de abejas y una dama sureña que se hacen amigas en los años de la depresión en Alabama… en Tomates verdes fritos. O también pueden ser personajes excéntricos que saben el significado de las ataduras y quieren por ello que sus seres más cercanos sean libres. Así le ocurre al abuelo con cara de Lionel Barrymore en Vive como quieras de Frank Capra. Ahí también se encuentra el abuelo macarra y yonqui que adora a su nieta y salta por encima de los prejuicios sociales en Pequeña Miss Sunshine.

… Hay abuelos frágiles y vulnerables a los que les afecta la realidad dura que les rodea. Así no olvidamos al anciano matrimonio de la familia Joad que son los primeros que perecen en el largo peregrinaje para encontrar un empleo durante la Gran Depresión en Las uvas de la ira de John Ford. O ese funcionario jubilado que no llega a final de mes y que le quieren echar de la habitación de alquiler donde ha vivido años en la emocionante Umberto D de Vittorio de Sica. O esa abuela que la diagnostican alzheimer y vive con su nieto (que comete un acto horrible)… y trata de buscar un poco de Poesía ante el horror de la realidad que la rodea. O ese matrimonio anciano que pierde su hogar y se lo queda el banco (¿a qué recuerda?)…, sus hijos (otro de los grandes temas las relaciones padres-hijos, abuelos-nietos) no tienen espacio para que se que queden juntos en una de sus casas y tienen que separarse por primera vez… y protagonizarán la más hermosa de las despedidas en Dejad paso al mañana de  Leo McCarey.

También existe el abuelo patriarca. Aquel que sigue siendo déspota por los siglos de los siglos o aquel que ejemplifica el final de un periodo histórico. Por ejemplo Burt Lancaster supo reflejarlo en su rostro en Novecento y El Gatopardo. O el abuelo patriarca de una familia, el que sustenta su memoria, como en La familia de Ettore Scola y un Vittorio Gasman que recorre décadas hasta ser un ilustre abuelo.

Otros abuelos conviven día a día con la soledad como Maria Galiana y Carlos Álvarez- Novoa en Solas de Benito Zambrano o una increíble Petra Martínez en La Soledad de Jaime Rosales. Y otros conviven con enfermedades degenerativas como el Alzheimer, ancianos que tratan de enfrentarse al olvido o que se hunden definitivamente en otros abismos como puede verse en El hijo de la novia, Lejos de ella o la película de animación Arrugas.

Y hay hasta abuelos que se codean con la ciencia ficción… y encuentran la fuente de la eterna juventud que viene ni más ni menos que de unos extraterrestres en Cocoon de Ron Howard. O ancianos que se cruzan con lo fantástico, como ese curioso caso de Benjamin Button que nació ya con muchos años a sus espaldas. Sin olvidarnos del caso del último viejo que queda con vida en el mundo y sus posibles vidas, Mister Nobody.

… La vejez es atrapada en la pantalla blanca… que curiosamente hace que sus personajes, hasta los más ancianos, sean inmortales…

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Diccionario cinematográfico (191)

Ceguera: He visto hace poco Sublime obsesión (1935) de John M. Stahl, uno de los maestros del melodrama que tenía como arma para contar historias su sencillez y elegancia. Lo imposible de los argumentos era superado por la naturalidad en la narración y la interpretación de sus actores. Así la historia de la viuda Hudson (Irene Dunne), que se queda ciega en un accidente, con el playboy millonario Merrick (Robert Taylor) que se convertirá en un reputado cirujano para curar a la amada consigue emocionar por su sencillez narrativa a pesar de lo poco verosímil. Por el contrario Douglas Sirk en su remake de los años cincuenta con Jane Wyman y Rock Hudson hace del barroquismo, la exaltación y la crítica del modo de vida americano su mejor arma en Obsesión. A Dunne la vemos aprendiendo a leer en braille y pasando multiples pruebas para ver si puede ser curada. A la Wyman la vemos con elegantes gafas oscuras y pasando las mismas pruebas…

Así de esta manera me han venido a la mente más películas donde los protagonistas sufren de ceguera física (porque hay otro tipo de ceguera, la emocional). Así una de las ciegas más recordadas es sin duda la protagonista de Sola en la oscuridad con el rostro de Audrey Hepburn… Una mujer ciega que se enfrenta en su apartamento con unos delincuentes. Y otra es la dulce violetera con rostro de Virginia Cherrill en Luces de la ciudad de Charles Chaplin. Por su ceguera y el sonido de la puerta de un coche surgirá una de las historias de amor más emocionantes y dolorosas de Charlot.

Entre los hombres ciegos recordamos a un Vittorio Gassman o un Al Pacino protagonizando, uno el original y otro el remake, Perfume de mujer/Esencia de mujer. Cada uno representa a un militar de alto grado que se ha quedado ciego y es cuidado durante un corto periodo por un joven que recibe lecciones de vida de un hombre con mucha historia a sus espaldas. El acompañamiento marcará a ambos.

El milagro de Ann Sullivan de Arthur Penn llevó a la pantalla la historia de Helen Keller una niña ciega y sordomuda que con ayuda de una maestra llegará a convertirse en universitaria, escritora y conferenciante…

Otro hombre ciego difícil de olvidar es el proyeccionista de cine Alfredo, uno de los protagonistas de ese canto al cine que es Cinema paradiso. Alfredo pierde la vista tras un incendio en la sala de proyecciones donde es salvado por Totó, un niño que ama el cine.

Si nos trasladamos a la actualidad tenemos dos maneras de tratar la ceguera como metáfora. En un musical especial de Lars Von Triers, Bailar en la oscuridad, muestra la progresiva ceguera de su protagonista (a través de escenas musicales) pero también la de la sociedad en la que vive sus extremas desgracias. Por otra parte Fernando Meirelles se atrevió con esa adaptación de la genial novela de Saramago (Ensayo sobre la ceguera) y realizó A ciegas. En un país donde se propaga una epidemia de ceguera, los afectados son recluidos… surge un estado de terror. Entre todos los ciegos recluidos hay un matrimonio donde ella es la única que no ha perdido la vista pero no lo dice para estar junto a su esposo…

Buñuel a lo largo de su filmografía plasmó la ceguera física y emocional. Los ciegos están presentes en sus películas como en Los Olvidados o Viridiana. Por estos lares también Almodóvar muestra a un director de cine (Lluis Homar) que se queda ciego tras un accidente en Los abrazos rotos que lucha por no olvidar el rostro de la amada. O Isabel Coixet en la maravillosa La vida secreta de las palabras muestra la especial relación entre una mujer solitaria y un hombre que ha perdido durante un periodo de tiempo la vista (por un accidente laboral en una plataforma petrolífera).

A veces el humor también ha estado presente en temas de ceguera. Recuerdo a un director de cine con el rostro de Woody Allen, que se queda ciego cuando debe realizar una película y decide ocultar su ceguera y seguir adelante con su proyecto cinematográfico. Desternillante. Se trata de Un final made in Hollywood.

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Diccionario cinematográfico (190)

Bucles temporales: me encanta cuando el tiempo juega en la pantalla cinematográfica. ¿Qué es un instante? ¿Qué es pasado, presente o futuro? Es hoy, es ayer, esto pasó, no pasó, mañana ya llegó… Estuve aquí hace cien años. Esto está ocurriendo o ya ha ocurrido. Me encanta la sensación de bucle. El tiempo, nuestra vida, no es una línea recta. Estoy, no estoy. Es posible vivir en un solo día. ¿Puedo duplicarme en varios espacios temporales? ¿Si estoy soñando mis sueños cuantifican igual el tiempo que mi presente? ¿Puedo volver atrás? ¿Puedo enmendar algo ya hecho? ¿Puedo cambiar el futuro?… Esos ojos ya los he vivido, ya los he mirado. Es un tema absolutamente apasionante y suficiente para arrastrarme a una sala de cine. Cuéntame una historia donde los límites del tiempo no son en línea recta, donde los bucles temporales me transforman lo narrado en infinito…

… Y todo porque estoy deseando pisar la sala oscura para inmiscuirme en Looper, viajes al pasado y al presente… y uno enfrentarse a sí mismo en tiempos distintos. Ya me ha atrapado…

Entonces se activa la máquina del tiempo que tengo en la cabeza y viajo por los túneles que no me abandonan. Hace tiempo que vencí a los hombres grises así que puedo pegarme estos viajes interminables y después volver tranquila al teclado y vivir en línea recta.

En uno de esos viajes conocí a Benjamin Button… le conocí de anciano y le perdí cuando se convirtió en bebé. Yo era una niña y después una abuela. Nos conocimos a la inversa y aun así nos quisimos.

Recuerdo otro viaje especial ahí estaba con Phil, el hombre del tiempo. Él vivía siempre en el mismo día, el día de la marmota, y él me demostró las posibilidades infinitas que se pueden dar en 24 horas. Ningún día es igual… por mucho que te empeñes…

Un recorrido triste fue el que realicé con el capitán Colter Stevens, me habló del código fuente. Yo no entendí nada. Sólo descubrí a un hombre que continuamente vivía prácticamente la misma hora. Y que querían convertirlo en héroe aunque él no quisiera. El capitán Colter descubría que lo único que quería era enamorarse de la chica que estaba sentada al lado suyo en el tren.

Los bucles temporales juegan con nosotros y nos muestran que sí que el enamoramiento o el amor por alguien puede no tener fin. Basta con mirar una fotografía para activar nuestra mente, para que ese recuerdo trate de cobrar vida. Basta con un encuentro fortuito para saber que esa persona siempre la has conocido. Basta con verla una vez para entender irremediablemente que quieres estar a su lado. El bucle temporal envuelve a los amantes por los siglos de los siglos. Les ocurrió a varias parejas que conocí durante mis viajes interminables. Aquellos que buscaban el ejército de los 12 monos, los dos que volvían a mirarse en el muelle, o ese político que se encontraba de manera casual con una bailarina y sabía que irremediablemente tenía que encontrarla de nuevo… porque un destino oculto les estaba siendo arrebatado…

En mis viajes he conocido a todos los científicos que han construidos máquinas en el tiempo y he montando en absolutamente todas. Con quien mejor me lo he pasado ha sido con Marty McFly, tan de los ochenta él, hemos regresado al futuro, al pasado y nos hemos quedado en el presente bailando un rock and roll. Bueno reconozco que la máquina más rudimentaria fue un golpe en la cabeza que me hizo volar con un yanqui a la corte del rey Arturo.

A veces el viaje en el tiempo no tiene explicación alguna. Y lo sé por mi amiga Peggy Sue, de pronto, un día te encuentras como deprimida o harta de la vida que llevas… y regresas de nuevo a tus días de instituto pero con toda la experiencia ya adquirida. Más extraño es lo que le pasó a un conocido, se llamaba Jack Campbell y era un ejecutivo frío bastante cabrón… de pronto un día abre los ojos y está viviendo una vida que no es la suya sino la que hubiera sido posible si no hubiese dejado plantada a la novia de la facultad…

Otras veces viajo a través de los sueños porque ahí el tiempo transcurre de manera totalmente distinta. Y es posible que no despiertes y entonces tengas que aprender cómo es ese tiempo infinito del inconsciente. Eso me lo contó Peter Ibbetson que sigue viviendo en un sueño que creó junto a su amada Mary. Ambos no pudieron ser felices en el tiempo lineal… pero se montaron en un sueño eterno y ahí continuan… Para entender esto es bueno charlar también (aunque no sé deciros en que dimensión temporal de vuestros sueños lo encontraréis) con Dom Cobb, domina el mundo de los sueños pero no el de sus sentimientos y emociones, está atrapado en un bucle temporal pero si te lo encuentras puedes hablar con él hasta que el sueño te lo permita y descubrir algunos secretos del tiempo en el inconsciente… Él cree que sabe cuál es el Origen pero está más perdido que nosotros. Esto no deja de convertirle en persona interesante para una charla de medianoche (si es que sueñas que es medianoche). Otra persona interesante de conocer es a Mr Nobody… curiosamente es el único ser mortal en un mundo de inmortales (claro ahora estoy en el futuro) y él tiene el privilegio de contarte una y otra vez todas sus vidas posibles…

Ahora regreso al teclado. Al tiempo lineal. Pero juraría que este momento frente al ordenador ya lo he vivido…

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Diccionario cinematográfico (189)

 

Amigos: grupo de personas que se suelen conocer de hace tiempo… y se conocen unos a otros con sus virtudes y defectos. Cuando se reúnen tienen algo claro: que se quieren. Sus reencuentros pueden ser tremendamente divertidos o pueden surgir un montón de miedos ocultos. En estos grupos de amigos sus miembros han vivido los mejores y peores momentos de su vida. A veces hay silencios. Ellos pueden encontrarse por una tragedia que les haga replantearse un montón de cosas. O puede ser una despedida o un hasta luego. O las reuniones son, quizá, motivo de nostalgia, o un momento para reflexionar sobre las equivocaciones, los sueños no alcanzados. Normalmente cuando les ves en pantalla saltan las lágrimas del espectador. Siempre se puede sentir identificado con uno del grupo, con varios o con un recuerdo, vivencia o experiencia. Las películas de grupos de amigos casi son un subgénero donde lo que importa suelen ser los personajes y lo que les acontece, cómo se relacionan entre ellos. Y es raro que uno no se emocione. Porque siempre se sabe que está ahí la nostalgia y el recuerdo… aunque sea también del momento presente o de los que quedan por vivir.

En las películas de grupos de amigos son importantes las veladas, las cenas y comidas alrededor de una buena mesa con tertulia incluida. La fiesta, la borrachera o la discusión brutal. Y como no una buena banda sonora repleta de canciones y recuerdos que acompañen al grupo por sus andanzas.

La última vez que me he emocionado, y mucho, con un grupo de amigos ha sido viendo Pequeñas mentiras sin importancia. Ese grupo de amigos que se reune siempre unos días en verano en la casa al lado del mar de uno de ellos… y que vuelven a reunirse como todos los años pero esta vez hay un fuerte motivo que va a hacer que esas vacaciones sean muy diferentes para cada uno de ellos.

Este verano también estuve con el grupo de amigos de una pequeña película que también me hizo llorar. Esta vez son unos amigos de toda la vida ya ancianos, en el último tramo de sus vidas, que toman una decisión: vivir todos juntos. Me estoy refiriendo a ¿Y si vivimos todos juntos?

A otros grupos de amigos tenemos la oportunidad de ver su evolución en el tiempo. Eso es lo que hace el director canadiense Denys Arcand con su dupla El declive del imperio americano (que aún no he visto) y la emocionante Las invasiones bárbaras que contiene una de las despedidas más emotivas a un amigo…

Después están las referentes. Las clásicas del género, digamos. Las que siempre vienen a la cabeza cuando se repasa el tema. La inmortal Los amigos de Peter y esa reunión de Fin de año de varios amigos de la Universidad que remueve y revuelve a todos por las diferentes circunstancias que están viviendo pero reunión en la que terminarán con algo seguro: sus lazos a pesar de los pesares siguen unidos fuertemente y más ante un anuncio inesperado. U otra de los ochenta, Reencuentro. Esta vez la reunión es por la muerte de uno del grupo. Y en ese fin de semana unidos de nuevo surgen todos los miedos, los reproches pero también los motivos por los que se quieren.

Imposible olvidar al actor que tiene grupos de amigos que hacen que sus películas ganen momentos entrañables. El actor en cuestión es Hugh Grant y los grupos de amigos que enriquecen las tramas románticas de este personaje de ojos azules son: Cuatro bodas y un funeral y Notting Hill.

Y otra que siempre viene a la cabeza son esos amigos de una localidad estadounidense donde todos los días parecen iguales pero donde atesoran lazos difíciles de cortar: Beautiful girls.

Si nos vamos por estos lares, de momento me vienen a la cabeza dos. Me voy a Asturias y recuerdo con cariño otra película pequeña: La torre de Suso y otro grupo de amigos desencantados que se vuelven a unir por la ausencia de uno de ellos. Y como recuperan esperanzas al tratar de levantar el sueño de aquel que falta. En la otra me voy con un grupo de amigos de Barcelona. Es un grupo de amigos que se quieren pero se callan muchas cosas, quedan ocultos demasiados miedos. Y cada cual se siente solo. Hablo de En la ciudad donde hay una reunión que hace estallar toda la melancolía y la incomodidad de unos amigos que tienen demasiadas puertas cerradas. Estalla pero no confiesan ni su soledad ni sus miedos…

Siempre hay un grupo de amigos con el que vivir uno de esos momentos que sirven para definir lo que puede significar la felicidad. Esos momentos felices vividos, algunos entre risas y otros entre lágrimas, con personas a tu lado que sabes que te quieren con todos tus defectos y virtudes.

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Diccionario cinematográfico (188)

Manifestaciones: una manifestación es una reunión pública y libre en los espacios públicos como las calles o plazas en la cual los ciudadanos que asisten reclaman algo, expresan su indignación hacia una situación determinada, protestan… Hay muchos tipos de manifestaciones pero están las manifestaciones que pueden mostrar el descontento de los ciudadanos. Y es un ejercicio democrático donde el ciudadano puede mostrar su parecer y puede ejercer la crítica. Las manifestaciones pueden ser brutalmente reprimidas desde las altas instancias cuando incomodan, cuestionan el poder, cuando reivindican un cambio o evidencian fisuras y carencias. Pueden ser silenciadas por la fuerza o manipuladas. Recurro al cine y recuerdo que también en la pantalla blanca se ha reflejado la protesta, las manifestaciones… A veces estas manifestaciones pueden portar el espíritu de una idea o de una nueva posibilidad de futuro. Pueden ser el principio de un cambio…

En el cine de estos lares… las manifestaciones disueltas con cargas policiales en el Madrid de los años setenta en Aunque tú no lo sepas de Juan Vicente de Córdoba. Las protestas con perfomance de fondo, la manifestación contra un sistema injusto a través de la cultura y el teatro en Noviembre de Achero Mañas. Las manifestaciones por la situación laboral en Lunes al sol. La manifestación final como metáfora de otro mundo posible en El método. Las manifestaciones de las madres que denuncian un problema social en Heroínas de Gerardo Herrero…

Después recorro algunas marchas que considero míticas y semillas de cómo se representarán cinematográficamente en el futuro. Y claro tengo en mente el cine mudo ruso. Y esas impresionantes manifestaciones brutalmente reprimidas como la del Acorazado Potemkin, La madre o La huelga.

Me voy a esa manifestación donde Charlot, inconsciente de la protesta pero símbolo de ella, es detenido en Tiempos modernos. O me inmiscuyo entre las mujeres que secundan la huelga y concentración de sus esposos mineros en La sal de la tierra (una película que es otro tipo de manifestación contra la Caza de Brujas). El grito del pueblo —y el peligro de que las manifestaciones también pueden ser manipuladas… aunque al final pueda surgir la verdadera voz, el verdadero espíritu— en la interesantísima (me gusta mucho) Juan Nadie.

En grandes epopeyas históricas las manifestaciones ocupan escenas culminantes y dramáticas. Y ahí donde la gente lucha y grita… transcurren las historias íntimas de algunos participantes. Así es en Doctor Zhivago o así ocurre viviendo Rojos. Manifestaciones de todo tipo y cariz recorren esa buenísima película de Tim Robbins que es Abajo el telón. En Gandhi asistimos a esa forma de manifestación que creó el líder hindú, el movimiento de la no violencia.

… Y Ken Loach y su cine también saca a sus personajes a la calle. Hoy nos quedaremos con las manifestaciones por el tema laboral en Pan y Rosas. Y es que las manifestaciones por las condiciones laborales ofrecen películas recordadas como Norma Rae o Silkwood.

Mayo del 68 (con la implicación de distintos cineastas no sólo en la pantalla blanca), Primavera de Praga, matanza en la Plaza de las Tres Culturas (en México), las protestas contra Vietnam, el movimiento de Martin Luther King… todo reflejado en el cine… Miles de imágenes en mi mente conforman un abanico de películas y de manifestaciones: Soñadores, La insoportable levedad del ser, El regreso, Nacido el cuatro de julio, Rojo atardecer…

Las calles siguen llenas de protestas, reivindicaciones y críticas aunque traten de silenciarse cuando el tema incomoda o cuestiona el poder. Y aunque haya ciudadanos que no salgan a las plazas… sí que siguen con interés lo que ocurre en ellas y despiertan, piensan, leen y actuan en consecuencia en su vida cotidiana, en sus entornos… Así el cine seguirá recogiendo las manifestaciones de Otro mundo es posible, las antiglobalización, las de la primavera árabe, el movimiento de los indignados, el 15M y ahora el 25S…, algunos de estos movimientos ya tienen o tendrán reflejo en el cine documental… Otros ya están bullendo en la mente de los cineastas para ser reflejados en la pantalla blanca.

Las calles no se callan…  

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Diccionario cinematográfico (187)

Bailarinas de danza clásica: etéreas y disciplina férrea. Romanticismo y sacrificio. Fragilidad y dureza. Éxito y caída. Bailarinas de danza clásica que han poblado el celuloide con sus zapatillas en punta, sus dobles piruetas, sangre, sudor y lágrimas…

En una película tristemente fallida (porque partía de una buena premisa de fondo), Matt Damon es un político joven en carrera ascendente que se topa con una misteriosa joven, Elise (con rostro y cuerpo de Emily Blunt). Elise es bailarina de danza clásica y contemporánea en una compañía. El político no debe enamorarse de la dama, no está en su plan de vida diseñado y controlado por unos hombres de negro con sombrero. Pero el azar interviene y se encuentran… los hombres de negro lo ven todo perdido si el joven político logra ver bailar a Elise… Y esto ocurre. Todos los hombres tienen un Destino oculto… pero a veces está en la mano de los propios hombres cambiar el curso de ese destino…

Deborah es una niña judía en Brooklyn con ambiciones de bailarina. Con disciplina férrea ensaya con su gramófono en la parte trasera del bar que tiene su familia. Desde pequeña sabe que ambiciona una vida de niña rica con éxito y fama por compañeras. Baila y danza con su melodía favorita, Amapola, y se sabe ya admirada por unos ojos que la observan desde un agujero secreto en el baño. Él es Noodles. Y ambos vivirán décadas y décadas de un amor-desamor que les consume y rompe. … Érase una vez en América.

Nina vive absolutamente absorbida por la danza clásica… y su mente frágil vive encerrada en un cuerpo que se exige hasta llegar a la perfección… Un coreógrafo la exprime. Éste hace que vea cómo tiene la técnica y no el alma. El secreto está en el alma… para sentir el baile. Y Nina viaja hasta sus miedos más profundos y remueve su frágil cabeza… para sentir. Todo es amenazante: hasta su propia sombra. Su madre castradora, la compañera competitiva y la diva caída de su compañía de danza. El Cisne negro renace de sus terrores para destruirla… aunque ejecute una danza perfecta.

Danza clásica y striptease parece una mezcla imposible. Sin embargo esta combinación ha existido en el cine. Uno es difícil que olvide a un Carlito Brigante bajo la lluvia mirando en dirección de un estudio de danza clásica mientras el amor de su vida, Gail, baila para conseguir un sueño lejano. Mientras ella tiene que sobrevivir… así que danza en un club nocturno. Él atrapado por su pasado trata de recuperar lo único rescatable de años atrás…

Y la otra bailarina de striptease con ambiciones de danza clásica se llama Alex. Soldadora de día, bailarina de striptease de noche… y el tiempo que le queda ensaya para entrar a una prestigiosa academia de danza clásica. En su sueño le ayuda una anciana que fue diva de la danza clásica… Esto es Flashdance

En la danza clásica hay grandes divas. Divas que se sacrifican a la soledad más absoluta. Divas dispuestas a todo tipo de renuncia con tal de bailar. U otras que no llegan a serlo… porque deciden retirarse y vivir otra vida, otro amor. Las divas ven como otras más jóvenes y mejores las quitarán de los escenarios. Y la próxima parada es convertirse en coreógrafas o profesoras de ballet. Pero también viven la fuerza de sentirse amadas en los escenarios. Las jóvenes que empiezan saben que es una vida de dureza y disciplina. Algunas siguen en esta carrera férrea, otras abandonan. Todo esto puede verse estupendamente bien en una olvidada película de finales de los setenta: Paso decisivo. Las grandes divas tienen rostros de Anne Bancroft y Shirley McLaine. Y la joven promesa en la bailarina Leslie Browne.

Otra diva de aire trágico tiene el rostro de Helen Mirren. Ella es bailarina clásica rusa en tiempos de la guerra fría. Y prefiere seguir bailando en su país a pesar de la limitación del repertorio y de ser constantemente vigilada (luego nos enteramos que su situación también es por amor)… Oye música prohibida a escondidas y llora en un escenario vacío cuando su antiguo amor le dice que él no quiere ser un héroe, que sólo quiere bailar… que le ayude a escapar… Eso ocurre en Noches de sol.

“Buscáis la fama, pero la fama cuesta, pues aquí vais a empezar a pagar, con sudor”, ésa es la famosa frase de la profesora de danza clásica de la academia de artes más dura de New York. Allí se mezclan músicos, con cantantes, con actores y por supuesto con bailarines de danza clásica… que sudan en las clases, y tienen los primeros fracasos, éxitos y complejas elecciones. Yo me quedo con la Fama de Alan Parker.

También Robert Altman quiso indagar en el seno de una compañía de ballet clásico y contemporáneo… y nos cuenta los sueños y frustraciones de sus integrantes. Bailarines, coreógrafos, amores, desamores, éxitos y fracasos, enfrentamientos, rivalidades… y la danza de fondo. The company indaga en los entresijos que no siempre son hermosos…

Por supuesto el cine clásico también tiene a sus bailarinas de danza clásica de oro. Rescataremos algunas. El viejo Chaplin ya no es Charlot ahora es un payaso anciano refugiado en el alcohol en el Londres más pobre enamorado pérdidamente de una joven bailarina a punto de suicidarse porque no puede mover sus piernas… entre Candilejas resurge una triste historia de amor no correspondido. Michael Powell y Emeric Pressburger ya pusieron a Moira Shearer en una difícil posición: la entrega profesional sobre todas las cosas o el sacrificio del amor… con una Zapatillas rojas. Vivien Leigh era una hermosa bailarina de danza clásica enamorada de un joven soldado… no podía faltar el melodrama. De bailarina a prostituta… son tiempos de guerra, tiempos de supervivencia… es una triste historia en El puente de Waterloo.

Mientras recuerdo, sigo en un escenario con mis zapatillas de punta… moviendo mis brazos y mis piernas, casi etérea. Frágil y dura a la vez…

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Diccionario cinematográfico (186)

Restaurantes: Hoy nos vamos de restaurantes… y el abanico está servido. Si quiere un restaurante de buena comida italiana podemos visitar uno especial en el Nueva York de El Padrino (1972). El problema es que no tendremos una sobremesa agradable. Michael Corleone comienza su venganza sin que le tiemble el pulso y dispara al policía corrupto McClusky y al mafioso Sollozo.

Si prefiere un ambiente nostálgico podemos irnos a Argentina al restaurante de Rafael. Le conocimos en El hijo de la novia. Seguro que su padre nos puede contar historias del pasado de cómo su esposa llevaba a los comensales a una mesa determinada y les hacía sentirse únicos. Todavía conserva el espíritu cercano. Y se siente cierta armonía y trabajo en equipo. A pesar de que a veces Rafael se echa todos los problemas sobre los hombros y es incapaz de pedir ayuda. Desde las cocinas salen unos aromas inolvidables…

Por el contrario si le apetece un restaurante elegante (y recargado también), clásico y con ciertas dosis de misterio, su local se encuentra en San Francisco. El sitio siempre nos lo encontramos si vemos una y otra vez Vértigo. No se olvide que sabremos cómo es un amor a primera vista: el detective Scottie se encontrará por primera vez a Madeleine.

Para una cena de negocios o para cerrar un trato sin duda el lugar indicado es un restaurante de Los Ángeles funcional y elegante. Sólo tiene que visionar Pretty Woman y ahí estará. Sin embargo sólo hay un peligro, que en su plato caigan varios moluscos, caracoles y otros alimentos similares si nos sentamos al lado de Vivian y su compañero el ejecutivo.

Por el contrario si lo que le apetece es uno de esos restaurantes pequeños, rústicos, que esconden el sabor local de la zona donde se ubican… puedo recomendarle uno en el seno de París. Sólo tiene que lanzarse a descubrir Ninotchka. Cuidado porque las sillas son frágiles y fomentan el desequilibrio… aunque si conseguimos hacer reír a una seria y bella comisaria rusa con cara de Greta Garbo quizá nos merezca la pena.

A lo mejor le apetece algo más movidito y divertido. Podemos elegir un restaurante automático de los años treinta que en un momento dado sus mecanismos se vuelven locos por una trepidante y divertida pelea en cocina. Así todos los compartimentos de comida preparada empezarán a lanzar platos de comida por doquier… Nadie se quedará con hambre. Y además veremos cómo uno de los trabajadores de cocina (un niño de papá que decide rebelarse) encontrará a la chica de sus sueños… Está invitado en Una chica afortunada.

Quizá lo que quiere es un restaurante más moderno y a ser posible de comida rápida pero algo sofisticado y que ofrezca además algún aliciente. Entonces le recomiendo que vea Pulp Fiction. Ahí encontraremos un restaurante donde un camarero puede ser Elvis Presley o Frank Sinatra o más allá una camarera a lo Marilyn Monroe o con pinta de Jayne Mansfield. En el centro hay un escenario donde pueden celebrarse concursos de baile o de karaoke. Podemos elegir mesas en forma de coches descapotables. Ahhh, nuestros compañeros de mesa pueden ser Vincent Vega y Mia, la chica de su jefe el mafioso.

Si no ha encontrado todavía lo que quiere no se preocupe. La oferta sigue siendo amplia. Los hay pequeños, familiares y muy románticos. Y, ojo, porque podemos ser testigos de una petición de mano. Un hombre puede retirar la silla y ponerse de rodillas ante la amada para ofrecerle el anillo. Nos lo vamos a pasar bien y quizá volvamos a creer en el amor. Este restaurante en concreto se encuentra en Nueva York y podemos acudir en una noche en que haga efecto el Hechizo de luna.

Si seguimos en Nueva York le sugiero encontrar otro restaurante elegante y minimalista. Sencillo. Velas en las mesas y una buena y selecta comida. Podemos conocerlo en Shame, una de las películas más tristes de los últimos tiempos. Nuestro vecino de mesa puede ser un desubicado Brandon incapaz de establecer una relación normal y natural con una compañera de trabajo que le atrae…

No se preocupe si lo ha pasado mal en esta última recomendación podemos viajar de nuevo a la vieja Europa y para recuperar viejas historias de amor irnos a Italia. En una pequeña localidad italiana hay un precioso y antiguo hotel con su correspondiente restaurante al que no le falta música en directo. Avanti, no pierda ocasión de conocerlo. Quizá conozcamos a la persona ideal… y quedemos con ella tan sólo una vez al año, un mes.

Como ve las sugerencias no acaban… La lista es mucho más larga. ¿Me sugiere alguno nuevo? ¿Qué nos encontraremos en él?

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Diccionario cinematográfico (185)

Duchas y bañeras: probablemente la primera ducha que se nos venga a la cabeza sea aquella en la que la desgraciada Janet Leigh no sabe lo que se le viene encima en Psicosis. La secuencia entera es una joya del montaje pero la imagen de la actriz con los ojos totalmente abiertos deslizándose por la pared de baldosas con la ducha del agua cayendo… jamás se me irá de la cabeza.

Y es que las duchas y las bañeras son verdaderamente muy cinematográficas. Dan mucho juego. Otra bañera que no se olvida es aquella en la que se encuentra una feliz Julia Roberts con cascos en Pretty Woman. Una prostituta va con su cliente, Richard Gere en plan ejecutivo, a un hotel de lujo. Y la convierte de dama de compañía por unos días. Y ella como loca a disfrutar de un baño de espuma…

Mi mente se pone en marcha y me voy adonde se sitúan los puentes de Madison ahí hay una ama de casa que responde al nombre de Francesca (Meryl Streep) y mientras se pega un baño las gotas de la ducha se deslizan por su piel y se da cuenta de la sensualidad y el romanticismo que está viviendo con el fotógrafo visitante (Clint Eastwood) que se encuentra en la planta de abajo… Desea ponerse hermosa. Muy hermosa.

… La ducha se convierte también en refugio de tristeza y frustración. Recuerdo un montón de escenas de hombres y mujeres llorando con impotencia bajo la ducha… Puedo recordar a Glen Close desconsolada en Reencuentro bajo el agua de la ducha. El único rincón en el que puede estar sola… en un fin de semana en que se van remover muchos recuerdos y va a surgir el encuentro con viejas amistades…

Pero las duchas y baños también son motivo de risas. Inolvidable las escenas en una bañera gigantesca en un hotel de lujo de Jean Arthur y Ray Milland en la maravillosa Una chica afortunada de Mitchell Leisen. O recuerdo la aventura de Trueba en Hollywood y su Two much… la escena del equívoco y la confusión es en una accidentada ducha.

Los amantes se aman en las bañeras y se lavan mutuamente. Ahí están dos amantes recorriendo cada parte de su cuerpo en la bañera en El paciente inglés. Descubriendo qué es el bósforo Almasy. También se bañan juntos y se ríen mucho en tiempos de sexo, drogas y rock and roll, Barbra y Kris, en Ha nacido una estrella. Su historia, no puede ser de otra manera, terminará en tragedia. O en la bañera se declaran amor eterno, y recuerdan toda su vida juntos, Albert Finney y Jessica Lang en mi amada Big Fish.

O los cuerpos solitarios se alivian en las duchas, que se lo digan a Kevin Spacey en American Beauty. Así le conocemos. O que se lo pregunten a Victoria Abril en una bañera llena de espuma con un buzo chiquitito en la genial Átame.

Pero también en la bañera pueden ocurrir las escenas más terroríficas: desde la muerte de una mujer ejecutiva que ha perdido la cabeza y está a punto de destruir la felicidad familiar de un Michael Douglas que ha sido malote un fin de semana y le está costando la vida. Glen Close da mucho miedo… perderá la vida en una ducha (por mala, por querer romper una familia, hombre, que eso no se hace)… aunque la dará tiempo para pegarnos muchos sustos. Y es que una atracción fatal es muy pero que muy maligna. Y qué mensajes conservadores pueden ocultarse en una ducha, digo en una película. Si al final la Close va a ser una víctima…

O perderemos la cabeza cuando veamos la escena más impactante en la primera versión de Diabólicas… Será en la bañera donde la película pegará un giro inesperado.

En la bañera también seremos testigos de cómo muchos personajes pierden la cabeza como la magnífica Natalie Wood en Esplendor en la hierba que asusta a su madre cuando se resquebraje su mente, por tener el corazón roto, mientras se pega un baño…

Escenas horribles en las duchas nos depara un género, el carcelario. Me viene a la cabeza la paliza y la violación que sufre en la ducha un increíble Edward Norton en American History X.

La bañera también es un lugar que buscan los suicidas. La última película que nos deja una escena sobrecogedora de suicidio junto a una bañera ha sido Shame… con esos dos hermanos desgraciados y rotos… Nunca olvidaré un suicidio que sabes que es en la bañera pero fuera de cámara… el agua lo delata. Ocurre en la maravillosa y que reivindicaré mil veces El gran cuchillo de Robert Aldrich.

Otras bañeras que busco y me traen buenos recuerdos son las del lejano oeste. Por ir acabando con un baño agradable. Porque suelen ser las escenas más cotidianas. De respiro de los personajes. Así veo a un hermoso y tímido Jeffrey Hunter en Centauros del desierto pegándose un buen baño ante la mirada de su novia eterna. O también a un Dean Martin recuperando la autoestima y superando sus problemas de alcohol después de un baño reconstituyente en mi adorada Río Bravo.

Y es que esta entrada del diccionario es absolutamente interminable. No paran de aparecer imágenes en mi cabeza de bañeras y duchas de película. Por cierto he descubierto por la Red un blog con unos ensayos muy buenos a partir de escenas cinematográficas que transcurren en las bañeras (Bañeras en el cine, su autor es José María Bardavío Gracia, y el blog es todo un descubrimiento)… para que veáis el jugo que se le puede sacar a un baño de cine.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Diccionario cinematográfico (184)

La prehistoria: … este fin de semana estuve en el yacimiento de Atapuerca y en el Museo de la evolución humana… así que he estado muy en contacto con nuestra prehistoria. Por otra parte hace muy poco vi en sala de cine en 3D el último trabajo de Herzog, La cueva de los sueños olvidados. Uno de los planteamientos más atractivos es que las pinturas en las cuevas oscuras trataban de contar historias, de captar el movimiento… podemos considerar a las pinturas rupestres como el precine…

Así que vienen a mi cabeza imágenes en el cine de la prehistoria. Ahí plasmada en la pantalla blanca o en la caja chica… tengo recuerdos de la infancia con una prehistoria muy especial y avanzada: Los Picapiedra. Me encantaban estos dibujos animados.

En la prehistoria del cine nos vamos con dos de los cómicos del silente americano. Tanto Charlot (Charlot, prehistórico), en un corto, como Buster Keaton (Las tres edades… y una de ellas claro está es en la prehistoria) en un largometraje visitaron una prehistoria en clave de comedia.

En este viaje al pasado más remoto sigue presente el cine de animación. Ahí sigue dando frutos la saga de Ice Age. Y es que los animales prehistóricos han dado mucho juego en el mundo del cine. Ya en el silente nos encontramos con El mundo perdido pero si continuamos este viaje particular por dinosaurios y demás seres extraños… nos vamos con esa expedición que se encuentra con una isla donde los animales prehistóricos perviven… y tenemos, entonces, las distintas versiones de King Kong y sus… bestias. O no olvidemos la vuelta de los dinosaurios arrasando totalmente en la saga de Parque Jurásico.

Nuestros antepasados campan a sus anchas. A veces vemos historias con todas las licencias del mundo (e incluso jugando con el tiempo) y otras se trata de un intento de acercamiento realista (aunque prácticamente imposible). Del primer caso todo el mundo recuerda en su memoria cinéfila ese cartel con una Raquel Welch ataviada a la moda prehistórica impresionantemente escultural en una obra cinematográfica del año 1966, Hace un millón de años, de la que tengo remotos recuerdos. Parece ser que es un remake de una película del año 1940 con el mismo título… y un Victor Mature por esas edades lejanas. Y en esta senda de la imaginación prehistórica nos acercamos a la ciencia ficción en El planeta de los simios cuando un astronauta aterriza en un planeta primitivo muy similar a la prehistoria… pero donde los seres humanos están ‘esclavizados’ por los simios.

En el segundo caso el ejemplo que vuelve a mis ojos es una coproducción del director Jean Jacques Annaud en 1981, En busca del fuego. Que trata de acercarse a la prehistoria contando la historia de tres grupos de homínidos que tratan de conseguir y perpetuar el fuego. Pero también la interesante ‘teoría’ de la evolución y la prehistoria que plantea Kubrick en 2001, una odisea del espacio.

… al cine todavía le queda mucha prehistoria por plasmar…La imaginación creativa puede ser inabarcable y fuente interminable de historias de nuestros antecesores y el realismo histórico un objetivo complejo que ofrezca nuevas miradas al pasado…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Diccionario cinematográfico (183)

Alcohólicos: Y me ha venido esta palabra a la mente porque ayer vi por segunda vez Redención de Paddy Considine y volvió a revolverme por dentro. Peter Mullan como Joseph te destroza con su rostro… y con su tremenda y conflictiva humanidad. No es la primera vez que se enfrenta a un personaje con problemas de alcoholismo. Ya le pasó en Mi nombre es Joe de Ken Loach.

Otro alcohólico que sufre ante la continua presencia del alcohol y su incapacidad para poder dejarlo, nos deja exhaustos con su lucha, es Don (Ray Milland) de Días sin huella de Billy Wilder. Jack Lemmon y Lee Remick se convierte en matrimonio que sucumbe al alcoholismo en Días de vino y rosas de Blake Edwards. Y el alcohólico con rostro de Nicolas Cage que bebe hasta morir y nos rompe el alma a pedazos al igual que a la mujer que le ama y respeta su decisión, la prostituta Sera… en Leaving Las Vegas de Mike Figgis.

En el viejo Oeste hay toda una galeria de alcohólicos que pasean su adicción y sus miedos. Así en Río Bravo nos encontramos a un magnífico Dean Martin en su reflejo de un hombre alcohólico que trata de recuperar su autoestima y dejar de beber. O el doctor de La Diligencia con cara de Thomas Mitchell o el trágico Doc Holliday (Victor Mature) en Pasión de los fuertes.

… Scott Fitzgerald, de la trágica Generación Perdida, muere alcohólico con cara de Gregory Peck en Días sin vida. Norman Mailer (bien Fredrich March, bien James Mason), el actor ficticio de un Hollywood que degrada tan bien reflejado en Ha nacido una estrella, bebe litros de alcohol para olvidar que no es feliz y cuando piensa que no es más que un estorbo para su amada esposa y que no puede abandonar sus borracheras en los ataques de pánico y olvido… decide desaparecer en el amanecer.

El alcohol es el que planea en melodramas clásicos como La angustia de vivir donde un actor de teatro bebe para olvidar una desgracia familiar y va minando la vida de su esposa (Grace Kelly). También es un componente presente en Escrito sobre el viento del gran Douglas Sirk donde en un triángulo amoroso el papel trágico se lo lleva Robert Stack un alcohólico que bebe para olvidar su complejo de inferioridad y falta de autoestima. Una de las reinas del melodrama, Susan Hayward, fue una mujer alcohólica en Una mujer destruida. El alcohol destroza a una familia mahorí en un melodrama urbano que creo con gran fuerza visual Lee Tamahori, Guerreros de antaño.

… El alcohol no deja tregua. Crea tristes personajes que deseas dejen la botella a un lado como en el drama familiar de Elia Kazan, Lazos humanos, donde se nos narra la crónica de una familia irlandesa que vive en Nueva York. El padre es un hombre dulce pero que no puede dejar de beber… Frank Capra mostró la imagen de un alcohólico que bebe para olvidar en Qué bello es vivir. El dueño de la tienda donde trabaja el protagonista cuando es niño… que bajo los efectos de alcohol está a punto de cometer una negligencia con unos medicamentos… O los sin hogar de la depresión del 29, que se refugian de sus duras condiciones de vida con las botellas de alcohol, con los rostros de Jack Nicholson y Meryl Streep en la desoladora Tallo de hierro de Hector Babenco…

El alcohol no deja tregua…

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