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El blog de Hildy Johnson

Simplemente, un blog "de cine"

Hal Ashby deja una de sus películas más tristes en compañía de Mulhall (Otis Young), Larry (Randy Quaid) y Buddusky (Jack Nicholson), los protagonistas del viaje con una meta final.

Hal Ashby fue uno de los directores más especiales de la generación del Nuevo Hollywood. Hippy de espíritu y apariencia, creó una obra cinematográfica con una sensibilidad especial. Su vida fue un camino de desgracias, dependencias e inestabilidades emocionales, pero el cine le permitió trazar un camino que merecía la pena ser recorrido. Por otra parte, sus películas plasmaron el espíritu de una época y una filosofía de vida. Sus obras cinematográficas saltaban entre la tragicomedia y el drama, pero dejando siempre un poso de melancolía que sobrevolaba a través de sus fotogramas.

La contracultura de los años setenta queda plasmada en las películas de culto Harold y Maude y Shampoo. El desencanto y la pérdida de inocencia que supuso Vietnam tiene su retrato más hermoso y triste en El regreso. La búsqueda de la libertad y el compromiso con una forma de vida es evidente en Esta tierra es mi tierra, un viaje a la Gran Depresión. Y la visión irónica de un mundo contemporáneo que va a la deriva y se deja arrastrar por la superficialidad en los discursos políticos, en las intervenciones de los medios y en el poder en la inteligente y deliciosa Bienvenido, Mr. Chance.

En esta filmografía se encuentra también El último deber una de las tragicomedias más tristes que me he encontrado últimamente. Hal Ashby la rodó entre Harold y Maude y Shampoo. Es la historia del viaje de Buddusky (Jack Nicholson), Mulhall (Otis Young) y Larry (Randy Quaid) desde Virginia a la prisión militar de New Hampshire. Los dos primeros son unos veteranos oficiales de la marina, y el otro es un joven e inexperto marinero al que tienen que escoltar a la prisión por un absurdo robo de una mínima cantidad de dinero. La mala suerte es que el robo es de un proyecto de caridad de la esposa de un alto cargo y le caen ocho años de cárcel.

Lo que en un principio es un viaje rutinario se convierte en un recorrido de aprendizaje y conocimiento para el joven, pero también en una especie de alivio y paréntesis para los dos desencantados oficiales, que de pronto aspiran a una libertad que son conscientes que no tienen. El último deber es valiosa también por lo que no cuenta, pero sí se intuye. Ninguno de los tres ha tenido una vida fácil y hay varias pistas que se van dejando en sus conversaciones, visitas y juergas nocturnas. Como todas las películas de Hal Ashby tiene una trabajada y cuidada estructura, y todo va hacia un sentido, no en vano empezó siendo un virtuoso del montaje. Pero la película también cuenta con un sutil guion de Robert Towne.

Una de las bazas de El último deber es la psicología y construcción de los tres personajes protagonistas. Buddusky, el pendenciero y probablemente el más herido de los tres; Mulhall, el más responsable, pero también cansado, y muy consciente de su lugar en la sociedad; y, por último, Larry, el joven inocente, inexperto y conformista con muy mala suerte en la vida, con el vicio de robar tonterías que no tienen apenas valor.

El viaje transcurre en las estaciones de autobuses y trenes, y en los propios autobuses y trenes, pero también en un burdel, en las barras de bares, en los locales alternativos, en habitaciones de hoteles, incluso entran en contacto con un grupo hippy de meditación espiritual, y van a casa de una de las chicas a una especie de fiesta. Intentan incluso ir a visitar a la madre de Larry. Buddusky, Mulhall y Larry beben, comen, se emborrachan, se pelean entre sí y con otros y no paran de hablar.

Poco a poco se va creando un espíritu de camaradería entre los tres, una ilusión de libertad, un respiro de la perra vida… Los tres tienen heridas por distintos motivos: sus orígenes y sus raíces, el desarraigo si salen de la marina, la hartura por la estructura de poder… Buddusky y Mulhall quieren proteger a Larry, y que tenga unas buenas últimas horas antes del encierro. Hay cierta melancolía de fondo que todo lo inunda, en el ritmo y en los tonos elegidos, pero siempre se permite la sonrisa del espectador ante las vivencias de los tres personajes.

Hasta que llega un final absolutamente demoledor. Hal Ashby y Robert Towne dejan sin respiración al espectador. De pronto, los tres están celebrando un picnic final en un parque nevado, y Larry decide por sí mismo, se atreve a ser valiente, a imaginar que quizá con unos pasos puede ser libre. Pero la realidad se impone entre el trío que había vivido durante unos días en un limbo especial. Hay un último deber que cumplir en este viaje… y no hay vuelta atrás. No hay apenas palabras al final del viaje, pero el puñetazo que uno recibe y el crudo dolor que se siente deja huella. Todos habitan su propia cárcel, y las salidas son escasas. Esos días de viaje solo fueron un espejismo.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

12 Comments

  1. Bet dice:

    Hildy querida, hace tiempo me recomendaste El Regreso y sigo sin verla. Este período de Hollywood me repele y me atrae a la vez pero tomo nota de esta película para cuando me decida abordarlo de una vez por todas. Me has tentado a verla con la sensibilidad especial que emana de tu texto.-
    Te mando un abrazo enorme, Bet.-

  2. Queridísima Bet, a mí me encanta El Regreso. De las películas con la temática de la guerra de Vietnam de fondo realizadas en Hollywood creo que es la que más me llega. Yo tengo un gran cariño a ese periodo de Hollywood, el Nuevo Hollywood. Y uno de mis directores predilectos de toda esa hornada es Hal Ashby. Esta película es sensible, dura y melancólica. Era de las pocas que me quedaban por ver de la filmografía de Hal Ashby y ha cumplido con creces mis expectativas. Además los tres actores protagonistas están maravillosos.

    Beso
    Hildy

  3. Manuel dice:

    Hola Hildy
    Hal Ashby está encuadrado en el «nuevo Hollywood» pero, como casi todos ellos, forma una clase él sólo.
    No recuerdo mucho de está en concreto; me vienen imágenes como de que era una especie de contestación «contracultural» de «The Best years of our lives, 1946 (Los mejores años de nuestras vidas)» -tres soldados después de una gerra-, que fue una especie de reivindicación de Randy Quaid, que Nicholson hace de si mismo… Posiblemente el único actor que puede decir que es el mundo el que cambia y él permanece; siempre hace el mismo papel, unas veces se le elogia y otras se le discute. Lo que nadie puede discutir es la racha de estupendos papeles que consiguió.
    Un saludo, Manuel.

  4. Sí, tienes razón, forma una clase él solo, como cualquiera de la hornada de Nuevo Hollywood.
    Yo no la había podido ver hasta ahora.
    Me ha parecido original el planteamiento que le has dado de una contestación contracultural a películas de soldados después de guerras, tipo Los mejores años de nuestra vida.
    Randy Quaid está magnífico.
    Yo reconozco que me gusta mucho la trayectoria de Nicholson y sí que creo que construye sus personajes, pero tiene un carisma tan fuerte, que como dices siempre permanecen sus caracterizaciones en el recuerdo. Sin embargo, pienso que su Jack Torrance no es igual que su Warren Schmidt, Melvin Udall o Warren Schmidt. Sí, es de esos actores, como bien explicas, que ha sabido elegir muy bien sus papeles y construirse una filmografía repleta de títulos que merecen la pena.

    Beso
    Hildy

  5. Fran dice:

    Hola Hildy!
    Cada vez estoy mas convencido que ni con 5 vidas se pone uno al día con todas las películas…jeje Antes tenia una hojia encima de la mesa donde apuntaba alguna pelicula que me encontraba por los blogs que visitaba, ahora tengo una libreta algo mas organizada, generos, etc…
    Pues nada, seguiremos disfrutando de ese bendito vicio que es el cine.
    Besos y feliz semana!

  6. Luis Lew Tarkovski dice:

    Yo siempre he tenido un interés especial por la década de los setenta, donde Hal Ashby debutó como director y realizó todas las películas que mencionas en tu comentario, todas ellas muy originales y representativas del espíritu de su tiempo. Recuerdo «Bienvenido, Mr. Chance» por ejemplo, una comedia realmente divertida y muy ingeniosa en su desarrollo, con ese torpe e ignorante Peter Sellers que es capaz de salir de cualquier contratiempo, de responder a cualquier pregunta aunque no conozca la respuesta y de caminar sobre las aguas en esa escena final genial y mágica.
    «El último deber» que analizas aquí la vi hace unos años y tendría que revisarla. En realidad no estaría mal revisar toda la obra de Ashby. Todas las películas que citas.

    Ya veremos. Poco a poco.

    Un beso.

  7. Jajajajaja, Fran, tienes razón, pero, por otra parte, qué maravilla saber que falta mucho por descubrir.
    ¡¡¡Eso, tenemos que seguir disfrutando a tope de este vicio que es el cine!!!

    Beso
    Hildy

  8. Querido Luis, sí a mí me gusta mucho todo lo que pasó en esa década, los setenta, pues fue la década en la que vine al mundo.
    Me encanta el cine de Ashby.
    Yo no había podido ver hasta ahora El último deber, y llevaba tiempo tras ella. Me ha gustado mucho, a pesar de que es tremendamente triste.

    Beso
    Hildy

  9. Manuel Pozo dice:

    De este director he visto la de Peter Sellers, «Bienvenido Mr Chance», y «Harold y Maude», y tengo que confesar que ambas me dejaron un sabor de boca similar. Ese sabor extraño que se te queda cuando ves algo que no te ha hecho disfrutar, pero que sabes que tiene valor. No sé, me paso con estas películas como a veces nos pasa con filmografías de países exóticos, que no te dejan entrar en sus tiempos y tópicos.
    De todas formas cuando tenga un rato me veré El último deber, y si me acuerdo vengo y te cuento.
    Un beso fuerte Hildy

  10. Sí, querido Manuel, pásate cuando la veas y me cuentas.
    Yo ya te digo que no sé explicar exactamente el porqué, pero el cine de Hal Ashby me llega.
    Me gusta muchísimo El regreso.

    Beso
    Hildy

  11. 39escalones dice:

    Excepcional película, perfecta metáfora de lo que significó Vietnam, y plasmación ineludible de aquello de lo que advirtió Eisenhower y que se llama «complejo militar industrial», como mayor riesgo para la democracia y la libertad (incluso hoy). Los actores están magníficos (como si hubiera alguna vez que Jack no lo estuviera) y el guion es fabuloso. Una de las mejores películas de la década, sin duda, y otra de las que marca lo que el cine de allí pudo ser, fue por un tiempo, y debería ser. ¿Quién dice que el entretenimiento no puede ser a la vez complejo e inteligente? Exacto, lo dicen quienes no saben hacerlo complejo ni inteligente.

    Besos

  12. Mi querido Alfredo, y me da pena que esté tan olvidada, ¿verdad?
    Yo la disfruté un montón. Efectivamente los tres están magníficos en una historia tremendamente triste y con un análisis interesante como apuntas.
    Hal Ashby tiene una carrera breve, pero con muchos títulos que merecen la pena.

    Beso
    Hildy

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