Cien años de Marilyn Monroe (I). Río sin retorno (River of no return, 1954) de Otto Preminger / El multimillonario (Let’s make love, 1960) de George Cukor

Marilyn Monroe es una vieja amiga de El blog de Hildy Johnson, por eso se merece un buen cumpleaños. La actriz ha aparecido en varias ocasiones por el blog por distintos motivos: un libro, una exposición, un documental o película sobre ella, una reflexión… Y es que servidora siempre ha tenido gran cariño a la actriz desde que de pequeña adquirió en un quiosco una cinta con una recopilación de sus canciones. Con los años el análisis y el estudio de la vida y obra de esta actriz, de la representación de su persona en distintos ámbitos, de cómo ha sido objeto de arte, de literatura, de ensayos, de exposiciones y todo tipo de merchandising han llamado mi atención.

Por eso, antes de empezar esta serie, creo importante explicar qué pretendo con esta pequeña serie de artículos. Lo que deseo es realizar varias sesiones dobles y analizar el legado cinematográfico de Marilyn Monroe como actriz. Muchas veces se ha escrito sobre ella, su figura, su vida, lo que significa, etcétera, pero habitualmente se olvidan sus películas y su trabajo como intérprete. ¿Qué es lo que se ve en sus películas? ¿Aguantan un visionado actualmente? ¿Cómo analizarlas y entender su magnetismo? ¿Dónde radica su magia? Así que será un placer indagar y ver a qué conclusiones llegamos en estas sesiones dobles, donde también veremos algunos aspectos de su vida, siempre que tengan que ver con la película que analicemos.

Río sin retorno (River of no return, 1954) de Otto Preminger

Marilyn Monroe y Robert Mitchum se conocieron cuando aún no eran estrellas sino Norma Jean y un Robert rebelde que todavía no sabía que iba a ser actor.

Si hay algo que se ha difundido es que Marilyn no tuvo una carrera versátil y se la encasilló en un único rol, rubia tonta de buen corazón. Incluso en ese rol, en esas rubias de buen corazón, sus personajes mostraban peculiaridades que hacían que ninguna fuese igual. Pero Marilyn mostró en varias ocasiones que podría haber sido una actriz mucho más versátil capaz de llevar a cabo todo tipo de roles. Y precisamente luchaba por ello, por ser considerada una actriz, no solo una estrella con sex appeal, no solo una modelo convertida en actriz, no solo una pin up con la que soñar.

En Río sin retorno, Marilyn es Kay, una cantante de Saloon. Kay es una muchacha fuerte y curtida que solo trata de salir adelante en un mundo hostil y masculino.

Marilyn Monroe con su blusa y vaqueros ceñidos se convierte en aventurera y protagonista de un western de Otto Preminger. Su personaje no es una rubia tonta de buen corazón. Es una mujer fuerte, comprensiva, que trata de sobrevivir y de entender a todos los que la rodean, incluso a esa pareja que tiene, un jugador de poca monta que está desesperado por vivir bien y que claramente la utiliza.

Kay quiere prosperar y tener una vida sin sobresaltos. No la asusta trabajar en lo que sea. Es una chica de Saloon que va con sus zapatos rojos allá donde haya un escenario, un público y una canción que cantar. No tiene suerte en el amor, pero lo intenta.

Se cruzan en su camino un padre y un hijo con los que tendrá que emprender toda una odisea. El trayecto no será fácil por muchos motivos: su prometido, el jugador, no se lo pone nada fácil y no hace más que meter la pata; el padre del niño busca venganza por lo que el jugador les hace; tienen que huir de los indios y también de otros vaqueros indeseables; y la relación con el padre del niño no es fácil y viven momentos muy tensos.

La película es una rareza por varios motivos. Ninguno de los implicados estaban muy motivados por esta película meramente de encargo. Para Preminger fue un reto técnico, además es el único western de su filmografía. Era la primera vez que Marilyn protagonizaba una película de dicho género. Y para Robert Mitchum, como muchas veces en su carrera, era un puro trámite para poder vivir bien.

Esta película buscaba rentabilizar el lanzamiento de un progreso técnico, el famoso Cinemascope, un nuevo sistema de filmación y proyección que permitía ampliar la pantalla en grandes dimensiones. La horizontalidad de la imagen lograba sacar partido de los paisajes y en películas de aventuras, como esta, era todo mucho más espectacular. Esto daba más motivos al público para acudir al cine y disfrutar de un formato que la televisión, que ya ocupaba todos los hogares, no ofrecía.

Así que todo el equipo se fue a Canada a aprovechar un paisaje espectacular y ese río con rápidos para realizar un western de aventuras. Y curiosamente la película funcionó bien en taquilla. La historia es muy simple, pero la espectacularidad de la propuesta funciona y ahora dan un montón de ternura ciertos efectos especiales en las secuencias de los rápidos.

¿Qué ofrece Marilyn en esta película? Te la crees como una chica fuerte del Oeste que se gana la vida en un Saloon. Sus tres canciones muestran su maestría y sensibilidad para la puesta en escena de este tipo de interpretaciones. Voz aterciopelada y susurrada, presencia y buenas letras. Y, sobre todo, naturalidad. Es una chica de Saloon, así que todo es un poco cutre, sin grandes alardes.

Una de las canciones habla de un simple dólar de plata y que representa las vidas duras en los pueblos mineros del Oeste, que salen reflejados en la película. Otra de carácter infantil que muestra cómo se unen los lazos entre el niño y Kay. Y, por último, la que lleva el mismo título que la película sobre ese río y ese viaje con todo tipo de obstáculos, físicos y emocionales.

Por otro lado, en las secuencias más íntimas, la actriz logra transmitir y llegar, emocionar. Consigue una bonita química con Robert Mitchum. Solo basta analizar una escena para entender de lo que estoy hablando. Después de luchar contra los rápidos, Kay está exhausta y se desmaya, enferma. El rudo personaje masculino, con un pasado duro (ha estado durante años en la cárcel por matar a un hombre), la lleva en brazos hasta una cueva y la cuida. La ayuda a que se quite las botas, le ofrece mantas, espera fuera a que se quite la ropa y se envuelva con ellas. Luego esta le llama una vez esta lista y él le da un masaje por todo el cuerpo para que entre en calor. También a pesar del peligro, decide encender una hoguera. Y te crees esa complicidad natural y bonita que surge entre ellos.

Por eso, no se entiende bien una secuencia posterior que es a mi gusto una disonancia. No es creíble que un hombre que se muestra siempre tan sumamente respetuoso con ella y con bastante sentido común dentro de su rudeza, quiera forzarla de manera tan violenta en el primer beso que intenta darla en una escena donde pierde los estribos totalmente. Es un momento que no encaja dentro del tono y la manera de contar la historia entre ellos.

La química entre ambos traspasa la pantalla. Y es que Robert Mitchum y Marilyn Monroe se conocieron antes de ser grandes estrellas de cine. Cuando ella todavía era Norma Jean, una adolescente recién casada con James Dougherty, su primer esposo. Su joven marido trabajaba en una fábrica como mecánico y uno de sus compañeros en el lugar de trabajo era Robert Mitchum, cuando todavía no era actor. Así que ambos se conocieron antes de ser actores y siempre se llevaron bien, como viejos conocidos que eran. Mitchum siempre habló con cariño de Marilyn Monroe en distintas entrevistas. Cada uno sabía cómo era el otro sin glamour.

Río sin retorno no es un western que hace historia, pero sí es una entretenida película de aventuras con una Marilyn Monroe como chica fuerte y lozana del Oeste, que se enfrenta como una igual a la vida dura con sus compañeros de viaje con los que va estableciendo lazos de una singular familia. Y, sí, hay un final tipo Oficial y caballero, pero no con el tufo machista de aquella, y sí con la complicidad de dos personas que han vivido un largo viaje y que ahora van a intentarlo, a asentarse en un hogar y luchar juntos.

El multimillonario (Let’s make love, 1960) de George Cukor

Unos números musicales modernos y naturales con Marilyn Monroe deslumbrante es uno de los alicientes de El multimillonario.

Es una de las películas más olvidadas de Marilyn y en este visionado me ha dado pena comprobar que podría haber sido un musical y una película de una modernidad muy llamativa. Y en algunos aspectos lo es. Lástima que se desaprovechen ciertos personajes y tramas secundarias que hubiesen permitido una película mucho más redonda. No obstante, tiene cierto encanto que la hace rescatable. Y, de nuevo, en el centro está Marilyn Monroe.

De nuevo, los números musicales que interpreta son llamativos por su modernidad y naturalidad. Lo que los hace especiales es que son ensayos, entre bambalinas, antes de poner en pie un espectáculo musical. De eso va la película, de un pequeño teatro alternativo, donde un grupo de artistas están poniendo en marcha un espectáculo… Y estos ensayos adquieren un halo especial, improvisado y natural.

Aquí aparece uno de esos números mitológicos de Marilyn Monroe que aparece en todo documental que se precie, la canción de Cole Porter, My heart belongs to daddy, donde Marilyn sale ataviada con un cómodo jersey de lana y unas medias negras entre barras de pole dance y un cuerpo de bailarines. La letra de tono sexual, entre inocente y pícara, y su baile sensual presenta a una Marilyn bellísima y esplendorosa que enamora al protagonista en cuestión en medio de este ensayo. Los otros dos números principales no se quedan atrás, por una parte el que da título original a la película, Let’s make love, un número atrevido donde la protagonista canta claramente a su pareja que hagan ya el amor. Y el elegante número satírico, Specialization, sobre el rasgo especial o el don que te lleve al éxito…

La trama de la película trata sobre un multimillonario de origen francés, Jean Marc Clément, que se entera de que van a parodiarle en un musical y termina yendo a uno de los ensayos. Una vez allí se enamora de la protagonista, Amanda Dell. Entre bambalinas le confunden con el actor que va a imitarle. Y este no desmiente la confusión, pues quiere conquistar a la artista, que a la vez parece estar enamorada del actor principal del espectáculo.

La premisa principal de la película son los intentos del multimillonario, un hombre acostumbrado a tener todas las mujeres que le da la gana, por que Amanda se enamore de él con resultados infructuosos. Allí nadie le hace la pelota ni nadie sabe que le sale el dinero por las orejas y tendrá que aprender a contar un chiste, a cantar, a bailar, a convivir y a luchar por conseguir lo que quiere… No obstante, utilizará su dinero para conseguir aprender con los mejores (cameos geniales de Milton Berle, Gene Kelly y Bing Crosby) e influir en el espectáculo.

Como Amanda, Marilyn de nuevo no es una rubia tonta. Es una actriz bien considerada dentro de la pequeña compañía en la que trabaja, buena compañera y entusiasta de su trabajo. Pero la construcción de guion del personaje deja algunas incoherencias en un personaje que podría haber tenido muchas más aristas y que además contaba con una Marilyn entregada y un George Cukor que supo captar magníficamente su halo natural y especial.

Hay una trama secundaria nada aprovechada que provoca que el personaje sea incoherente, Amanda es hija de un predicador. Y luego la presentan como una mujer que desea estudiar y cultivarse, pero no le pega que siendo hija de un predicador que parece vive bastante bien no haya tenido una buena formación.

Por otra parte, la otra trama interesante de Amanda tampoco está explotada suficientemente: la relación que tiene con su compañero de reparto (Frankie Vaughan). Este último es un hombre que parece atormentado y alcoholizado con problemas de autoestima y Amanda siempre está con él, apoyándolo.

Es confusa la naturaleza de su relación, además de abandonarse totalmente esta trama y precipitar al final que Amanda siempre se ha sentido atraía y dispuesta en caer en los brazos de Jean Marc Clément, quitando de un plumazo cualquier atisbo de rivalidad entre ambos hombres o de duda existencial por parte de la heroína.

Cukor era buen director de sus actrices protagonista y como era de esperar se llevó muy bien con Marilyn a la que atrapó en un momento en que su belleza empezaba a madurar y a sofisticarse, además de dominar totalmente su timing cómico, como se demuestra en las únicas secuencias que quedan de la película inacaba de Marilyn, antes de su fallecimiento, que también la estaba rodando Cukor, Something’s got to give, y que quizá hubiese regalado un papel redondo a la actriz.

Otro de los aspectos interesantes de El multimillonario es la química y el contraste entre el actor y cantante francés Yves Montand y Marilyn Monroe. La elegancia natural del intérprete francés que está exquisito como ese multimillonario enamorado de la artista rubia, que deja momentos de un encanto especial (como una actuación de mimo), frente a la naturalidad arrolladora de una Marily Monroe, que logra siempre ser y transmitir frente a la cámara su vulnerabilidad, inocencia, sensualidad y un tempo humorístico envidiable.

De nuevo, uno se cree ese enamoramiento, esa atracción y las miradas entre ambos en la pantalla de cine. Más que la película, por desgracia, trascendió la relación más allá de las cámaras entre sus dos protagonistas. Lo que empezó como una amistad entre dos parejas (Yves Montand, Simone Signore, Arthur Miller y Marilyn Monroe), terminó como una efímera infidelidad entre los dos protagonistas.

Esa relación tras las cámaras fue una potente fuente de publicidad para el largometraje y así lo entendió Montand, que en ningún momento pensó en abandonar a Simone, acostumbrada a sus infidelidades, ni se cortó en contar su relación con la estrella más deseada de Hollywood. Una vez terminada la película, cogió su vuelo y continuó junto a su esposa. La Monroe parece que lo vivió de manera diferente, su matrimonio con Miller hacia aguas, y solo buscaba vías de escape, Montand fue una posibilidad de huida de esa inestabilidad emocional que la perseguía.

El multimillonario no es ni un musical ni una comedia redonda, pero sí tiene atisbos de modernidad en la manera de contar y deja también que la sexualidad campe por los fotogramas reflejando vías de escape a ese obsoleto código Hays que seguía rigiendo las películas, pero que iba perdiendo peso. Además de presentar a una Marilyn en el esplendor de su madurez física y con una seguridad natural como actriz, aunque le costase la vida ponerse frente las cámaras y sus miedos continuasen acompañándola…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

13 comentarios en “Cien años de Marilyn Monroe (I). Río sin retorno (River of no return, 1954) de Otto Preminger / El multimillonario (Let’s make love, 1960) de George Cukor”

  1. Hola Hildy
    Lo curioso con Mitchum es que su carrera estuvo a punto de truncarse, casi, antes de arrancar: Un «pequeño» incidente con marihuna -a la altura del 48- y… se salvó por los pelos. Su compañera en el asunto: una Lila Leeds también a un paso de la gloria no le sonrío la misma suerte; solo le ofrecieron un papel, demasiado cercano a su propia experiencia, en «She Shoulda Said No! 1949 y… adiós al mundo del cine. Miras las fotos y resulta que Lina era mucho más Marilyn en el cuarenta y ocho… que la propia Norma. (la peli no es difícil de encontrar)
    Seguro que disfrutamos mucho con tus visiones sobre Marilyn. (el problema es que con ración doble nos entre el síndrome Mitchum del primer beso y perdamos la cordura).
    Un saludo, Manuel.

  2. Hacia tiempo Hildy que no visitaba tu siempre ameno e interesante blog…pero hoy, he leído ya dos veces lo que has escrito sobre Marilyn y me ha encantado tanto que te escribo para decirtelo. No me voy a perder ya ningún comentario cinefilot tuyo.

  3. No he visto ninguna de estas películas ni soy particularmente seguidora de Marilyn (la disfruto cuando está allí, pero no es una actriz cuyas películas salga a buscar, al menos por el momento) y sin embargo no pude menos que leerte con atención. Qué maravilla ese don de encontrar la chispa aún en la película más fallida o menos redonda. Te sigo leyendo, Bet.-

  4. Jajaja, Manuellll, cómo te ríes de mí. ¡Por cierto, quë chulo lo que has contado de Mitchum y Leeds y la película de esta última! Ayyyy, la marihuana…
    Eso espero que con estos textos de servidora disfrutéis tanto con Marilyn y sus películas como lo estoy haciendo yo.
    Beso
    Hildy

  5. Queridísima Bet, qué bien que aunque Marilyn no sea una actriz cuyas películas salgas a buscar, te haya interesado este primer artículo de la serie. Quiero mirar sus películas con ojos de hoy y ver qué pervive o merece la pena de ellas. Lo de Marilyn es curioso porque todo el mundo la conoce e identifica, pero sus películas cada vez están más olvidadas, solo perviven ciertas secuencias o momentos.
    Beso
    Hildy

  6. Una delicia levantarse y encontrar en el móvil un comentario cinéfilo tan encantador….En un rato te diré todo lo que he disfrutado con tu lectura…

  7. Se da la circunstancia de que la última reseña en mi blog se la he dedicado a RÍO SIN RETORNO y con una escala de días será seguida por las de ME SIENTO REJUVENECER, EL PRÍNCIPE Y LA CORISTA y EL MULTIMILLONARIO, que también comentas aquí. Y es que todos estamos muy ocupados en este mes del centanario de su nacimiento. Pero en lo referente a RÍO SIN RETORNO, que no ofrece grandes asideros salvo la espectacular belleza de los escenarios en los que se desarrolla la acción y la solvente narrativa de Preminger, además de, naturalmente, la electrizante presencia de una Marilyn fuera de su área de confort, quería disentir suavemente del párrafo en el que confiesas no entender la reacción de Matt en un momento dado tratando de forzar a Kay tras recibir un beso de ella. Antes, habíamos asistido en la cueva a los masajes que él aplica a la aterida Kay desnuda bajo la manta (por cierto, esa secuencia y la que cierra la película fueron rodadas por Jean Negulesco). Creo que hasta ese momento él había ido acumulando un deseo sexual hacia ella, pulsión que trataba de reprimir tras ese trato cortés pero seco y algo despreciativo, sin duda movido por los prejuicios de considerarla una mujer indigna (por lo visto, su difunta esposa debió ser una santa), cantante de saloon y novia de un fullero que le ha robado el caballo y el arma.
    Un abrazo.

  8. Querido Teo, qué alegría siempre saber de ti. He ido corriendo a leerte. Qué envidia sana me ha dado que tuvieses la oportunidad de conocer y hablar con Jean Negulesco.
    Ha sido en este nuevo visionado cuando me ha chirriado mucho la secuencia que comento. No se me hizo verosímil por cómo estaban tratando la relación entre ambos, tirante y distante por mucho motivos, pero a la vez los dos sintiendo el uno por el otro sin poder ni querer reconocerlo.
    Beso
    Hildy

  9. Buen texto para recordar a Marilyn Monroe que, como tantos otros/as, fue un juguete roto en esa industria voraz y cruel que es Hollywood.
    Para mí, la medida y la talla como actriz la da en una película atípica en ella, Niebla en el alma, en Con faldas y a lo loco y, sobre todo, en Vidas rebeldes, que está inconmensurable. Ahí Monroe lo da todo. Es más ella misma que nunca.
    No me olvidó de Niágara (que la volví a disfrutar la semana pasada) y su intervención en Clash by night, del grandísimo Fritz Lang. Pero, viendo su potencial, es una pena que se la encasillara a perpetuidad (como Anthony Perkins, por ejemplo). Así que desde este rincón reivindico la figura de esta actriz que, más allá de una cara bonita y un cuerpo espectacular, fue una mujer sensible, más inteligente de lo que la gente se pensaba y una contumaz lectora.
    Un abrazo querida Hildy.

  10. A todo afirmo con la cabeza, querida, querida Isis. Qué alegría que te hayas pasado por aquí. Pretendo hacer una serie analizando lo que ofreció Marilyn Monroe como actriz en sus películas, analizando su filmografía y sus trabajos, ¡¡¡así que muchas de las películas que nombras van a salir en la serie!!! Y como siempre uniendo vida y obra. Qué bella es Vidas rebeldes. ¡Tenemos Marilyn para rato este verano!
    Beso
    Hildy

  11. “Tengo la misma actitud que tenía cuando comencé. No he cambiado nada más que mi ropa interior. He hecho de todo, menos de enano y de mujer. La gente no puede decidir si soy el mejor actor del mundo… o el peor. De hecho, yo tampoco. Se ha dicho que minimizo tanto que podría haberme quedado en casa. Pero debo ser bueno en mi trabajo, o no me transportarían por todo el mundo a estos precios”.
    «La cárcel es como Hollywood, pero la gente tiene más clase».
    «La gente cree que tengo un modo interesante de caminar; yo solo intento meter barriga».
    «Tengo dos estilos de actuación: con caballo y sin caballo».
    «La única diferencia entre mis compañeros actores y yo es que yo he estado más tiempo en la cárcel».
    «Cada dos o tres años lo dejo por un tiempo. De esa manera siempre seré la chica nueva del prostíbulo».
    «Estos niños de ahora solo quieren hablar de métodos de actuación y de motivación. En mis tiempos de lo único de lo que hablábamos era de sexo y de horas extras».
    «Claro que me alegré de ver a John Wayne ganar el Oscar. También me alegra siempre ver a la señora gorda ganar el Cadillac en la televisión».
    «Empecé siendo un fanático del sexo, pero no pude pasar el examen físico».
    «Las estrellas de hoy son solo imágenes de masturbación».
    «Las películas me aburren, especialmente las mías».
    «¿Cómo me mantengo en forma? Paso mucho tiempo tumbado».

    Está claro que soy mucho de Mitchum. De Marilyn, no tanto, pero coincido con tu juicio. Infravalorada entonces y ahora. Se nos fue una gran actriz potencial por su encasillamiento, sus malas compañías y también por sus… «peculiaridades».

    El multimillonario me interesa menos por su premisa (como los propios Montand y Marilyn demostraron); sin embargo, Río sin retorno me parece un peliculón, y ella está magnífica.

    Besos

  12. Mi querido Alfredo, ayyyy, el señor Mitchum, cuántas anécdotas… y aunque él menospreciase su carrera, tiene una filmografía impresionante.
    Coincido contigo en que Río sin retorno es una película de esas que uno puede repetir una y otra vez y no cansarse de ver.
    El multimillonario tiene unos números musicales que no me importa ver tampoco una y otra vez, pero efectivamente no es redonda, tiene peros…

    Beso
    Hildy

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