En Valhalla Rising lo más poderoso es el vínculo entre el niño y el guerrero,

El rostro petreo de Mads Mikkelsen domina Valhalla Rising. Su personaje, One eye, no dice una sola palabra en toda la película. Y no hace falta. La fuerza que emana y la mirada de su único ojo construye un personaje poderoso. Nicolas Winding Refn se va a una Edad Media salvaje donde, como dice una cita al principio de la película, solo está el hombre y la naturaleza. El instinto de supervivencia lo domina todo. One eye es un guerrero esclavizado en tierras nórdicas al que sus dueños utilizan para luchar a muerte con otros esclavos. Vive como un animal, encadenado y en una jaula. Lo único parecido a un vínculo lo tiene con un niño que le lleva la comida y le pone las cadenas.

Valhalla Rising la han vuelto a estrenar en cines y es una película para ver en pantalla grande y sala oscura. Su planteamiento es sencillo: es el viaje físico y espiritual de One eye. Al conseguir deshacerse de aquellos que habían anulado su libertad y dignidad inicia un viaje junto al niño. Durante la huida conocen a un grupo de vikingos cristianos que quieren ir a Tierra Santa. Y embarcan con ellos. Pero el barco navegará en una especie de niebla eterna que pone a prueba la fe de todos, el recorrido se transforma en fantasmal y onírico, donde la locura y la superstición invade el entorno, y cualquier atisbo de fe no tiene lugar. Los únicos que se mantienen fuertes y unidos son One eye y el niño.

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