Diccionario cinematográfico (162)

Parejas en blanco y negro (segunda parte):

… y no sólo hay parejas enamoradas, como ocurre en la tragicomedia con dosis justas de almíbar Corina, Corina, donde Ray Liotta y Whoopi Goldberg son la pareja en blanco y negro allá en los años cincuenta en pleno conflicto racial.

También hay matrimonios en blanco y negro mal avenidos (como me recuerda Alfredo desde esos maravillosos 39 escalones) o extraños: Uma Thurman y  Ving Rhames, como esposa de mafioso y mafioso, en Pulp Fiction.

Hay amistades que luchan contra las diferencias de clase y el paso de los años: Morgan Freeman y Jessica Tandy en Paseando a Miss Daisy. Ancianita antipática blanca porque el mundo la ha hecho así, chofer encantador y con mucha paciencia, negro.

Hay otras amistades que se establecen de puerta a puerta, entre penas de amores y otras dificultades. Así les ocurre a Fanny (Maria Schrader) Orfeo (Pierre Sanoussi-Bliss), vecinos de un extraño inmueble alemán, ella arrastra sus penas de amor treinteañero y él a sus problemas sentimentales se le une su situación social como inmigrante y homosexual. Todo en la entrañable Nadie me quiere.

Y si seguimos con la inmigración están las historias de amor interraciales a pesar de las dificultades sociales como Las cartas a Alou y la historia que tratan de construir, siempre con muchos obstáculos alrededor, Eulalia Ramón y Mulia Jarju.

Pero también están las relaciones del roce hace el cariño y la amistad como ocurre entre Lana Turner y Juanita Mooore y sus personajes en Imitación a la vida. Una blanca y una negra que se unen en un principio para ayudarse mutuamente… pero luego Lana sube como la espuma en un nivel social y artístico y siempre en compañía de su fiel amiga… y sirvienta Juanita Moore. Hablo del melodrama entre los melodramas.

También hay amistades míticas entre blancos y negros: recordemos en Cadena perpetua los amigos del alma entre rejas y las buenas migas que establecen, de nuevo, Morgan Freeman y Tim Robbins. Y si seguimos entre rejas y huidas recordemos a Poitier y Curtis encadenados y corriendo campo a través en Fugitivos.

Los polis blancos y negros pueblan las pantallas de cine y una de las más míticas fue la protagonizada entre Mel Gibson y Danny Glover en la saga Arma letal. Pero para polis me quedo con la pareja que se forma entre el poli sureño y racista con cara de Rod Steiger y la del inspector Sidney Poitier en En el calor de la noche.

En las batallas también se forman amistades eternas de blancos y negros como la que establece el personaje Forrest Gump con Bubba en la película Forrest Gump. Gump tenía la cara de Tom Hanks y Bubba la de Mykelti Williamson. Otra mítica pareja y también en plena guerra es la que se establece entre Robin William y Forest Whitaker en Good Morning, Vietnam.

Otras relaciones son absolutamente escalofriantes y también marcadas por el paso de los años. Así le ocurre a James McAvoy de nuevo con Whitaker en El último rey de Escocia donde un joven escocés entra al servicio de un futuro dictador africano. Y seguimos con Whitaker para recordar su último trabajo en el melodrama musical  Nuestra canción de amor junto a René Zellweger. Amistad en blanco y negro de dos personas con distintas dificultades físicas y psíquicas… y una canción de amor. Ésta la tengo en el cajón de pendientes.

Para cerrar el tema de las parejas y amistades en blanco y negro os dejo la historia más emotiva de la película coral A dúo sobre un grupo de perdedores que compiten en un circuito de karaokes. Los momentos mágicos ocurren entre un padre de familia blanco y harto del día a día y un delincuente negro perseguido por la policía, sus caminos se cruzan en la carretera y terminan compitiendo juntos en los karaokes. El padre de familia es Paul Giamatti y el delincuente negro Andre Braugher… y ambos están increíbles encima de los pequeños escenarios.

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Diccionario cinematográfico (161)

Parejas en blanco y negro (primera parte): en Una isla en el sol corría el año 1957 y todavía era de escandalo social ser una pareja en blanco y negro. Y esas parejas escandalosas se permitía que se amaran pero ninguna escena de beso apasionado. Herry Belafonte con Joan Fontaine. La Halle Berry del momento (Dorothy Dandridge) con un desconocido John Justin. Parejas resplandecientes en blanco y negro.

Después vendría el hermoso Sidney Poitier… todavía era tema polémico y tocado con delicadeza. Así lo hace Kramer en comedia familiar Adivina quién viene esta noche en 1967. Han pasado diez años y una joven pareja, él negro, ella blanca…, sorprenden a ambas familias con sus ganas de casarse.

Entre medias tienen problemas aquellos blancos con sangre negra en las venas y son desgraciados en amores y rechazados socialmente. Así surgen historias como Pinky de Elia Kazan, La esclava libre de Raoul Walsh o Imitación a la vida de Douglas Sirk.

La cantante Whitney Huston tuvo protagonismo en película romántico-cutre-caza lágrimas con su idilio de cantante famosísima que vive historia apasionada con su guardaespaldas cachas con cara de Kevin Costner. Fue todo un hito. Hablo claro de El guardaespaldas.

Halle Berry emociona en historia dura, Monster’s Ball, donde protagoniza una historia de amor entre un funcionario racista (Billy Bob Thornton) que trabaja en la prisión federal con los condenados a muerte, con muchísimos problemas y conflictos, y una mujer a la que acaban de ejecutar a su marido, también con muchísimos problemas y conflictos. Ambos unen sus soledades, sus problemas, conflictos y prejuicios y logran construir una historia en común.

También Halle Berry es una mujer felizmente casada con David Duchovny y madre de dos hijos. Lo de que sean negra y blanco es algo totalmente anecdótico y nada tiene que ver con la historia. Estoy hablando de Cosas que perdimos en el fuego.

Spike Lee presentó historias interraciales en Fiebre Salvaje. Las caras eran de Annabella Sciorra y Wesley Snipes. Infidelidades matrimoniales.Todd Haynes revisita y recrea los mundos melodramáticos de los años cincuenta a lo Sirk y exalta todo aquello que se intuía y ocultaba. Así, elegantemente, vivimos una historia de amor entre jardinero negro (Dennis Haysbert) y señora burguesa blanca e insatisfecha (Julianne Moore). Nos tenemos que ir Lejos del cielo. Mike Figgis nos presenta la historia de una infidelidad de una sola noche y de nuevo nos presenta el rostro de Wisley Snipes con una Nastassja Kinski en Después de una noche.

También para la comedia hay historias de amor en blanco y negro. Así tenemos la deliciosa película francesa Mamá, hay un hombre blanco en tu cama. Donde Daniel Auteuil y Firmine Richard protagonizan enredo encantador entre ejecutivo blanco y mujer de la limpieza negra.

Continuará. Segunda sesión de parejas en blanco y negro donde nos encontraremos con películas como Cadena perpetua o Nadie me quiere…

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Diccionario cinematográfico (156)

Ojos verdes: Aquellos ojos verdes de mirada serena dejaron en mi alma eterna sed de amar…, así suena en In the mood for love. O podemos irnos a Las cosas del querer y escuchar: Ojos verdes, verdes como la albahaca. Verdes como el trigo verde y el verde, verde limón.

Nos vamos al mundo fantástico de Bécquer, a una mujer-tentación con ojos verdes que arrastra al amor maldito. Así el autor antes de dar paso a su leyenda cuenta que “de seguro no los podré describir tal cuales ellos eran: luminosos, transparentes como las gotas de la lluvia que se resbalan sobre las hojas de los árboles después de una tempestad de verano”. ¿Cuántos ojos así hemos visto sentados en la butaca frente a una pantalla blanca?

Y en el cine con aires de romanticismo o también de amor maldito aparecen mujeres que arrastran su mirada de ojos verdes. También en películas de misterio y terror donde hay maldiciones y tentaciones. Son difíciles de encontrar pero cuando te cruzas con ellos no puedes retirarte. ¿Por qué si hablamos de ojos verdes pensamos en damas? También hay caballeros… pero en el cine pertenecen a las estrellas.

Gene Tierney y Vivien Leigh tuvieron los ojos verdes… que cruzaban la pantalla. En unos vimos reflejados el amor fou capaz de matar sin inmutarse sólo porque el hombre al que ama la tenga únicamente a ella. La adore.  Porque sólo el cielo podía juzgarla. O también fueron aquellos ojos los que enamoraron a un detective que ama a una muerta a la que ve retratada en un cuadro, se llamaba Laura. A la otra la vimos con su mirada ante un incendio feroz que devora Atlanta…, todo se lo lleva el viento o perdiendo la cordura en un tranvía llamado deseo.

Ava Gadner y Deborah Kerr tuvieron los ojos verdes… que cruzaban la pantalla. En unos vimos a la condesa descalza que devoraba la vida a tragos en la noche de la iguana. En los otros la dama tranquila y elegante que podía caer en el suspense y perder la cordura porque sus ojos verdes veían fantasmas o absolutamente desbocada, con sus ojos bien abiertos, rodando por el mar en beso apasionado.

Podemos continuar la búsqueda de esos ojos verdes…, siempre únicos o quizá tan sólo misteriosos.

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Diccionario cinematográfico (155)

Bicicletas: las bicicletas son para el verano y la abuela madame Souza y su perro Bruno viajan hasta Belleville para rescatar al nieto secuestrado pegado a una bicicleta, Champion. Sólo ahí el nieto triste es feliz, pedaleando, pedaleando… con esfuerzo. El niño de ET sigue mirando las noches de luna llena y recuerda cuando casi la alcanzó en su bicicleta de verano. Butch Cassidy nos muestra con gotas cayendo sobre su cabeza la cantidad de malabarismos que pueden hacerse sobre una bicicleta. Etta siempre le mira y ríe. Y él lleva a Etta. Los chicos de Cabaret y los del Jardín de los Finzi Contini van por hermosos parques en un transporte inocente que les hace libres, sin saber ni esperar el horror que se esconde tras la esquina. Para un obrero en la Roma de la posguerra una bicicleta es el sustento de cada día, cuando se la roban su vida es más drama de lo que ya era. Y con su hijo de la mano va vagando por las calles buscando al ladrón que convirtió su jornada laboral en pesadilla.

Ghislain Lambert es un ciclista belga que ama ese deporte. Su fama le llega no por ser un vencedor y sus continuos intentos (alguno con trampa de por medio) sino ser un fracasado feliz montado en su bicicleta, el último de la carrera… pero encima de la bici. Por ahí también anda Tati que en un mundo de inventos extraños y modernos él sigue siendo feliz llevando a su sobrino en bicicleta sin complicaciones. El otro día se acercó el cartero eterno, con su bicicleta, a llevar cartas de amor como le mostró Neruda. Y en el pueblo vecino un niño proyeccionista pidió a otro que en su bicicleta llevara un rollo de película al cine de la aldea vecina… y que se trajera el segundo enorme carrete de la proyección. En aldeas del país en plena posguerra las mujeres van en bicicleta por los campos para que los maquis tengan sus avisos o para que algunos no pierdan la sonrisa, para romper el silencio…

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Diccionario cinematográfico (154)

Crimenes pasionales: ayer volví a sumergirme en el trágico triángulo de Amantes de Vicente Aranda. Y lo irracional de las pasiones y relaciones sentimentales que adquieren tintes patológicos y dependientes provoca el acto fatal: el crimen pasional. Un acto que ciega y empapa la razón de los participantes provocando una acción violenta que destroza la vida de sus protagonistas.

El cine ha tratado el crimen pasional desde distintas perspectivas y ha presentado diferentes motivaciones. El destino trágico a veces se transforma según el punto de vista del género. Los crimenes pasionales han sido el centro de ciertas tramas y algunos se nos han quedado grabados.

Primera parada. Amanecer, obra cumbre de cine silente, y Un lugar en el sol, adaptación cinematográfica de la novela Una tragedia americana permiten visionar el crimen pasional desde motivaciones sociales y del momento histórico. Los personajes masculinos tienen un ansia de escala social y poder, uno quiere salir de la tranquila vida en el campo y sumergirse en la ciudad, otro quiere adquirir una buena posición social y olvidarse de sus orígenes. En la silente, la ciudad es amenazante y la mujer que la representa es una femme fatale. En la sonora, son las circunstancias históricas, las brechas entre clases sociales, la presión de la sociedad… la que hace que el protagonista nuble su entendimiento y sea capaz de desear terminar con su ‘problema’ (una chica obrera con la que ha mantenido relaciones) mediante un acto violento. Ambas son tremendas. En una se decanta por lo lírico-poético y finalmente no se produce el crimen pasional, la segunda todo está montado en la cabeza del personaje para cometer ese crimen pero hay un arrepentimiento final que acaba en tragedia al provocarse un accidente. Y en ambas el momento culminante transcurre en un lago.

Quizá uno de los ejemplos más cercanos de representación de un crimen pasional brutal que además deja al personaje masculino impune (logra seguir su camino de conquista hacia la posición social deseada) es Match Point de Woody Allen.

El género del melodrama es uno de los exponentes claros donde se representa el crimen pasional. Porque el melodrama es una explosión de las emociones y las pasiones del ser humano y el crimen pasional entra dentro del terreno que deja enterrado el entendimiento y la razón. Nos volcaremos en La carta de William Wyler y en cómo una mujer se ve atrapada por la mentira y la infidelidad y como la intervención de terceros propiciará su fin en un crimen pasional inesperado…

El drama a secas, un drama de recuerdos, sensaciones y emociones de una niña que recuerda un momento de su existencia donde es testigo de un triángulo amoroso que termina en tragedia. Donde la pasión provoca muerte y un destino trágico en cada uno de los personajes. Me refiero a Días de cielo de Terrence Malick.

En otras películas el crimen pasional lo provocan a la vez los dos protagonistas de la relación. Se matan y se aman. Parece imposible pero de nuevo no se puede emplear la razón para tratar de comprender. Así nadie olvida la escena en las montañas de Duelo al sol donde los protagonistas se disparan y luego en agonía se besan.

Otras veces el crimen pasional da otro giro, siempre trágico, que es el mutuo acuerdo de ambos protagonistas para suicidarse ambos y terminar con una relación pasional que les rompe y al que no encuentran salida alguna. Arrastran otras problemáticas además de la relación que no construye sino destruye. Aquí recordamos El extraño amor de Martha Ivers o la dramática La decisión de Sophie.

Otro género que ha proporcionado trágicos crimenes pasionales es el cine negro. Algunos tienen la variante del asesinato puro y duro de dos amantes que deciden que hay un tercero que impide su felicidad o que puede proporcionarles un futuro mejor (estando muerto, claro). Pero siempre este acto que elimina maridos, parejas… tiene como consecuencia un destino trágico para la pareja que termina o bien traicionándose, o llevando a cabo crimen pasional o protagonizando un accidente que destroza más sus existencias. Los ejemplos son múltiples Perdición, Deseos humanos, El cartero siempre llama dos veces… En el mundo del hampa también son habituales los crimenes pasionales, ganster que ejercen su poder tratando a los demás como marionetas y no permitiendo que sus femme fatales dejen sus brazos…, recordemos El abrazo de la muerte.

Por último recordemos dos géneros en los que no es natural la exposición de un crimen pasional. Por una parte el musical que, sin embargo, en los últimos años tuvo un ejemplo que nos puede servir para esta nueva entrada de nuestro particular diccionario: Chicago donde dos mujeres son encerradas por protagonizar crimenes pasionales y donde uno de los números más recordados es el de las mujeres en prisión que recuerdan sus crimenes, siempre pasionales, a sus compañeras para contarlas por qué están encerradas. Y por otra la comedia, en este género vamos a por un clásico La costilla de Adán que narra como un matrimonio bien avenido de abogados empiezan a discutir y a cuestionarse cuando ambos se implican en un caso de fallido crimen pasional… las consecuencias serán tremendas… pero lograrán siempre provocarnos la sonrisa.

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Diccionario cinematográfico (153)

Pescadores: seguimos con profesiones y ahora nos centramos en los pescadores. De mar o de río. Hombres curtidos, mujeres curtidas, niños curtidos, abuelos curtidos… por la brisa marina y por la vida dura.

El cine y los pescadores… unidos por una mar de fotogramas. La pesca como duro trabajo o la pesca como afición. Dos mundos muy distintos.

Si nos centramos en la dura vida del pescador podemos irnos a dos trabajos cinematográficos de dos épocas diferentes. Una es obra del británico documentalista Robert J. Flaherty que en Hombres de Aran nos relata la supervivencia de los isleños de Aran y su relación cuerpo a cuerpo con el mar.

Si viajamos un poco más allá. En los principios del neorrealismo italiano, el aristócrata Luchino Visconti nos dejó Terra Trema que no sólo refleja la dura vida del pescador sino también su supervivencia y la explotación injusta de su trabajo.

La pesca también sugiere alegorías. Es el hombre frente a la fuerza de la naturaleza. Así recordaremos dos obras cinematográficas, que son a su vez adaptaciones literarias de dos clásicos de la literatura norteamericana. Por una parte El viejo y el mar con un Spencer Tracy de pescador anciano que su suerte ha sido arrebatada y ya los peces no quieren ser pescados por él… hasta que pasa unos días a la intemperie… O nos quedamos con el Moby Dick de John Huston y la obsesión del capitán Ahab por la caza de la ballena blanca.

Y también el mar va unido al terror. Nos quedaremos con un clásico de los años setenta, Tiburón donde un grupo de hombres donde se encuentra un veterano cazador de tiburones se enfrentan a la captura de un animal maldito que siembra el horror en las costas por su hambre voraz de carne humana…

Pero la pesca también es afición y filosofía de vida. Así podemos señalar tres películas muy diferentes. La primera pura comedia screwball comedy. Nos encontramos con un Rock Hudson que es un experto vendedor de productos para pesca… Ha escrito libros como erudito en pesca pero… no tiene ni idea de pescar (sin que nadie lo sepa, claro). Así que una chica alocada le arrastra a un fin de semana donde se celebra un campeonato de pesca (y donde el jefe del pobre Rock tiene muchas expectativas para la promoción de utensilios de su tienda…). Me refieron a la hilarante Su juego favorito.

También citaremos ese drama familiar que es El río de la vida que nos cuenta la relación entre un padre y dos hermanos. Tres hombres muy diferentes, y que se toman la vida de distintas maneras y que tan sólo les une una afición común: la pesca.

Y, por último, nos detendremos en la magnífica Anatomía de un asesinato. Donde James Stewart es un abogado tranquilo y casi retirado que decide defender a un teniente acusado de asesinato. El abogado tranquilo pero perro viejo que sabe cómo ejercer su trabajo y cómo interpretar las leyes… se relaja en los momentos tormentosos con la pesca…, con su viejo amigo alcoholizado.

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Diccionario cinematográfico (152)

Jardineros y jardineras: jardineros y jardineras que cuidan las plantas, los árboles, los pequeños huertos… y además viven sus propias historias. Profesionales y aficionados. Personajes que pueblan películas y nos narran sus vivencias entre plantas, arbustos y árboles.

Así digamos que quizá el jardinero más estrafalario, estrambótico y original sea Eduardo Manostijeras que embellece los jardines con las creaciones que realiza a través de los arbustos en una urbanización de los años cincuenta.

Otros son los reyes del melodrama. ¿Quién no se acuerda del atractivo y joven jardinero con cara de Rock Hudson que se enamora, mientras poda los árboles de su jardín, de una rica señora viuda y madura con rostro de Jane Wyman en Sólo el cielo lo sabe. Años y décadas después Todd Haynes homenajea estos melodramas de los cincuenta con una nueva visión de estas historias sin la censura y el conservadurismo de esos años de por medio y recrea la maravillosa Lejos del cielo donde esta vez el jardinero negro establece una relación con la señora de la casa que a la vez tiene un marido que parece ser no ha sido sincero con sus inclinaciones sexuales. Esta vez el jardinero es Dennis Haysbert.

También es jardinero el joven y hermoso Brendan Fraser que ‘revoluciona’ los últimos días del mítico director de cine de terror James Whale en Dioses y monstruos.

De Francia surgió la sencilla y emotiva historia Conversaciones con mi jardinero, donde un artista perdido encuentra el sentido de la vida en la sencillez y humildad de un hombre tranquilo, su jardinero y amigo de infancia.

Desde Gran Bretaña y su famoso sentido del humor llegó El jardín de la alegría donde una viuda que debe encontrar ‘sus métodos’ para sobrevivir económicamente y su jardinero se unen por una misma causa: el cultivo de marihuana.

La afición de un gris diplomático es su pequeño jardín al que se entrega de tal manera que le hace encerrarse en su mundo sin querer abrir los ojos al exterior y entender el porqué de la injusticia en el mundo. Finalmente este El Jardinero Fiel no tendrá más remedio que abrir los ojos a través de su esposa Thesa, una activista defensora de los derechos humanos.

Desde Los limoneros transcurre una historia que hace entender más que muchas conferencias la tremenda problemática entre israelíes y palestinos. El conflicto y la discordia saltan cuando por la seguridad de un ministro israelí se quiere acabar con el pequeño campo de limoneros de su vecina palestina, campo al que se han dedicado en cuerpo y alma las anteriores generaciones de su familia. Ahora ella con el viejo jardinero de la familia sigue cuidando día a día los limoneros…

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Diccionario cinematográfico (151)

Divas y divos: ¿qué es una diva? ¿Qué es un divo? En la pantalla grande, en la sala oscura, rostros de fama superlativa que sobrepasan la persona humana (sólo un recipiente) y los personajes que crean. El divo o la diva es un fenómeno extraño que provoca amores eternos nunca físicos, ni cercanos, pero poderosamente intensos. No tiene nada que ver con artes interpretativas… es algo indescriptible, imposible de explicar con palabras. Las divas y divos se convierten en iconos que se revisten de ingredientes y elementos que nada tienen que ver con la persona humana que les dejó una apariencia física. Tiene difícil explicación.

Greta Garbo fue quizá el primer icono-diva aunque antes hubo muchos ensayos de divas y divos. Ahí está Charles Chaplin, icono de fama superlativa. Otro fue Humphrey Bogart que se codea con el efímero James Dean. Audrey Hepburn fue símbolo de la elegancia, lo angelical y de lo femenino y la Monroe de la sexualidad o sensualidad descarnada. Y todos ellos son protagonistas de ensayos, tesis, novelas, revisitaciones, reinterpretaciones… Son iconos que crecen… casi nunca decrecen y aún después de muertos siguen generando una adoración imparable.

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Diccionario cinematográfico (150)

Shakespeare: Lejos del joven romántico que crea Romeo y Julieta bajo presión y que pronto cuando ama se inspira para escribir Noche de Reyes en Shakespeare in love. El bardo por excelencia también ha extendido su reino y sus personajes al mundo del cine. No se pueden contar con los dedos la cantidad de adaptaciones a su obra, las veces que aparece por algún motivo en alguna película, la cantidad de directores que se han obsesionado con él, o los actores y actrices que han soñado con encarnar algunos de sus personajes.

La química entre Shakespeare y el cine ha sido sobresaliente en la mayoría de los casos. Ha sido posible que Marlon Brando se convierta en Marco Antonio en Julio César. O que Al Pacino dé rienda suelta a su pasión por Shakespeare con su interesante experimento, Buscando a Ricardo III o encarnando al Mercader de Venecia. Hasta Mel Gibson fue una vez Hamlet.

Puede que no me equivoque si digo que quizá una de sus obras más llevadas a la pantalla sea su Romeo y Julieta. Así han logrado empaparnos de esa historia pasional de dos adolescentes en llamas: Baz Luhrmann, Franco Zeffirelli, George Cukor…, otros se han inspirado en los jóvenes apasionados de familias rivales para crear historias como West Side Story… donde las familias se convierten en pandillas.

En otras películas los personajes son inspirados por Shakespeare y su obra. Así en El club de los poetas muertos, un estudiante encuentra su vocación mientras interpreta uno de los personajes de El sueño de una noche de verano (también llevada varias veces al cine… pero ninguna versión ha sido la definitiva, la buena). O en esa encantandora En lo más crudo del crudo invierno de un grupo de actores tratan de montar Hamlet.

Aquí hacemos una parada a Kenneth Branagh, enamorado de Shakespeare, lo ha adaptado, ha actuado, lo ha reinterpretado, lo ha presentado de forma clásica, de forma no clásica, ha jugado y disfrutado. Así podemos ver sus adaptaciones de Enrique V, Mucho ruido y pocas nueces, Hamlet, Trabajos de amor perdidos, Como gusteis…

Otro apasionado y entusiasmado fue Laurence Olivier y su peculiar trilogía que incluye Hamlet, Ricardo III y Enrique V. O ya sabemos la pasión por el teatro y por el teatro de Shakespeare que sentía Orson Welles que se dejó la piel con su Macbeth, con su Otelo o su enamoramiento con el personaje de Falstaff y su personalísima Campanadas a media noche.

O el más kitsch de todos Franco Zeffirelli. Él aprovechó a los Burton (Liz y Richard) para que dieran rienda suelta a sus cabreos (y de paso aprovechar el amor de Richard por Shakespeare y las ganas de Liz por convertirse en actriz de prestigio, porque estrella ya lo era desde hacía mucho) en La fierecilla domada o La mujer indomable. Presentó un Romeo y Julieta trágico-romántico y se atrevió con un Hamlet con Gibson incluido.

La sombra de Shakespeare es alargada. Y por ello no sólo hay obsesiones con su obra sino también películas donde permanece su espíritu como My Own Private Idaho que suspira por Campanadas a media noche o Rosencrantz y Guildenstern han muerto o como dos personajes secundarios, los amigos de Hamlet, viven esta historia (antes claro fue también obra de teatro).

Pero también Shakespeare cruza fronteras y viaja al Japón donde Kurosawa le encuentra como fuente de inspiración para Trono de sangre o Ran.

Es tal la fuerza y la universalidad de este caballero que nadie se corta en adaptarlo… aunque hay que saber entenderlo. Y algunos lo logran. A través de una adaptación, a través de una interpretación…

Shakespeare nos visita también muchas noches en la sala oscura, en la pantalla enorme.

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