Tres momentos inolvidables en Río Bravo

Mis queridos visitantes me vais a permitir que me extienda un poco en este post que me dispongo a elaborar. Y os lo pido porque voy a hablar de una película que me encanta aunque la vea una y mil veces en los estados de ánimo más distintos. Una película que fue dirigida en 1958 por mi maestro adorado Howard Hawks –no os olvidéis amigos míos que gracias a él me convertí en personaje inmortal, gracias a él y su Luna nueva (1940) conocéis mi historia y sabéis cómo es mi rostro, cómo actúo, cómo pienso…, cómo escribo–. Ésta, como veis, es otra razón de peso.

Este post se lo debo al director alto con cara de duro, totalmente seguro de su masculinidad y de la camaradería entre machos, que disfrutaba con el alcohol, con el tabaco, que adoraba los aviones y luego, más tarde, los coches y las motos…, pero todo un mago en el arte de narrar historias en imágenes. Howard Hawks reflejaba un mundo de hombres pero, sin embargo, creo personajes femeninos completos, fuertes y fascinantes. Yo, que soy una de ellas, me identifico con las mujeres de la mitología hawksiana. Desde los años treinta proporcionó a su cine, mujeres modernas e independientes que se movían perfectamente en el mundo masculino de los héroes de Howard. El director siempre planteaba unos duelos-amorosos entre dos seres humanos en igualdad de condiciones.

El mago de narrar historias dejó buenas películas en todos los géneros…, ¡y qué películas! Sólo os escribo una pequeña muestra de su filmografía para que entendamos de quién estamos hablando: Scarface (1932), La fiera de mi niña (1938), Bola de fuego (1941), Tener y no tener (1944), Río Rojo (1948), Me siento rejuvenecer (1952) o Hatari! (1962).

Bueno, como ya habéis visto desde el título, la película que quiero recordar es Río Bravo, un western fascinante y maestro. Una obra grande. Con un montón de miradas y lecturas. Unos personajes llenos de matices, una buena historia, una música inolvidable…, una película intimista, poética y de autor y a la vez –que es lo que hacía grande a Hawks– una historia tremendamente entretenida, que te tiene siempre en tensión, con momentos divertidos y otros, trágicos, como la vida misma.

Durante todo Río Bravo deseas acompañar a los personajes que la pueblan. Howard Hawks se sirve de cuatro personajes entrañables para contar una historia intimista que se hace grande en cada escena. Los protagonistas, que forman el peculiar cuarteto de camaradas, son: John T. Chance (John Wayne), un sheriff duro que ama y cuida a sus amigos y que protege con lo que puede y tiene al pueblo donde vive. Dude (Dean Martin), ese hombre alcoholizado que trata de salir de un infierno y volver a ser el que era, antes de un mal de amores y antes de hundirse en litros de alcohol. Colorado (Ricky Nelson), el adolescente pistolero que se sabe bueno, que quiere hacerse siempre el duro –aunque nunca pierde la educación–, pero que busca lo que todo el mundo ser respetado y aceptado. Stumpy (Walter Brennan), el anciano cojo, cascarrabias, malhumorado…, pero dulce y tierno que no es más que un hombre que grita que sigue siendo útil y que cuida y ama a sus compañeros de trabajo. Y, por último, Feathers (Angie Dickinson), la tipa dura de pasado turbio, jugadora empedernida, cansada de huir y correr de un lado a otro. Desea que alguien la espere y la haga quedarse en un punto fijo.

La trama es absolutamente sencilla: un sheriff detiene, por asesinato, al hermano de un importante y corrupto terrateniente. Tiene que esperar a que venga el alguacil y que se lleve al preso para que haya juicio. En el lejano Oeste, este hecho pueden suponer días y el sheriff sabe que el terrateniente y sus secuaces van a hacer lo imposible por sacar al asesino de prisión. Habitantes del pueblo y amigos se ofrecen a ayudarle pero el rechaza implicar a otros en un asunto peligroso. Tan solo se rodea de su antiguo y alcoholizado ayudante, de un anciano cojo, de un joven pistolero y de una mujer desconocida que llega al pueblo.

Howard Hawks empezó este proyecto tres años después de haber fracasado en taquilla y críticas –bueno, la crítica especializada no reconoció su buen arte hasta años después, una vez retirado del cine– con Tierra de Faraones. Después del parón profesional más largo de su carrera, regresó con Río Bravo. Una de las razones por las que nació esta historia fue porque al director no le gustó Solo ante el peligro de Fred Zinnemann. No concebía que un sheriff fuera pidiendo ayuda desesperadamente durante toda la película y que nadie se la prestara. No entendía a ese personaje ni la reacción del pueblo. Así, que en Río Bravo vemos a un hombre al que todo el mundo quiere ayudar pero él declina estas ofertas porque no quiere poner en peligro la vida de nadie y es un profesional.

Río Bravo llegó en un momento en que el western en pantalla grande corría peligro –parecía el fin de una época del género– y, sin embargo, iba triunfando en largos seriales televisivos. Lo rescató para la gran pantalla… El director tuvo un golpe maestro al contratar al joven ídolo televisivo y, también, posteriormente ídolo musical, Ricky Nelson (muchos dicen que es lo peor de la película. Yo no estoy de acuerdo y creo que cumple perfectamente su papel. Tenía 18 años). Así se aseguró un público que de otra manera, quizá, no se hubiera acercado a ver un western en pantalla grande. Río Bravo no necesita de grandes parajes, ni de persecuciones arrolladoras, ni de grandes trenes, no sale ni el séptimo de caballería ni ningún indio… Río Bravo sólo necesita la calle de un pueblo, el saloon, un hotel y, por supuesto, la cárcel. Pasen y vean.

Las secuencias: y son tres las que destaco –aunque os aviso que es una película que no tiene desperdicio–. La primera secuencia: no hay ni una sola palabra. Dura, creo, unos tres minutos, y no pierdes ni un instante la atención. En pocas películas he visto tan bien reflejado la dependencia al alcohol, en pocas películas he visto tan realista el retrato de un alcohólico, en poca películas he visto una escena de humillación tan fuerte. En esta escena se nos presenta a Dude, que entra al saloon, deseoso de tomarse un trago pero no tiene dinero. Joe Burdette (el hermano del terrateniente) lo ve y con un desprecio increíble tira una moneda en una escupitera. Antes de que Dude, meta la mano para coger la moneda y poder beber, su amigo John T Chance se lo impide dando una patada al recipiente…

La segunda secuencia: ¡qué manera más romántica y con economía de palabras, de gestos y de tiempo para explicar que John Wayne ha caído rendido ante una mujer como la Dickinson! Feathers quiere cuidar a Chance y quiere que duerma tranquilo. Así que ni corta ni perezosa se queda vigilando, con una escopeta, en una hamaca en el hall del hotel, para que el sheriff pueda dormir en paz. Sin embargo, Chance –que sabe que lo hizo otra noche– baja las escaleras a medianoche y se la encuentra dormida. Él no la despierta, no habla, no la zarandea…, la tapa con sumo cuidado, la coge en brazos y la sube en silencio a la habitación…

Tercera secuencia: genial e intimista. Stumpy, Colorado, Dude y Chance deciden quedarse en la cárcel vigilando al preso y no salir de allí. Todos están juntos en la misma historia. Existe camaradería, amistad, reconocimiento del otro, un momento de tranquilidad y pausa… ¿y cómo deciden pasar el rato y unirse?  Cantando dos hermosas canciones: Dean Martin y Ricky Nelson dan sus voces para My rifle, my pony and me. Luego Stumpy pide una canción para que pueda cantar él y tocar la armónica, Ricky empieza Get along home, Cindy…, que entonan todos excepto Chance que sonríe y mira a sus amigos disfrutando el momento. Algunos ven esta secuencia fuera de lugar, a mí cada vez me gusta más, retrata un momento tranquilo, íntimo y feliz entre un grupo de compañeros. 

¡¡¡Yo quiero ser Rafael Azcona!!!

Lo prometido es deuda. Hildy os dijo que intentaría ir, a pesar de los años que me pesan, a la conferencia sobre neorrealismo y cine en el Centro Cultural de la Villa que se celebró el jueves (con motivo de PHE07. Más información en www.phedigital.com y para la exposición de Neorrealismo y esta actividad paralela, también, consultar www.fundacion.gruposantander.com). Y allí me dirigí. No podía ser menos que Rafael Azcona, que a sus 80 años, demostró esa frase tan manida pero cierta: la juventud va por dentro. ¡¡¡Y cómo disfruté y cómo disfrutó el público presente!!! En un enorme salón de actos, las palabras de Azcona llenaron la sala. Yo llegué un poco tarde pero escuché toda la interesante parte teórica que facilitó el profesor Gian Piero Brunetta (profesor de Historia y Crítica de Cine de la Universidad de Padua). No me enteré de por qué no pudo asistir Carlos Saura –que hubiera, seguro, aportado un montón de apuntes interesantes– así que siento no poder informaros de este aspecto. 

Después, se pasaron un montón de escenas de películas italianas que ilustraban el neorrealismo y sus etapas desde la muerte de Pina en Roma, Ciudad abierta, hasta los impresionantes rostros de Paisá; los niños de El limpiabotas, el intento de suicidio del anciano Umberto D, la emoción que desprenden las caras de un padre y un hijo en El limpiabotas, la poesía de los desheredaros volando por los cielos en Milagro en Milán, la melodía y la mujer payaso de La Strada, la desolación de Germania, año cero, las palabras esperanzadoras de Rocco y sus hermanos… Y, a continuación, las palabras del guionista Rafael Azcona. Yo estuve todo el tiempo con la sonrisa en la boca. Y pensé: ¡¡¡Yo quiero ser Rafael Azcona!!! Porque con su intervención quedamos todos convencidos de que la vida, a pesar de los pesares, merece la pena vivirla y porque volvió a expresar como nadie, lo bello que es el cine. 

“En la calle está la vida, vayamos a por ella”, fue la frase que resume su intervención. Así expresó lo que para él significó el neorrealismo italiano y por lo que este movimiento sigue teniendo tanta fuerza. Rafael fue desgranando un montón de anécdotas, con una gracia e ironía grandes, e hizo de mí una ferviente admiradora que no paraba de reír. Si no os las cuento es porque perderían la gracia y la chispa que tenían en sus labios. Con una educación, de la de toda la vida, expresó que él no veía la vida como Rossellini. “La vida nunca es una tragedia” en su totalidad. El guionista comentó que el ser humano sobrevive a los horrores que depara la existencia gracias al Sentido de Humor (lo pongo con mayúscula). Se puede estar de acuerdo o no, lo que sí es cierto es que a través de la risa y de una mirada de humor, la vida puede verse de otra manera. Somos los únicos seres vivos que nos reímos…, ¿para algo servirá, no? 

Azcona en dos pinceladas y con su sentido de la ironía y el humor, comparó el cine español y el italiano en ese periodo histórico –después de la segunda guerra mundial hasta el desarrollismo en los años sesenta–. En Italia, después de la segunda guerra mundial, se vivió la liberación, se aprendió a vivir bien. No dio la espalda a la vida. Y, surgió un movimiento cinematográfico que se aferraba a la vida y que influiría en toda la cinematografía mundial.  En España, después de la guerra civil y la segunda guerra mundial, se vivió la posguerra, y lo que se aprendía, según Azcona, era a “morir bien”. Y surge un cine nacional católico de héroes y santos. Un cine que, también, presentaba “al pobre pero honrado”. Al guionista le parecía curiosa esa obsesión porque nunca se decía ni se dice vamos a presentar a “un rico pero honrado”. Aunque como bien señaló había alguna excepción y no se olvidó de Surcos de Nieves Conde. 

Para él, el movimiento del neorrealismo termina o acaba porque Italia cambia, “las sociedades son las que determinan los cambios”…, y surge otro cine reflejo de la sociedad. Pero señaló que ésta era una opinión personal. En Italia empieza el desarrollo y “lo que más se cotiza es el dinero”. En España, ocurre, en ese sentido, lo mismo. También vive el desarrollismo. Con muchísimo respeto y cariño, habla sobre alguno de los directores que surgen después de los directores neorrealistas…, porque tanto el profesor como el guionista señalaron que el neorrealismo siempre ha sido respetado por los directores italianos posteriores y que todavía se deja sentir y ver su influencia en el séptimo arte. Por ejemplo, dio su particular visión de Antonioni, “tan preocupado por la comunicación”, Rafael Azcona cuenta, que aunque le quiere mucho, “su cine me pilla lejos”. Porque para este guionista cuando dos seres humanos se quieren comunicar, se comunican. 

A lo largo de las preguntas, siguió derrochando sabiduría. Para Azcona, el género que mejor explica o muestra la historia de España no es el esperpento o la picaresca…, es la tragicomedia.  Rafael Azcona terminó diciendo que el neorrealismo es “uno de los movimientos culturales y sociales más hermosos de los que yo tengo noticia”. El veterano guionista expresó que él cuenta y escribe sobre los demás, sobre la vida, sobre la clase media –que es con la que siempre se ha relacionada, con las altas clases, ríe, nunca ha tenido oportunidad–, sobre lo que escucha en los cafés…, que es mucho más interesante que lo que a él le ha ocurrido durante toda su existencia. Hildy salió satisfecha de no haber sido vencida por la pereza –ya se sabe que una semana de trabajo, te resta fuerzas para realizar actividades paralelas y a veces prefieres quedarte tumbada en un sofá frente a un televisor habitado por mil y una tonterías–.

Diccionario cinematográfico (20)

Gafas: unos anteojos –bonita palabra– que se sujetan a las orejas –bonita parte del cuerpo humano–, un adelanto óptico que acerca las imágenes de los objetos lejanos…, objeto que permite a los miopes ver de cerca o las personas con ojos cansados como Hildy, una mejor visión. Instrumento que en verano hace que no nos dañe la luz del sol a los ojos o que protege a las grandes estrellas de los focos o los flashes. Parte de la indumentaria masculina y femenina llena de atractivo…¿Sería Lolita igual sin sus gafas de sol en forma de corazón?¿Perdería parte de su encanto Pola Debevoise (Marilyn Monroe en Cómo casarse con un millonario) si no fuera una miope que no desea ponerse unas gafas años 50 delante de sus pretendientes?¿Y qué me dicen de las cultas bibliotecarias de cine siempre con sus gafas a cuestas…, o de las gafas de alguna solterona memorable? Las gafas dan otra identidad al superhéroe de turno o al aventurero por antonomasia. El periodista Clark Kent lleva gafas y es un hombre tímido en la vida cotidiana…, en unos segundos se transforma en Superman. O qué me dicen del antropólogo sabio y tremendamente apocado con unas gafas que le muestran en su faceta de profesor…, después se lanza por países exóticos convertido en Indiana Jones.Las gafas de sol son tremendamente atractivas, misteriosas o no dejan ver los ojos de los hombres duros. ¿Recuerdan a Holly con su traje negro y sus gafas de sol (Desayuno con diamantes)? ¿O la espléndida madurez de Mrs Robinson con unas gafas de sol que la muestran siempre atractiva?¿No relacionan gafas de sol con los héroes de Clint Eastwood o Steve McQueen?Y si seguimos con las gafas oscuras, a veces ocultan la verdad. Un ojo golpeado…, en un rostro como el de Lee Remick, un personaje complejo en Anatomía de un asesinato. Un día de resaca…o unos ojos que no ven –inolvidable de nuevo Anne Bancroft– en El milagro de Ann Sullivan… Y ahí, lejano en el tiempo, está siempre el bueno de Harold Lloyd que no sería el mismo sin sus gafas redondas… 

Ciclo de cortometrajes y documentales sobre inmigración en La Casa Encendida

Hoy ha empezado este ciclo lleno de interés en La Casa Encendida (www.lacasaencendida.com) con la proyección del corto de animación en plastilina El viaje de Said de Coke Riobóo. Durante todo el mes de junio (los días 7, 12, 14, 18 y 20) habrá oportunidad de ver cortometrajes que ofrecen distintas miradas sobre la inmigración. A las siete de la tarde comienzan las proyecciones y después se celebra un coloquio debate con el público con la presencia del director del trabajo proyectado y de un especialista en temas de inmigración. Un ciclo posible gracias al trabajo de la Fundación Iberoamericana Europa y al CASI (Centro de Atención Social a Inmigración) junto a La Casa Encendida. 

Este es un ciclo lleno de posibilidades donde será posible disfrutar de cortos –que ya sabemos todas las dificultades que tienen de distribución– y crear un espacio de reflexión, pensamiento y debate sobre los procesos migratorios y sus consecuencias. Cortometrajes de calidad. Cuando trato de explicar la importancia de los cortometrajes…, traslado el concepto a la literatura (a otro tipo de lenguaje). Para mí, los largometrajes son las novelas, los mediometrajes son los relatos cortos y los cuentos son los cortometrajes. Y todos sabemos las joyas que ha dejado la literatura con esta forma de narración…, trasladarlo al cine y se entenderá las joyas que hay en el cine a través de los cortometrajes. Como es una joya el corto de animación que se ha podido ver hoy. Se trata de El viaje de Said de Coke Riobóo (Goya al mejor corto de animación en el 2006). 

Después se desarrolló un interesante debate con el director del corto. Coke Riobóo es madrileño y ha trabajado como maquinista, regidor de teatro, profesor de música y ha compuesto la banda sonora de varios cortos. Actualmente, es profesor de animación en plastilina en la ECAM. Con esta técnica ha dirigido varios laboriosos trabajos como La telespectadora, la serie para Plus, Se abre el telón, un videoclip para El Combo Linga y el trabajo que hoy nos ocupa. También estuvo presente Marisa Vázquez, coordinadora del CASI de Lavapies. Ella es una experta en inmigración y vive día a día la realidad de muchas personas que en un momento de sus vidas tuvieron que abandonar sus países de origen. 

Los cortometrajes y mediometrajes de ficción y documentales que se podrán disfrutar son los siguientes: MIMOUNE de Gonzalo Ballester, MALDITA CALLE de Juan José Ponce, DISLOCACIONES de Fernando Rubio, MADRE PATRIA de Raúl Rojas, IGNACIO de Isabel Marías y EL RUMOR DE LA ARENA de Jesús Pietro y Daniel Iriarte. Sólo contaros lo que más me ha gustado del cortometraje de hoy. El viaje de Said es un cuento (tradición oral) con un protagonista: un niño.Un cuento que se sirve de una técnica artesanal (como es la animación con plastilina), la voz de un narrador, y la música. 

Si miramos la tradición de cuentos infantiles vemos que contiene todos los ingredientes (incluidos la magia, los sueños, las metáforas) para darnos o hacernos ver un mensaje.El cuento parece que nos va a remitir a un bonito viaje que inicia Said. Sin embargo, (como otros cuentos populares como los de Andersen o los Grimm), el viaje, lo bello, se va convirtiendo en una pesadilla y está lleno de símbolos y acontecimientos cada vez más tenebrosos, que no auguran un final feliz. Al parque de atracciones donde llega Said en ese viaje mágico no le recibe un ser humano. No son las personas quienes le dan la bienvenida sino un toro folclórico (y todos sabemos el final que le espera a ese toro…, primer signo de alarma). El toro le dice al niño que “UNA HERMOSA CIUDAD ES TU OPORTUNIDAD”. 

El niño va pasando por distintas atracciones donde va descubriendo el mundo que recibe, cómo es realmente esa tierra prometida, esa tierra de oportunidades. Una tierra que cierra puertas, que eleva muros…

Si seguimos analizando la estructura-pesadilla del viaje de Said, vemos que realiza un viaje al revés. Lo que da más fuerza al mensaje. Lo que le espera en el país de acogida no es lo soñado (tiene que sortear un montón de obstáculos)…, pero según vamos avanzando, Said descubre la dureza de pasar al otro lado de la frontera. La última atracción es La aventura de la patera. El viaje en sí. Su crudeza. El mar…, y él, además, ya sabe lo que le espera después. 

Fotografía y cine

Hoy os cuento brevemente que he visitado varias exposiciones de PHE07. Desde hace diez años por estas fechas, Madrid se llena de fotografías. Esta mañana he ido a cuatro de ellas y como siempre, me han resultado muy interesantes. 

Especialmente la que se encontraba en el Centro Cultural de la Villa, Neorrealismo. La nueva imagen en Italia 1932-1960. Un viaje apasionante por la Italia de esos años a través de documentos fotográficos impresionantes.La exposición analiza la relación entre fotografía y neorrealismo, que ha sido menos estudiada que la relación entre el cine o la literatura y este movimiento.La muestra cuenta con las imágenes originales o los soportes que tuvieron (revistas, periódicos, fotolibros o catálogos). 

Una de las salas está absolutamente dedicada al cine y al neorrealismo con carteles originales de películas que han hecho época como Ladrón de bicicletas, Umberto D, Ossesione, Milagro en Milán, Arroz amargo, Stromboli, Alemania, año cero o Roma, ciudad abierta… y con una sala de proyecciones donde el público puede disfrutar de un montón de buenas escenas de este movimiento. 

El paseo por la Italia neorrealista está organizado en varias áreas temáticas (Realismo en la época fascista, Miseria y reconstrucción, Investigación etnología y Fotoperiodismo y revistas).  

Además —intentaré ir por todos los medios—, el jueves 7 de junio, se organiza un mesa redonda sobre el Neorrealismo y el cine con la presencia del director Carlos Saura, Gian Piero Brunetta (profesor de Historia y Crítica de Cine de la Universidad de papua) y el guionista Rafael Azcona (ya os contaré algo si realmente me puedo acercar). 

Otra exposición que me ha dejado alucinada  es Espectacular de lucha libre de la fotógrafa Lourdes Grobet. Durante veinticinco años, esta fotógrafa se ha dedicado a reflejar la lucha libre mexicana, todo un fenómeno en tierras lejanas, que mezcla de manera extraña deporte y una especie de mundo aparte absolutamente desconocido. 

En la muestra se puede ver la vida privada y pública de luchadores míticos como el Santo, Blue Demon, Tinieblas, Solar…, hombres y mujeres que han dedicado sus días y horas a la lucha libre y todo lo que ello conlleva. 

Paralelamente, se organiza en  la sala Iberia de Casa de América, del 11 al 16 de junio, la muestra El cinelátero: La lucha libre en el cine mexicano que combina grandes clásicos del género (ficción, documental, animación y cortometrajes), así como algunas producciones recientes. Una oportunidad para ver alguna de las películas que protagonizó el mítico luchador El Santo. 

En la Biblioteca Nacional se mostraban los mejores libros de fotografía del año. Entre ellos estaba Inferno del fotógrafo James Nachtwey. Si lo nombro es porque protagoniza un gran documental sobre su trabajo impresionante como fotógrafo de guerra en conflictos como el de Yugoslavia o Ruanda. Este documental se ha editado en una fabulosa colección de la FNAC y se llama: Fotógrafo de guerra. 

Por último, me he quedado en estado KO ante las fotos de mi adorado Sebastiao Salgado que a través de las imágenes retrata un continente: África. Imprescindible.

Diccionario cinematográfico (19)

Magia: abracadabra…, los magos y sus artes siempre han estado presentes desde la prehistoria del cine. La ilusión, los trucos, la magia blanca, negra, azul o verde…, han estado presentes en mm de celuloide. ¿Por que qué es el cine, a veces, sino magia? Nada es imposible en la pantalla blanca. Los magos han hecho historia. Desde la magia china en la lejana Las tres luces (1921) de Fritz Lang hasta los magos más sorprendentes en el siglo XXI.En la obra muda de Lang, en una de las historias-luces, una varita mágica es capaz de cosas imposibles. En el siglo XXI nos topamos con El ilusionista en una romántica historia de amor, con dos magos capaces de todo por llegar más lejos en el arte de la magia en El truco final o al gran Woody Allen convertido en el más charlatán y más encantador mago en Scoop. No nos olvidemos de ese fenómeno de la literatura infantil y también de la gran pantalla, Harry Potter, un niño que aprende a ser mago en una escuela especializada.Dorothy busca en realidad a un mago de feria en el fantástico mundo de Oz. ¿Qué hacía George Méliès en sus pequeñas películas?¿Cómo asombraba al público de la época?¿No fue quizá el gran mago de la pantalla?Y si nos vamos a terrenos míticos, a Camelot, a la historia del rey Arturo, Lancelot y Ginebra…,¿no recordamos al mago Merlín? Y si viajamos por otro clásico de la literatura fantástica-mística que ha pasado por el mundo del cine, dejándonos al buen mago de Gandalf. El señor de los anillos nos regala a un mago de largos cabellos blancos.Os imagináis mago más elegante que un David Niven que se convierte en el Gran Arturo en Eternamente tuya o qué me decís del bello Tony Curtis como Harry Houdini.Luego, claro está, nos encontramos con los mundos mágicos que nos regala Tim Burton…, o qué me decís de la magia que desprende Nunca jamás… (Campanilla no deja de volar) Y si andamos un poco más, a la vuelta de la esquina, nos encontraremos con Amelie, que ya está preparando nuevos itinerarios al enano de jardín que se volvió viajero.

Harold Pinter… y el cine

Los puntos suspensivos son míos porque existe la maravillosa posibilidad de acostarse cada día habiendo aprendido algo nuevo. Si hay algo que me fascina en la vida son las casualidades y como una cosa te lleva a otra…, en fin, toda esta pequeña reflexión, es para contaros mi encuentro con Harold Pinter. 

El lunes fue una buena ocasión para visitar la Feria del Libro. Como siempre busco algún libro que me apetece descubrir. Estos meses soy una auténtica devoradora de obras de teatro. Siempre me ha gustado pero me ha vuelto con fuerza las ganas de conocer a dramaturgos y dramaturgas del panorama mundial.  Me entero de las casetas que pueden tener obras de teatro (por desgracia, en toda la feria me dicen que sólo hay tres casetas especializadas donde puedo encontrar distintos volúmenes) y me decido por descubrir a un autor nuevo para mí. El premio nobel de 2005, Harold Pinter. Me llevo en un único tomo, tres de sus obras teatrales. Ya llevo dos y sus obras me divierten e inquietan a la vez. Harold Pinter tiene una visión sobrecogedora de los seres humanos, incomunicados, solitarios… ambientes agobiantes y situaciones crueles.

Cual es mi sorpresa cuando empiezo a leer cosas sobre Pinter en internet y me encuentro con una bella, polémica e interesante anécdota con mi adorado Arthur Miller (que ya he visitado en este blog). El acontecimiento está narrado en Wikipedia y dice: “En 1985 Pinter viajó a Turquía con el escritor americano Arthur Miller y conoció a muchas víctimas de la represión política. En la función en honor a Miller en la embajada estadounidense, en lugar de intercambiar cortesías, Pinter mencionó a personas que habían recibido descargas eléctricas en sus genitales, declaraciones que hicieron que lo echaran. (Miller, en apoyo, abandonó la embajada con él). La experiencia de Pinter en la represión turca y la supresión del idioma kurdo inspiraron la obra de 1988 Mountain Language”.

Me intereso más y más por este dramaturgo –que para mí, ha sido otro descubrimiento–. De pronto, me compro mi revista mensual de cine y leo en una noticia breve que Harold Pinter escribe el guión del remake La huella. La noticia añade que Pinter vuelve después de muchos años a escribir guiones… ¡¡¡Así que Pinter también es guionista!!! ¡¡¡Seguro entonces que no es del todo desconocido para mí!!!¡¡¡Eureka!!!

Harold Pinter inmerso en La huella, ese clásico que fue dirigido por Joseph L. Mankiewicz y protagonizado por Laurence Olivier y Michael Caine. La nueva versión cuenta con otro trío que promete: Kenneth Branagh, Michael Caine y Jude Law. Suena interesante. Ya sigo indagando en páginas especializadas y descubro un Pinter guionista de un montón de buenas películas, que además también ha actuado en distintas producciones, que dirigió una película para el cine (y alguna que otra para la televisión) y que además algunas de sus obras han sido adaptadas cinematográficamente. Mi alegría es inmensa. Otra puerta abierta al cine.

Harold Pinter es de la época de los jóvenes airados británicos que revolucionaron las artes entre ellas el cine y el teatro. Muchas de sus películas no las conozco o no he podido verlas…, pero otras es una sorpresa descubrir que tras el guión está Pinter. Curiosamente el dramaturgo británico está detrás de los guiones de un interesante director norteamericano que se nacionalizó británico (tras sus problemas en La Caza de Brujas). Me refiero a Joseph Losey. Harold Pinter adaptó a guión cinematográfico las tres novelas de distintos autores (Robin Maugham, Nicholas Mosley y L. P. Hartley) que Losey llevó a las pantallas: El sirviente (1963), Accidente (1967) y El mensajero (1970).

Sigo indagando y Harold Pinter ha realizado el guión de El último magnate (1976) de Elia Kazan, La mujer del teniente francés (1981) de Karen Reisz o El proceso de Kafka (1993) de David Hugh Jones. También, me sorprende cuando leo que ha adaptado una novela de mi adorada Margaret Atwood, El cuento de la doncella (1990) de Volker Schlöndorff. Si la película es como sus novelas, tengo que verla.

También, localizo un curso que este año se ha impartido sobre cine y literatura en la Universidad de Burgos donde Harold Pinter es el protagonista. En ese curso proyectaron su única intervención como director cinematográfico con la película Butley de 1974. Es una adaptación de una obra de teatro de Simon Gray con Alan Bates y Jessica Tandy. “Cuenta la historia de un día en la vida universitaria del profesor Ben Butley (Alan Bates), un personaje en decadencia ética que encuentra su diversión en la humillación y el dolor ajeno”. Me llama la atención. En ese curso también proyectan películas en las que se han adaptado al cine obras de teatro de Harold Pinter (películas y obras que tampoco conozco): Regreso al hogar de Peter Hall y El riesgo de la traición de David Jones. ¡¡¡Lástima no haberme enterado antes de este ciclo!!!, se celebró en marzo.

Así que os dejo con Harold Pinter, al cual estoy descubriendo como dramaturgo (de momento he leído El montacargas y El invernadero), pero también me he llevado la sorpresa de sus interesantes relaciones con el mundo del cine. Otra persona a la que descubrir y en la que indagar. 

John Wayne, el vaquero cumple 100 años

Hoy iniciamos un viaje a caballo junto al Duke, el símbolo del héroe norteamericano, por praderas de celuloide. El 26 de mayo cumplió 100 años aunque ya nos había dejado en 1979. John Wayne fue el protagonista ideal de las películas del Oeste y, también, se especializó en el género bélico. Wayne, el tipo duro, llenó con un rostro mítico y hierático buenas historias del salvaje oeste junto a los directores que le adoptaron como actor fetiche (John Ford y Howard Hawks). John Wayne imprimió a su personaje tintes de leyenda. Este hombre nunca se vio más allá de las estrellas…, de hecho su epitafio, que dejó escrito en castellano (se casó tres veces con mujeres de origen hispano), dice: “Feo, fuerte y normal”. Perfecta descripción. Sus raíces familiares le unían a Irlanda y Escocía…con Ford pudo interiorizar sus orígenes.  Su historia está llena de anécdotas interesantes y nadie le puede negar un puesto en el Olimpo de los actores –era un tipo complejo y lleno de sorpresas, dejó una filmografía brillante (muchos de los western que protagonizó figuran entre mis favoritos)–. Por eso, propongo ese viaje a caballo junto a él como Ringo y hacer distintas paradas en curiosidades y recuerdos. 

1)  Jonh Wayne empezó a trabajar en el cine mudo de la mano de uno de los vaqueros más míticos de aquellos tiempos de silencio: Tom Mix. Allí, en esos años 20, ya entabló amistad con un director que empezaba a ser grande John Ford. Poco a poco se fue convirtiendo en la estrella de las películas del oeste de serie B (películas de bajo presupuesto). Raoul Walsh le dio la oportunidad en una película de presupuesto alto y como protagonista en La gran jornada (1930). La película fue un fracaso de taquilla y Wayne continuó como estrella de serie B.

2) Tardó en convertirse en estrella con brillo propio y fue de la mano de su amigo John Ford (una amistad complicada y compleja que se prolongaría a lo largo de los años) en 1939 en la excelente La Diligencia. Wayne es Ringo, un fuera de ley, que acompaña a varios personajes en una diligencia en un viaje lleno de sobresaltos. Ahí, el fuera de ley y la prostituta de buen corazón demuestran una mayor valía moral que la mayoría de los respetables viajeros. La Diligencia es una obra maestra que está inspirada en un maravilloso cuento de Guy de Maupassant, Bola de sebo.

3)  Con John Ford trabajó en más de veinte películas. El actor formaba parte del elenco que acompañaba al director que dirigía películas del oeste. ¿Cómo olvidar historias profundas y maravillosas: Fort Apache, La legión invencible, Río Grande, Centauros del desierto, Misión de audaces o El hombre que mató a Liberty Valance?

4)  Con el director John Ford, siempre fiel a sus raíces irlandesas, protagonizó dos películas deliciosas y mágicas, alejadas de su rol, donde el actor se convierte en personaje inolvidable: El hombre tranquilo y La taberna del irlandés.

5) ¿Sabían que protagonizó en los años cuarenta tres películas junto a Marlene Dietrich?¿Sabían que fue uno de los amantes de la actriz? Las películas fueron: De isla en isla, Los usurpadores y Forja de corazones.

6) Trabajó con muchas actrices pero en el imaginario colectivo y cinéfilo siempre aparece en los brazos de la pelirroja y temperamental Maureen O’Hara. Intervinieron en cinco películas (su relación profesional empezó en los años cincuenta. Ella también pertenecía al elenco de actores que acompañó a John Ford a lo largo de los años): Río Grande, El hombre tranquilo, Escrito bajo el sol, McLintock y El gran Jack.

7) John Wayne realizó también películas memorables al lado del gran Howard Hawks que le hizo protagonista de mi película favorita del Oeste (Río Bravo en 1959) y también contó con su presencia en joyas como Río Rojo y El Dorado. El director también le alejó de su rol habitual y le hizo protagonizar una deliciosa película de aventuras en África: ¡Hatari!

8 Nuestro vaquero favorito tuvo mal ojo al aceptar participar en una de las peores películas de la historia del cine. Se transformó en un improbable Gengis Khan en El conquistador de Mongolia. Fue uno de los actos de locura del excéntrico millonario Howard Hughes. La película es todo un monumento a lo kitsch hasta tal punto que tiene una de las frases de promoción más hilarantes (que rescata Terence Moix, ese cinéfilo inmortal –en sus libros y su pasión por el cine vive todavía–, como su magnífica serie de estrellas Mis inmortales del cine): “Esta mujer tártara es para mí, y la sangre me dice: ¡Cógela!” Además, esta película ha pasado a la historia por otros motivos trágicos. Gran parte del rodaje se realizó en un territorio de Arizona que desprendía radiaciones debido a pruebas nucleares que se habían realizado por la zona. No se tomaron las debidas precauciones ni se dio importancia a este hecho. Así que durante semanas se expusieron al aire, el agua y comida todo el elenco de intérpretes así como los técnicos. Años después llegó la tragedia, la mayoría de los participantes de esta película contrajeron el cáncer y muchos de ellos no pudieron sobrevivir. Entre ellos John Wayne, Susan Hayward y Agnes Moorehead.

9) Al vaquero le dio también por la producción y la dirección. Realizó dos películas interesantes donde deja al descubierto parte de su pensamiento político conservador (apoyó en EEUU a los republicanos, por ejemplo, a Ronald Reagan) y lo reaccionario de sus planteamientos: El Álamo y Boinas verdes (sobre la guerra de Vietnam donde Wayne alaba la intervención norteamericana).

10) Este año el Festival de Cannes ha rendido homenaje al actor y ha proyectado una de sus películas más desconocidas. Parece ser que Wayne se sentía orgulloso de su interpretación y contribución en Hondo de John Farrow. También para la ocasión se proyectó Río Bravo.

11) La editorial especializada en libros de cine T&B ha sacado el primer volumen de una completa biografía y filmografía del actor: John Wayne. El vaquero que conquistó Hollywood. Primera parte (1907-1955). Y ya está preparando el segundo tomo que abarcaría del año 1956 al 1979. Los dos tomos están escritos por Juan Tejero.

12) En su última película da vida a un pistolero del lejano oeste aquejado de cáncer…, un canto nostálgico junto a Lauren Bacall en El último pistolero (1976) de Don Siegel.

Críticas Hollywoodland/Zodiac

Después de unos días sin escribir, dejo dos críticas de dos películas americanas que tienen varios puntos en común. Son dos historias que narran dos casos verídicos sin resolver.

Hollywoodland y Zodiac se mueven en unos registros narrativos bastante interesantes porque muestran la investigación con personajes y ambientes muy bien conseguidos dónde lo que los directores nos cuentan abarca mucho más que el thriller. Al final, la investigación de ambos casos es sólo un pretexto para analizar y narrar algo más. Lo que menos importa es si se resuelve o no la investigación. Si se descubre la trama, los asesinatos o el porqué. Lo que llama la atención son los análisis novedosos del fracaso –en la primera de las películas– o la obsesión –en la segunda–. 

La primera de las películas ya no se encuentra en las salas cinematográficas –supongo que apenas faltará para su lanzamiento en dvd–, la segunda todavía puede verse en cines de estrenos. Ambas cuentan con repartos atractivos y con la construcción de personajes interesantes. 

Hollywoodland: el universo de Hollywood está plagado de buenas historias. Cine dentro del cine. Algunas películas de finales del siglo XX y principios del XXI aprovechan este universo. Buenas películas que reflejan ese mundo artificial que es Hollywood y que hace mella en muchos de sus habitantes: Ed Wood, Dioses y monstruos, LA Confidencial o La dalia negra son sólo algunos ejemplos. Y, también, Hollywoodland.   

Rescata a un protagonista secundario, un actor de segunda fila, que consiguió el éxito no a través de grandes películas –como él soñaba– sino como personaje de superhéroe en la pantalla pequeña. Fue el Superman de toda una generación. George Reeves, el superhéroe de cartón piedra, que apareció muerto en extrañas circunstancias en su hogar. La joven promesa, que protagonizó un personaje muy secundario en Lo que el viento se llevó, alcanzó la inmortalidad con un Superman que le trajo amargura. Él estaba preparado para otro tipo de éxito.  

Hollywoodland es la historia del fracaso. Del mundo que se esconde tras el glamour. De la soledad. Los años 50 son el escenario y el hilo de la historia se va siguiendo a través de la investigación de otro hombre fracasado –que pronto se siente identificado de alguna manera con el hombre muerto–, un detective que ve como su vida es un tobogán sin final.  Los dos antihéroes de esta melancólica y desencantada película del desconocido y debutante Allen Coulter son Ben Affleck y Adrien Brody. Les acompañamos a un viaje hacia la decadencia. Hollywoodland es una historia de sueños rotos de dos buenos tipos que viven en un mundo corrupto y lleno de complicaciones e intereses.  

Zodiac : Zodiac debe mucho a películas como Todos los hombres del presidente. El efectivo David Fincher (no olvidemos Seven y El club de la lucha) nos cuenta desde una óptica periodística un caso sin resolver. La historia de un asesino que emplea mensajes cifrados que traen de cabeza a periodistas, policías y ciudadanos en la década de los setenta.  Pero lo interesante de la película no es la investigación. Es la obsesión y el halo de destrucción que conlleva a lo largo de los años el tratar de localizar a un sospechoso en un periodista estrella, un ilustrador obsesivo y un policía que trata de llevar a cabo una investigación que ponga fin a los asesinatos e intervenciones de Zodiac. 

Jake Gyllenhaal, Mark Ruffalo y Rober Downey Jr. recrean tres personajes que ven cómo sus vidas cambian a partir del momento en que Zodiac se cruza en su camino. 

Zodiac tiene dos partes claras. Una primera fase en la cual se narra el punto álgido de la investigación. El momento en que una sociedad se alarma por la aparición de un asesino en serie que pone en jaque a medios de comunicación y policía…, donde destaca un periodista estrella –que se va pasando de rosca en sus dependencias…, siempre magnífico Downey Jr. – y un peculiar policía que se entrega en su trabajo e investigación sin resultados visibles –la sorpresa de un Mark Ruffalo excelente–. Especial apunte a los cinéfilos el ver cómo el propio policía acude a una proyección de Harry, el sucio, el personaje que encumbró a Clint Eastwood que en una primera entrega se inspiró en el caso de Zodiac. Y una segunda parte, en que el ilustrador del periódico (interesante Jake Gyllenhaal) –hasta este momento un personaje secundario– toma el relevo varios años después y de forma minuciosa y obsesiva –deja aparte su vida familiar y laboral– se entrega a la investigación para tratar de descubrir a Zodiac y escribir un libro.  Dos películas, sin duda, que no carecen de interés porque abren nuevos caminos narrativos al género del thriller y dan mucho que pensar después de su visionado. 

Diccionario cinematográfico (18)

Beso: dos labios que se unen y se convierten en uno. A veces, sientes deseos irracionales de besar a alguien en los labios, en la cara, en la mano, en los hombros… tras el beso, el deseo. Tras el beso, la despedida. Tras el beso, un te quiero. 

Hoy me he quedado realmente asombrada al leer en las noticias que una joven ha pagado 350.000 dólares por besar durante tres segundos a George Clooney (era una subasta para recaudar dinero para luchar contra el SIDA). Yo en la vida podría pagar una cantidad así…, pero sí se puede soñar.Yo hubiera besado a muchos actores en momentos e interpretaciones concretas. Me derrite Marlon Brando como Terry Malone en La ley del silencio. Me enternece Montgomery Cliff con su rostro ya demacrado en Vidas rebeldes (aunque también le hubiera besado una y otra vez en Estación Termini). Y qué me dicen del rostro siempre bello y atormentado de un Paul Newman joven a lo Dulce pájaro de juventud o a lo Buscavidas…, o el Newman ya maduro, divertido, y en bicicleta en Dos hombres y un destino. 

Cuando veo un beso en la pantalla, de esos que emocionan, me gustaría que se hiciera realidad La Rosa púrpura del Cairo, y de un salto traspasar la pantalla. Irme al otro lado, a la otra dimensión y coger de la mano a Al Pacino como Carlito Brigante, darle un beso en el oído y susurrarle: no te preocupes, todo va a cambiar, corre tras Gale, no te lo pienses. 

O cogería a Jhonny Depp como Jack Sparrow, le besaría en toda su boca y cara, y le diría: aléjate conmigo por el mar, llevemos una vida extravagante, pero nunca dejes de sorprenderme, nunca dejes que la sonrisa se borre de mis labios. 

Miraría una y otra vez los besos del mago del suspense en Encadenados o Vértigo. Da igual. Son endemoniadamente románticos. Ahí si que no me metería de por medio. 

Hay tantos besos de cine que se me agolpan en la cabeza…, que no hay definición o artículo que los abarque.