10 razones para amar Siete novias para siete hermanos (Seven Brides for Seven Brothers, 1954) de Stanley Donen

Siete novias para siete hermanos. Las novias esperando la primavera en una cabaña aislada.

Razón número 1: Un disco de vinilo

Mi infancia está unida a muchos recuerdos bonitos. Y uno de ellos tiene que ver con un vinilo. Los domingos por la mañana mis hermanos y yo dormíamos hasta más tarde. Mis padres para que fuéramos abriendo los ojos nos ponían música y uno de los vinilos más empleados era el de la banda sonora de Siete novias para siete hermanos. Según íbamos amaneciendo al son de las canciones, también nos llegaba desde la cocina el delicioso olor de las tortillas francesas con bonito que nos estaban preparando para desayunar.

Razón número 2: Un recuerdo materno

Uno de los recuerdos de la infancia de mi madre tiene que ver con Siete novias para siete hermanos. Mis abuelos la llevaban mucho al cine y aquel día eligieron para ir con ella el musical de Stanley Donen. Compraron las entradas en taquilla y se disponían a pasar felices una tarde de cine… Entonces en la puerta, recriminaron a mi abuelo que cómo era tan imprudente de llevar a una niña a una película así, que sus protagonistas salían en ropa interior, que cómo se atrevía… Así que mis abuelos se murieron de la vergüenza y mi madre se quedó sin ver la película.

Razón número 3: Stanley Donen

Es uno de mis directores amados, porque varias de sus películas han fomentado mi amor por el cine clásico. ¡¡¡Está detrás de Cantando bajo la lluvia!!! Me sorprendió otra vez cuando descubrí hace doce años Juego de pijamas, un musical a mi parecer innovador donde los protagonistas son los empleados de una fábrica que se pone en huelga para conseguir mejoras laborales. Hubo una época que me vi prácticamente toda la filmografía de Audrey Hepburn y Donen tienen tres títulos con ella que figuran entre mis favoritos: Charada, tremendamente divertida; Una cara con ángel, estéticamente impecable y, por supuesto, una de las comedias románticas que más amo, Dos en la carretera. Pero también Donen fue un pionero en el tratamiento de ciertos temas y en 1969 contó la historia de dos hombres que son pareja desde hace treinta años en La escalera.

Siete novias para siete hermanos. Cada uno de los intérpretes de esta película consiguieron no caer en olvido por esta película.

Razón número 4: De cantantes y bailarines

Siete novias para siete hermanos tiene un reparto de cantantes y bailarines que dejan un buen recuerdo. De hecho los siete hermanos Pontipee forman parte de los recuerdos cinéfilos de los que amamos el género. Los siete atractivos solteros que viven aislados en plena naturaleza, rudos, salvajes y maleducados, que, de pronto, «aprenden» a comportarse en sociedad tienen rostros de cantantes y bailarines (menos uno del que hablaremos en el próximo apartado).

El primogénito, Adam, es Howard Keel. De los musicales de Broadway como cantante saltó a la Metro y prestó su voz a más de un musical clásico (Magnolia o Bésame, Kate), aunque también trabajó en muchas películas que no alcanzaron tal estatus. Curiosamente adquirió la mayor popularidad de su carrera cuando trabajó en la serie Dallas. El hermano pequeño, Gideon, es el popular y magnífico bailarín Russ Tamblyn. Sería también el inolvidable Jeff en West Side Story, pero también es recordado como actor en melodramas como Vidas borrascosas o en la serie Twin Peaks.

Mi hermano Pontipee favorito, Frank, fue un gran bailarín, Tommy Rall. Se puede seguir su pista en Mi hermana Elena o también Bésame, Kate. Los otros tres hermanos: Caleb, Daniel y Ephraim fueron también tres bailarines con interesantes carreras en este campo: Matt Mattox (parece ser que fue considerado un experto en la disciplina de danza jazz), Marc Platt y Jacques d’Amboise.

Entre las novias destacan, la esposa de Adam, Milly. El papel fue para Jane Powell, cantante y bailarina. También estuvo presente en otro recordado musical, Bodas reales, donde Fred Astaire bailaba hasta en los techos… Las otras novias también tenían como profesión el baile, el canto o solo la actuación, pero tan solo una de ellas alcanzó cierto recuerdo (como veremos en el próximo apartado). Ellas fueron Ruta Lee (Ruth), Virginia Gibson (Liza), Nancy Kilgas (Alice), Betty Carr (Sarah) y Norma Doggett (Martha).

Razón número 5: De Julie Newmar y Jeff Richards

Uno de los hermanos y una de las novias destacaron por su belleza y apostura. Él no sabía cantar ni bailar, pero era bello y apuesto, daba el pego como hermano fuerte y bruto. Ella tenía una figura espectacular: bailaba, cantaba, actuaba…, pero llegaría a leyenda sobre todo por la televisión. Jeff Richards, de jugador de béisbol a Hollywood. Julie Newmar, con altura y cintura de avispa, fue la mejor Catwoman de la televisión. Los dos son Benjamín y Dorcas, la pareja más sensual y guapa de Siete novias para siete hermanos.

Razón número 6: Todo es un decorado

Nuestra mirada era más inocente o infantil, no sé muy bien cómo definirlo. Yo recuerdo que de niña me creía que todo lo que veía en las películas era real. Que Milly cantaba en un bello paisaje natural o que los hermanos lo pasaban mal rodeados de montaña y nieve. Me creía que Dorothy llegaba a Oz, un mundo fantástico, o que Sansón tiraba las piedras del templo con la fuerza de sus brazos. Luego años después me reía de esos decorados, de esos fondos pintados y esas rocas de cartón piedra, pero aun así qué maravillosa apariencia. Me meto tanto en esas películas que pronto me pasa como cuando era niña, me olvido de los decorados y me lo creo todo.

Siete novias para siete hermanos. Los hermanos Pontipee van adquiriendo modales poco a poco.

Razón número 7: Mis secuencias favoritas

Me gusta toda la película y cada una de sus canciones, pero si tuviera que elegir… No voy a ser nada original, mi secuencia favorita es cuando los hermanos Pontipee van ya «bien educados» por Milly al pueblo. Y conocen desde que bajan del carro a cada una de las chicas y entonces empieza el baile donde compiten con los muchachos de la localidad. Tanto en la conquista como en mostrar sus habilidades. Después, participan en la construcción de un granero. Y los del pueblo les hacen todo tipo de perrerías para provocarles y ellos responden educadamente ante la estupefacción de Adam… Hasta que precisamente Gideon ve cómo uno agrede a su hermano mayor y ya no puede contenerse… y le siguen todos los demás hermanos.

El otro número musical que siempre ha sido mi favorito es cuando los hermanos están pasando el duro invierno solos, pero echan de menos la compañía de las chicas y se muestran tristes. Entonces con las hachas inician un baile y la canción: «Lonesome Polecat».

Razón número 8: El paso de las estaciones

Siete novias para siete hermanos es sencilla y se cuenta con el paso de las estaciones, pero la clave está sobre todo en el duro invierno y la prometedora primavera. La vida va pasando como el ciclo de las estaciones… y de la frialdad del invierno se pasa a la calidez de la primavera. De unos sentimientos imposibles al amor lleno de sensualidad. Y los meses van pasando a través de la fusión de dos canciones: de «June Bride» (sí, sí, el número en que las novias están en ropa interior…, en unos pololos muy decentes) con la explosión de «Spring, spring, spring».

Siete novias para siete hermanos.  Milly enseguida muestra a los hermanos que eso de secuestrar a las chicas no ha estado nada bien.

Razón número 9: El rapto de las sabinas

Hoy probablemente sería políticamente incorrecta una película como Siete novias para siete hermanos… o tal vez no. En las montañas los hermanos Pontipee viven en un mundo masculino… Son rudos, maleducados y con una total ausencia de la feminidad. Así que Adam que va en busca de una esposa al pueblo, solo se fija en que sea fuerte y pueda atender a los siete hermanos. Romanticismo, el justo. Y pronto trata a Milly sin miramiento alguno. Pero ella desde el principio hace que los hermanos cambien sus modales y su mirada hacia las damas. A pesar de su empeño, el que más le cuesta es precisamente Adam.

Enseguida Milly coge muchísimo cariño a cada uno de los hermanos y se preocupa porque Benjamin está decidido a dejar la cabaña familiar, quiere conocer mundo, pues está harto de vivir en la montaña. Y esta se lo comenta disgustada a Adam. No quiere que se marchen.

A Adam solo se le ocurre una cosa para animar a los hermanos, que acaban de descubrir lo que es la soledad… Contarles una historia que ha leído de los libros que ha traído su mujer… El rapto de la sabinas por los romanos. Y así lo hacen los hermanos Pontipee con las chicas que les han robado el corazón. Las secuestran contra su voluntad (claro, si no no sería un secuestro) y las arrastran a la cabaña a pesar de sus lloros y gritos. Allí, sin embargo, está Milly para imponer orden y castigo, así como la separación de las chicas de los hermanos. Las novias no pueden regresar a sus hogares porque un alud de nieve los ha dejado a todos aislados, pero el paso del tiempo, la convivencia y la primavera hará que finalmente surja el amor consentido entre todas las parejas…

Y Adam, cabezota como el que más, finalmente se dará cuenta de que Milly es algo más que una mujer fuerte, sana y capaz de solucionarles las tareas domésticas, sino que es compañera de vida. También cuando sabe que es padre de una niña, se da cuenta de lo mal que le parecería que un hombre secuestrara a su hija como han hecho ellos con las muchachas del pueblo…

Quiero decir, enrollándome como una persiana; sí, podría ser políticamente incorrecta ahora mismo, pero también los hermanos Pontipee cambian la rudeza y los malos modales por la educación, la sensibilidad y la vulnerabilidad.

Razón número 10: Todo es optimismo

No me canso de ver una y otra vez esta película. Y para escribir este texto, he vuelto a verla y de nuevo me he dejado llevar por su alegría, optimismo, sensualidad y picardía. Es de esas películas que logran inspirar una cierta sensación de felicidad…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

18 comentarios en “10 razones para amar Siete novias para siete hermanos (Seven Brides for Seven Brothers, 1954) de Stanley Donen

  1. ¡Bravo! También yo la he visto docenas de veces y me he hecho la misma reflexión acerca de su incorrección política. Pero es que con ese criterio nunca se hubiera escrito al principio de una novela «En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme», ni en Hamlet se oiría decir «Algo huele a podrido en Dinamarca». Soy lector apasionado de tu blog, y Hildy Johnson es una de las heroínas cinematográficas que más tilín me hace. Como la «bola de fuego» Barbara Stanwyck, de quien creo que fue el mayor talento de su generación, no escasa en ellos. Vale.

  2. Hola Hildy
    ¡Qué bonito! No me extraña que tengas SevenBrides en un altar; lo que para otros es la «magdalena de Proust» para ti es el «pastelito de Donen».
    Mis recuerdos -otravez- son opuestos a los tuyos. Después de todo un día portándote bien para poder ver una peli «demayores», te encontrabas con un argumento «casi» infantil, una del oeste sin tiros, con demasiadas chicas… «y cantaban». Tenía todo lo peor. Porcierto la única escena que recuerdo -tal vez no sea ni de esta peli- es una pelea con bolas de nieve en que las chicas utilizaban «handicap» (vamos que forraban piedras con nieve).
    Conste que Donen me gusta mucho, es parte de la «extraña trinidad» de infravalorados; hiciesen lo que hiciesen siempre se les recordaba su pasado bailarín. Busby Berkeley, Stanley Donen y Bob Fosse (padre, hijo y espíritu no-santo).
    Me voy que casi se huele ese aceite caliente ¡Y ni es domingo! Un saludo, Manuel.

  3. Es un placer recordar las películas tan preciosas que tuvimos la suerte de ver en nuestra ya tan lejana infancia y «Siete novias para siete hermanos» es una de ellas…

  4. Jajaja, Manuel, recuerdos opuestos tenemos, pero igual de valiosos y una gozada evocarlos. Me imagino tú desilusión al imaginar un western y encontrarte con un musical en el Oeste con unos rudos tratando de tener modales para ligar con chicas… ¡Y todo bailando y cantando!
    Pero ¡coincidimos en algo nuestro amor a Donen!
    Beso
    Hildy

  5. Queridísima María Rosa, cómo me gusta que te pases por aquí y que disfrutemos con las películas.
    Siete novias para siete hermanos es un clásico muy especial.
    Beso
    Hildy

  6. Hola Hildy!
    Pues yo también tengo un peculiar recuerdo personal con esta película. Y es que siendo yo un niño, en la nochevieja no sé si del 88, 89 o 90, por primera vez en mi vida tuve la oportunidad de pasar una noche entera, hasta el amanecer, viendo la tele, sin que nadie me obligara a ir a la cama. Aún recuerdo el menú audiovisual, que flipa con él: tras el programa de bailoteos poscampanadas (¿sería el de Sabrina?) pusieron Siete novias… ¡2001 una odisea del espacio! y ya al amanecer un documental sobre Airbus y sus novedosos aviones de pasajeros. Todo lo disfruté a tope.

    Fue mi primera noche completa en vela y la recuerdo muchas veces. De hecho, supongo que en algún lugar se podrá consultar la programación de ese día en tve, pero prefiero no hacerlo por si resulta que se trata de un falso recuerdo, jeje.

    Siete abrazos enormes!

  7. ¡Querida Hildy, ya parece un sueño recurrente que yo tenga esta película en DVD por lo menos desde 2018 y aún no la haya visto! Ni siquiera sé si el DVD, que compré de segunda mano, funciona (aquí insertaría el emoji que se golpea la frente). Tal vez sea como esas películas que rehusé solemnemente ver durante años y que luego terminaron encantándome, como Charada justamente del mismo Donen.-
    Me encantaron tus motivos, en especial los dos primeros. Me muero con esa anécdota de tu madre y con ese recuerdo musical de los domingos. En mi casa, te despertabas con Bach o con Serrat, dependiendo de quien eligiera la música, si mi padre o mi madre, pero siempre con música.-
    Por otro lado, qué lindo poder sacudirse a veces la corrección política de estos tiempos y disfrutar de una peli que no pretende otra cosa que entretener… aunque más no sea con un rapto de doncellas.-
    Te mando un abrazo enorme, Bet.-

  8. ¡¡¡BIENVENIDO, RICARDO!!!, discúlpame que te conteste tan tarde.
    ¡No había visto tu comentario!
    Espero que veas ahora esta respuesta.
    Cómo me alegra saber que me lees.
    ¡¡¡Tienes razón lo políticamente correcto muchas veces provoca situaciones surrealistas!!! Por eso me parece un tema interesante que exponer y del que hablar, debatir y escribir. Por ejemplo, yo soy una amante de los cuentos de Andersen, Perrault, Grimm… y lo que se ha hecho y se hace con ellos por lo políticamente correcto me enfada.
    Jajaja, me encanta que te caiga bien Hildy Johnson.
    Pero es que acabas de nombrar a otra heroína que adoro. Bola de fuego es una película tan divertida y Sugarpuss… ¡¡¡es fantástica!!!

    Beso
    Hildy

  9. Manuelllll, querido, pero esa Nochevieja fue espectacular. Noche completa en vela… y porque a uno le da la gana.
    Y no me extraña poner Siete novias para siete hermanos es tan vital, tan alegre, tan feliz…
    Estos recuerdos son maravillosos. Y te entiendo perfectamente en eso de no consultar, porque nuestros recuerdos se han quedado así… y por algo será, ¿no? Los hemos elaborado nosotros.

    Beso
    Hildy

  10. Mi queridísima Bet, a sacudirnos la corrección política para disfrutar al máximo entre otras cosas de este musical. ¡Me encantara si se puede poner en marcha ese dvd… saber tu impresión ante un primer visionado de Siete novias para siete hermanos con ojos adultos! Yo creo que es una película vital, alegre, llena de ritmo, vitalidad y felicidad… y con unos bailarines buenísimos.
    ¡Bach o Serrat… Dos magníficas elecciones para amanecer!

    Beso
    Hildy

  11. El primer musical dirigido por Stanley Donen sin la colaboración de Gene Kelly fue un brillantísimo y dinámico musical, que siempre que volvemos a él nos contagia alegría de vivir. Un indiscutible clásico del género que junto a algunas inoportunas gotitas de almíbar, contiene momentos antológicos como los dos mencionados en el comentario de Hildy, sin duda. No obstante, a la película tal vez le hubiera beneficiado en diversos aspectos un rodaje en auténticos exteriores, renunciando a los forillos siempre que se pudiera. El realizador así lo deseaba, pero la Metro no se lo permitió.
    Un saludo.

  12. Mil veces vista, y mil veces disfrutada. Es una de mis películas de la infancia, así que tengo muy buenos recuerdos de ella. Das muy buenas razones para esta película de Pigmalión elevado a la decena, y como dices, del rapto de las Sabinas. Para mí la mejor secuencia es la de las fiestas del pueblo: ¡vaya explosión de alegría y bailes por doquier! ¡Espectacular! Y es que Donen era un genio, tenía un don para los musicales y para el cine en general.
    Abrazos!

  13. Querido Teo, cuánta alegría leerte. Efectivamente, Siete novias para siete hermanos es un musical dinámico y brillante, que contagia esa alegría de vivir de la que escribes. Bien cierto. ¡¡¡Ay, sí, imaginas ya lo que hubiese sido si en vez de decorados hubiese sido como quería Donen, en exteriores y parajes naturales!

    Beso
    Hildy

  14. Ethannnn, querido amigo, igualmente mil veces vista y disfrutada. La fiesta del pueblo es vital, alegre, dinámica y todo color. Con unos bailes y unas peleas… que no dejan un segundo de aburrimiento. ¡¡¡Nunca mejor dicho, espectacular!!!
    Y tienes razón Donen tenía un don especial para hacer películas… y no solo del género musical.
    Beso enorme
    Hildy

  15. Es una de mis películas no solo favoritas sino una de las Reinas de mis recuerdos. Quien a los 10 años no soñó con ser un hermano Pontipee?

  16. Bienvenido Juan,
    No me extraña en absoluto que sea una de tus películas favoritas y una de las reinas de tus recuerdos de infancia… ¡¡¡¡Es que los hermanos Pontipee son sinónimo de vitalidad y felicidad!!! Ay, esa cabaña aislada del mundo…

    Beso
    Hildy

  17. Ooooooh, ¡qué oportunidad para haberlo dejado en siete razones…!

    Ay, qué bien describes la magia inesperada de esta película, por tantas cosas… Iba de hermana pobre en la producción, se trataba de hacer algo con las sobras de «Brigadoon», que era la gran apuesta del estudio, y sin embargo, el pez chico se comió al grande; «Brigadoon» pasó relativamente desapercibida y esta se convirtió en un fenómeno instantáneo. Yo todavía me quedo perplejo con algunas escenas, y pensando: «¿por qué no llevaron a esta pandilla a las Olimpíadas?» Hay coreografías y momentos que requieren tal esfuerzo físico y tal entrenamiento, alguno de ellos incluso hechos en una primera toma, que es para mandar a alguien a que reparta medallas.

    Es verdad todo lo que dices: nostalgia, optimismo, magia… Aceptar algo tan artificioso como algo tan personal, de una emotividad tan íntima, está al alcance de muy pocos, Donen entre ellos.

    Besos

  18. Jajajaja, nada, tengo yo obsesión por el 10.
    Sí, es mágica… y tienes razón, mucho más recordada que Brigadoon.
    Los hermanos bailarines están magníficos… Y muestran una destreza brutal, ¡olímpica!
    Donen es muy grande para conseguir lo que tan bien explicas en tus últimas líneas del comentario.

    Beso
    Hildy

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