Aviso de tormenta (Storm warning, 1951) de Stuart Heisler

Hace muy poco comenté mi interés por esta película y también que tenía localizado el dvd (con interesante cuadernillo de Juan Carlos Vizcaíno Martínez, que realiza además un magnífico blog que recupera con completas reseñas películas del olvido, Cinema de perra gorda). Pues visto… y a mí colección. Así que me puse frente al televisor y a ¡sorprenderme! Y como pensaba es una película muy interesante. Con sus luces y sombras… pero con mucho material y muchos elementos que analizar.

Como señalaba uno de los hechos que me llamó la atención fue sin duda el reparto. Pero otros puntos es su coincidencia en el tiempo con otra película que adaptaba una obra de teatro con ambientes similares. Los elementos de cine negro, una atmósfera pesimista, oscura, inestable… Su presencia en el guion de Richard Brooks. Su representación del Ku Klux Klan. Cómo trata el tema de la delación en tiempos de la Caza de Brujas.

… La película Aviso de tormenta trata sobre el Ku Klux Klan sin que en ningún momento se mencionen sus actividades e ideología. Es curioso cómo se reflejan los rituales del grupo, sus vestimentas, y el tipo de personas que forman parte de él, la fuerza que podía tener en pequeñas localidades y cómo su poder podía extenderse hasta el punto de imponer la ley del silencio y el miedo con los otros ciudadanos. Sólo en un momento se menciona que si la justicia logra deternerles sería por tema de impuestos, por irregularidades económicas (como pasaba en la ley seca con los gánsteres). En la película no hay un solo personaje principal negro ni se refleja el problema racial. De hecho únicamente se ve que ‘matan’ a un hombre blanco que era un periodista que los estaba investigando. Pero se respira un ambiente enrarecido, violento, se huele el miedo, el lado oscuro de una pequeña localidad que o se ha unido a las filas del grupo, o prefiere vivir en la ignorancia más absoluta o permite que el Ku Klux Klan actúe con impunidad. Una de las muchas dificultades que ponía el código Hays es que no se podían desarrollar los conflictos sociales con profundidad. Y el conflicto racial y por tanto todo lo relacionado con él no era tema para mostrar abiertamente en una película. Aquí hay tan sólo un tímido intento de reflejar una realidad social (en ese intento y en su tratamiento quizá esté la mano de un Richard Brooks que posteriormente siempre en sus películas trató temas peliagudos).

Así Aviso de tormenta se convierte en una película sureña que transcurre en pequeña localidad. Notamos la tensión en cada fotograma. El calor. Lo siniestro en un lugar ‘aparentemente’ tranquilo. Y son curiosas alguna de las similitudes que tiene con otra película de ambiente sureño que se estrenó el mismo año (una buenísima adaptación cinematográfica de una obra teatral de Tennessee Williams): Un tranvía llamado deseo de Elia Kazan. Dos hermanas que llevan tiempo sin verse, una que decide ir al encuentro de la otra. Ésta no conoce al marido de su hermana, a su cuñado. Y el cuñado es un hombre rudo, salvaje y con un enorme atractivo físico (en ambas no falta imagen de hombre sudoroso y camiseta blanca). Las relaciones entre cuñados no serán buenas y el enfrentamiento se palpa desde el principio. La hermana casada se encuentra entre las dos personas que quiere… aunque finalmente abrirá los ojos. La hermana casada está embarazada. El cuñado agrede sexualmente a su cuñada. El primer encuentro entre ambas hermanas se sucede en un centro recreativo (una bolera en Un tranvía llamado deseo, un centro de juego y bebida en Aviso de Tormenta). Como ven las similitudes son varias aunque las historias, el desarrollo de los personajes y las motivaciones sean totalmente distintas…

A pesar del intento de denuncia de una organización como el Ku Klux Klan (que aunque queda bastante velado es evidente) trata el tema de la ley del silencio y la delación. Ahí tenemos el conflicto de la hermana forastera y visitante que es testigo del asesinato de un hombre pero que determina para proteger a su hermana (y por lo tanto a su ‘odiado’ cuñado, uno de los miembros del grupo) mantener el silencio. Otros ciudadanos que viven en la localidad día a día lo hacen o porque simpatizan con el grupo o por puro miedo. Y los esfuerzos vanos del hombre que intenta que se cumpla la ley y condenarles, del hombre que trata de defender los derechos civiles. El hombre que quiere llevarles a juicio y que sean condenados. Así al final, la conducta de la joven por no colaborar con la ley termina en tragedia.

Ocurre la paradoja que en aquellos tiempos ya estaba tomando virulencia en Hollywood la Caza de Brujas y las listas negras. Es curioso que los protagonistas principales, los personajes positivos y progresistas, estén representados por Ginger Rogers y Ronald Reagan (ambos conservadores) que actuaron muy activamente en la Caza de Brujas en denunciar la presencia del comunismo en el seno de Hollywood. Para ellos había que combatirlo (o cualquiera que tuviera ideas progresistas… que ya era sospechoso), aunque perjudicara a un montón de compañeros… Había que denunciar y dar nombres. El clima paranoico de los años cincuenta también aparece reflejado en la película.

Por otra parte ambos dos: Ginger Rogers y Ronald Reagan están adecuados en sus papeles. Rogers como bella extranjera, la hermana modelo con éxito que llega a la pequeña localidad que termina ahogándola… Y Ronald Reagan (aunque su personaje no da posibilidades de muchos matices) como el defensor de la ley que trata de, por la vía legal, acabar con el Klu Klux Klan. El papel trágico, el de la hermana casada, fue para Doris Day, muy alejada del papel que le dio la fama. No tiene mucho lucimiento pero su papel es central para la trama. Es esa hermana que vive en la absoluta ignorancia (no está muy bien desarrollado el porqué) y que con la llegada de su hermana y los acontecimientos que ocurren abre los ojos a una realidad que no le agrada. Y sobre todo termina mirando de otra manera al marido del que está profundamente enamorada. El personaje más interesante sin duda es el de Steve Cochran, estupendo en su caracterización como presa fácil para organizaciones como el Klan. Él es el esposo y cuñado. Valiente en grupo, mezquino en la intimidad. Sin mucho cerebro, atractivo y que se deja llevar por el grupo, el alcohol y la presión. Los cerebros de la organización le quieren convertir en cabeza de turco pero él que reacciona por instinto, se comporta como un animal salvaje (pierde la razón) acorralado y desata más tragedia con tal de salvarse.

Heisler consigue imprimir el pesimismo y ambiente agobiante del cine negro (sobre todo en la escena del principio y en todo el tramo final) y además espolvorearlo con melodrama (trabajó varias veces con una de sus reinas, Susan Hayward). Sólo por esas dos escenas merece la pena su visionado. La llegada de Ginger Rogers a la localidad… por la noche. Enseguida vemos la opresión, la oscuridad, el nerviosismo, el miedo… y que por supuesto no es bien recibida. Rogers siente ese agobio y ese pánico hasta que presencia el asesinato de un hombre blanco por un grupo de encapuchados… pero ve el rostro de dos de ellos. Así como cuando descubre que uno de esos rostros es el de su cuñado. Y la última escena más que de cine negro entra en el terreno de la tragedia, el melodrama extremo y la película de terror. A partir del intento de violación que sufre la Rogers… desciende a la pesadilla hasta verse inmersa en un ritual del Ku Klux Klan que incluye latigazos… Pero la tragedia aún está por llegar…

Así Aviso de tormenta tiene varios motivos para ser vista. No es una película redonda ni maestra pero sí cuenta con un montón de motivos para que su visionado sea rico y extremadamente interesante. A Stuart Heisler le tengo cariño por La llave de cristal con Veronica Lake y Alan Ladd, complejo cine negro. Como curiosidad también me gustó reconocer entre los secundarios a Ned Glass, que para mí siempre será el Doc, el dueño del bar donde se encuentran los Jets y los Sharks, en West Side Story.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Sirenas (Mermaids, 1990) de Richard Benjamin

Hay películas que simplemente cuentan bien una historia con unos personajes bien construidos (y eso no es cosa fácil). Algunas entran en la categoría de película-medicina. Es decir que sales con buen rollo después de su visionado y crees que el mundo puede ser cada vez mejor. Y además estas películas tienen varios puntos interesantes para sugerir darles una oportunidad para verlas de nuevo. Puntos de interés incluso en la forma de contarla.

Sirenas es una de esas películas. Recuerdo la primera vez que la vi que salí contenta del cine y con buen recuerdo. Ahora hace poco me la encontré en una estantería de unos grandes almacenes a precio de oferta… y quise revivirla. Saber si realmente merecía la pena el rincón en mi memoria. Y la sorpresa ha sido grata.

Un reparto atrevido, un director irregular que se encontró cómodo contando una historia y varios detalles que hacen que Sirenas no caiga en olvido y sea una película para ver, por lo menos una vez o dos o tres…

Ahí va la batería de asuntos que me vinieron a la cabeza al volverla a ver y que hicieron afianzarme en que era una película que me gustaba además de ser un buen recuerdo. Una historia narrada desde la nostalgia. Desde la voz de una mujer que cuenta un momento crucial de su vida: el paso de la adolescencia a la madurez. La nostalgia cuando es una sensación conseguida, funciona, en una creación literaria o fílmica. Nos situamos en el año 1963 en una pequeña localidad norteamericana. Ahí llegan unas nuevas vecinas: una excéntrica y explosiva madre soltera (una Cher que se hace con el personaje y se come a dentelladas la pantalla…) y sus dos hijas, una adolescente (… la voz en off, el punto de vista y la mirada es a través de este personaje interpretado por una Winona Ryder que ya mostraba sus dotes de actriz y su subida al estrellato) y una niña que es un prodigio en natación (que conquistó a todos, Christina Ricci). Como todas las familias tienen sus peculiaridades que las hacen distintas… y sobre todo son nómadas porque la madre en cuanto siente la más mínima atadura sentimental o mejor dicho problema a la vista, su decisión es tirar para adelante, coger el coche y empezar la vida en un nuevo territorio. Eso es lo que la hace fuerte, que no la rompan el corazón y no caer en la vulnerabilidad… No echar raíces. El conflicto surge cuando los intereses de la madre chocan cada vez más con los intereses de su hija adolescente. El conflicto es su enfrentamiento. La madre es rebelde, explosiva, un espíritu libre y judía no practicante… la adolescente se nos vuelve beata, quiere ser una monja católica, encontrar a su padre al que tiene idealizado… pero con las hormonas muy revueltas.

Pero ése es un año especial para las tres protagonistas… un año de esos que cambian la vida. Que forman un antes y un después. Y no sólo les cambia la vida a ellas, también es un momento crucial en la Historia de su país. En este mundo de féminas hay dos hombres que desbaratan su ‘caótico’ orden. Uno es el zapatero de la localidad con el rostro de Bob Hoskins y otro es el conserje y jardinero de un convento de monjas así como conductor del autobús escolar, un joven desencantado con el rostro de Michael Schoeffling.

Un reparto atrevido… cada uno parece de su padre y de su madre… y sin embargo logran una química especial entre todos. Y no sólo eso vuelve a mostrar a un Bob Hoskins como un hombre enamorado, creíble, como ya demostró en Mona Lisa. Sólo que allí salió perdiendo y aquí se le redime… El enfrentamiento madre e hija pasa por todas las fases: es divertido y termina siendo dramático hasta llegar a un momento catártico en que la relación vuelve a recomponerse. Y en ese momento catártico tiene mucho que ver Christina Ricci, una niña niña, divertida, que las dos quieren bien.

Un acierto total de la película es presentar a objeto de amor de Winona Ryder como un joven silencioso, desencantado, aburrido y sin mayores ambiciones, un personaje triste y anodino. Así Michael Schoefling está sobresaliente en su cometido de joven adulto también algo perdido… al que el encuentro con madre e hija le queda grande…, le supera.

Así nos encontramos con una película nostálgica que viaja entre la comedia y el drama que nos presenta de una manera cotidiana con unas gotas de excentricidad lo difícil que es construir una red de relaciones incluso en la familia más cercana. Cada personaje tiene su escena y están todos brillantes.

Dentro de la narración es un acierto cómo decide contar Richard Benjamin el desconcierto del pueblo cuando se desata la noticia de que John F. Kennedy ha sufrido un atentado y su posterior defunción. Ese momento de desconcierto que lo vemos en las reacciones de los ciudadanos mientras escuchan la radio, ven la televisión… coincide con el momento en que la adolescente se encuentra más perdida y sola. Cuando más siente que no puede contar con los más mayores para que resuelvan su incomodidad constante. En ningún momento el director emplea el recurso de que se vean las imágenes del asesinato sino que sólo vemos las reacciones y las voces de los testigos desolados…

Así que vamos poco a poco por este viaje a la nostalgia que termina con melodía y baile de sus protagonistas. Porque después de la tormenta viene la calma…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

La verdadera historia del cine (Forgotten silver, 1995) de Peter Jackson, Costa Botes

Una de las definiciones del cine es que es ilusión. Fabulación. Ficción. Puntos de vista. Miradas… Y de pronto llega un director neozelandés como Peter Jackson con un amigo y también realizador Costa Botes y nos presentan un documental de Colin McKenzie, un director de cine neozelandés pionero que remueve los cimientos de lo que hasta ahora sabíamos de los orígenes del cine. Toda la aventura comienza porque Jackson descubre que su anciana vecina viuda estuvo casada con un cineasta y ésta le pide que revise las cintas que tiene de su marido… y comienza entonces una historia apasionante. Una historia del cine increíble que nos lleva a la profunda investigación de un pionero que luchó por llevar sus proyectos soñados a celuloide. Entrevistas, documentos, historia, aventuras, expediciones, descubrimientos… todo envuelve esta perfecta y maravillosa mentira.

Peter Jackson y Costa Botes crean su propia y amena historia del cine y aunque sea exagerada y disparatada si la analizas despacio, mientras la ves te crean ‘la ilusión’ de que estás asistiendo a todo un descubrimiento. Así este falso documental es una verdadera experiencia catártica además de amena y divertida. En 53 minutos cuentan y desarrollan un material que te tiene pegado a la pantalla, condensan un montón de anécdotas, entrevistas e imágenes de archivo de cine silente increíble. Con la historia de McKenzie, junto a su hermano, y la mujer de la vida de ambos, nos meten en la creación artística increíble de Salomé un superproducción mastodóntica que le llevó años y años poder llevar a cabo con mil y una dificultades (la búsqueda de los decorados en plena selva por parte de los responsables del documental es genial…). El encuentro de las bobinas de esta película y su restauración es otro alarde. Y mientras nos cuenta la historia de McKenzie que se adelantó a otros realizadores silentes en la búsqueda del lenguaje cinematográfico… también se convierte en un documentalista que cambia el rumbo incluso de la historia de la aviación.

Jackson y Botes convierten la vida de McKenzie en ilusión. En un camino serpenteante lleno de humor, amor y tragedia. Sus pasos se pierden en la Guerra Civil española. Uno de los momentos culminantes es cuando los documentalistas reciben de una filmoteca española una cinta de celuloide filmada por el propio McKenzie, lo que descubren les deja sin palabras… y al espectador también.

… Así a base de entrevistas a personas reconocidas del mundo cinematográfico como Sam Neill o Harvey Weinstein u otras personas cercanas a McKenzie (como su última esposa y vecina de Peter Jackson) pasan por nuestros ojos su relación con su hermano, con la mujer de su vida y actriz principal de Salomé, su dúo laboral con el payaso Stan le permitió realizar un subversivo cine cómico silente que sí le daba ingresos para poder arremeter otras empresas más artísticas, su desaparición durante unos años (tras una desgracia familiar en la Primera Guerra Mundial) parece ser que para construir los colosales decorados de su obra más ambiciosa…

Los responsables del documental terminan consiguiendo que se restaure la película de Salomé y se realice un macro estreno que devuelva la gloria a la figura de McKenzie. Además de facilitar material silente del director pionero de gran interés no sólo cinematográfico sino también histórico. Impresionante.

Lo bien que se lo están pasando y lo que están disfrutando los co-autores de este buen falso documental lo transmiten al espectador apasionado por el cine. Y es que no es más que un precioso homenaje al séptimo arte. Una historia particular del mundo de los sueños y del celuloide. Porque el cine entre otras muchas cosas es ilusión…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Una rubia fenómeno (It should happen to you, 1953) de George Cukor

¡Me encanta llevarme sorpresas y Una rubia fenómeno me ha proporcionado muchas! Era una película que había estado persiguiendo durante bastantes años y por fin llegó a mis manos. Es de esas comedias maravillosas que no se entiende muy bien por qué pasan al olvido o no adquieren tanta popularidad como otras del propio director. Y sin embargo tiene un montón de elementos para situarse a unas alturas elevadas… Tiene unos buenos intérpretes, una buena dirección, un buen guion (Garson Kanin), una buena dirección de fotografía… una de esas películas que junta todos los ingredientes para que surja una obra redonda. Una comedia inteligente y romántica…, uff. Como veis me ha gustado mucho. Y la espera ha merecido la pena.

Empecemos poco a poco. En el elenco de actores me fascina una Judy Holliday que ha caído en un absoluto olvido pero que fue una buena comediante que sabía hacer reír y se convirtió en una de las actrices fetiches de George Cukor. Su carrera cinematográfica no es extensa y trabajó casi siempre con el mismo director (Cukor pero también repitió con ella Richard Quine)… Hubo varios motivos por los cuales no pudo tener una carrera más prolífica: uno es que estuvo durante un tiempo en las listas negras durante la Caza de Brujas y otro que murió demasiado joven, con 43 años. Normalmente el papel que representaba era el de rubia explosiva y sexy a la que se subestima en inteligencia, la rubia tonta, que muestra que es más humana que todos los que la rodean y que no es tan estúpida como aparenta. Verla en Una rubia fenómeno ha sido recibir más aire fresco de una Holliday que divierte y emociona. También puede ser que ahora le haya llegado el olvido porque ha sido más mito cinematográfico otra rubia explosiva y sexy, otra rubia tonta no tan tonta que también eclosionó en los años cincuenta: Marilyn Monroe (que el año de esta película alcanzó el super estrellato con Los caballeros las prefieren rubias y Cómo casarse con un millonario).

Pero otra de las sorpresas maravillosas es sin duda presenciar el debut de Jack Lemmon en el cine… y ver que fue genial desde el principio. Ya regala escenas increíbles. Ya es tierno. También amargo. Hombre enamorado. Y divertido y ocurrente. Representa como nadie al hombre normal de la gran ciudad… que además suele ser encantador. De una manera natural… como si nada le costara. Y conquista (y convence) desde el primer momento que aparece. El antagonista no es más que un Peter Lawford en el papel que mejor supo representar: un pijo hombre de negocios, conquistador y playboy (… pero finalmente solitario).

La historia empieza con una escena maravillosa, de cine documental, para presentarnos a los dos personajes protagonistas. Un día en Central Park (un parque de lo más cinematográfico). Y el estilo documental es necesario porque Jack Lemmon es un documentalista cinematográfico que va con su cámara captando la vida del parque y de pronto su mirada-objetivo repara en algo que le llama la atención: unos pies descalzos de una dama que no es otra que Judy Holliday. Así se nos presenta a los personajes, el conflicto y la primera premisa de toda comedia romántica (chico encuentra chica). El conflicto que no va a dejarles ser absolutamente felices: ella quiere a toda costa que su nombre, Gladys Glover sea famoso. Ambiciona la fama por la fama (¿os suena?), no por ningún mérito propio. El arranque es tan bueno que ya engancha irremediablemente al espectador.

El plan de Gladys no tiene desperdicio: emplea sus ahorros para comprar una enorme valla publicitaria en la ciudad y poner en enormes caracteres su nombre. Su valla la quiere una empresa de jábones… que no tienen más remedio que hacer un trato con ella para conseguir el espacio publicitario: la ceden seis vallas más por toda la ciudad… Y ahí está esta comedia divertida, romántica e inteligente.

Algunos sabréis mi predilección por coleccionar escenas románticas, bueno, pues Una rubia fenómeno atesora una de estas escenas. Gladys Glover, muy famosa ya, llega a su apartamento, a su habitación. Y ahí hay un proyector y unas instrucciones para ponerlo en marcha. Sigue todas las indicaciones y ve un pequeño corto llamado Goodbye, Gladys de su enamorado Lemmon que no es más que una preciosa declaración de amor cinematográfica porque como dice en pantalla ante una Gladys emocionada a él no se le da bien hablar ni tampoco escribir, lo que sabe es filmar.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Un cóctel de policias en el cine: Único testigo, Infernal affairs, Querido detective

… pues seguimos con los cócteles que con ellos me lo paso bien. Si ayer tocaba el turno de los hermanos, hoy damos paso a los policías. El cine con policías de distinta índole es todo un género. Aquí van tres ejemplos. Tres casos y tres policías… muy, muy diferentes.

Único testigo (Witness, 1985) de Peter Weir

Es curioso pero los amish, los cuáqueros, los mormones, los menonitas… son protagonistas de películas a tener en cuenta. Mañana mismo hago una entrada al diccionario cinematográfico. En los ochenta fue Peter Weir el que se adueñó de una película de encargo y realizó una hermosa historia de amor imposible entre policía duro y viuda amish. Así queda para siempre en la memoria de las escenas románticas ese granero oscuro y cerrado, la luz de una lámpara de gas, un coche destartalado… y una bella canción.

Único testigo es puro cine policíaco pero con una peculiaridad externa: el héroe encuentra un refugio que contrasta con su vida de policía en Philadelphia, encuentra un refugio en una comunidad amish. Tenemos un caso que resolver, unos testigos que proteger y una trama que desentrañar. Y por supuesto unas gotas de corrupción policial para que sea más brillante y entrañable nuestro policía héroe. Pero todo en un sitio por donde no pasan los siglos, un espacio nada habitual para resolver casos…una comunidad amish. Lejos del mundanal ruido y la violencia de la ciudad…

Peter Weir y su director de fotografía muestran su maestría a la hora de contarnos una historia de acción con muchas gotas de intimismo. Y dejan escenas para el recuerdo. Me la sé de pe a pa y siempre quiero volver a verla, siempre me fascina. Único testigo es una película de los años ochenta cuando se volvió otra vez a las grandes historias al servicio del carisma de sus estrellas… y cuando había un director con arte y maestría y mucho sentido de la narración cinematográfica surgían obras redondas como ésta. Gran parte del secreto de la longevidad de esta cinta es la química entre Harrison Ford y una olvidada pero bellísima Kelly McGillis. Por ahí vemos a un niño Lukas Haas que fue todo un descubrimiento. Danny Glover y Josef Sommer, secundarios siempre eficaces. Un bailarín convertido en actor, Alexander Godunov. Y una de las primeras apariciones de Viggo Mortensen.

Juego sucio (Infernal Affairs, 2002) de Wai-Keung Lau y Alan Mak

Lo confieso. Si no fuera porque Scorsese realizó en 2006 Infiltrados, probablemente no hubiese accedido al dvd de esta película de Hong Kong, Juego sucio (que se ha convertido en trilogía). Lei en varios sitios que Infiltrados era un remake de Juego sucio. A mí Infiltrados me gustó mucho pero se creó un debate sobre si Scorsese había realizado una mera copia del original, sin esfuerzo alguno en el lado creativo, consiguiendo además un éxito total. Ahora tengo más reciente Juego sucio… pero a mí parecer sí hubo creación y firma de Scorsese en Infiltrados… que sin duda, por otra parte, es un remake.

Juego sucio es un relato policial de ritmo trepidante con dos personajes muy atractivos. Dos topos que se introducen en dos mundos diferentes (intercambian sus mundos) al suyo cuando prácticamente son adolescentes. Uno al departamento de policía, y otro al mundo de las tríadas (la mafia, organizaciones criminales). De tal forma que cada uno se ‘crea’ un mundo propio, se ‘crean’ una identidad… y muy pocas personas saben realmente quiénes son de verdad. Esto según van pasando los años va haciendo mella en sus personalidades y formas de vida. En Juego sucio se da algo muy interesante que creo recordar no es tan evidente en Infiltrados y es que el topo que pertenece a la policía (que consigue una carrera muy exitosa) llega un momento en que hace una elección de vida (es un personaje quizá más trabajado en la versión de Hong Kong). El enfrentamiento entre ambos personajes se vive con tensión y sabes que sólo uno saldrá bien parado. Y ese enfrentamiento entre ambos profesionales, entre ambos topos, es lo que envuelve toda la película. Toda la narración está al servicio de este enfrentamiento… llegando a un muy buen final con un clímax altísimo.

Querido detective (The big easy, 1987) de Jim McBride

Otra película de los ochenta… que en su momento fue muy taquillera. Una película policial con erotismo de por medio y por supuesto con una pareja de estrellas de moda con química. Este tipo de películas era muy de los ochenta… Lo que se dice un ejercicio puro de entretenimiento efímero… pero que al cabo de los años se vuelve a ver con alegría y nostalgia y te vuelve a hacer pasar una buena tarde.

La pareja estrella: un Dennis Quaid, de pícaro divertido y sensual, y una Ellen Barkin que se convirtió en la fea más erótica y sensual de los ochenta. Por supuesto como en toda película con policía hay un caso que resolver. Aquí está el policía algo tramposillo pero muy cachondo y gran amante de su profesión (le viene ese amor de familia) y la seria fiscal que lucha contra la corrupción policial que encuentra en el policía tramposillo un aliado y un amante. Lo que parece una lucha entre bandas de narcotraficantes oculta algo mucho más oscuro. La película está ambientada en un Nueva Orleáns con toques canjún y con música de fondo (incluso Dennis Quaid nos canta a la guitarra…). Así en la película hay acción, sexo, amor, amistad, familia y violencia. Y aún hoy sigue siendo entretenida. Y como siempre hay un cuidado reparto de secundarios donde nos encontramos con Ned Beatty o John Goodman.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Un cóctel de hermanos en el cine: American History X, Silencio de amor, La voz dormida

… últimamente he visto o he vuelto a ver películas donde se refleja una relación entre hermanos. Y es un tema realmente bonito (y complejo como todas las relaciones) para tratar en el cine. Ahí van las historias de Derek y Danny, Alessandro y Luigi, Hortensia y Pepita…

American History X (1998) de Tony Kaye

La he visto muchísimas veces y siempre me provoca el mismo impacto, la misma emoción. American History X cuenta de manera certera cómo los jóvenes pueden llegar a abrazar ideologías neonazis y por qué. Lo hace desde el punto vista de dos hermanos que abrazan esas ideas y se hunde en las profundidades para entender cómo se puede llegar a ese extremo.

Y te metes de lleno en la historia de Derek (Edward Norton) y Danny (Edward Furlog) —ambos actores impresionantes—. Caminas junto a Derek y su furia… le rechazas y después le compadeces y más tarde llegas a comprender cómo ha llegado a lo que ha llegado y das una segunda oportunidad al personaje que paga muy caro su despertar. El odio y la furia regresan con fuerza a todo su rostro, a golpearle la vida, a devolverle que sí es responsable de cómo ha actuado y pensado… y que la redención no va a ser fácil. Porque sus acciones, su pasado, rebotan en una de las personas que más ama, su hermano pequeño Danny. El hermano que observa, el hermano que le admira y que le ama, el hermano que trata de asimilar las acciones que ve de aquellos a los que ama con locura y aunque no entienda y le duela prefiere emular esas acciones que analizarlas. Pero tanto Derek como Danny son inteligentes y tienen capacidad de análisis, de comprensión y autocrítica y son capaces de mirar, de ver, de entender… de apartar el odio y la furia, de razonar… Y es en una última escena impactante como pocas y muy dura cuando nos damos cuenta de la fuerte relación entre los dos hermanos y la imposibilidad de un futuro juntos. Han mirado y comprendido… pero demasiado tarde.

Es un tema de dolorosa actualidad no hay más que leer un periódico o mirar las noticias…

Silencio de amor (2011) de Philippe Claudel

A mí hay películas-medicina que irremediablemente me emocionan cada segundo. Suelen ser películas sencillas, películas de personajes, de situaciones cotidianas. Bien contadas, bien rodadas. Y el otro día la emoción me iba embargando según iba disfrutando fotograma a fotograma de Silencio de amor.

El protagonista absoluto es un profesor universitario de música barroca (magnífico Stefano Accorsi), viudo e italiano que vive en Estrasburgo. Es padre de una adolescente de 15 años y además tiene un hermano siempre a su lado… Echa de menos a su esposa ausente. Prefiere la soledad y no darse otra vez la oportunidad de enamorarse. Adora a su familia, a sus amigos, su profesión… Además canta en un coro de música del pasado y es voluntario en un hospital de enfermos terminales donde asume el papel de lector. Así tenemos la oportunidad de recuperar a una anciana pero bellísima Anouk Aimée.

Nuestro protagonista vive además de con su hija con su hermano, anarquista que sin embargo es uno de sus mayores apoyos y viceversa (a pesar de sus discusiones diarias). Un hermano que ha prometido no salir jamás de la casa hasta que Berlusconi abandone su cargo en Italia. Cocina, ve telenovelas y pinta distintas variantes de una manzana y un móvil. Además está siempre pendiente, a su manera, de su sobrina y de su hermano.

El escritor Philippe Claudel en su segunda obra cinematográfica como director regala una película desde el sentimiento en forma de tragicomedia como la propia vida. Y de manera sencilla y elegante (en una película bien contada y mejor interpretada) nos va dejando derramar lágrima o asomar la sonrisa. Mientras, dos hermanos discuten en italiano en Estrasburgo u oímos en una pequeña iglesia (que se convierte en recinto sagrado donde están los presentes y los ausentes) cantar canciones barrocas como Silencio de amor…

La voz dormida (2011) de Benito Zambrano

Benito Zambrano e Ignacio del Moral realizan su propia ‘mirada’ y ‘lectura’ de la obra literaria La voz dormida de Dulce Chacón y la convierten en celuloide. La novela coral, retrato de un amplio grupo de mujeres antifranquistas, se convierte en película intimista sobre dos hermanas en distinta situación después de la Guerra Civil. Una es presa política, embarazada y condenada a muerte. La otra es una superviviente que trata de estar al lado de su hermana… y que no quiere saber nada (aunque lo tiene difícil) de compromiso político, sino que todos puedan vivir en paz. Finalmente es una triste historia de dos hermanas que no volverán a estar juntas y donde una de ellas se da cuenta de que es imposible mantenerse al margen, que hay que implicarse… aunque cueste la vida.

Zambrano sabe de emociones y como en sus anteriores películas sabe llevar al espectador a un momento de catarsis sobre todo en los encuentros entre rejas de ambas hermanas. Al no querer sacrificar del todo el retrato coral femenino quedan muchos personajes muy desdibujados… y por lo tanto nos falta información…, a veces, hay personajes y situaciones inacabadas. La voz dormida de Zambrano posee, sin embargo, una mirada y una fotografía que refleja el lirismo y la poesía que tenían las páginas de Chacón.

Las dos hermanas no podrán ya tocarse o abrazarse durante toda la película aunque estén unidas por miradas, pensamientos y rejas… sólo queda como constancia de que una vez pudieron estar abrazadas físicamente una vieja fotografía, un instante, un momento roto por la Historia.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Muerte entre las flores (Miller’s Crossing, 1990) de Joel y Ethan Coen

Una de las películas que más me gusta de los Coen es Muerte entre las flores. No sólo su reinterpretación y homenaje al cine de gánsteres con gotas de cine negro sino la forma en la que está contada engancha al espectador. Así la historia está narrada bajo el punto de vista de Tom (Gabriel Byrne), el hombre de confianza del gánster Leo (Albert Finney), el dueño y señor de una ciudad americana poco antes del crack.

Los Coen aplican todos los ingredientes de una buena película negra de gánsteres y además cuidan, junto al director de fotografía Barry Sonnenfeld, la manera de desarrollarnos esta historia, la puesta en escena. Nos encontramos con ecos de La llave de cristal (aquella película de los cuarenta que contribuyó a convertir en leyenda a Alan Ladd y Veronica Lake) que adaptaba además a Dashiell Hammett cuyo espíritu planea por Muerte entre las flores.

Al igual que Alan en aquella película, Gabriel Byrne recibe continuamente palizas durante el largometraje… pero él siempre, hombre duro, vuelve a levantarse una y otra vez… y los golpes no anulan su capacidad de estrategia y pensamiento… Aunque juegan a su favor el azar y la suerte y su propia melancolía y desencanto ante el ser humano y ante sí mismo.

Muerte entre las flores es una película muy rica en matices, referencias y análisis. Casi imposible de abarcar en una reseña, sí permite apuntar la punta del iceberg. Como en una buena película de gánsteres no faltan las bandas rivales, sus correspondientes jefes y sus segundos, fieles. El conflicto es lo que hace saltar la guerra entre bandas. Diálogos certeros. Lealtades y traciones. Códigos de honor propios. Un especial tratamiento visual de la violencia. La mujer fatal. Los triángulos amorosos. Amores imposibles. Los bajos fondos. El desencanto. La amistad… y un humor negro presente en los Coen (jefe de policía y alcalde en los despachos de los distintos gánsteres… cambian de chaqueta según sienten quién es el más fuerte…).

La propia narración es compleja, como muchas buenas películas de cine negro con argumentos intrincados y laberínticos. Personajes, nombres, tramas, oscuridades y trampas. Azar, destino, inteligencia, estrategia, manipulación, personajes oscuros…

… son muchas las escenas que se quedan grabadas. Porque los Coen nos cuentan cinematográficamente una historia potente. El espectador queda envuelto visualmente por una puesta en escena inolvidable. Una de las más nombradas es el intento de asesinato del gánster Leo. Y es que una vez que la ves no la olvidas. En el cine de gánster éstos tienen un carisma que los hace atrayentes incluso a pesar de su brutalidad. Es uno de los grandes misterios del cine… cómo crea una imagen atrayente del mal. Así durante los años 30 preocupó este tipo de cine porque los espectadores se identificaban más con los gánsteres que con los ‘buenos’. Es un punto que merece un atento análisis e interpretación. Los Coen presentan a Leo en su mansión, en su cama, tumbado apaciblemente, fumando un puro y escuchando una hermosa canción en su tocadiscos. Pero Leo es perro viejo e intuye y escucha cómo unos matones suben las escaleras de su mansión. La música no deja de sonar. El apacible y tranquilo Leo (así le hemos conocido) apaga su puro… y vuelve a coger su metralleta y la agilidad de un hombre de acción… y ante la mirada perpleja del espectador ve cómo él solo se enfrenta a todos aquellos que quieren asesinarle además de quemar su mansión. Con una hermosa música de fondo y un Leo con metralleta y batín, asesina a todos sus matones. Es una maravilla cómo está contada visualmente esta escena.

Su manera de narrarnos cinematográficamente la historia… de presentar a los personajes no pasa desapercibida. Así el conflicto de la película empieza por un personaje: Bernie (un John Turturro espectacular), el hermano de Verna (Marcia Gay Harden), la mujer fatal (o no tan fatal… en el cine negro o de gánster nada es lo que parece o nada es tan fácil como creemos) que protagoniza un triángulo amoroso con Leo y Tom.

La primera vez que aparece Bernie en casa de Tom es como si fuera una aparición, un fantasma. Tom está en su cuarto, suena un teléfono, se sienta en el sillón, tarda en cogerlo… y justo hay un cambio de plano, se enfoca a otro sillón donde ya está sentado Bernie. Es como digo una aparición.

… Las apariciones de Bernie, un John Turturro increíble, deja escenas potentes como su famoso paseo hacia la muerte en Miller’s Crossing… y su súplica continua de ¡Mira en tu corazón! Bernie protagoniza además el segundo triángulo amoroso de la función. Entre él, Mink (un etéreo Buscemi… Mink es ese personaje fundamental de la trama pero que es el gran ausente…) y el matón y segundo de la banda rival.

El fetichismo hacia el buen cine negro y el de gánsteres… la importancia que toma el sombrero de Tom. Las gabardinas, las metralletas, las mansiones, los locales, los matones, las matanzas, las redadas… El fatalismo y el desencanto del personaje protagonista, Tom, que a pesar de los pesares le persigue la suerte y el azar aunque termine sin mujer fatal, sin mejor amigo, y sin enemigo… Más solitario que ninguno.

Tom ha caminado en la cuerda floja entre su mejor amigo y jefe Leo y el enemigo, el gánster rival de origen italiano (Jon Polito). Recibe golpes de unos, de otros, y además es un jugador empedernido con deudas (por lo que también recibe tundas). Tom aparece en cada fotograma y el espectador ve cómo le sigue la suerte… no sabemos si es estratega o simplemente el azar está siempre de su parte… pero le seguimos en su aventura vital y en su correría tras ese sombrero soñado que se niega a perder.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Los profesionales (The professionals, 1966) de Richard Brooks

Hoy hace 100 años que nació Richard Brooks: director y guionista (de los buenos)… entre otras cosas. Y entre todas sus películas elijo hoy para un pequeño homenaje Los profesionales. Una película de tipos y tipas duras con diálogos absolutamente geniales. Una película entretenida y vital… y el colmo del romanticismo. Una película de frontera. De revoluciones y causas perdidas. ¡Viva México!

“La revolución no es una diosa sino una mujerzuela; nunca ha sido pura ni virtuosa ni perfecta. Así que huimos y encontramos otro amor, otra causa, pero sólo son asuntos mezquinos. Lujuria pero no amor, pasión pero sin compasión. Y sin un amor, sin una causa, no somos nada. Nos quedamos porque tenemos fe. Nos marchamos porque nos desengañamos. Volvemos porque nos sentimos perdidos. Morimos porque es inevitable”.

Los profesionales del título son cuatro, que ya se nos presentan desde los títulos de crédito… cuatro hombres duros, cuatro románticos, a su manera. Cuatro mercenarios, cuatro hombres con sus propios códigos y principios. El dinero no es lo que más los mueve y sí una cierta libertad de movimientos y un cierto desencanto… Y un sentido de la amistad, de la palabra dada, del trabajo bien hecho, de la fidelidad y el orgullo de sentirse bien con ellos mismos. Y las frases geniales de diálogo (guion Richard Brooks…) inundan cada uno de los fotogramas. Cada uno de ellos es profesional en un campo: uno es dinamitero, otro es estratega y bueno con las metralletas, el otro es el mejor con los caballos, y el de más allá es todo un rastreador y con buenísima puntería con el arco.

Cuatro profesionales que tienen el rostro de cuatro actores con carisma. Cuatro tipos duros: Lee Marvin, mi adorado Burt Lancaster, Robert Ryan y Woody Strode (que en el dvd le hacen el feo de estar su imagen en la carátula y sin embargo ignorar su nombre…). Estos dos últimos son más testigos y acompañantes de la historia narrada, ellos miran y entienden lo que va ocurriendo junto a los espectadores.

Toda película de este tipo arranca con una misión en un principio clara: un anciano y rico terrateniente busca a los mejores mercenarios para que rescaten a su joven mujer secuestrada por Jesús Raza, el cabecilla de una banda de revolucionarios mexicanos. Entre los mercenarios americanos, dos de ellos —Rico y Bill o Marvin y Lancaster— lucharon años atrás junto a Pancho Villa y junto a Raza (por lo tanto conocen al secuestrador, el idioma y el territorio —saben vivir en el desierto y otros lugares inhóspitos— en el que se mueven).

Pero nada es tan fácil o tan claro como parece. Y descubren otra cosa cuando van a por María, la joven esposa. Son testigos de una historia de amor y revolución. Y como dice Lancaster en un momento a Ryan en las revoluciones (o en otras situaciones vividas) el problema es no saber quiénes son los buenos. Y los cuatro duros desencantados vuelven a ilusionarse con que quizá no esté todo perdido… y aunque siguen pareciendo tipos duros dan la vuelta a la historia. Una historia que había empezado por dinero.

Así al texano millonario (Ralph Bellamy… el bueno de mi ‘futuro’ esposo en Luna nueva) le queda claro que no todo se puede conseguir con dinero… y que tan sólo es un maldito bastardo. Y que a unos tipos duros no se les puede comprar. Y que en el fondo son unos románticos. Y que la revolución no ha muerto del todo. Los antagonistas de esta historia tienen más puntos de unión con los profesionales que aquellos que los han contratado. Así se producen relaciones, diálogos e historias increíbles entre estos profesionales y Jesús Raza (ay, mi querido Jack Palance), o Chiquita, la guerrillera (Marie Gomez) o la joven esposa (una hermosísima y sensual Claudia Cardinale).

Así los ojos de los espectadores van emocionándose ante cada una de las escenas que aporta aventura, camaradería, amor y revolución. Y Brooks no sólo regala buenos diálogos sino una puesta en escena entre deslumbrante e intimista con unas gotas crepusculares. Los espacios abiertos toman importancia pero también lo que se ve tras una puerta o entre los vagones de un tren. Y cada uno de los actores aporta su carisma: no falta la fisicidad de Lancaster con su eterna sonrisa, la elegancia de movimientos de Strode, la voz profunda de Marvin o la melancolía en la sombra de Robert Ryan. Avanzan con sus caballos, tanto en una cortina de viento y arena, bajo la luz del sol o en las noches frías. Entre disparos, filosofías y sudores Los profesionales se apoderan de la mirada de un espectador ávido de aventura y romanticismo.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Fanny y Alexander (Fanny och Alexander, 1982) de Ingmar Bergman

Hay películas que pueden provocar que se llenen miles de páginas en blanco según la mirada que se pose sobre ellas. Son películas de una riqueza interminable. Y que cada nuevo visionado supone una sorpresa. Esto ocurre con Fanny y Alexander, que fue primero pensada para la televisión e iba a ser emitida en cuatro partes. Sin embargo, se terminó haciendo también una versión reducida para ser proyectada en cines (que es la que siempre he visto). Y en esa reducción hay personajes y situaciones que quedan minimizadas y proporcionan un halo más de fantasía, imaginación y misterio. No todo está masticado… hace falta y es necesaria la mirada y percepción del espectador para disfrutar al máximo esta obra cinematográfica de Bergman.

… Fanny y Alexander apela a la representación de un mundo concreto: el de una familia sueca a principios del siglo XX en una pequeña localidad, Uppsala. Es el teatrillo de la vida y como tal tiene unos personajes, una estructura de tres actos, un maravilloso juego de representaciones, y una natural mezcla de lo real, lo fantástico y lo imaginario. Desde el principio observamos la mirada de un niño, Alexander, a un teatrillo infantil… y así observará el mundo que le rodea. Un mundo lleno de descubrimientos, una senda que como si fuera protagonista de un cuento, junto a una Fanny que también observa (y como personaje prácticamente invisible), le llevará por caminos tortuosos llenos de obstáculos. Fanny y Alexander es un cine lleno de referencias culturales, sociales, religiosas y autobiográficas… es un rico cuadro en busca de quién lo analice o interprete o en busca de simplemente el puro disfrute con la mirada.

El universo de Fanny y Alexander es rico en personajes y espacios. Los espacios también cuentan y hablan. Tenemos la casa de la abuela paterna, una actriz viuda, donde empieza un relato navideño que presenta a muchos de los personajes de la trama. Nos presenta a una familia entera burguesa (con todo el personal de servicio femenino donde se encuentra esa niñera coja maravillosa o esa mujer mayor con el nombre de Martha) con un montón de peculiaridades (con sus virtudes y defectos) pero sobre todo con una pasión por vivir. Ahí Fanny y Alexander se sienten queridos y se pueden comportar como niños protegidos que pueden imaginar y fantasear felizmente. La segunda parte transcurre en la casa desnuda y siniestra del pastor (con unos miembros familiares y un servicio igual de siniestro). Y la tercera parte transcurre parte en la casa del comerciante judío (amante de la abuela) que rescata a los niños de las garras del pastor —sólo podía hacerlo a través de la magia— (una casa donde cabe la magia y el misterio, un hogar de transición entre lo real y lo imaginario. Entre el terror y la tranquilidad)… y de vuelta al hogar recargado de la felicidad, la casa de la abuela paterna, donde se sigue viviendo con pasión. Entre estos ‘escenarios’ se encuentran también el teatro familiar y la casa de veraneo, llena de blancura, paz y vida, de la abuela paterna.

Fanny y Alexander se sustenta en el mundo como representación-ilusión por eso la referencia a distintos modos de representación es tan rica: la presencia de viejas fotografías de familiares, pinturas, el teatrillo infantil, el teatro familiar, la linterna mágica, los títeres en la casa del comerciante judio… La vida es sueño y los sueños sueños son. Así Alexander nos cuenta fantásticas historias-cuento. La fantasía, los espectros, entran y salen de una manera natural al igual que los personajes extraños. El fantasma del padre y después del padrastro. La tía enferma del pastor, que es terrorífica como un personaje de cuento tenebroso, Ismael el hermano (o hermafrodita) siempre encarcelado en la casa del comerciante judio. El truco de magia para salvar a los hermanos de las garras del pastor… Los propios protagonistas parecen formar parte de cuentos o novelas. Son personajes. No sabemos cuándo estamos viendo realidad o fábula. La escenificación de la obra de Navidad o el ensayo de Hamlet (el padre de los niños cae enfermo cuando está representando al fantasma de Hamlet) o el canto final a Strindberg cuando la madre de los niños ofrece a la abuela paterna un libreto con la obra de Un sueño… la vida como escenario.

Así la propia película oscila de un alegre cuento navideño (con sus notas oscuras…) y un cuento realmente tenebroso (lo que transcurre en la casa del pastor) o un cuento de fantasía (en la casa del comerciante judío) donde habitan seres humanos y fantasmas. Donde se cumple lo que piensas por muy tenebroso que sea. Donde los niños ven que en el mundo de los adultos puede haber alguien que realmente quiera hacerles daño. Que aprisione su fantasía o sus ganas de ser niño. Que hable del mal y el castigo. De la austeridad. Que no les deje vivir como pequeños. Que hieran a su madre. Que les aislen del mundo… Ese pastor que seguirá molestando a Alexander más allá de la muerte.

En Fanny y Alexander Bergman nos habla de un montón de asuntos que han poblado sus películas (su universo propio) y además crea, como es bastante habitual en su cine, buenos y complejos personajes femeninos. Nos revela su pasión por el teatro, las difíciles relaciones familiares, el amor y las relaciones entre hombres y mujeres, el sexo, el mundo infantil, la religión, la muerte, la vida, los recuerdos, los sueños, los traumas… Todo como si fuera la mirada de un niño. A base de sensaciones. Sin tener toda la información. El espectador tiene que descubrir… incluso hay asuntos que nunca llegara (llegaremos) a entender. Personajes que parece que van a tener relevancia de pronto se disuelven. Apariciones. Como una sinfonía incompleta pero que a la vez forma un conjunto fresco y entero.

Fanny y Alexander es imbuirse en un universo rico, complejo y personal lleno de imágenes de buen cine. Para mirar con ganas de sorprenderse. Con ganas de fantasear. No hace falta entender todo. Fanny y Alexander esconde una y mil lecturas. Probablemente si vuelvo a verla y vuelvo a escribir, saldrá un texto distinto, nuevo, que ha mirado de otra manera… otra capa, otra dimensión, otra representación…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Danzad, locos, danzad (Dance, fools, dance, 1931) de Harry Beaumont

Danzad, locos, danzad es película curiosa de ritmo endiablado. Y es curiosa por varios motivos. Es una de esas películas que muestran hacia dónde se dirigía el cine antes del código Hays. Es una película contemporánea al tiempo que refleja. Es decir se sitúa en un momento histórico muy reconocible para los espectadores norteamericanos del momento: el crack de los años 30. También al ser una película del momento histórico reflejado tiene valores sociológicos de cómo era un sector de la sociedad norteamericana, nos muestra la despreocupada alta sociedad (aquellos locos años 20), el interior de una redacción de prensa o el interior de la siempre caótica e ininteligible bolsa.

Pero sigue la curiosidad de un director olvidado y desconocido Harry Beaumont que imprime un ritmo frenético. Y en dos actores que iban convirtiéndose en piezas fundamentales del star system. Una Joan Crawford ya protagonista, que era chica imprescindible de vida alegre en las producciones antes del código Hays. Y un Clark Gable que se iba haciendo un sitio, sin su bigote, en sus papeles de gánster con una masculinidad brusca que hacia estragos. Como dato curioso explicar que en el reparto hay un William Holden (el que hace de hermano del personaje de Joan) que nada tiene que ver con el posterior y mítico actor con el mismo nombre.

Por lo tanto ya por sólo todo este listado de curiosidades bien vale un visionado de Danzad, locos, danzad que además en su ritmo frenético engancha al espectador que pasea en una película donde no se es políticamente correcto (como ocurría en otras producciones cinematográficas antes del código Hays). Así empieza con una fiesta en un barco donde dos hermanos de la alta sociedad son muy populares, sobre todo ella. Joan Crawford se muestra como una joven extrovertida, desocupada y envidiada que además seduce al más millonario de la reunión. Todos terminan tirándose al mar en ropa interior… y apagando las luces del gran barco, porque como advierte Joan no hay bañadores suficientes así que todos se quedan en paños menores. El padre de ambos se muestra permisivo y quiere que sus jóvenes hijos se diviertan, sean desocupados y alocados… mientras él arrastra el pánico de los mercados. En un día de ‘terror’ en la bolsa sucumbe de un ataque al corazón. Así los jóvenes hermanos, que no muestran una pena tremenda hacia la muerte de su progenitor sino que se sienten más preocupados por su herencia, descubren que su padre ha muerto absolutamente arruinado.

Así a ritmo acelerado somos protagonistas de la transformación de los hermanos y su proceso de madurez. Ambos han perdido todo pero se toman esta nueva situación de distinta manera y también maduran de distinta forma. Ella descubre la superficialidad de su mundo de alta sociedad y se desencanta con el joven millonario al que amaba cuando se da cuenta de que se ofrece en matrimonio para sacarla del apuro y por compromiso pero no por amor. Así que decide salir de la situación buscando un trabajo ‘de hombres’ y tratando de seguir siendo mujer libre pero ahora trabajadora. Y termina con sus huesos en una redacción de periódico.

El hermano se horroriza ante la idea de tener que trabajar. Y termina contactando con una banda de matones que se dedican al comercio del alcohol (son los años de la prohibición) porque él les puede facilitar buenos clientes debido a sus contactos con la alta sociedad. Con lo que no cuenta es que no sólo llevan un negocio sucio… sino que también a la mínima matán…

Así, rápido, rápido, danzad, locos, danzad… todo se complica para ambos hermanos que en sus nuevas maneras de afrontar la vida sus existencias se cruzan de manera dramática… y su proceso de maduración se acelera. Ambos aprenden que la vida es mucho más dura que un baile loco con litros de alcohol en la cubierta de un barco.

Por ahí hay un buen periodista con olfato que ayuda desde el principio a la novata. Y por el otro lado hay un gánster con cara y modos de matón con cara de Clark Gable. En medio una tremenda matanza. Una investigación periodística… y la tragedia. En las vicisitudes los hermanos unirán sus lazos pero aprenderán que la vida es más dura y menos despreocupada de lo que ellos creían. Ahora sí sabrán lo que perdieron ‘alegremente’. A un ritmo rápido. Veloz.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.