Retahíla cinéfila

1.- Equipada con gafas 3D, cada vez más elegantes, sentada en cómodo asiento, y frente a pantalla gigante me enfrenté a Las aventuras de Tintín. Primera de lo que será futura saga de Spielberg. Varias cosas me vienen a la cabeza. ¡Cómo disfruté los títulos de crédito! Me encantan unos buenos títulos de crédito… cuando prácticamente te cuentan también una historia (y lo más fiel al espíritu y estética de Hergé junto al retrato que le hacen al principio de la película). Segundo me apetecía porque las historietas de Tintín eran un recuerdo de mi infancia. Después de su visión volví a rescatar algunos de los libros que guardaba en un desván de recuerdos. Tercero la técnica de captura de movimiento no es santo de mi devoción… pero aquí me olvidé de ello, la película me atrapó. Cuarto tampoco me vuelve loca el 3D pero aquí disfruté como una niña. Quinto me pareció película vertiginosa, no te dejaba respiro alguno. Clímax, tras clímax más otro clímax. A Spielberg le va narrar aventuras, al personaje de Tintín le gusta protagonizarlas y yo disfruté una tarde viéndoles a ambos. Por cierto Milú mi héroe total y absoluto. Eché de menos a Tornasol…

2.- Cine y teatro siempre es una combinación que me resulta atractiva. Anonymous se convierte en espectáculo rococó con giros rocambolescos que pone en pantalla una polémica literaria: ¿Fue William Shakespeare el creador real de las maravillosas obras de teatro que han llegado hasta nuestros días? Así el efectista Emmerich, que parte de una buena idea, realiza una obra cinematográfica fallida. Y es una pena porque contaba con elementos poderosos para que hubiera sido obra a tener en cuenta. Así se nos muestra una tragedia shakesperiana desinflada y exagerada llena de momentos desaprovechados y personajes atractivos mal elaborados. A todo esto se une una estética de reconstrucción por ordenador que en determinados momentos chirría como antes lo hacían los decorados de cartón piedra. Los tiempos narrativos son tan complejos (y están tal mal empleados) al principio que hasta que vas situando la historia y los personajes ya has visto más de la mitad de la película (de metraje amplio).

Y cuando ya empiezas a reconstruir las piezas los giros son tan delirantes que te planteas qué es lo que realmente estás viendo: ¿una polémica literaria, un melodrama al borde del extasis, una historia de líos y traiciones en la corte…, una tragedia griega, una shakesperiana, un delirio histórico…, un cóctel salvaje de todo ello? Pero sin duda el mayor patinazo es la construcción de una historia con un montón de personajes atractivos (pero sin poder ser desarrollados plenamente) y la lucha titánica entre todos ellos para eregirse en protagonistas principales de la trama… volviendo loco al humilde espectador que no sabe ya a los diez minutos en quién centrar su mirada. ¿Quiénes forman el vértice de esta película?¿Cuál es el tiempo que prevalece? ¿El mediocre actor que crea el ‘personaje’ de William Shakespeare, el dramaturgo sin éxito al que acude el misterioso noble escritor, el conde de Oxford (el verdadero autor), la reina Isabel I,  Robert Cecil, el jorobado…?

Lo que sí es cierto (y paradójico) es que Emmerich y su estética rococó te mantiene en el asiento y terminas envuelto en su cóctel explosivo recontruyendo esta historia dramática… porque el material con el que contaba era, sin duda, atractivo.

3.- Antes de adentrarme en Melancolía (parece como si me estuviera preparando psicológicamente…), veo Sacrificio de Tarkovsky y le siento al director absolutamente hermético en lo que quiere contarme. En esa historia apocalíptica y ardientemente melancólica. Y lejana… emocionalmente. Pero reconozco que me siento atrapada por la belleza visual que me impacta. Aunque me deja rayada sobre todo cuando leo la dedicatoria final de Tarkovsky… ¿Dónde está la esperanza?

4.- Hoy domingo he dado un largo paseo por las calles de Madrid y me meto en exposición que disfruto en el centro de arte del Teatro Fernán Gómez. Viaje al cine español. 25 años de los premios Goya. Y realmente logro viajar… Así entre imágenes, músicas, fotos y escenografías me junto con la troupe de El viaje a ninguna parte, oteo El bosque animado, visito la terraza de Mujeres al borde de una ataque de nervios, canto Ay Carmela, me siento en el triste banco de Amantes, participo en el baile de máscaras de Belle Epoque, revelo las fotografías de Días contados, me angustio en atmósfera agobiante porque Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, se me saltan las lágrimas ante La buena estrella, vuelo por los aires en Mar adentro, subo a la torre petrolífera de La vida secreta de las palabras, visito las tumbas de Volver, siento La Soledad, me pongo ante los barrotes de Celda 211, o me siento perdida en los subterráneos de Pa negre… y el viaje continua.

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Secretos cinéfilos… Mandy Patinkin

A veces hay actores que se te quedan por su interpretación en una película para siempre en la retina… Y no vuelves a olvidarlos. Los ves y por A (te enamoras, cinéfilamente hablando) o por B (te atrae el personaje) vuelven alguna que otra vez a tu mente.

Pero a algunos no vuelves a verlos más… o no los reconoces o relacionas con aquel que te enamoró o te atrajo.

Así me ocurrió y ocurre con Mandy Patinkin.

La primera vez que lo vi… y me enamoré cinéfilamente, fue en Yentl.

Él es el colega judío vital…y cegadoramente hermoso, que se convierte en el mejor amigo de Yentl, esa mujer que se ha transformado en chico para poder estudiar en una escuela talmúdica (que está vedada al sexo femenino) de principios del siglo XX…La película es contada desde el punto de vista de una Yentl locamente enamorada pero que no puede expresar a su mejor amigo sus deseos hacia él… Así Mandy Patinkin es visto siempre desde una perspectiva idealizada que se transmite más allá de la pantalla. Cuando le vi en su momento, yo era adolescente, y me pareció bellísimo. Ahora he vuelto a verlo y me pasa lo mismo. Y te identificas con Yentl cuando pierde casi la cabeza al verle hermosamente desnudo para bañarse en un lago. (Inciso: puede ser un buen post hablar de hermosos desnudos masculinos y femeninos en distintas obras cinematográficas…, bueno, sigo contándoos…).

Ni siquiera sabía que este intérprete se llamaba Mandy Patinkin. Yo le tenía en mente como Avigdor, el de Yentl. Sólo como personaje.

Hace poco vi una película de Milos Forman que me apetecía muchísimo: Ragtime. Y ahí estaba el actor de Yentl en otro personaje totalmente distinto… pero el efecto era el mismo…

Así que me metí en la Red de las redes… y sorpresa mayúscula. Estas dos películas eran de las primeras de Mandy Patinkin a principios de los años ochenta… Pero mi rostro no daba crédito cuando lei que Patinkin fue el popular Iñigo Montoya… de La princesa prometida. Nunca identifiqué a Montoya con el bello Avigdor…

Pero Patinkin me tenía más sorpresas reservadas… en Yentl sólo da fe de sus cuerdas vocales Barbra Streisand. Sólo ella es la cantante…Y no aprovechó que Patinkin además de bello tenía voz y había conseguido su primer gran éxito en la representación musical de Broadway, Evita con el personaje del Che. Me emociona ver un vídeo donde Mandy Patinkin se emociona cantando, con extrema sensibilidad, Over the rainbow.

Y para los seguidores de series televisivas también fue el protagonista durante varias temporadas de Mentes criminales…, y de nuevo, ante un fotograma de la serie no identifico al Avigdor idealizado que me dejó sin palabras…

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Películas que no quiero perderme…

No sé lo mismo soy una exagerada… porque llevo unos días sintiendo que tengo una lista enorme de películas para ir a ver a las salas de cine. Y que hay varias pendientes todavía de estreno que sé seguro que no me quiero perder.

El abanico de propuestas es amplio y diverso. Y eso me alegra bastante.

Empieza el espectáculo…

Hay varias propuestas que me llaman a gritos… ayer sacié una de ellas, Mientras duermes de Balagueró…, y lo que propone lo hace bien. Así logras agobiarte e inquietarte en esa comunidad de vecinos donde el conserje infeliz hace de las suyas para borrar la sonrisa de los inquilinos…

Entro en vértigo pero sé que tengo que ver esta semana, por el miedo a que la eliminen pronto de cartelera, Four Lions, una propuesta de humor negro y provocativo. Sé que puedo salir espantada o muerta de la risa… pero me gusta el desafío.

También me llama el documental de Pina. Es una propuesta en 3D donde se unen dos mundos que me gusta ver unidos, el cine y la danza…

Ya he oido voces tremendamente negativas (y voces en las que confío mucho) pero me llamaba la propuesta apocalíptica y fría a la vez de Contagio. Aunque quizá me eche atrás y dé prioridad a otros asuntos cinéfilos.

Por supuesto hay dos películas que me seducen y me piden a gritos que acuda ya a alguna sala. Una es Another year de Mike Leigh. Ya deseo envolverme de la atmósfera de ese matrimonio protector y sus desesperanzados amigos y familiares… Y la otra es One day de la directora Lone Scherfig… que su propuesta de historia de amor y desamor creo que me atrae bastante. A Scherfig la he disfrutado muchísimo en Italiano para principiantes y Wilbur se quiere suicidar.

Y siguiendo con directoras, a pesar también de haber escuchado voces de horror e incluso de cabreo colectivo, no quiero perderme Somewhere de Sofia Coppola. Quizá caiga en el hastío de ese actor hollywoodiense que no sabe adónde ir… y quizá ni le importe.

También quiero acudir a La voz dormida. A Zambrano le tengo cariño… y me provocó ternura en Solas y Habana blues. Creo que la novela de Chacón es muy cinematográfica. Según la leía, veía una película, así que Zambrano sin duda también la vio.

A la Emma Bovary mexicana y desgarrada a lo Ripstein en Las razones del corazón (qué pedazo cartel) con un blanco y negro que seduce… no me gustaría perdérmela. Viajo a Cuba y creo que puede ser una propuesta interesante Boleto al paraíso. Y otro viaje por Argentina propone Las acacias… con el poder curativo y esperanzador de un bebé. Esta opción casi se ha convertido en género cinematográfico, recuerdo otra argentina El cielito o la sudafricana Tsotsi.

La película iraní Nader y Simin, una separación es la que el boca a boca está diciendo que merece la pena no dejarla pasar.

Y también, como siempre, seguiré yendo a pesar de mi relación amor-odio a la Melancolía de Lars von Trier porque su apocalipsis a través de dos hermanas seguro que nos regala imágenes de gran belleza visual.

Luego tengo mis cinco esperas favoritas:

Polanski y Un dios salvaje. Ayer vi el trailer… y ¡quiero verla ya! Yo fui una de las que no acudió al estreno teatral con lo cual poco sé todavía de la historia. Pero lo que sé… Y ¡Dios!, qué reparto.

Cronengerg y Un método peligroso. El director vuelve a hundirnos en los recovecos oscuros de la mente humana en compañía de Jung y Freud… y algunos de sus pacientes.

Gus Van Sant y Restless. O jóvenes adolescentes frente la enfermedad y la muerte… ¿sabíais que el actor principal es el hijo de Dennis Hopper? ¿Conocerá Van Sant, Harold y Maude?

Los hermanos Dardenne y El niño de la bicicleta. Parece ser que los Dardenne dejan un resquicio a la esperanza y la luminosidad… ¿será cierto? O que cuentan una especie de cuento con tintes sociales donde su sufrido personaje encuentra una especie de hada protectora…, ¿no es sorprendente en el mundo desesperanzado de los Dardenne?

Aki Kaurismäki y Le Havre. Otra película con su mundo peculiar y colorido de excluidos regado de momentos de silencio y encanto. Pero esta vez sin fecha de estreno…

Y voy a parar porque me está entrando hasta vértigo… pero un plácido vértigo…

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Picasso y Borzage… historias sobre un bombardeo

De nuevo en un diario (El País) a principios de septiembre (el día 9) se publicaba un artículo que me resultó maravilloso y disparó mi imaginación. Se plasmaban las investigaciones realizadas por el director de fotografía José Luis Alcaine (haciendo eco al interesante artículo de la revista Cameraman, número 52, que se puede leer en internet acudiendo a su página web, donde se desarrolla esta interesante teoría del director de fotografía) sobre la posible inspiración de Picasso a la hora de pintar El Guernica. Esa inspiración vendría de una pantalla de cine, de una película de 1932, del director-poeta Frank Borzage. La película, en cuestión, era Adiós a las armas, una libre adaptación (que por lo visto no gustó demasiado al autor) de la novela de Hemingway. Los protagonistas eran Gary Cooper, Helen Hayes y Adolphe Menjou.

Así que como os podéis imaginar lei el artículo del periódico, esto me llevó a la investigación desarrollada en Cameraman, regresé al Reina Sofía para mirar otra vez, despacio, el cuadro y por fin miré en mis estanterías de dvd y rescaté esa versión de Adiós a las armas. Así que me la puse en mi televisión, me fui directa al minuto 51.30 hasta el 56 donde se encuentra toda la secuencia que analiza Alcaine y que compara muchas de sus imágenes con la obra pictórica en blanco y negro (como la película) de Picasso… Y la experiencia me ha resultado preciosa, sugestiva y ha estallado mi imaginación. Repetí la secuencia varias veces.

No sabéis lo que he disfrutado con esta relación entre obra pictórica y cine. Me imagino a un Picasso parisino en 1937, con las noticias recientes de un bombardeo terrible, pero no vivido in situ. Fantaseo con el encargo que recibe el pintor por parte del Gobierno de la República de un cuadro que será expuesto durante la Exposición Internacional en París. Una pintura que sirva para que el público conozca el padecimiento y el horror de una Guerra Civil que desgarra. Le pienso tratando de reflejar el horror de un pueblo, el horror de una guerra, en el lienzo. Le siento en la oscuridad de la sala de cine (los periodos de exhibición de las películas eran muchísimo más longevos que los actuales…, de años) ante Adiós a las armas y el momento del bombardeo nocturno. Quizá impactado por algunas imágenes, éstas se quedaron grabadas en su retina. La mano de un moribundo, los caballos desbocados, las ocas asustadas, la madre con el niño en brazos, los rostros asustados, la noche, las llamas… Y toda esa secuencia en movimiento de imágenes impactantes reciclándose en su mente como fuente de inspiración para reflejar el dolor de una guerra.

Me he apasionado con el descubrimiento y la investigación. He podido vivirlo y sentirlo. De paso me he enterado de que a Picasso le gustaba bastante el cine. ¿No les parece que tras la investigación de Alcaine, hay una historia interesante para ser contada o mirada?

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10 curiosidades cinéfilas en cadeneta

1.- Me resulta super interesante un reportaje en un diario nacional sobre una investigación de Josep María Caparros, catedrático de Historia del Cine, que pone de manifiesto y demuestra (con las proyecciones que se realizaban anualmente en El Pardo) que Francisco Franco era muy cinéfilo.

Me resulta curioso (y para estudiar a fondo) que aparte de este dictador nuestro, otros históricos como Hitler, Mussolini o Stalin eran cinéfilos empedernidos. Y que todos ellos vieron las posibilidades del cine como instrumento propagandístico…, y también eran admiradores sobre todo de determinadas estrellas… Además como conocían ese poder que tiene el cine sobre el imaginario colectivo pusieron en marcha máquinas de censura…

¿Por qué todos estos dictadores eran cinéfilos o se sintieron influenciados por las imágenes? A todos, por lo visto, les gustaba mucho mirarse en los noticiarios cinematográficos en pantalla grande.

Por cierto bien es sabido que Franco incluso jugó a argumentista. Fue quien escribió el argumento para que naciera Raza bajo el pseudónimo de Jaime de Andrade.

2.- Una buena amiga me deja El hijo de Rambow de Garth Jennings. Película británica del 2007 que canta por todos sus poros amor al cine, y en concreto, al de los 80. Filma, con ternura, la amistad entre dos niños muy diferentes de un mismo colegio, el gamberro cinéfilo, y el otro el raro que su familia pertenece a una severa secta religiosa que no permite la visión de cine o televisión. Ambos se unirán para un objetivo: rodar una película.

En un momento de la esta pequeña historia, el niño raro, ‘por ser diferente’, pero de imaginación portentosa y creador de sus propias películas animadas en un viejo cuaderno, queda absolutamente fascinado por la visión de Acorralado donde convierte a Rambo (Stallone) en el héroe deseado, en el padre ausente… y su amor al cine ya no tiene freno…

Podríamos casi hablar de un género maravilloso de cinéfilos, que se criaron con el cine de los 80, que cantan a los cuatro vientos, mejor que cantan a los metros de celuloide su amor desmedido. Así nacen también Rebobine, por favor o Súper 8.

Pero sigue siendo un buen momento de cantos de amor al cine en el cine. Espero no perderme, creo que aquí en Madrid sólo una sala la proyecta en estos instantes (la película es del 2009), Le pére de mes enfants, película francesa sobre un productor de cine y su familia. Y también puedo ya adquirir en dvd la película uruguaya La vida útil sobre un hombre que trabaja en una cinemateca… en crisis.

3.- … y me pregunto después de haber visto La piel que habito de Almodóvar… ¿seguirá en pie el proyecto de Almodóvar de llevar las memorias del poeta Marcos Ana a la pantalla de cine? Me gustaba ese proyecto. Me llama muchísimo la atención. Y más en manos de Almodóvar.

4.- Así siguiendo con el tema de la anterior curiosidad, veo que Benito Zambrano sí ha llevado a cabo la adaptación al cine de la novela de Dulce Chacón, La voz dormida. Me apetece verla. Me apetece un nuevo trabajo de Zambrano y revivir, si es posible, la novela que me emocionó… siempre en clave de cine, claro.

Y me entero de que es precisamente La voz dormida, junto a La piel que habito y la maravillosa Pa negre, las candidatas por España a competir en la categoría de mejor película extranjera en los Oscar…

5.- …se van estrenando las películas que tanto he esperado. Y ahora ya deseando que venga la nueva de Cronenberg, Un método peligroso. Psicología y cine, tema apasionante. Esta vez enfrentamiento entre Freud y Jung… y más de un paciente que se cruza de por medio.

También me encantaría que distribuidora atrevida trajera la última de Kaurismäki, Le Havre. Siempre me fascina el color, el tono tragicómico y las historias que vienen del frío y carismático director filandés.

6.- Últimamente tengo cola de dvds a la espera de ser visionados. Uno en particular me da bastante miedo enfrentarme a él. Es tanto lo que he leído y oído… que quiero ver si es más leyenda o si realmente tiene valor cinematográfico. Se trata de Saló de Pasolini.

Hay películas cuyo visionado incomoda. Y mucho. Son películas normalmente oscuras y enfermizas. Al igual que digo que hay cine-medicina, también reconozco que hay películas que enferman… aunque tienen un poder de atracción de difícil explicación.

Algunos clásicos de este tipo de cine (o que a mí me ha provocado esto que estoy describiendo… sé que no es fácil entenderme): Suspense de Jack Clayton, El seductor de Don Siegel, El rapto de Bunny Lake de Otto Preminger, Una mujer atrapada de Walter Grauman, Los visitantes de Elia Kazan, La gran comilona de Marco Ferreri, La caída de los dioses de Luchino Visconti, Funny Games de Michael Haneke, Lunas de hiel de Polanski…

7.- Y en el mundo de los libros me muero de ganas por adquirir Un árbol es un árbol de King Vidor. Creo que en breve me lo compro. Me interesa la figura de Vidor, lo que pueda contarme, y varias de sus películas las tengo en alta estima. Dígase …Y el mundo marcha o la más conocida (por distribuida) Duelo al sol. Todas las referencias que he leido a este libro son bastante buenas… ¡lo quiero ya!, qué caprichosa es Hildy, a veces.

Por cierto King Vidor cantó ya su amor al cine en la etapa muda en la desconocida pero reivindicable (cómo me gusta últimamente esta palabra) Espejismos donde realizan cameos todas las estrellas del mudo más famosas del momento. Hablo de 1928…

8.-  Ay, ay, ay hablando del mundo del cine… ¡me muero de ganas por el documental Hollywood talkies de Oscar Pérez y Mía de Ribot! Porque refleja un tema que me apasiona (pero de una forma que seguro que me atrapa… el documental tampoco tiene límites creativos… ya lo demostró Lacuesta con su documental sobre Ava Gadner, La noche que no acaba o José Luis Guerín con su mítica Innisfree, la fantasmal y sobrecogedora Tren de sombras, o la más reciente Guest —que tego pendiente de ver—).

El documental que nos ocupa trata sobre esos españoles que en la transición del cine mudo al sonoro viajaron a Hollywood cuando todavía no existía el doblaje y lo que se pensó es repetir las películas en los distintos idiomas con actores, guionistas… autóctonos de cada país.

Y el tema es desde luego apasionante. Me encanta.

9.- Esto me recuerda que en la época del cine mudo en Hollywood uno de los autores que se pusieron de moda para adaptar cada una de sus novelas —y que por supuesto viajó a Hollywood— fue el novelista español Vicente Blasco Ibáñez. Así me entran ganas de volver a leer: Los cuatro jinetes del Apocalipsis, Sangre y Arena, Entre naranjos (ahí estaba una Greta Garbo que enamoró en Hollywood con película a la que cambiaron el título de la novela, El torrente) y Mare nostrum.

10.- Y acabo esta cadeneta de curiosidades cinéfilas con una reflexión que me dejó El árbol de la vida… y son esas películas con referencias religiosas de Occidente (dígase católica, protestante, judía… etcétera, etcétera) dignas de estudio. Así últimamente me viene a la cabeza la película de los Coen Un tipo serio o la maravillosa La cinta blanca de Michael Haneke. Pero también el cine Lars von Triers desde Rompiendo las olas o Anticristo o El teniente corrupto de Abel Ferrara aterrizando en el cine de Douglas Sirk, por ejemplo, Obsesión.

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Desapariciones cinéfilas

Este verano se han ido al Olimpo tres hombres relacionados con el mundo del cine de una manera especial.

A sus nombres no les rodea glamour. Y sí puede que les rodee el olvido o el desconocimiento.

Y sin embargo están íntimamente vinculados al séptimo arte.

Dejan aquí en la tierra su obra para ser descubierta… por quien quiera adentrarse en ella, quien quiera encontrarse con ellos.

Mi relación y sabiduría con los tres es mínima pero intensa. Mi desconocimiento hacia los tres es muy grande… pero, sin embargo, he sentido sus ausencias. Y sé que están ahí para descubrirlos.

Primero nos dejó Jorge Semprún. En París. Su vida unida a la política, a la escritura y al cine. Es un hombre que arrastra en sí mismo mucha historia.

Me encontré en su día con Z de Costa-Gavras. Cine de impacto. Político e inquietante. Te puede gustar o no pero atrapa. Semprún realizó el guion. No fue el único que escribió.

Después el siguiente en irse al Olimpo fue el director chipriota Michael Cacoyannis. Todavía recuerdo lo que me impactó Zorba, el griego. La inmesa tristeza que me sobrecogió al verla a pesar de ser un canto a la libertad… Porque ser libre no es fácil. Puede simplemente traer desgracia…

La única película que he visto de él.

Ha dejado toda una filmografía de revisitación de las tragedias de Eurípides: Electra o Las Troyanas. Descubrió a Melina Mercouri para el cine con Stella.

Y por último el chileno afincado en París Raul Ruiz que me dejó este año absolutamente ensimismada y emocionada frente a Misterios de Lisboa. Un melodrama de época. Puro cine. Ruiz cuenta con filmografía extensa pero totalmente desconocida para mí. He de reconocer que sólo le conocía por Tres vidas y una sola muerte… película que en su momento no me gustó ni pude llegar a entender. Sin embargo su última película (curiosamente creada para televisión) me fascinó y me abrió la posibilidad de querer conocer su filmografía (aunque es de esas filmografías a las cuales es difícil acceder).

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… Un verano con cine en las venas

Verano con cine en las venas. Aunque no voy a mentir.  A la sala de cine no he ido mucho. Pero lo que he ido ha merecido la pena. Por una parte El hombre de al lado, película argentina de Mariano Cohn y Gastón Duprat. La metáfora de esta película sencilla y de personajes nos remite a una ventana. La construcción de la ventana es el nudo de un conflicto que va mucho más allá de lo que creemos. No se la pierdan.

Después he disfrutado ni se sabe, riendo y llorando a la vez, como la vida misma, con una película italiana a lo Scola, La prima cosa bella de Paolo Virzi. Una película sobre una familia que se desmorona y se construye. Con un personaje central fuerte, una madre vital. Y el gusto que da encontrarse con actrices del pasado en papeles geniales como la gran reina de los años setenta Stefania Sandrelli.

Me muero de nostalgia por entrar en sala de cine y ver Super 8, lo digo en serio. Y también que llegue septiembre y se estrenen todas esas películas que me quedé con ganas de ver según iba leyendo informaciones desde Cannes.

Pero os iré informando poco a poco de todo lo que he podido leer y ver en mi rincón cinéfilo en mi querido hogar, el viejo baúl de películas está que arde y repleto de sorpresas…, volviéndome a apasionar con el cine una y otra vez.

Os contaré por qué esta nueva apariencia…, casi me quedo sin blog pero tengo unos ángeles por hermanos que me han ayudado a recuperarlo prácticamente todo… y de nuevo aprovechar y cambiar un poco el look. Modernizarme poco a poco que bien que me cuesta. Así que aunque mantengo algunas secciones, deleitaré con algunas nuevas.

Y espero ir recuperandoos a todos mis queridos lectores… porque vengo guerrera y con muchas ganas de escribir, escribir y escribir apasionadamente de cine.

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Amores imposibles… en el cine

En tarde de melancolía, una de amores imposibles.

Y me viene a la cabeza John Huston (que muy pronto dedicaré un largo post a este director porque me estoy leyendo una interesante biografía del susodicho) y Sólo Dios lo sabe. Creo que en francés la tradujeron como algo así: El alma y la carne. Porque nos contaba de manera tierna la estancia ‘a la fuerza’ en una isla del Pacífico de un soldado y una monja en plena Segunda Guerra Mundial. Y, claro, ahí teníamos una historia que no puede, finalmente, prosperar entre Robert Mitchum y Deborah Kerr.

Siguiendo ese camino ya saben la historia de una amish viuda y un policía rudo en Único testigo. La química saltaba a la vista de todos. Ahí estaban Harrison Ford y Kelly McGillis.

A veces son las distancias y las circunstancias. Así podemos verlo en el dueto de películas de Richard Linklater con Antes del amanecer y Antes del atardecer. Ahí vemos la relación imposible entre una francesa y un americano que se encontraron una noche en Viena. Ethan Hawke y Julie Delpy vuelven a encontrarse al cabo de los años y la química sigue intacta y la crónica de un amor imposible da un paso más.

Otras veces son los lazos familiares los que impiden la eclosión del amor y la pasión. ¿Recuerdan cómo Martha, casada con el hermano de Ethan, acaricia el abrigo de su cuñado escondiendo en su corazón su historia de amor no consumado? ¿O de las miradas de Ethan? Sólo hay que realizar una visita a Centauros del desierto.

Otras veces el impedimento es conflicto de ideologías, de momentos de guerra, de cuestiones políticas, de intolerancias horribles… Me viene a la cabeza: Libro negro de Paul Verhoeven y esa joven judía que seduce a un alto oficial alemán en misión de Resistencia… y se ve envuelta en un enamoramiento inesperado.  O la tremenda El lector donde un joven adolescente vive su primera pasión y amor con una mujer que le dobla la edad, misteriosa y efímera… años después se la encuentra en otras circunstancias estremecedoras y él trata de entender cómo la mujer que deseó pudo ser capaz de realizar actos horribles en la Segunda Guerra Mundial.

Los amores imposibles son totalmente imposibles (valga la redundancia) cuando uno de los componentes de la pareja no siente lo mismo que el otro. Un bonito ejemplo es el personaje de la elegante y borde Kristin Scott Thomas siempre enamorada de un Hugh Grant que nunca se entera y que el amor de su vida es otra persona. Scott Thomas lleva con dignidad su amor no correspondido en Cuatro bodas y un funeral.

Los más tristes son los que nunca pudieron ser por circunstancias externas a los personajes… y un ejemplo hermoso es sin duda Expiación donde un montón de situaciones, casualidades, prejuicios… no permiten la historia de amor entre la joven y rica Cecilia y el joven y pobre Robbie…

¿Recordais alguna más de amores imposibles?

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El discurso del rey… y los oscar

Pues fíjense que a mí El discurso del rey me pareció película tierna y correcta, muy correcta… pero de ahí a convertirse en la vencedora de la ceremonia, en lo mejor del año… Habrá que esperar unos años para comprobar si la película sigue siendo recordada.

Eso sí mi alegría y felicitaciones a Colin Firth. Le tengo estima, me gustan sus personajes. Me gusta su rostro.

Estoy en lista de espera para poder disfrutar de Cisne negro… que creo no me va a desilusionar.

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Lluvia de estrellas de cine… infinita

Los ojos tristes y enormes de Marilyn Monroe en Bus Stop.

La sonrisa de Marlon Brando en Salvaje.

El desencanto romántico de Humphrey Bogart en Casablanca.

La lágrima de Glenn Close en Las amistades peligrosas.

El antihéroe caído que vuelve a enamorarse de Jeff Bridges en Los fabulosos Baker Boys.

Los ojos saltones y furiosos de Bette Davis en Eva al desnudo.

El grito de Johnny Weismuller en Tarzán.

El bigotillo, el sombrero, las botas y el bastón de Charlot.

La ilustre calva de Yul Brynner.

La belleza prácticamente perfecta de un joven Gary Cooper en Marruecos o en Adios a las armas.

La cara de alucinado de Cary Grant en cada una de las escenas de Arsénico por compasión.

El llanto o la risa histérica de Carole Lombard en Al servicio de las damas.

La locura de Natalie Wood en Esplendor en la hierba.

Las manos de Robert Mitchum en La noche del cazador.

El forzudo de Anthony Quinn en La Strada.

El hastío encantador de Marcello Mastronianni en La dolce vita.

La nostalgia por tiempos pasados de Angelica Huston en Los muertos.

La incertidumbre en el rostro de Deborah Kerr en Suspense.

Las costillas y los cachetes de Spencer Tracy y Katherine Hepburn en La costilla de Adán.

El gigoló con mucho cinismo y desencanto de William Holden en El crepúsculo de los dioses.

El hombre duro que se derrumba de Kirk Douglas en Brigada 21.

El rencor de Eleanor Parker en Sin remisión.

El nerviosismo de James Cagney en Al rojo vivo.

La vulnerabilidad de John Garfield en Cuerpo y alma.

Las acrobacias de Burt Lancaster en El temible burlón.

La belleza elegante y maldita de Alain Delon.

La dulzura en el rostro con ojos pícaros de James McAvoy.

… una lista que se me hace interminable.

Una lluvia de estrellas que llenan mis tiempos muertos.

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