En Incerta Glória, una de las historias de amor más bonitas que he visto últimamente.

1. La más bonita historia de amor que he visto últimamente. El otro día pusieron en televisión Incerta Glória, de Agustí Villaronga, película que no tuve oportunidad de ver en su día en el cine, y que me quedé con bastantes ganas. He de decir que me fascinó este largometraje por muchos motivos.

Sin embargo, de momento solo me apetece comentar uno de ellos: hacía tiempo que no sentía tanta emoción por el reflejo de una historia de amor imposible. Lo hace en tan solo dos secuencias.

El amor de Trini (Bruna Cusi) con Solerás (Oriol Pla), el mejor amigo de su esposo. Este último además es uno de esos personajes complejos y fascinantes (otra de las cosas por las que me quedo con Incerta Glória: por el personaje de Pla, y por el de la Carlana, con el rostro de la actriz Nuria Prims). Solerás y Trini protagonizan una de las historias de amor más bonitas que he visto últimamente. Los personajes solo se encuentran en dos secuencias, pero ambas son tan hermosas, que la película me ganó totalmente.

Una transcurre en un vagón de metro y en la estación: ahí se establece el vínculo entre ambos personajes. Un soplo en la nuca, un reflejo en una ventana. Un nombre al aire: Trini. Una carrera, un abrazo y una sonrisa. Posteriormente, en casa de Trini, Solerás le regala una extraña piedra. Ella sabe de geología y dice que analizará la piedra, pero lo recibe como el regalo más bonito que ha tenido nunca.

La otra secuencia, cuando ya es demasiado tarde para la felicidad y la gloria, incorpora a los dos amantes subidos a un caballo que corre en el interior de una iglesia en ruinas. Allí, transcurre un diálogo maravilloso sobre lo efímero de la felicidad y lo imposible de su historia. Por lo menos, les quedará que miraron las estrellas, una sonrisa y un beso. Ella le dice que analizó la piedra y él le interroga sobre qué ha descubierto: “Es de otro planeta, como tú”.

Por cierto, cómo me ha apetecido de repente indagar en la historia y en los personajes de la película… Creo que voy a leerme la novela de Joan Sales, que Villaronga adapta.

2. El retrato de un padre. Últimamente lo reconozco, estoy excesivamente sensible. Se me saltan las lágrimas en numerosas ocasiones. Por ejemplo, no paré de llorar mientras leía el mes pasado El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince. Me pareció el retrato más hermoso que un hijo puede hacer sobre su padre, un hombre bueno.

Así que me dirigí a la sala de cine a ver la película de Fernando Trueba. Y reconozco que también lloré lo mío, pero porque hacía poco que había leído la novela e iba conectando todo lo que veía con las palabras que había disfrutado. No sé si este mismo efecto le pasa a uno cuando no la ha leído. Creo que la relación padre e hijo sí que está conseguida, pero siento que el detalle con el que se esboza la situación política y el posicionamiento del padre en la novela no está del todo plasmada en el largometraje.

Ese rosal sobre el que un hombre bueno se arrodilla; ese niño que prefiere ir al infierno si ahí va a ir su padre; esa familia mayoritariamente de mujeres que rodean a padre e hijo; la lectura de un cuento por la noche en la cama, El ruiseñor y la rosa, de Oscar Wilde (uno de mis favoritos); el éxtasis del padre ante Muerte en Venecia y esa persecución de la belleza… y, sobre todo, esos besos sonoros que propina el padre a ese niño que le adora son algunos momentos que hacen que no retires la mirada de la pantalla.

En la película se me quedaron también unas palabras que suelta ese padre a un colega sobre lo que todo niño debe tener en su infancia. Todo niño tiene que tener cubiertas las cinco “A”: Aire, Agua, Alimento, Abrigo y Afecto… Y creo que razón no le falta.

Un casting curioso: Isabelle Huppert y Steve Guttenberg.

3. La extraña pareja imposible. Hace poco vi que colgaban en una plataforma una película de Curtis Hanson con una pareja totalmente imposible de amantes. Y desde que la vi anunciada, me dije que tenía que verla. Además era un thriller con una premisa que me apetecía mucho.

Un casting totalmente inimaginable…, que sorprende porque funciona. ¿Os imagináis como amantes a Steve Guttenberg (el de Loca academia de policía o Cocoon) y a Isabelle Huppert? Pues no hay más que ver Falso testigo (The Bedroom Window, 1987). Increíble pero cierto.

Hanson construye una película tremendamente entretenida, incluso por lo inverosímil de la propuesta, con diversos guiños durante el metraje a Alfred Hitchcock, y no solo por el tema del falso culpable. Solo que al final Hanson, abandona a su suerte a la rubia Huppert (perfecta como dama distante, fría y elegante), y se decanta por el personaje de la morena Elizabeth McGovern. Reconozco y confieso que sentía simpatía por Steve Guttenberg en los ochenta, así que aquí me creo el inmenso lío en el que se mete…

4. Documentales que merecen la pena. Desde que vi Despertares en los ochenta, siempre sentí curiosidad por el neurólogo Oliver Sacks. Hace poco logré ver un documental que me dejó ver su compleja personalidad, además de ahondar de nuevo en su faceta como escritor que indaga en la mente humana. El documental es Oliver Sacks: una vida, de Ric Burns, y me sorprendió descubrir el retrato de un hombre muy diferente a lo que me había imaginado. Por otra parte, también acabo de terminar el primer libro que me he leído escrito por Sacks, donde analiza distintos casos que evaluó a lo largo de su vida profesional. En sus textos se descubren las distintas facetas del ser humano y cómo convivir con un trastorno mental, así como la constatación de que nuestros cerebros son todo un misterio. El libro es: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero.

Por otra parte, un escritor que me gusta bastante y del que no solo he disfrutado parte de su obra, sino que también he cotilleado bastante sobre su persona es Truman Capote. Por otra parte, varias de sus novelas y relatos han tenido adaptaciones cinematográficas, alguna de ellas entre las películas de mi vida (Desayuno con diamantes, aunque a Capote no le entusiasmó la adaptación, y he de darle la razón: su novela es mucho más trágica, realista y compleja. Sin embargo, Blake Edwards creo una maravillosa tragicomedia romántica). Incluso durante estos últimos años dos largometrajes de ficción han contado su proceso de elaboración de la novela A sangre fría. Pero hace poco se ha estrenado un buen documental, The Capote Tapes, de Ebs Burnough, con un original retrato del escritor y un valioso material gráfico y sonoro. A todo curioso de Capote le va a interesar, gira alrededor de su novela inacabada Plegarias atendidas, pero ahonda en las múltiples facetas del novelista y en su biografía más íntima.

No logré empatía alguna con el personaje de David Foster Wallace…

5. Una película que te lleva a un autor. Hace más de un año me quedé bastante fría ante un largometraje que recreaba la entrevista entre un reportero de la revista Rolling Stone, David Lipsky, y el escritor David Foster Wallace a finales de los años noventa. No logré extraer qué tenía de especial Wallace, pero, sin embargo, algo hizo clic en mi cabeza. Mi mayor problema es que ese día, por lo que sea, no logré ninguna empatía con el personaje. Es más, no me resultó en absoluto interesante. Pero ese clic, y la lectura de otros artículos sobre el escritor, además de escuchar a amigos y conocidos hablar sobre sus libros, mantuvo mi atención alrededor de Wallace. Por lo que pienso que algo sí que debió conseguir El final de la gira, de James Ponsoldt, porque continué con las ganas de descubrir el universo de David Foster Wallace. Algo en la recreación que realizó Jason Segel del autor hizo que me planteara este retrato de ficción. No me resultó interesante, pero creo que vislumbré el sufrimiento del personaje.

Finalmente, con motivo del día del libro en abril me autorregalé dos libros, y uno de ellos fue uno de relatos de Wallace: Entrevistas breves con hombres repulsivos, y he de decir que lo he empezado hace apenas unos días y ya estoy totalmente atrapada entre sus páginas. Estoy descubriendo mucho de Wallace a través de su escritura y sus relatos, y está logrando sorprenderme, removerme y hacerme pensar. Lo estoy disfrutando, la verdad. Me entero además de que hay una película con el mismo título que trata de plasmar el espíritu del libro, dirigida por John Krasinski.

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