La Seducción

El bello universo de unas damas sureñas…

1. Títulos en castellano. No ocurre así con el título original (que es el mismo en ambas), pero sus traducciones en castellano ya dan matices. La de Don Siegel se centra en la figura del cabo John McBurney… En castellano se titula El seductor. Un lobo feroz que pretende manipular a su gusto a las damas-cordero. Y el espectador se sitúa al lado del seductor manipulador para ser testigo de cómo se va convirtiendo en un cordero sacrificado por unas mantis religiosas. Sin embargo, la película de Sofia Coppola se ha titulado La seducción, luego el foco de atención se va al grupo de las damas sureñas (profesoras y alumnas). El grupo femenino acoge a un cabo John McBurney que se convierte en ese oscuro objeto del deseo, pero pronto pasará a ser un juguete roto, y las damas se unen para manejarlo a su antojo y después deshacerse de él, limpia y fríamente.

2. Flashbacks y voces interiores. Don Siegel hace uso en su película de varios flashback u otro tipo de imágenes (como una escena onírica) que hacen hincapié en el ambiente enfermizo y represivo. Y sobre todo acompañan a los personajes de Martha y McBurney, los dos personajes que quieren detentar el poder y los que más chocan y se enfrentan entre sí. Los flashbacks al lado de McBurney le dibujan como mentiroso y manipulador. El cabo quiere seducir a todas las mujeres por supervivencia pura y dura. Y los flashbacks que acompañan a Martha la muestran como una mujer reprimida y con secretos ocultos y moralmente prohibidos (una relación incestuosa con su hermano). Además hay un sueño onírico donde no solo da rienda suelta a una relación sexual con McBurney, sino que también dibuja una atracción de Martha hacia la joven y dulce profesora Edwina. El otro flashback que se ve en la película acompaña al personaje de Hallie e ilustra por qué nunca se ha unido y ha formado piña con McBurney (lo explicaré mejor en el siguiente punto). También en la película de Don Siegel, los personajes piensan en alto, es decir, permite escuchar las voces interiores y las reflexiones, por ejemplo, de las niñas, esto aumenta el ambiente represivo, enfermizo y oscuro… la tensión.

Sin embargo, todos estos flashbacks y voces interiores desaparecen en la película de Sofia Coppola, de tal manera que deja más libre al espectador para las interpretaciones sobre lo que ve en la pantalla, todo más limpio y menos oscuro además de aumentar una sensación elegante de ambigüedad durante todo el metraje.

3. Hallie y el hermano de Martha. En Don Siegel hay dos personajes que desaparecen de la película de Sofia Coppola: Hallie, la sirviente negra, y el personaje ausente, pero muy presente sobre todo en los flashbacks, el hermano de Martha. Con la desaparición de Hallie se elimina en la de Coppola toda reflexión racial y las mujeres quedan todavía más aisladas de esa guerra exterior de la cual llegan tan solo continuamente cañonazos. Así desaparece también la interesante relación Hallie establece con el cabo y viceversa: en un principio podría ser el personaje que más se identificara con él. Ambos están atrapados y él además lucha en el bando que tiene como objetivo la libertad de aquella. Pero impera finalmente el racismo y la violencia de género, por eso Hallie permanecerá al lado de las damas sureñas. Un flashback nos lo deja claro: el hermano de Martha abusaba violentamente de ella… y eso hace que Hallie odie todavía más a los hombres blancos. Cuando el cabo amenaza con violarla, ese odio vuelve a estar muy presente en ella.

El hermano de Martha, siempre presente para todas las damas en un cuadro junto a su hermana, es la demostración de una presencia masculina en la casa. Pero una presencia negativa y enfermiza que además afecta totalmente a la forma de vivir la sexualidad de Martha y en su manera de comportarse con el cabo yanqui así como de dirigir su escuela femenina.

4. John McBurney. El cabo McBurney con el rostro de Clint Eastwood aparece al principio de la película de Don Siegel como una especie de lobo feroz que no teme a las damas y las manipula para salvarse. Al principio se le escucha entonando una nana macabra y la película empieza con él… Su encuentro con la niña Amy tiene un cariz mucho más sexual que en la película de Coppola, donde hay mucha más inocencia. El cabo de la película de Don Siegel besa en los labios a Amy con conciencia de salvarse, de trastornar a la niña. En la película de Sofía, el espectador acompaña a Amy en su búsqueda de setas por el bosque… y se encuentra a un soldado malherido al que, desde una relación más inocente, trata de ayudar.

El cabo McBurney (Colin Farrell) de Coppola es mucho más ambigüo y sutil que el de Eastwood. Mientras que en la película de Don Siegel es una lucha clara la que se establece entre el cabo y las mujeres (sobre todo con Martha), la de Coppola deja muchos caminos abiertos y también muchas interpretaciones. En la de Siegel las damas vencen al lobo feroz y se convierten en mantis religiosas con conciencia. Coppola se apiada del juguete roto de McBurney y lo convierte en víctima de unas damas que terminan queriendo deshacerse de él cuando trastorna demasiado su universo cerrado y ya no juega como ellas quieren. Aunque hay momentos en el que se le ve feliz y contento en el jolgorio donde ha caído (pero sin tener sensación de peligro) y metiéndose en un juego de seducción que parece que le divierte y agrada, pero que se le escapa de las manos totalmente. Incluso a veces parece de veras agradecido y con ganas de quedarse en ese paraíso. Nunca sabemos realmente cuáles son sus sentimientos hacia Edwina. Mientras que en la de Siegel se ve claramente que es para su conveniencia y que la manipula, en la de Coppola llegamos a dudar de si hay verdaderamente un sentimiento real.

5. Las mujeres sureñas. De distintas generaciones y edades son las damas sureñas: hay niñas, adolescentes espabiladas, profesora casi en los treinta de educación etérea y la directora de la institución, mujer madura a punto de marchitarse. Mientras que en la película de Don Siegel conforman un grupo enfermizo, oscuro y reprimido; las damas sureñas de Coppola tienen su universo propio y sus leyes establecidas. Viven aisladas del mundo exterior y han creado un mundo personal en el que de pronto entra el cabo… y cada una reacciona de una manera. Todas sienten el despertar de la sexualidad y las ganas del juego. Las damas de Coppola son menos oscuras que las de Siegel, van más inconscientemente hacia la resolución: de pronto ven amenazado su universo, en el que se sienten seguras (a la vez que encerradas), y lo que les ha parecido un juego en un principio ya no les hace tanta gracia. Así que tratan fríamente de volver otra vez a su tranquilidad de antaño, el juguete roto ya no las agrada.

6. El sentido del humor. La película de Don Siegel es un cuento gótico oscuro y cruel, donde no hay sitio para el humor. Solo para la sonrisa irónica del seductor que se va convirtiendo en un rictus de terror cuando se sabe atrapado. Sin embargo, en la película de Coppola todo empieza como un juego inocente (pero también de competición) donde todas sienten un despertar ante la presencia del soldado (y este en un principio se muestra encantado). Las reacciones de las damas y del soldado dejan paso a un humor suave que llega incluso hasta al final… donde las mismas damas intentan regresar a la tranquilidad de sus vidas… para estar como estaban antes de la aparición del cabo.

7. El ambiente. En El seductor hay oscuridad, sensación de encierro, situaciones de cine de terror y movimientos de cámara bruscos. Todo oculta un ambiente enfermizo, sucio, moralmente inquietante. La casa parece una cárcel sin salida posible. No ocurre lo mismo en La seducción. La historia empieza como un cuento de hadas, con una luminosidad especial que nunca desaparece. Todo es hermoso, empezando por las mismas damas, sus atuendos, su manera de comportarse y moverse. El cabo cree haber caído en un auténtico paraíso. Todo es exquisito. No hay nada feo… en esa casa. Es todo tan bello que se convierte en un universo frío e impenetrable. Ese universo es perturbado todos los días por los cañonazos que recuerdan una guerra dura y cruel. El soldado introduce una dosis de realidad, del mundo exterior… pero también contamina un paraíso creado.

8. Ambigüedad. La película de Don Siegel es oscura pero no existe ambigüedad posible, es directa, dura. La primera vez que la ves sientes una bofetada. El seductor dirige al espectador por un cuento tenebroso. En La seducción todo es ambigüo: cada uno de los personajes y su manera de comportarse, los motivos de cada uno, las relaciones que se establecen entre ellos… hasta su misma resolución final. Un cuento de hadas con tinte macabro, como si las hadas se negaran a abandonar su universo cerrado. Como si no tuviesen ganas de realidad, y de la forma más fría, sin ensuciar su belleza, se deshicieran del elemento discordante… Los sentimientos de cada uno de los personajes de la película de Coppola son ambigüos, nunca sabemos realmente hacia dónde se dirigen (incluso a veces sus acciones más tremendas parecen limpias e inocentes). Ni el cabo es un lobo feroz que se convierte en cordero ni las damas son unas mantis religiosas oscuras y reprimidas, todo es mucho más ambigüo y por ello chocante.

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