Cruzando la calle (Crossing Delancey, 1988) de Joan Micklin Silver

Cruzando la calle…, un momento de felicidad

Hay películas que se te quedan grabadas en la memoria y no sabes muy bien el porqué. Y además no logras volver a verlas después de muchos años. Cruzando la calle es una de ellas. Siempre he recordado el buen sabor de boca que me dejó y nunca he olvidado una réplica: “¿Poesía?”. “Pepinillos”. Es el único largometraje que he visto de su directora Joan Micklin Silver, pero algo me tocó en su día al asomarme a sus fotogramas… y me sigue tocando.

Quizá sea ese Nueva York que presenta o tal vez esa manera delicada y serena de contar una historia de amor. Puede ser ese mismo gusto elegante para mostrar el microcosmos judío en las calles de Manhattan. O sin duda que su protagonista Isabelle (Amy Irving), una treintañera independiente, trabaje en una vieja librería, y pase sus días allí, con sus celebraciones, lecturas y tertulias literarias.

Me envolvió en su día, y me envuelve ahora que la he podido volver a ver. Es una película cercana, respira mucha autenticidad. Me entero que el punto de partida fue una obra de teatro. Las secuencias son como retazos de una vida. No es perfecta, como no son perfectas las nuestras. De hecho, la vida de Isabelle gira alrededor de su trabajo, sus relaciones esporádicas (tiene una aventura con un hombre casado), su enamoramiento idílico de un escritor petulante (qué bien se le dan esos papeles a Jeroen Krabbé), sus amigas y, sobre todo, las visitas a su bubbie, su abuela del alma (Reizl Bozyk).

El punto de inflexión en su tranquila existencia, lo que dispara el conflicto y hace que todo se remueva, es una idea de bubbie. Esta decide que su nieta no puede seguir viviendo sola y contrata los servicios de una casamentera (Sylvia Miles). Y organizan una cita en casa de la abuela, sin el permiso de Isabelle, con un pretendiente: Sam Posner (Peter Riegert), un vendedor de pepinillos.

A partir de ese momento Sam complicará la existencia de Isabelle, pues ella cree que este no tiene sitio alguno en su vida intelectual y bohemia, pero irá descubriendo lentamente que no está en lo cierto. De pronto, le irá mirando con otros ojos. Donde menos se lo espera, y haciendo honor a su oficio, está la poesía.

Y Sam que guarda su fotografía en la cartera, que apunta en una libretilla cosas que se le ocurren y le preocupan (“¿Cómo hablar a Isabelle?”), que compra un sombrero en el momento oportuno, que lleva su tienda de pepinillos cada día, que su madre le dijo que tenía que aprender a bailar, que convive con sus vecinos, que acude a la sinagoga, que se lava las manos en vainilla para eliminar el olor a los pepinillos… es sensato y perseverante, pero sin agobiar un ápice. Porque tiene muy claro que puede querer bien a Isabelle. Solo espera que ella se dé cuenta y no menosprecie lo que él puede ofrecer, tan solo tiene que cruzar la calle.

Joan Micklin Silver muestra la savia de los barrios de Manhattan y se da un paseo por sus librerías, restaurantes, tiendas, calles, gimnasios o centros de reunión. Y enseña la cara amable de esta ciudad. Sin duda, uno de los lugares clave de la película es el apartamento de bubbie. Ahí se encontrarán por primera vez Isabelle y Sam y allí se desarrollará la posibilidad de un futuro. En esos momentos de intimidad, Silver refleja la relación especial entre abuela y nieta, pero también construye los actos de una pausada y auténtica historia de amor.

Y sobre todo Cruzando la calle cuenta con unos diálogos que nos proporcionan pequeñas perlas, pequeñas historias sabias (muchas salen de bubbie y también de Sam), que son como un bálsamo que nos va arrastrando hasta el final, sin grandes aspavientos. “¿Poesía?”. “Pepinillos”. Sí, sin duda ambas cosas pueden proporcionar momentos felices.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

18 comentarios en “Cruzando la calle (Crossing Delancey, 1988) de Joan Micklin Silver

  1. Es leerte y desear ver la película que has comentado tan amena y sabiamente. Nunca había oído hablar de esta película pero ahora tengo que verla …y cuando lo haga te contaré mis impresiones

  2. Sé que te va a encantar, querídisima Mariarosa. Es una película que engancha desde su primera imagen y posee un encanto especial.

    Beso
    Hildy

  3. Hola Hildy:
    Estoy seguro que esta película la vi en su día -siempre fui muy de Amy Irving, hasta que se cruzó Mr. Spielcómosellame- pero sólo me queda la sensación de que en su día me gustó y no había vuelto a saber de ella (la película).
    Lo bueno que tiene el cine costumbrista es que siempre puedes aprender algo: Pepinillos con vainilla mmmnnnn ¿A qué sabrá?
    Un saludo, Manuel.

  4. Ojalá te reencuentres otra vez con ella, querido Manuel, pues Amy Irving está maravillosa como Isabelle. Me encanta la manera que tiene de mirar esta actriz.
    Sí, es una película que muestra, que te introduce en un universo muy particular.

    Beso
    Hildy

  5. Pues parece el tipo de película que me puede gustar. Además con la presencia de una librería y de Amy Irving. Gracias por recomendarla Hildy, intentaré conseguirla.

    Un beso.

  6. ¡Querido Luis, espero que la disfrutes! Amy Irving está maravillosa, pero también todos los personajes que la acompañan en su pequeña odisea. Ya me contarás si te ha gustado. ¡¡¡Qué contenta me pongo cuando en las películas salen librerías como escenario importante!!! Además dentro de nada será el día del libro, luego es una buena película para recomendar este mes.

    Beso
    Hildy

  7. Ay, mi querida Hildy. Igual tengo que darle otra oportunidad, pero en su momento esta no pasó el corte (que no la terminé, vaya). Me pareció tópica y superficial, llena de lugares comunes «románticos», y se veía venir tan de lejos lo que tenía que ocurrir, que ni me molesté. Claro que era un tiempo con tanto pendiente para ver, que forzosamente tenía que discriminar… Así que veremos si le damos una oportunidad otra vez, aprovechando que la tengo a mano, y te cuento.

    Besos

  8. Pues yo ya te digo, mi querido Alfredo, que la vi hace tropecientos años… y me tocó, una especie de varita mágica. Nunca olvidé la famosa réplica.
    Y hace poco he vuelto a verla y otra vez que me he quedado enganchada a ella.
    Sí, es una comedia romántica, y tiene varios de sus ingredientes mezclados con otros que para mí la convierten en especial.
    Jajajaja, ¡a ver si sobrevive a tu segundo visionado!

    Beso
    Hildy

  9. Pues ha ido algo mejor, mi querida Hildy. Agradable y ligera. La «comedia» no me llega demasiado, ni tampoco me parece un guion en especial ingenioso, pero se deja ver, y lo «romántica» no hace pupa ni resulta almibarada ni melosa. No creo que volviera a verla pero tampoco me han salido pústulas, tú ya me entiendes…

    Besos

  10. Allllfffreeeedoooooooo, pero qué alegría me has dado.¡No te ha parecido almibarada ni melosa ni te he hecho pupaaaa!
    ¡Aleluya, una comedia romántica que no te causa urticaria y se deja ver! Jajaja, me has hecho feliz.
    Beso enorme,con poesía y pepinillos
    Hildy

  11. Hola Hildy. Esta fue una de las pocas películas que en mis tiempos de aficionado «killer» en la que veía casi todo lo que se estrenaba en salas, no pude ver. Y me dio rabia. A Peter Riegert lo tenía yo fichado por una curiosa miniserie televisiva llamada «La isla de Ellis» sobre la Nueva York de principios del siglo XX, y sobre el asunto de la inmigración todavía ahora tan candente, y las ilusiones de mejora en el Nuevo Mundo. A mi entonces me pareció resultona pero hoy está prácticamente olvidada. Y, luego, por su aparición en la modesta, entrañable y también mítica «Local Hero.» Y luego le perdí mucho tiempo la vista hasta que le vi en un pequeño papel en «Los Soprano.» Quizás es algo inexpresivo, pero tiene un aspecto de bonhomía que podía haber sido aprovechable para hacer papeles de americano medio a lo Jack Lemmon o Tom Hanks, pero parece ser que prefiere mantener un perfil bajo.

    En cuanto a Amy Irving, no tengo una opinión demasiado formada de ella. Le tengo cierta reticencia porque tengo entendido de que trataba a Spielberg de manera muy despectiva. Sacarle tanta pasta por el divorcio a lo mejor fue una jugada maestra o arruinó su carrera. No sé. No he visto tantas películas suyas como para forjarme una opinión, pero si eran ciertas algunas cosas que dijo, como persona no parecía un ser muy ejemplar, algo que quizás, también haya afectado a su carrera, lejos de la primera línea (al menos en Hollywood).

    No obstante, me has despertado curiosidad por esta película, Trataré de verla.

    Besos. P.D: No tiene nada que ver con esto, pero Hildy, ¿sabes algo de «el crítico abúlico»? Lleva un mes sin publicar ninguna entrada, y, además, el hecho de que la última fuera la de «Taxi Driver», su película de cabecera, y, que, precisamente por eso no se atrevía a reseñar porque en su opinión era difícil hacerle justicia, podría dar idea de una hipotética despedida del blog. ¿Sabes algo? Si cierra el garito sería una pena. Su punto de vista (como el tuyo) me parecía siempre muy valioso. Besos.

  12. Querido Deckard, ya me contarás si la ves, qué te parece. Hace pasar un buen momento, la verdad.
    Espero que la disfrutes.
    Yo también estoy extrañada por el crítico abúlico. Todos los días miro si ha publicado de nuevo. No sé nada, pero espero que vuelva muy pronto.

    Beso
    Hildy

  13. En fin, Hildy. Me salgo del comentario de la película para responderte que he indagado en su blog, y todo indica que «el crítico abúlico» cierra su espacio parece ser que de manera definitiva. He indagado y le he animado a continuar, pero bueno, desconozco su situación personal y tampoco me voy a meter yo en jardines. Me ha dicho con su habitual ironía que «el crítico abúlico» se queda ahora tan solo en «abúlico», o sea, que parece que no tiene demasiadas ganas de seguir con el tema. En fin.

    Esperemos que en este caso, su ejemplo de abandono no sea contagioso y tú sigas regalándonos tus jugosos, agudos y entrañables comentarios llenos de pasión. Cada vez es más difícil encontrar cómplices cinéfagos de ley en el extravagante mundo de internet y sus redes, repletos de tanta farfolla insustancial.

    No nos dejes, Hildy.
    Besos.

  14. ¡Gracias, Deckard! ¡Ya os he leído en El blog del crítico abúlico!
    A veces vienen bien en la vida los paréntesis, así que espero que sea un paréntesis bonito, y tal vez después de un tiempo volvamos a leer sus textos.

    Beso enorme y seguimos tecleando
    Hildy

  15. Ay, cuántas ganas tenía de volver a entrar por tu blog y empaparme de tus vitamínicos y reveladores análisis de películas de ayer y hoy. Como siempre, un placer el descubrir títulos desconocidos. Este no lo vi en su día pero ya me has impregnado las ganas de buscarlo. Precisamente hace poco volví a ver «Yentl», donde reparé en Amy Irving (luego me di cuenta de que ya la había visto antes en «Carrie»); y, aunque temí que no me entusiasmara tanto como cuando la disfruté en cine, sí que lo hizo. Desde luego que nuestra percepción cambia mucho con el paso del tiempo, por eso resulta una experiencia curiosa el ejercicio de revisitar largometrajes y comparar impresiones personales. Me apunto «Cruzando la calle», sobre todo porque también creo que la poesía, mucho más allá de los versos, reside en los rincones más inesperados; es casi un sentimiento del alma.
    Un poético abrazo.

  16. Querídisima Ana, qué alegría leerte. Yo también volví a ver hace poco Yentl, un musical que adoro. Sí, ahí Amy Irving está también estupenda. Como en «Cruzando la calle», una película que merece la pena rescatarla. Tiene la poesía de la cotidianeidad. Poesía y pepinillos…
    ¡Ya me dirás cuando puedas verla qué te parece!

    Beso
    Hildy

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