Dos tipos de cuidado, 1952, de Ismael Rodríguez

A mi querido cuñado Enrique. En su persona forma la ecuación perfecta: raíces burgalesas más raíces libanesas = George Clooney mexicano.

Sí, prometo un ciclo de golpeadores…

A través de Dos tipos de cuidado, comedia ranchera por antonomasia, podemos acercarnos a una cara del periodo conocido como la edad de oro del cine mexicano (de mediados de la década de los 30 hasta finales de la década de los 50). Esta película es tremendamente popular en México (de esas películas que se pasan continuamente por los canales de televisión) y en su época supuso todo un hito porque unía a los dos héroes mexicanos (con permiso de otros galanes de la época): Jorge Negrete y Pedro Infante. La escena culminante de esta rítmica comedia de enredo es cuando ambos divos llevan a cabo un duelo de sones. Los dos rancheros con sus trajes y enormes gorros, con toda su gallardía, antes de empuñar las pistolas empuñan sus voces…

Y es de esas películas que siguiendo sus créditos descubres un montón de sorpresas. Dos tipos de cuidado cuenta con un ritmo adecuado que enseguida te introduce en la sencilla trama: dos grandes amigos están enamorados de dos mujeres. Jorge Bueno (Jorge Negrete) de Rosario (Carmelita González), prima de Pedro Malo (Pedro Infante), y éste está enamorado de María (Yolanda Varela), hermana de Jorge. Durante un año de ausencia de Jorge, a su regreso descubre que su mejor amigo se ha casado con su novia y que además ésta acaba de tener un bebé… y así empieza toda una serie de enredos y malentendidos, de enfrentamientos entre ambos amigos… hasta llegar a la resolución de la verdad… y cada oveja con su pareja…

Los dos charros se desenvuelven en el mundo rural mexicano de los años cincuenta entre la tradición y la modernidad (Jorge Bueno aparece con un cochazo y no en caballo… aunque los caballos siguen realizando su labor). Representan el estereotipo del hombre mexicano en aquellos años: con aficiones como el juego, la fiesta y los amores con lindas muchachas pero a la vez respetuosos y serios con las novias formales y sus familiares, leales, buenos amigos, honrados… y machistas. Son digamos la representación del ‘macho’ mexicano. Y ellas se transforman en la representación de la mujer mexicana de los cincuenta (que nada tiene que ver con el estereotipo que creo La Doña, María Félix): honradas, dignas, floreros, obedientes, bellas, celosas, buenas esposas, hijas y madres, melodramáticas…

Y entre enredo y enredo aparecen míticos actores secundarios de la época dorada del cine mexicano. Destacaremos a dos. Mientras estaba viendo esta película el personaje secundario que más me divertía y el que me parecía mejor construido es el padre de Rosario, un libanés. El suegro es un personaje divertidísimo y sus apariciones siempre preludian una risa o sonrisa. Así descubro tras su rostro a Carlos Orellana. Pues bien Orellana no sólo es actor de reparto de esta comedia sino también uno de sus guionistas junto al director de la película. Así descubrimos uno de los talentos de la época dorada, Orellana hizo de todo en el cine mexicano… actuó, dirigió y escribió. Tenía especial cuidado en la construcción de argumentos. Otro de los personajes secundarios es la madre de Jorge Bueno, una señora anciana con el rostro de Mimí Derba. Detrás de este rostro descubro la historia (desconocida para mí) de una mujer apasionante y pionera. Mimí a lo largo de su azarosa vida hizo de todo: fue empresaria, vedette, cantante, actriz, escritora… y un largo etcétera. Pero lo apasionante también es que fue una de las pioneras del cine silente en México con labores de producción, dirección, escritura de historias… y actriz. Será una gozada investigar más sobre ella.

El director-productor y guionista de la película Ismael Rodríguez también es uno de los nombres claves de la etapa dorada del cine mexicano. Rodríguez creo un cine que arrastraba al pueblo mexicano a las salas (y su cine también saltó las fronteras). Sus géneros estrellas eran la comedia y el melodrama. Y trabajó con los mejores, entre ellos Pedro Infante o María Félix.

Pero las sorpresas no terminan. Mientras veía la película sí que es cierto que veía ciertas soluciones visuales que mostraban no sólo que Rodríguez dominaba el lenguaje cinematográfico sino que detrás estaba también un buen director de fotografía. Y al leer quién era el director de fotografía me encuentro con Gabriel Figueroa. Uno de los mejores y más famosos directores de fotografía de la época que además también trabajó fuera de las fronteras mexicanas. Yo le conocí por primera vez cuando vi la impresionante película de Buñuel Los olvidados. Pero también me topé con su nombre ante una de esas películas que me entusiasman de John Huston, adaptando un cuento de Tennessee Williams, La noche de la Iguana.

Así que os hago una nueva recomendación para tarde veraniega delante de un chupito de tequila… y dispuestos a disfrutar de una divertida ‘guerra’ entre charros…

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El topo (Tinker, Tailor, Soldier, Spy, 2011) de Tomas Alfredson

A Mónica, mi hermana.

Tan lejos, tan cerca

Gracias por la recomendación y el regalo.

 

… Hipnotizada. Así me he sentido durante todo el metraje de El topo. En cada instante sentía que no podía ni parpadear porque podría perderme un detalle importante para construir esta enorme y maravillosa partida de ajedrez (por seguir la metáfora de Control, el espía jefe) o podría quedarme enredada para siempre en una tela de araña o podría no encajar una pieza del puzle…

El topo es de esas películas que en sucesivos visionados el espectador irá siendo consciente de más detalles, podrá ir quitando más capas a la cebolla, porque es una película-engranaje en la que todo tiene un sentido. Porque es una película que tiene múltiples fondos. Donde hay que estar ojo avizor porque te narra con sutileza un montón de subtramas. Todo a través de la imagen, de un buen uso del lenguaje cinematográfico, puro cine.

Desde que empiezas a verla sabes que estás viendo algo que merece realmente la pena… porque desde el principio te atrapa con una fuerza y un estilo visual al servicio de una historia apasionante de pura Guerra Fría, de puro cine de espionaje y espías. Pero espías reales, casi funcionarios grises pero letales, no dejándose llevar por la imaginería del súper espía a lo 007 sino más bien por el espía desencantado y cinematográfico de los años setenta…

En El topo confluye un buen reparto pero también un director que opta por una manera de contar especial. Por una puesta en escena que pone un sello distintivo y personal y que si te logra involucrar como espectador no olvidarás pronto la experiencia cinematográfica que te espera.

Lo que El topo cuenta es una investigación de espionaje para localizar un topo entre la cúpula de los servicios secretos británicos. Un doble agente que está pasando valiosa información a los rusos. Y lo cuenta de una manera apasionante… dejando que la mente del espectador procese y trabaje pero dejando una trama absolutamente cerrada y apasionante. El topo tiene un ritmo especial, con pausa, para que nos deleitemos en todas las claves y pistas. Y siempre ocurre algo. Lo intuyes. Tienes que estar atento al detalle, hacia dónde se dirigen las miradas, interpretar las relaciones, escuchar las conversaciones… la narración salta a través de flash back a un pasado reciente y al presente de la investigación. Y hay que ir uniendo cabos hasta conseguir como el protagonista, ese espía retirado con cara de Gary Oldman, reconstruir la partida. La jugada. Y después mover las piezas para completar el jaque mate.

Y es en el transfondo donde los sentimientos fluyen. Donde descubres que estos hombres no son de piedra. Donde se ocultan los lazos que podemos ir descubriéndolos. Donde se ocultan las historias de amor, las amistades, las traiciones, los miedos, las ambiciones… Bombas de relojería que nunca estallan sino que van fluyendo y completando una historia de espionaje.

Tomas Alfredson crea una atmósfera especial que arrastra. Y el grupo de intérpretes logra que el espectador se hunda en la trama y siga a cada uno de los personajes sobre todo a un imperturbable Gary Oldman como el agente Smiley… que sin perder la calma llegará al final de la investigación. Con paciencia, mucha paciencia. Esa paciencia que le hace llegar hasta el fondo. Una paciencia que le convierte en sospechoso porque no se altera. Una paciencia que da miedo. Siniestra. Porque el agente Smiley siempre observa, siempre pregunta, siempre aparece, siempre sabe quién le acecha, da el paso certero, no se echa atrás… y es gris tremendamente gris. Imperturbable. Y si tiene que actuar actúa. Y si tiene que ser duro lo es. Y si tiene que tomar decisiones fuertes las toma. No pierde los nervios ni con una mosca puñetera, él tiene paciencia hasta que la invita a que salga del interior de un coche…

El topo cuenta con un reparto coral que merece la pena. Todos ofrecen personajes construidos que forman parte del enorme tablero de ajedrez. Desde John Hurt, pasando por Colin Firth hasta llegar a jóvenes promesas como Tom Hardy y Benedict Cumberbatch (y muchos otros actores buenísimos que no nombro, la galería es amplia…). Todos se mueven en una atmósfera de Guerra Fría…

La película es la adaptación de una novela de John Le Carré que realizó una saga con el personaje del agente Smiley que ya conocía la pantalla blanca. Al director sueco Tomas Alfredson ya le conocíamos por dar un nuevo giro en el cine de vampiros con su Déjame entrar. En su debut británico también logra dar un giro especial al cine de espías y de la Guerra Fría. El topo está además envuelta por la banda sonora de Alberto Iglesias y por una última secuencia donde la guinda la pone una versión de La Mer interpretada por Julio Iglesias (sorprendida me quedé… una de las pocas veces que he aguantado al cantante y encima me encantó la secuencia…).

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Cadeneta de curiosidades cinéfilas

1.- Cada diez años la revista británica Sight and Sound realiza su mítica lista de las mejores películas de la historia del cine. Y este año la lista se ha convertido en noticia porque Vértigo de Alfred Hitchcock ha desbancado a Ciudadano Kane de Orson Welles. Casualidades de blog, cuando escribí hace unos días el post sobre Vértigo no tenía ni idea de esta noticia (¡me encantan las casualidades… que todo de alguna manera resulte conectado!)… A mí estas listas me gusta repasarlas, me agradan que se hagan pues creo que son útiles en cuanto que permiten que descubra más películas que me quedan por ver… Y también me gusta que se vayan modificando pues eso quiere decir que las miradas se amplían y que se descubren nuevas obras cinematográficas que pueden aportar más a nuestro gusto cinéfilo. En cuanto Vértigo y Ciudadano Kane las dos son películas de análisis muy ricos y que aportan infinitas miradas. Es un placer visionarlas y poder después desentrañarlas con sumo cuidado…

2.- Marilyn Monroe sigue en primera plana. Se han cumplido cincuenta años de su fallecimiento y ha vuelto a monopolizar portadas de diversas revistas, han vuelto a vertirse litros de tinta sobre su figura y los distintos canales de televisión han ofrecido distintos homenajes bien a través de documentales o proyectando sus películas. De nuevo hemos visto sus múltiples fotografías… y su dimensión trágica así como su conversión en icono del siglo XX. A mí me gusta recordarla como la Cheryl de Bus Stop.

3.- También me he enterado de la muerte de una de esas actrices secundarias míticas: Celeste Holm. Ella es sobre todo recordada por el papel de Karen, la amiga de Margo Channing, en la maravillosa Eva al desnudo. Pero hubo en otro papel que también me encantó y fue también de amiga sensata (eterna amiga), esta vez de Gregory Peck en la interesante La barrera invisible de Elia Kazan.

4.- Ayer vi por televisión Dos mujeres (1960) de Vittorio de Sica que volvió a estremecerme y que desgraciadamente no pierde vigencia. Y me resultó curioso porque hacía poco en otro canal habían emitido una versión que no conocía que se realizó en 1988 para televisión y también con Sofia Loren como protagonista. Y ésa la pillé ya empezada y por el final pero como la de De Sica hacía mucho que no la había vuelto a ver en un principio dudé… pero no me pegaban muchas cosas que fueran de De Sica ni tampoco la recordaba en color… Así que con la emisión de ayer de la original quedaron totalmente aclaradas mis dudas… Me encantó encontrarme (pues no lo recordaba) con un papel relevante y bonito a Jean Paul Belmondo.

5.- Ayer también pude ver pero tan sólo un poco y no entera una película que no vi en su momento Por encima de todo con Michelle Pfeiffer de protagonista (y me he quedado con ganas de verla entera) que empieza con el asesinato de John F. Kennedy. Así me vino a la cabeza la cantidad de veces que el asesinato de John F. Kennedy ha sido reflejado en la pantalla cinematográfica (en breve además se estrena en televisión una serie sobre los Kennedy y seguro que también mostrará el asesinato…). No hay duda de que este asesinato es una de las secuencias de la historia del siglo XX más vistas. Por ejemplo, hace poco volví a ver Sirenas de Richard Benjamin y el asesinato de Kennedy ocupa una importante parte de la trama. O aquellas películas que tratan directamente el tema como JFK de Oliver Stone o la desconocida Acción ejecutiva con Burt Lancaster… En cada uno de estos reflejos el punto de vista y el impacto en los personajes es diferente así como la interpretación sobre lo que ocurrió realmente…

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Prometheus (Prometheus, 2012) de Ridley Scott

Os propongo distintos pasos de análisis para entender mi posicionamiento respecto Prometheus de Ridley Scott. La vi ayer en sala enorme con las correspondientes gafas de 3D.

1.- Respecto a su director. Ridley Scott dio nuevas alas al género de ciencia ficción y creó dos obras míticas al principio de su carrera. Por un lado Alien, el octavo pasajero (1979) que dio origen a la mítica saga y por otra la maravillosa Blade Runner (1982). Anteriormente había sorprendido con su ópera prima, un ejercicio estético de cine histórico, Los duelistas. Así que parecía que Scott se convertiría en un director cinematográfico de carrera carismática y prometedora… sin embargo su carrera ha ido forjando altibajos (más bajos que altos), montañas y valles, y de vez en cuando daba en la diana con alguna obra cinematográfica que volvía a llevarle a la primera plana en el mundo del cine (Thelma y Louise en 1991 o Gladiator en el 2000).

Su regreso a la ciencia ficción y en concreto a la saga que inició en un lejano 1979 era visto con muchísimas esperanzas. Yo no tenía ni ilusiones ni expectativas porque no soy una súper seguidora de la saga. De hecho sólo he visto la de Scott y hace bastantes años. Y todavía tengo en la retina varias escenas y el impacto que me causó la sargento Ripley con cara de Sigourney Weaver. Sí confieso mi idolatría por Blade Runner tanto en la historia narrada como en su fuerza visual. Y sí confieso que sigo siendo fiel a la cita de Scott en las pantallas cinematográficas por si viene un nuevo destello. Si no a veces me quedo en obra cinematográfica que me entretiene… aunque hubiera pedido mucho más (American Gangster o Robin Hood… cuando Russell Crowe se convirtió en su actor fetiche).

Prometheus no ha hecho volar por los aires los cimientos de la ciencia ficción ni ha hecho avanzar el género o ha abierto nuevas puertas como sí hizo con sus dos obras cinematográficas míticas. Scott ha realizado un producto bastante conservador, siguiendo las reglas de todo producto de ciencia ficción, realizando claras autorreferencias a su obra y a otras películas míticas del género. Además en las escenas de acción y en la opción de los efectos especiales se ha empapado del cine de acción tipo Michael Bay, espectacular en lo visual, bien hecho (pero con exceso de parafernalia y fuegos artificiales)… siguiendo la fórmula de mucho ruido y pocas nueces. En el aspecto visual, de efectos especiales y en el uso del 3D es una obra cinematográfica perfecta y cuidada. Es puro entrenimiento, puro blockbuster veraniego. Pero en otros puntos Prometheus se convierte en otro cantar…

2.- Los personajes. Tan solamente salvo a uno de un reparto extenso y ambicioso. Y es el robot David con cara de Michael Fassbender es el único con una identidad y un desarrollo definido o por lo menos con cierto carisma para desear que no desaparezca de la pantalla. Aunque David tiene múltiples referentes. El cine ha creado robots para el recuerdo y Scott ya creó a unos inolvidables (con base literaria, no lo olvidemos), los replicantes en su Blade Runner. Los replicantes casi con alma serían los hermanos de David.

Las escenas de presentación del personaje son visualmente potentes y son un claro homenaje a otro monumento de la ciencia ficción, 2001 odisea en el espacio. Me gusta su caracterización física, en un momento dado vemos a David memorizando los diálogos de Lawrence de Arabia… y hay momentos en que físicamente David es clavado (e igual de controvertido y complejo) que el Peter O’Toole como el hombre polémico Lawrence de Arabia. Sólo por David a mí me mereció la pena… entrando en la galeria de robots míticos. El último que tenía en esta galería era el robot gigoló con cara de Jude Law.

Pero los demás personajes están absolutamente desdibujados y plantean vacíos y agujeros de guión impresionantes. Cuando un personaje puede ser prescindible en una trama es cuando sabemos que no sólo no es bueno sino que no aporta absolutamente nada a la historia principal. Y esto ocurre con el personaje de Charlize Theron (que por otra parte tiene una presencia increíble) y llega a ser vergonzoso en el de Guy Pearce (¿por qué gastarse presupuesto en maquillaje complejo que además oculta a un actor de peso… y no apostar por un actor anciano?).

Por otra parte la protagonista de la expedición Elizabeth Shaw (Noomi Rapace) cuenta con elementos interesantes de su personalidad pero no está bien desarrollado…, no llega a cuajar del todo. Y además toma bastantes elementos del espíritu aguerrido de la teniente Ripley pero no llega a su carisma  e impacto. Toca un aspecto interesante pero se queda en la superficie, trata de dar trascendencia al personaje, pintándola como una científica muy buena pero a la vez muy creyente. Una científica que trata de buscar el origen del hombre pero que a la vez cuenta y tiene en cuenta la espiritualidad… busca al ‘creador’.

Los demás miembros de la tripulación no están muy bien dibujados no llegando a entender sus motivaciones. El ejemplo más claro será el del capitán y dos de sus tripulantes que tomarán rápidamente una decisión final no creíble con su comportamiento a lo largo de la trama. O también el del novio de Elizabeth Shaw que se le presenta como un científico apasionado y después en cuestión de segundos es un personaje desmotivado, algo siniestro y que le da a la botella…

3.- La trascendencia. Otro asunto que me entristece bastante es que partía de una idea que no era mala: el origen de la vida. Y sin embargo la trascendencia se diluye de la trama. Queda únicamente como pretexto, luego hay que dar paso al espectáculo. Esa trascendencia sí que se conservaba a  lo largo del todo el metraje de Blade Runner pero en Prometheus se queda en medias tintas.

Es curioso porque hay una tendencia cinematográfica en estudiar de dónde venimos, quiénes somos… sin olvidar el espíritu. Hay como una especie de arqueología cinematográfica sobre la trascendencia. Así nos llegó El árbol de la vida pero también hace relativamente poco el documental La cueva de los sueños olvidados de Herzog. Me llamó la atención que las pinturas que encuentran al principio Elizabeth Shaw y su novio en Escocia cuenta con unos caballos similares a los de la cueva de Chauvet en Francia. Así como también el hincapié en los misterios de la humanidad en las pinturas o esculturas de otras civilizaciones, así claramente la enorme cara que encuentra la expedición científica en la extraña plataforma es parecidísimo a los rostros olmecas de México.

En Prometheus finalmente la trascendencia queda sepultada por la acción, la casquería y los líquidos viscosos.

4.- Innovación en el lenguaje cinematográfico. Ya hemos dicho que no hay ni rastro de innovación pero sí que vemos que Scott sabe contar visualmente y sabe narrar cinematográficamente. Un producto de espíritu clásico sin riesgo alguno. Y sobre todo con un guión, a mi parecer, con agujeros negros.

Si recordamos (en la lejanía) su Alien nos encontramos con un director que no necesitó de excesivos efectos especiales para contar una historia impactante. Alien se dejaba llevar más por lo que no se veía sino por lo que se sentía. En Alien creaba una atmósfera especial que se acercaba al género del terror. Jugaba con la mente y la imaginación del espectador para provocar sentimientos de miedo y pánico. Creaba un efecto increíble y el diseño de producción todavía es recordado, esa nave abandonada…

Prometheus no carece de fuerza visual (como he dicho repetidamente), de un diseño de producción con todo lujo de detalles, con un presupuesto alto en efectos especiales bien empleados (en algunos momentos se le escapa un exceso de pirotecnia) pero no crea una atmósfera especial ni deja margen al espectador para imaginar y crear. Todo está bastante masticado. Incluso no carece de escenas bastante gores. No es tanto de terror como de acción.

Sin embargo puede haber otra mirada especial en Prometheus, yo me lo pasé bien, disfruté. Como una vuelta al cine espectáculo de ciencia ficción de los años cincuenta, sesenta. De naves espaciales, seres de otras galaxias, luchas sin cuartel, robots, científicos y astronautas… una narración sencilla, sin dar muchas vueltas, y con una cierta ‘profundidad’ en la base.

5.- Conclusión. ¿Quieren pasar una tarde de verano entretenidos con una película visualmente potente y con ciertos aspectos interesantes? Prometheus no es una mala opción. Yo fui acompañada de amantes de la saga Alien y Prometheus no les dio las respuestas que querían de una precuela tan esperada… pero al final todos pasamos unas horas entretenidas tanto en la sala de cine como en el debate posterior. Además cada vez soy más fan de Michael Fassbender como actor… así que ha creado un personaje que será probablemente lo que perdure en el tiempo de Prometheus, su David a lo Lawrence de Arabia es uno de los aspectos que merecen la pena para ir a la sala de cine a ver esta película.

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Deliverance (Deliverance, 1972) de John Boorman

… Pesimismo hacia el ser humano o una óptica menos romántica y más unida a nuestros instintos más primitivos… Durante los primeros años de la década de los setenta no proliferaron en el cine norteamericano las películas medicina que te hacían o te hacen creer más en el ser humano sino que surgieron una ristra de películas que ponían al espectador frente a sus instintos más oscuros… y que planteaban, con humanidad descarnada, la dureza del ser humano dominado por los instintos de la naturaleza. Son películas que golpean al espectador de manera brutal. Y de ahí surge una reflexión oscura y cartártica.

Así Deliverance cobra más sentido todavía dentro de un contexto cinematográfico. Pongamos unos ejemplos: Elia Kazan prácticamente se despide del cine con una película oscura y dura, Los visitantes (1972), que muestra una generación de jóvenes destruidos por la violencia y el horror. Sam Peckinpah realiza un impresionante estudio de la violencia en Perros de paja (1971). Scorsese empieza su viaje por los bajos fondos y la violencia en Malas calles (1973…

Deliverance toma la forma de un viaje iniciático salvaje, brutal, terrorífico y misterioso. El viaje por el curso de un río que está destinado a su desaparición por la construcción de una presa. Un río que depara sorpresas desagradables; lo que al principio parece una aventura y una superación de obstáculos (rápidos, rocas…) feliz se convierte en una pesadilla eterna.

Este viaje lo llevan a cabo cuatro hombres de la ciudad: Lew (Burt Reynolds), Ed (Jon Voight), Bobby (Ned Beatty) y Drew (Ronny Cox). El nexo de unión de los cuatro personajes es Ed, que es el único que conoce a todos. Su objetivo: el descenso del río en canoas. Cada uno tiene un ánimo diferente frente a este reto que ‘dibuja’ sus personalidades. Ed y Drew son dos urbanitas que creen en el sistema, y cómodos como padres de familia; Drew además es un ferviente creyente en la democracia y la justicia. En Ed se intuye que dentro de su aparente ‘comodidad’ busca algo más… Bobby parece el más frágil y vulnerable, es el graciosillo del grupo, y el que parece menos apto para la aventura. Y Lew es el rebelde, el que despotrica contra el sistema social, el que quiere fundirse con la naturaleza salvaje y tomarse la vida como aventura y juego. Uno de los aspectos más interesantes que ofrece Deliverance a lo largo de este duro viaje iniciático es como cada uno de los personajes va cambiando de rol cuando entra en juego el instinto de supervivencia.

… En lo idílico del paisaje y la propuesta de aventura empiezan a aparecer notas disonantes e inquietantes que preludian que el viaje en canoa no va a ser sencillo. Así como empiezan a establecerse distintas alianzas entre los cuatro personajes. La nota disonante en el paisaje idílico es la miseria, la pobreza y la brutalidad de los hombres de la montaña. Lo extraño y lo inquietante empieza a sembrar sus frutos a lo largo del metraje. Así ocurre al principio con el bello y a la vez inquitetante duelo de banjos entre Drew y un muchacho que parece presenta una discapacidad intelectual severa. Aquí de manera magistral Boorman presenta la atmósfera extraña en la que se va a mover Deliverance.

Deliverance muestra todas sus cartas cuando estos cuatro personajes urbanitas tienen que enfrentarse a un viaje donde el instinto de supervivencia les domina por completo. El viaje ya no es una aventura sino una cuestión de vida o muerte. Los cuatros viven en sus carnes la violencia y tienen que optar entre emplearla para llegar al otro lado del río… o rehusar a ella y morir en el intento… Los cuatro tienen que llegar a distintos pactos pensando cuál de ellos les hará ‘vivir’ mejor en el futuro… en un viaje que les ha cambiado la vida a todos.

Boorman además de contar con un buen reparto protagonista donde los cuatro ‘aventureros’ se muestran desnudos al espectador y muestran sus escalofriantes transformaciones tras el viaje iniciático… plantea una puesta en escena arriesgada que regala escenas estupedanmente construidas y efectivas.

La manera de presentar a los personajes con sus voces en off mientras se dirigen en los todoterrenos al río que va a ser destruido para convertirse en una presa. Las voces son acompañadas por imágenes de la naturaleza misteriosa y salvaje que va a ser una segunda protagonista de Deliverance. Cómo plantea el duelo de banjos y la presentación de los personajes del entorno rural… Un entorno cubierto de pobreza, miseria y enfermedad donde sólo hay sitio para el instinto de supervivencia y la brutalidad. Un entorno sin caretas pero donde se muestra lo más oscuro del ser humano… que quitará de manera brutal las caretas de los personajes protagonistas. La escena de la agresión a dos de los protagonistas y la resolución de una secuencia brutal. El continúo descenso de las canoas en un viaje cada vez más complejo. El ascenso de Ed a una montaña. El protagonismo que adquiere el arco con flechas y como pasa de Lew a Ed… y su significado… Nada sobra en una película dura y sin concesiones y sin embargo plagada de momentos bellos, otros inquietantes y los de más allá definitivamente entre el horror y la violencia.

Deliverance provoca una reflexión dura sobre el ser humano… muestra la faceta más oscura.

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La historia de dos hermanos

Terry y Charley.

Un sólo diálogo.

Toda su historia.

Su relación.

Terry se alegra de poder hablar con su hermano mayor.

Está hecho un lío.

Es quizá uno de los diálogos más tristes…

Sobre dos perdedores, dos fracasados que no han tenido la vida fácil.

Uno se deja vencer, el otro juega en el bando equivocado para sobrevivir.

Pero entonces llega el conflicto.

Y son unos hermanos que tienen mucho que hablar…

“Fuiste tú Charley, fuiste tú”.

Es una escena desgarradora que una y otra vez emociona.

Terry siempre pensó que viviría más años sin ambición… pero llegó la conciencia.

Charley nunca pensó que su hermano pequeño sería el que le pondría de cara a la pared y el que haría que se diera cuenta de que no han sido más que los esclavos de un mafioso…

“Terry acepta el empleo por favor”.

Y una pistola que no va a ser disparada pero que les duele a ambos se interpone entre ambos.

Charley recuerda cuando Terry era un boxeador…

‘Pinta’ el pasado… hasta que su hermano pequeño vuelve a golpearle… él fue el que le extendió su pasaporte al fracaso. Él impidió la noche de la gloria…

Había que sobrevivir.

Estaban antes las apuestas.

Charley le mira triste y vencido.

Y le da la pistola.

Quiere protegerle.

Siempre intentó hacerlo lo mejor que pudo.

Terry, a pesar de todo, lo sabe.

“Les diré que no te encontré…”

Ésa es su despedida.

Su última conversación de hermanos.

Todo ha quedado dicho.

Y en la mirada de ambos sentimos que siempre, a pesar de los pesares, se quisieron.

Tan sólo trataban de salir adelante.

Era pura supervivencia.

Ahora la ley del silencio ha terminado…

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Mary Astor

… es de esas actrices que han caído en olvido. Si la nombras pocos se acordarán de su cara o asentirán la cabeza recordando una ristra de películas. Quizá los amantes del cine negro la recuerdan principalmente por representar a una de esas mujeres fatales inolvidables, Mary Astor se convirtió en Brigid O’Sahunessy, la protagonista de de El Halcón Maltés. La mujer fatal que enamora al detective Sam Spade… un amor con aires trágicos y cínicos. Un amor con base de traición. Pero punto y final. En El Halcón Maltés, Mary Astor tenía unos 35 años. Tenía mucha carrera, vida y escándalos a sus espaldas… y un futuro que la esperaba. Mary Astor es de esas actrices que sabes van a ofrecer una interpretación de calidad. Brilló en distintos géneros sobre todo comedia y drama y siempre estuvo más que correcta. Fue una actriz que nunca se encasilló y como secundaria o principal siempre destacaba o no pasaba desapercibida.

Digamos que fue una actriz de las pioneras… que aprendió su oficio en el cine silente y lo perfeccionó en el sonoro. La industria la quería y la odiaba por partes iguales por eso su carrera estuvo llena de montañas y valles… pero supo mantenerse siempre en la pantalla blanca en la sala oscura. Mary Astor era actriz de cine, ése era su oficio.

Me falta bastante filmografía por descubrir pero lo que he llegado a visionar me la muestra polifacética y siempre ofreciendo una interpretación de calidad. A veces incluso capaz de eclipsar a sus compañeros de reparto por lo poderoso de sus personajes. Hasta su físico era diferente. De una belleza extraña.

Durante los años 20 y 30 trabaja ya con los mejores directores de Hollywood y junto a galanes como John Barrymore… pero el primer trabajo que pude disfrutar de ella fue Tierra de pasión de 1932 donde comparte aventuras junto a Jean Harlow y Clark Gable en una plantación de caucho… años más tarde, en la década de los cincuenta, John Ford realizaría su remake, Mogambo. Mary Astor se luce en el papel que años más tarde representaría Grace Kelly. Si algo es evidente en Tierra de pasión es que no existía el Código Hays y el erotismo está presente durante todo el metraje.

Convence como la mujer ideal y que trae la calma a un Walter Huston desencantado en el maravilloso melodrama de William Wyler, Desengaño. Desengaño cuenta de manera realista el desgaste del amor en un matrimonio y el hastío que arrastra la pareja protagonita que se hace evidente en el momento de la jubilación. El matrimonio emprende un viaje, un crucero por Europa, y cada uno toma un camino diferente para enfrentarse a un periodo largo que empieza, el envejecimiento… Mary Astor es la segunda oportunidad de felicidad que recibe el personaje de Walter Huston. Ella es la posibilidad de volver a enamorarse, pero esta vez de verdad, y lograr una intimidad que llene a ambos.

… muestra sus dotes para la screwball comedy a finales de los 30 y hace su incursión en un personaje secundario en Medianoche de Mitchell Leisen (que la empareja de nuevo con uno de sus primeros compañeros en el cine silente, John Barrymore). También brilla en otro papel secundario cómico en la maravillosa Un marido rico de 1942 esta vez bajo la batuta de Preston Sturges. Estas dos películas forman un dúo maravilloso de locura y risas… y Mary Astor está fantástica.

En 1941 está mítica e inolvidable en su papel más recordado, el de mujer fatal y muy astuta en El Halcón maltés de John Huston. Y también es lo mejor de un melodrama de la época junto a Bette Davis, La gran mentira, donde se convierte en una pianista ambiciosa y compleja. Mary Astor brilla en un argumento poco creíble y muy nudoso… sin embargo con su personaje logra que nos quedemos frente la pantalla.

A partir de 1944 cuando ya casi alcanza la cuarentena Mary Astor se recicla (en lo que deja el implacable star system de Hollywood… cuando una actriz se acercaba a los 40 años tenían que buscar su sitio o caer en olvido. Muchas supieron hacerlo bien, una fue la Astor, pero también Lana Turner, Joan Crawford o la misma Bette Davis) y empieza su periplo por señoras madres ejemplares o señoras venerables y también complejas, valga la redundancia. Así los amantes del musical la recuerdan como la amamantísima madre de la familia que protagoniza la mítica Cita en San Luis de Vincente Minnelli o otra madre responsable en la versión de finales de los 40 del clásico de Louisa May Alcott, Mujercitas.

Como dijimos en el post anterior recrea al mejor personaje, pero también el más desagradable, en el melodrama con reparto coral, Regreso a Peyton Place. Y se despide de la gran pantalla blanca con una notable y tenebrosa película de Robert Aldrich, Canción de cuna para un cadáver, como anciana venerable que sabe los recovecos oscuros de esta historia terrible.

Mary Astor ha logrado no ser olvidada sobre todo por un papel… pero merece la pena descubrir su versatilidad y su carrera brillante. A mí me quedan todavía muchas sorpresas…, muchas películas que disfrutar con la presencia de Mary Astor.

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Regreso a Peyton Place (Return to Peyton Place, 1961) de José Ferrer

Grace Metalious fue la autora de un fenómeno editorial, Peyton Place. Metalious murió ahogada en su propio éxito. Muy joven, a los 39 años, y por cirrosis… Grace Metalious desapareció… Ella se convirtió en personaje de ficción que reflejó sus vivencias y la Metalious real no superó el cambio de vida que supuso la publicación de la novela… Grace Metalious podría ser protagonista de un estupendo melodrama.

Peyton Place es una localidad ficticia de Nueva Inglaterra donde transcurre la vida de sus habitantes durante los años cincuenta. La protagonista es una adolescente que aspira a ser escritora y por lo tanto cuenta con un espíritu observador. Peyton Place es una localidad ‘idílica’, parece a lo lejos prácticamente un paraíso… hasta que se empieza a hurgar y escarbar y se encuentra el mundo oscuro de la localidad. Peyton Place, de paraíso a infierno donde sus habitantes tratan de mantener una pátina de pureza y calma que oculte las bajas pasiones, la doble moral y la hipocresía que va minando a cada uno de los jóvenes protagonistas que ven cómo les daña un mundo adulto cada vez más opresor.

El fenómeno Peyton Place fue tal que enseguida fue llevada a la pantalla de cine con un reparto estelar y convirtiéndose también en un gran éxito de taquilla (el fantástico melodrama de Mark Robson, Vidas borrascosas. Siempre que lo veo mi vena melodramática queda colmada). Después pasó a la televisión como serie que ató a los espectadores a la pequeña pantalla.

La escritora trató de repetir el mismo éxito con la segunda parte Regreso a Peyton Place… y la Fox trató de repetir fortuna en la pantalla blanca (con el mismo productor Jerry Wald —especializado en grandes melodramas como Mildred Pierce o Belinda—, la Fox se encontraba en un momento de máxima vulnerabilidad y estaba ávida de éxitos… Hollywood estaba sufriendo una importante transformación), los resultados en taquilla no fueron malos del todo (ya que Peyton Place tenía una saga de seguidores y fans) pero no se parecieron al impacto que se provocó con la primera aparición de la novela.

La secuela de la Fox trata de repetir los mismos ingredientes de la primera parte: un gran reparto, color de melodrama (a lo Douglas Sirk), una banda sonora que lleve al paroxismo al igual que las situaciones que viven sus personajes, recuperación de personajes que funcionaron en la primera parte y exaltación de nuevos… Así Wald sigue apostando en la elección de estrellas por nuevos rostros juveniles y otros ya consagrados y además acostumbrados al melodrama. No dirige Robson sino su amigo el actor puertorriqueño José Ferrer (uno de los aspectos curiosos de esta película, otro actor detrás de las cámaras. Ferrer además de ser recordado por su Cyrano o su Toulouse Lautrec, también se construyó una pequeña filmografía como director) que ofrece una dirección correcta. Regreso a Peyton Place es melodrama muy entretenido con aspectos interesantes pero no redondo, no del todo resuelto. Sin embargo cuenta con personajes poderosos y otros demasiado mal desarrollados. Las situaciones melodramáticas se quedan en medias tintas… y no se atreve a llegar al extasis. En el trailer del dvd se ve cómo cortaron unas escenas de un incendio —conato de asesinato de uno de los personajes más interesantes— y cómo esto deja sin sentido alguna que otra escena así como hace desaparecer a uno de los personajes secundarios sin terminar bien esa trama. Lo supuestamente escandaloso se queda en pequeños conatos que no llegan a escandalizar realmente: un medio adulterio mal resuelto (no se entiende muy bien qué siente el super editor por su nueva pupila), un intento de aborto fallido o una regresión a una violación pasada…

Uno de los aspectos de la trama más interesante es cómo la protagonista, adolescente en la primera parte, y ahora una joven, se introduce en el panorama editorial. La descripción de la profesión de editor, cómo se crea a través de la prensa, el marketing y la publicidad a un futuro escritor, cómo se crean expectativas ante una novela todavía no publicada (algo que sin duda conocía muy bien la autora del best seller)… Otro punto de interés es la defensa a la libertad de expresión. Y de nuevo el reflejo acertado de la doble moral y la hipocresía de una localidad absolutamente idílica (Peyton Place es un antecedente claro de los pueblos idílicos que esconden barro del creador David Lynch tanto en Terciopelo azul como la serie Twin Peaks).

Así José Ferrer deja de nuevo imágenes de una idílica Peyton Place, esta vez predomina el invierno, pues parte del argumento transcurre en una estación de esquí, que sucumbe ante una sociedad opresiva y castradora. La protagonista encuentra un poso de libertad cuando sale de su localidad y se encuentra con un Nueva York en continuo movimiento.

El mejor personaje es el de una magnífica y mítica Mary Astor como representante del Peyton Place castrador, amargo, hipócrita, dominador y salvarguador de una doble moral que destruye… Entre las jóvenes promesas la protagonista tiene el rostro de Carol Lynley (en la primera parte fue Diane Varsi) que nunca llegó a convertirse en estrella y su mejor amiga es representada por Tuesday Weld (en la primera parte una magnífica Hope Lange). Y como veteranos del melodrama o el romanticismo exacerbado una bella (pero un poco florero) Eleanor Parker (en el papel que representó en Vidas borrascosas una fantástica Lana Turner) y como atractivo editor el bello del pelo cano, Jeff Chandler.

Así el regresar a Peyton Place ha sido una buena opción para una tarde de verano. Una tarde donde me encontré de nuevo entretenida con las pasiones exacerbadas en una pequeña localidad aparentemente idílica…

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Diccionario cinematográfico (184)

La prehistoria: … este fin de semana estuve en el yacimiento de Atapuerca y en el Museo de la evolución humana… así que he estado muy en contacto con nuestra prehistoria. Por otra parte hace muy poco vi en sala de cine en 3D el último trabajo de Herzog, La cueva de los sueños olvidados. Uno de los planteamientos más atractivos es que las pinturas en las cuevas oscuras trataban de contar historias, de captar el movimiento… podemos considerar a las pinturas rupestres como el precine…

Así que vienen a mi cabeza imágenes en el cine de la prehistoria. Ahí plasmada en la pantalla blanca o en la caja chica… tengo recuerdos de la infancia con una prehistoria muy especial y avanzada: Los Picapiedra. Me encantaban estos dibujos animados.

En la prehistoria del cine nos vamos con dos de los cómicos del silente americano. Tanto Charlot (Charlot, prehistórico), en un corto, como Buster Keaton (Las tres edades… y una de ellas claro está es en la prehistoria) en un largometraje visitaron una prehistoria en clave de comedia.

En este viaje al pasado más remoto sigue presente el cine de animación. Ahí sigue dando frutos la saga de Ice Age. Y es que los animales prehistóricos han dado mucho juego en el mundo del cine. Ya en el silente nos encontramos con El mundo perdido pero si continuamos este viaje particular por dinosaurios y demás seres extraños… nos vamos con esa expedición que se encuentra con una isla donde los animales prehistóricos perviven… y tenemos, entonces, las distintas versiones de King Kong y sus… bestias. O no olvidemos la vuelta de los dinosaurios arrasando totalmente en la saga de Parque Jurásico.

Nuestros antepasados campan a sus anchas. A veces vemos historias con todas las licencias del mundo (e incluso jugando con el tiempo) y otras se trata de un intento de acercamiento realista (aunque prácticamente imposible). Del primer caso todo el mundo recuerda en su memoria cinéfila ese cartel con una Raquel Welch ataviada a la moda prehistórica impresionantemente escultural en una obra cinematográfica del año 1966, Hace un millón de años, de la que tengo remotos recuerdos. Parece ser que es un remake de una película del año 1940 con el mismo título… y un Victor Mature por esas edades lejanas. Y en esta senda de la imaginación prehistórica nos acercamos a la ciencia ficción en El planeta de los simios cuando un astronauta aterriza en un planeta primitivo muy similar a la prehistoria… pero donde los seres humanos están ‘esclavizados’ por los simios.

En el segundo caso el ejemplo que vuelve a mis ojos es una coproducción del director Jean Jacques Annaud en 1981, En busca del fuego. Que trata de acercarse a la prehistoria contando la historia de tres grupos de homínidos que tratan de conseguir y perpetuar el fuego. Pero también la interesante ‘teoría’ de la evolución y la prehistoria que plantea Kubrick en 2001, una odisea del espacio.

… al cine todavía le queda mucha prehistoria por plasmar…La imaginación creativa puede ser inabarcable y fuente interminable de historias de nuestros antecesores y el realismo histórico un objetivo complejo que ofrezca nuevas miradas al pasado…

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Judy se convierte en Madeleine… el paroxismo del amor

Madeleine.

Rubia con moño.

Elegante.

Fría y hermosa.

Con un punto de locura.

Etérea.

Es silenciosa y carnal.

Tímida y habladora.

Sensual.

Se tira al agua.

Mira a un cuadro.

Se cree otra mujer. Carlotta.

¿Está poseída? ¿Es un fantasma? ¿Existe?

Es dama enamorada…

… de un detective con vértigo.

Con miedo a amar o totalmente desengañado.

Un árbol muestra la eternidad o que la vida da muchas vueltas.

… Madeleine se cae por un campanario.

Siempre cae…

El amor no frena la caída.

 

Su amado se queda derrotado.

Scottie.

Que ya no mira.

Que ya no investiga.

Que no se da cuenta que ama una idealización.

Por eso la persigue.

Y no pone los pies en la tierra.

Una amiga le quiere.

Él está ciego.

Ha perdido a Madeleine… y tiene vértigo a la vida.

 

Un día pasea por la calle.

Y se encuentra con Judy.

Exuberante.

Basta y hortera.

De barrio.

Morena.

Pero sensual… con mucho magnetismo.

Y Scottie que ya es un muerto en vida… en silencio, se convierte en creador.

Y va modelando a una Judy a la que el proceso de transformación la va dañando y minando.

Pero se deja.

Porque ama.

Porque ella quiere.

Scottie ha visto en Judy un poso de su ideal, Madeleine.

Y no para.

Hasta que un día… en la habitación del hotel, Scottie siente vértigo. Un mareo.

… aparece Madeleine.

Judy se ha convertido en su Madeleine.

En su idealización de la mujer ideal.

… esto es el paroxismo del amor.

Esto es toda una tragedia.

Vértigo.

La muerte es la protagonista.

No hay milagro posible.

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