Roland y Lark, los rostros del pasado en Hechizo.

Las habitaciones, los pasillos, los rincones, las paredes, las escaleras, las lámparas, las cortinas, las ventanas, las camas, los espejos, los armarios, las estanterías, los libros, las puertas de una casa esconden historias. Las casas están vivas. En su interior laten un montón de corazones. No es de extrañar que una habitación vacía provoque una extraña sensación: alguien vivió en esas cuatro paredes. Si las casas hablasen… Y eso es lo que ocurre en Hechizo. Una casa de una calle de Londres empieza a contar una historia. Tiene una voz. La cámara entra por su puerta, el número 99, y nos hace recorrer los aposentos. Así conocemos a uno de los protagonistas: un general anciano y desencantado, Roland Dane (David Niven), que ha regresado al hogar de su infancia. Y allí quiere permanecer hasta su muerte, junto al fiel mayordomo de la familia (Leo G. Carroll). Aunque son tiempos volubles, tiempos de guerra, la Segunda Guerra Mundial no deja tregua. Corre el peligro de perder la casa, los dueños del terreno quieren demolerla. Roland está solo, como un fantasma permanece en su cuarto, a oscuras, y entre sueños llama a Lark, una mujer a la que ama, y esta le responde. No quiere más problemas, solo tranquilidad. Vivir entre voces del pasado.

Irving Reis arrastra al espectador por una elegante y romántica historia de amor doble en Hechizo donde se une el pasado con el presente. La soledad de Roland se romperá con una visita inesperada: su sobrina Grizel Dane (Evelyn Keyes). Esta viene de EEUU donde la rompieron el corazón, conduce ambulancias para el ejército y le pide a su tío una habitación para vivir mientras trabaja en Londres. Otra llegada inesperada cambia el rumbo de la historia y activa la memoria del pasado. Grizel conoce casualmente a un joven piloto, Pax (Farley Granger), que ha sufrido quemaduras en las manos al que traslada al hospital en su ambulancia. Poco despuésdicho joven visita la casa del general, pues hizo una promesa a Lark, su tía. Esta le hizo prometer que si se pasaba por Londres visitara la casa de sus recuerdos infantiles y juveniles.

Ambos se enamoran desde el primer momento, pero Grizel tiene miedo. El general Roland es testigo de ese enamoramiento y no quiere de ningún modo que su sobrina cometa el error de no vivir el presente, de no lanzarse al amor, quiere que termine en los brazos de Pax. Desea una historia de amor feliz, y no una imposible como la que él vivió con la mujer de su vida, Lark (Teresa Wright).

Cómo se construye una bella historia

Con un guion bellamente construido, y partiendo de una novela de Rumer Godden, Reis va entrelazando con hermosas transiciones presente y pasado. Los flashback cuentan las historia de la casa de los Done. Y el presente va narrando el amor entre Grizel y Pax, unidos por sus antepasados. Con un director de fotografía como Gregg Toland (en su último trabajo), experto en dar vida a las casas familiares (véase Ciudadano Kane o La loba), Reis crea en Hechizo momentos delicados y hermosos para pasar casi sin que nos demos cuenta de un tiempo a otro. Así mientras Pax va recorriendo la casa a través de los recuerdos de su tía Lark, que le describía la casa de su infancia, llega al piano. Y le muestra a Grizel cómo tocando una de sus teclas, se mueve ligeramente una de las piezas de cristal de una delicada lámpara del techo. Los dos se quedan mirando la lámpara y cuando la cámara vuelve a descender quien está en el piano es una joven Lark.

Y, efectivamente, toda la historia tiene un aire de hechizo o de encantamiento. De presencia del amor inevitable. Hay una poesía delicada y trágica entre sus fotogramas y en esa manera de rememorar el pasado. Quizá también presente en la novela de la autora Rumer Godden, Take three tenses. Las páginas de Godden no serán la única vez que vean la pantalla y siempre serán en películas que unen en sus imágenes el recuerdo, el pasado, el ensueño, lo extraño, el amor y la sensualidad… como en El río de Jean Renoir o Narciso negro de Michael Powell y Emeric Pressburger. Por otra parte, Hechizo se une a una serie de películas que surgieron durante y poco después de la Segunda Guerra Mundial que construían historias de amor con un toque de fantasía, de amor más allá de la muerte (como Su milagro de amor, Dos en el cielo o A vida o muerte), o con un poco de poesía y unas gotas de melancolía (El reloj).

Los Done, un cuento sin hadas

Grizel y Pax, los rostros del presente en Hechizo.

La historia de los Done empieza una noche de tormenta. Son tres hermanos: una chica, Selina, y dos hermanos, Pelham y Roland. Su padre, viudo, les reúne de improviso y les presenta a una niña que se acaba de quedar huérfana, Lark. Él se ha convertido en su protector y les dice que a partir de ahora será como su hermana. Los dos hermanos siempre la tratarán como tal mientras son niños, y según van creciendo, transformarán el cariño que sienten hacia ella en amor. Solo que Lark amará como hermano a Pelham, pero se enamorará perdidamente de Roland, que por su carrera militar casi siempre estará ausente de la casa. Selina tratará a Lark como una intrusa y como una enemiga a batir. Desde el primer momento, siente amenazada su posición en la casa y rivalizará con ella por el cariño y el respeto de sus hermanos. No hace más que recordarla continuamente que no pertenece a su misma clase social y pone todas las trabas posibles al amor entre Roland y Lark. La historia tiene toques de cuento de hadas, de una Cenicienta con una hermanastra a cuestas. Y un príncipe en el propio hogar que no sabrá romper el encantamiento para terminar juntos comiendo perdices.

Sin embargo, las voces del pasado encerradas en la casa y el general Roland, un muerto en vida aferrado a un amor imposible, convertirán en realidad la historia entre los jóvenes enamorados, entre los descendientes de aquellos que no pudieron ser felices y se condenaron a la soledad. Los alejarán de las cuatro paredes del hogar familiar, aunque sea esta la que en un principio los ha unido, para que se atrevan a vivir el presente y entregarse al amor. Así ellos son protagonistas de una bella secuencia final, en un Londres nocturno, solo iluminado por las bombas, mientras corren desesperados para encontrarse entre la vida y la muerte.

Un poema

Hechizo es una película con poema. Como sabéis este blog los colecciona siempre que es posible. Pax le dice a Grizel que su tía siempre le hablaba de una estantería de libros y de uno en concreto de poemas de Matthew Arnold. Él sabe exactamente dónde está situado. Grizel lo alcanza. Y Pax le dice que se abrirá por defecto en el poema Dover Beach. Así es. El poema tiene dos versos subrayados y hay una rosa seca. Grizel lee el poema, con desencanto, ante un Pax enamorado, y que solo quiere escuchar la parte más bella: “Oh, amor, dejanos ser fieles el uno al otro. El mundo, desplegado ante nosotros como una tierra de sueños, tan variado, tan hermoso, tan nuevo, no posee realmente gozo, ni amor, ni luz, ni certeza, ni paz, ni cura para el dolor”.

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