El trompetista

Adiós, Doris…

Hoy que Hildy Johnson cumple un año más…, y es feliz por poder contar con más tiempo para disfrutar de mis pasiones, se despide de Doris Day con una preciosa coincidencia.

Ayer recibí un wasap donde me avisaban del fallecimiento de la actriz. Justo en esos momentos estaba leyendo (y, confieso, pasándomelo fenomenal) las memorias de Michael Caine, La gran vida. The Elephant to Hollywood, (que pronto tendrán su reseña) y, de pronto, os lo juro, no habían pasado ni unos minutos de la noticia cuando leo esto:

“Cruzando la calle se encontraba la Daisy, la primera discoteca de Beverly Hills. Shirley me llevó una noche, temprano, para tomar una copa antes de cenar, y el local estaba prácticamente vacío. De pronto, se abrió la puerta e irrumpieron unas cuarenta chicas idénticas a Doris Day. No era casualidad: participaban en una competición de dobles de la actriz —se llamaba “Doris for a Day”— y las paseaban por los locales favoritos de los artistas… a una hora a la que difícilmente las estrellas estarían en sus lugares favoritos. Sin embargo, aquella era su noche de suerte. En cuanto vieron a Shirley empezaron a proferir agudos chillidos, dos de las chicas se desmayaron y más de una se echó a llorar. Aprovechamos el caos para escapar. ¡Bienvenido a Hollywood!”.

Yo siento mucha simpatía por esta actriz, y eso que la conocí a través de los textos de mi adorado Terence Moix, que sentía bastante animadversión y antipatía por ella. Sin embargo, me enamoré de su trilogía junto a Rock Hudson (Confidencias de medianoche, Pijama para dos y No me mandes flores). Después la viví como protagonista de un musical que me encanta: Juego de pijamas (The Pajama Game, 1957). ¡También fue una de las rubias de Alfred Hitchcock en El hombre que sabía demasiado! Allí cantó una de sus canciones más míticas: “Qué será, será”… y el maestro empleó su voz como ingrediente de suspense final… O se convirtió en una dama aterrorizada en Un grito en la niebla. Entre sus interesantes rarezas o películas más olvidadas no hay que deja escapar ni El trompetista (Young Man with a Horn, 1950) ni Aviso de tormenta (Storm Warning, 1951).

Así que lo dicho… ¡Doris for a Day!

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