Confession (Confession, 1937) de Joe May

Confession, todo un descubrimiento. Joe May, ojo observador, crea esa atmósfera entre la pureza visual y experimental europea con todo el glamour del melodrama contenido de los años treinta en Hollywood.

Confession es un buen melodrama a reivindicar. Durante los años treinta funcionaron en Hollywood tramas donde se presentaban mujeres de vida dispersa que se redimían a través del sacrificio más extremo, pues renunciaban a la maternidad muy a su pesar. Películas como Barrio Chino (Frisco Jenny, 1932) o Stella Dallas (1937) de King Vidor provocaban auténticas lloreras en las plateas de la sala oscura.

En ellas, actrices como Ruth Chatterton o la increíble Barbara Stanwyck mostraban sus dotes de fuertes sufridoras. Pues bien, Kay Francis, otra de las reinas del melodrama elegante y contenido de la década de los treinta, también tuvo su película de madre sacrificada, Confession, dirigida por un realizador austriaco que terminó sus días en la fábrica de los sueños.

Muchos aspectos son reseñables y merece la pena dejarlos en evidencia después de ver Confession. Warner Brothers adquirió los derechos de un éxito alemán de Willi Forst protagonizado por la diva Pola Negri, Mazurka (1935), y realizó un remake idéntico, incluso en ideas visuales, para Hollywood y su estrella, Kay Francis.

Pero Joe May sabía muy bien lo que hacía y buscaba su hueco en Hollywood, alcanzando un cierto reconocimiento con Confession. Era un realizador veterano, que conocía bien el lenguaje cinematográfico y su fuerza visual. Un pionero del cine mudo europeo que había dejado obras interesantes como el díptico de La tumba india con el guion de Thea von Harbour y Fritz Lang, que más tarde el propio Lang haría un remake y se convertiría en una de sus últimas obras. O también dirigió esa joya con antecedentes del cine de gánsteres con gotas de expresionismo alemán, Asfalto (Asphalt, 1929).

Los giros de guion en Confession van enganchando hasta dejarnos una historia depurada y extrema, además también parte de un aliciente que se dice al principio en una cartela, que la historia está basada en un caso legal real.

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