Jurado nº2 (Juror #2) de Clint Eastwood
Clint Eastwood da una vuelta de tuerca a Doce hombres sin piedad. Un asesinato de una joven y un culpable del que nadie duda (un novio que arrastra además un pasado que le marca). El sistema judicial se pone en marcha y parece que la resolución del caso va a ser rápida. El jurado dará su veredicto de culpable en una deliberación inmediata. Además, supondrá un punto positivo para la fiscal, que está en carrera para conseguir un cargo político. No obstante, a pesar de los pesares, tanto el acusado como el abogado claman por la inocencia.
Sin embargo, nada es tan fácil. Ni el sistema judicial es tan infalible, ni el concepto de justicia está tan claro, ni la verdad esclarece los dilemas. El jurado número 2, ciudadano ejemplar, que trabaja en una revista, que es un padre que espera el próximo nacimiento de su retoño y preocupado porque su mujer está teniendo un embarazo complicado, de pronto, en la primera comparecencia es consciente de que está implicado en el caso en el que tiene que dar un veredicto. Y a partir de ahí la película dispara todos sus resortes. El jurado número 2 es sobre un hombre que no es perfecto, como todo ser humano y tiene su parte oscura, su sombra.
Ante la culpa y la duda, el jurado número 2 quiere en un principio a toda costa un veredicto de inocencia para el acusado y empleará todos sus recursos para conseguirlo. Así que como en Doce hombres sin piedad, todos los miembros del jurado tienen clara la culpabilidad del acusado hasta que el número 2 plantea sus dudas. El espectáculo está servido. Lo interesante de la propuesta de Clint Eastwood es que poco a poco irá convirtiendo en protagonista a la fiscal del caso, que también se pondrá frente a frente con un dilema moral y será «la antagonista» del aparentemente ciudadano ejemplar.
Lo fundamental de Jurado nº2 no es la resolución del caso, sino cómo lidian sus protagonistas con los dilemas morales y el sentimiento de culpa que se les plantea. Al jurado número 2 se le va complicando la existencia, ¿juicio nulo, veredicto de inocente o de culpable? La fiscal se pregunta si está condenando a un inocente y si da igual hacer la vista gorda ante la duda. Todo son ventajas para ella y su carrera si no mueve un dedo.
Clint Eastwood pone en pie un artefacto con el pulso de cine clásico de siempre: contar una buena historia. Con una puesta en escena, sustentada por flashbacks (para crear un relato de puntos de vista tipo Rashomon), por secuencias en el juicio y de la deliberación del jurado, otras de investigación del caso de distintos personajes, así como escenas de la vida familiar e íntima del jurado número 2, se van desvelando las complejidades del caso.
¿Merece un hombre con un pasado delictivo ser acusado de un acto que no ha cometido? ¿Un hombre debe lograr una segunda oportunidad en la vida y que le crean, no ser puesto en duda continuamente? ¿Es justo que circunstancias adversas del destino cambien totalmente la vida de un hombre que trata de ser bueno y responsable?
Por otra parte, la fiscal tiene también su recorrido moral en la película. Un caso que resulta fácil, que le va a sumar puntos para conseguir su puesto político, que no le plantea ninguna duda en cuanto el tipo de condena que tiene que pedir… De pronto, se topa con la duda: ¿el acusado es culpable? Y la búsqueda de la verdad no le ofrece una salida fácil.
Jurado nº2 no es una película brillante, pero sí está muy bien hecha y enriquece el género judicial, pues propone preguntas y debates. Clint Eastwood demuestra de nuevo algo fundamental en el cine: que sabe contar historias y proporcionar buenos personajes que se desenvuelven en ellas. En su final no hace falta ni una sola palabra. Una llamada, una puerta que se abre y dos personajes que se miran. Contundente.
Mi única familia (Hard Truths, 2024) de Mike Leigh
Nada más ver el comportamiento furioso de la protagonista de Mi única familia y observar cómo actúa su gente más cercana: su marido, su hijo, su hermana y sobrinas…, me vino a la cabeza una de las películas que más me gustan de Mike Leigh, Todo o nada. Pero mientras en aquella la adversidad permitía encontrar a sus personajes (que también son familia) una cierta esperanza y recuperar lazos perdidos; Mi única familia deja al descubierto unos lazos imposibles de reconstruir, otros indestructibles (ese hilo que no se rompe entre hermanas) y una cierta esperanza para uno de los personajes (el hijo de la pareja).
Mike Leigh quiere y cuida a sus personajes infelices (pero esta vez se deja arrastrar por la tristeza y el pesimismo más radical) y logra que comprendamos a una mujer rota y herida, cansada de lidiar contra todos y contra el mundo, que solo puede ofrecer dolor. Su Pansy (Marianne Jean-Baptiste), un personaje de lo más duro y antipático, consigue finalmente removernos y que tratemos de entender su amargura y su cansancio, al igual que lo intenta su hermana.
Su vida no ha sido ni será un camino de rosas. Ha elegido enfadarse y enfrentarse contra todo. No obstante, también le acompaña la amargura, porque a pesar de lo que transmite cada segundo (solo salen sapos y culebras por su boca), se muestra incrédula porque siente que nadie la quiere, cuando lo que ocurre es que no permite que nadie se acerque a ella ni ella logra amar realmente. La incomunicación de Pansy con su marido y su hijo y cómo estos son incapaces de revertir la situación convierte ciertas secuencias en momentos traumáticos.
Marianne Jean-Baptiste construye este personaje duro, alejado de la luminosidad que proyectaba en Secretos y mentiras, y deja momentos en que después de desear estampanarla, no puedes evitar la compasión que remueve ante el dolor y la angustia que comunica. Mike Leigh deja una película con dolor y solo unos destellos muy debiles de luz para sus personajes. Impresionante todo lo rodado relacionado con un ramo de flores, cómo el director británico cuenta los esfuerzos de los personajes por acercarse unos y a los otros, pero también su rebeldía, cansancio y finalmente fracaso.
No obstante, en su final tampoco hay palabras. Dos personajes que se encuentran en distintos pisos en una misma casa. Uno espera que el otro baje, porque ha sufrido un percance. Sus rostros, en primer plano. De uno de ellos, se desliza una lágrima. Demoledor.
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Hola Hildy
Me ha hecho gracia que el primer dato sea «directores de más de 80 años»; en el aire queda si es para ser benevolente, para que su pasado puntúe… o para alegrarnos que sigan dando que hablar. El reverso tenebroso sería ver a dos pipiolos llevar estos argumentos a la «Disney» de turno. Fácil imaginar las «duras realidades» de los «jurados número dos».
Confesando que soy muy de Eastwood otro lápiz para sacar punta: cuando el «dire» nos cae bien: pulso de cine clásico. El «dire» nos cae mal: rueda con el piloto automático.
Un saludo, Manuel.
Manuel del alma mía, quizá debería haberme extendido a qué me refería con el dato de director de más de 80 años. Es porque últimamente grandes directores de más de 80 años demuestran que no solo no se han cansado de dirigir, sino que sus propuestas son interesantes, intensas, muchas veces frescas, otras innovadoras o simplemente mostrando que sabe contar bien una historia. Es decir, siguen rodando cine. Los veo libres, sin nada que perder y contando lo que realmente quieren con los medios que pueden.
Jajajaja, tus lápices para sacar punta plantea debates interesantes. Pero refiriéndome únicamente a la película de Eastwood y a que me gusta como director, creo que como digo Jurado número 2 no es una película brillante, pero está bien contada, me atrevería a decir que no hay piloto automático, jejeje.
Beso
Hildy
Hola otravez (hello again, The Cars)
Creo que esos «pequeños detalles» de la edad los compartimos sólo los compañeros de siglo. En el mundo de la música aplaudimos los nuevos discos de Van Morrison, Dylan, Jagger-Richards… pero, estoy seguro, solo los escuchamos los que compartimos trinchera.
No he visto Jurado -aunque ese argumento me resulta familiar- pero según te leía me parece que Clint tiene una espinita clavada con su trilogía de personajes en la frontera moral/vital (Absolute Power, Midnight in the Garden of Good and Evil y True Crime 1997-99) La primera un éxito, las otras dos no-tanto, y este testigo parece un cuarto «evangelista».
Otro saludo, Manuel.
Hola. Hildy, a mi.jurado..no.me ha gustado, la he encontrado muy patriotera, ñoña incluso, no me suele..gustar Clint, aparte. De que apoya a Trump. Sañudos
La de Eastwood no es una gran película, pero al menos supera los niveles de sus últimos trabajos, que, aunque dentro de unos niveles de calidad medios, resultaban muy decepcionantes. Además de Doce hombres sin piedad, a mí me recordaba El reloj asesino/No hay salida. El caso de Leigh es diferente. Está mayor, vale, pero no ha cambiado un ápice su método de trabajo. Esos meses de ensayos y de reescrituras de guion de acuerdo con los actores siempre dan sus frutos. Sus historias son de una solidez de personajes, situaciones y diálogos que no excluyen para nada el ingenio visual, y que hacen una combinación, sin ínfulas autorales, sin adoctrinamientos morales, sin lecturas de catecismos, difícilmente igualable hoy.
Besos
Querido Antonio, qué alegría me da saber de ti. ¡¡¡ Traes un tema de debate fascinante y complejo!!! Efectivamente, Clint Eastwood es republicano. Y parece ser, como dices, que en la primera candidatura de Trump lo apoyó y luego se fue desmarcando. No sé si en esta segunda candidatura sigue a su lado de manera incondicional o no. Yo siempre he visto a Eastwood como un republicano, sí, pero sin perder espíritu crítico y mostrando su postura contraria hacia ciertos puntos. Creo que Eastwood va más allá de su ideología en las películas que dirige, no siento que me adoctrine como espectadora y creo que no pondría reparo en que alguien piense distinto que él. Le siento un buen narrador de historias. Pero eso solo son sensaciones subjetivas, por supuesto, y lo mismo estoy totalmente equivocada.
En cuanto Jurado número 2 como digo en el texto no veo que sea una película brillante, pero sí bien contada. Al menos a mí me tuvo bastante entretenida. Me gusta cómo cuenta sus historias y los matices que da a sus personajes, que no suelen ser planos.
Beso enorme y me alegro leerte de nuevo
Hildy
Mi querido Alfredo, estamos de acuerdo. No es una película brillante, pero sí me parece bien contada.
Mike Leigh es un director tan interesante y con una mirada tan suya hacia la realidad y con como dices con una manera de contar y crear tan especial que raro es que una de sus películas pueda dejar indiferente a un espectador.
Desde luego, creo que es una buena sesión doble para disfrutar de dos historias que seguro algo nos remueven.
Beso
Hildy
Como de costumbre, querida Hildy, no he visto ninguna de estas películas. Hard Truths no está disponible aquí por ahora, pero Juror #2 sí, de hecho mi padre (que no se pierde ningún estreno) ya la vio y también a él le gustó.
Tiene muy buena pinta como para que me guste, Clint Eastwood, películas de juicios y la referencia a Doce hombres en pugna es una combinación poderosa a mis ojos. Y sin embargo hasta ahora me había dado pereza encontrarme con ella, últimamente me escapo del cine contemporáneo por temor a decepcionarme. Pero prometo darle una oportunidad a la luz de tu reseña, que siempre es una buena inspiración.-
Te mando un abrazo (congelado por estos lados), Bet.-
Mi querida amiga Bet, cómo es el mundo. Tú, congelada, y por acá con un calor tremendoooo. Juror #2 es una buena película para pasar una tarde entretenida con una buena historia, sobre todo si una es una apasionada de las películas de juicios (a mí me gustan mucho). Clint Eastwood nunca es plano y muestra el mundo con todas sus contradicciones. Así que si decides darle una oportunidad, seguro que por lo menos te entretiene. Tiene temas interesantes para debatir.
Qué genial tu padre de estreno en estreno, ¡tienes información privilegiada!
¡¡¡Sigamos disfrutando de películas y más películas!!!
Beso
Hildy
Hola Hildy. La de Mike Leigh pense ir a verla pero al final se me escapo. Una pena.
La de Clint Eastwood me gusto mucho. Incluso me sorprendio que con esa edad todavia entregue una pelicula tan bien hecha. Es curioso que dices que no te parece brillante aunque si muy bien contada. No se, quizas la brillantez o no sea una cuestion de detalles sutiles que percibimos o no.
El otro dia vi en la tele Cry macho y esta si me parecio bastante flojita. Y el personaje que interpretaba Clint no parecia que fuera acorde a su edad. Aunque claro, dirigir peliculas tampoco es propio de un anciano de mas de noventa años.
La que si me gusto fue Mula. Esta me la regalaron en DVD y la he visto tres veces.
Y Tarantino dice que con sesenta años va a dejar de dirigir. ¡Que crio el Tarantino!
Un beso.
¡¡¡Querido Luis, ya verás cuando veas la de Mike Leigh, aunque es tremendamente triste, la verdad!!!
Exactamente la brillantez está en ciertos detalles. Algo puede estar bien contado, pero no ser brillante, excelente. Por hablar de películas de juicios, Jurado número 2 está bien contada, Anatomía de una asesinato es brillante. Jurado número 2 está bien contada, Veredicto final es brillante…
La brillantez es algo mágico. De pronto, uno texto bien escrito se convierte en brillante. También es cuestión del alma que tenga dentro… Guauuu, no sé si me estoy explicando o soy toda contradicción.
Cry Macho no la he visto y Mula la vi en la tele y me entretuvo bastante. Su personaje en esta última atrapa, pondría esa película en sesión doble con The Old Man and the Gun, ¿verdad?
Fíjate, Clint con 94 dirigiendo… y Manoel Oliveira estuvo hasta con más de 100 años dirigiendo… Jajaja, anda que no le queda a Tarantino por contar.
Beso
Hildy
Pensando en juicios me ha venido a la cabeza el juicio de Bailar en la oscuridad con un numero musical interpretado por el maestro de ceremonias de Cabaret y que esta lleno de humor. Tambien es brillante el juicio de Senderos de gloria, aunque tampoco ocupa todo el metraje. Recuerdo juicios en El padrino II, en El sargento negro, en El proceso Paradine, en El proceso de Orson Welles, el discurso de Charles Laughton en aquella pelicula de Renoir, El juicio de Nuremberg, y claro, los que mencionas tu, Anatomia de un asesinato y Veredicto final.
Buen fin de semana, Hildy.
No he visto ninguna de las dos, pero igual que a ti rápidamente han saltado de la memoria dos títulos imprescindibles: por un lado, «Doce hombres sin piedad» por lo cercano del tema; y después, «Secretos y mentiras», al saber de la protagonista de la última cinta de Mike Leigh.
Procuraré ver las dos.
Abrazos!
¡¡¡Exactamente, queridísimo Ethan, ante estas dos películas surgen los dos títulos que nombras y entre estas cuatro películas se puede establecer un hermoso e interesante diálogo!!! Estoy segura de que te van a gustar e interesar.
Beso enorme
Hildy