Polytechnique (Polytechnique, 2009) de Denis Villeneuve

Polytechnique

Abro el periódico o pongo el televisor y me preocupan las declaraciones vertidas por algunos hombres (y, por desgracia, también mujeres) sobre la sentencia de un juicio, sobre otros asuntos que solo atañen a las mujeres (o en todo caso a una decisión de pareja), sobre que en un documento hay que cambiar un término por otro (porque, fíjate, resulta que es que amplía más el concepto) o sobre opciones de cómo vivir o llevar adelante las relaciones personales o la vida de uno mismo. Más bien me empiezan a entrar sudores, sobre todo cuando se sueltan dichas afirmaciones sin consecuencia alguna, como si fuera algo normal y corriente, como si esa afirmación no ocultara una violencia o no demostrase lo peligroso que es, a veces, jugar con el lenguaje. Me entristece ver cómo El cuento de la criada de Margaret Atwood no refleja un mundo lejano o una sociedad imposible. O de pronto me entra un escalofrío cuando descubro que lo que relata Denis Villeneuve en Polytechnique ocurrió en 1989, pero que desgraciadamente podría haber pasado ahora, en el panorama actual. Y me hace pensar y me asusta, los tiempos no han cambiado tanto.

Polytechnique es el tercer largometraje de ficción del canadiense Denis Villeneuve antes de su salto internacional y recrea, tras un trabajo de investigación y de entrevistarse con los familiares de las víctimas y los supervivientes, la matanza en la Escuela politécnica de Montreal, el 6 de diciembre de 1989. Un joven de 25 años, Marc Lépine, mató a catorce personas e hirió a otras catorce antes de suicidarse. Lo peculiar del caso es que las veintiocho víctimas eran mujeres. Y lo sangrante es que Lépine escribió una carta donde explicaba que su acto era político y que odiaba a las feministas que le habían arruinado la vida. Dejaba claro que estaba cuerdo al realizar este acto.

Denis Villeneuve, en un blanco y negro sobrecogedor, cuenta en tan solo 77 minutos la tragedia y las consecuencias de esta sobre dos de sus víctimas: una de las chicas y uno de los chicos que estuvieron presentes. Su forma de contar esta historia y su posicionamiento ya nos da muchas pistas sobre Villeneuve y su filmografía posterior. La estructura no deja indiferente y no es en absoluto plana, deja muchos hilos y flecos para la reflexión y el debate. Lo primero que hace el director es llevar el terror a un espacio cotidiano como es la universidad. Un montón de estudiantes están sacando fotocopias de apuntes en las fotocopiadoras de la facultad cuando retumban dos disparos que hieren brutalmente a dos chicas. A continuación nos presenta el entorno del asesino y su voz interior escribiendo la carta antes de la matanza. Y después la matanza en sí y el después. Primero desde la mirada de un estudiante: Jean-François. Y luego desde la mirada de una estudiante: Valérie. El dilema de Jean-François no es solo el trauma por lo vivido y lo visto, sino por un hecho concreto. Marc Lépine lo primero que hizo fue entrar a una clase y exigir que se separaran los hombres de las mujeres. Luego les dijo a estos que abandonaran la clase. Todos abandonaron el aula, sin ofrecer resistencia ni tratar de auxiliar a sus compañeras. Después Marc les dijo a las nueve alumnas del curso que estaba luchando contra el feminismo y las disparó a todas matando a la mayoría, solo sobrevivieron tres. Jean-François no soporta haberse marchado, no haberse enfrentado a Lépine (tan solo con la mirada, aunque luego al salir del aula va corriendo a dar la alarma, regresa al lugar de los hechos, trata de ayudar a otras víctimas…). El dilema de Valérie es haber sido una de las supervivientes del aula y vivir con el miedo y el terror en el cuerpo. Y ser consciente, incluso antes de la matanza, en una desagradable entrevista para conseguir una beca, que tiene difícil dedicarse a lo que la apasiona por el hecho de ser mujer. Sin embargo, Villeneuve deja que haya esperanza en la historia de Valerie y que escriba una carta a la madre del asesino, que esta nunca leerá, y que le diga que ante el bebé que espera si es chico le enseñará a amar y si es chica le demostrará que el mundo es suyo.

Lo triste es comprobar que años después la película de Villeneuve sigue siendo válida y más actual que nunca.

Shotgun Stories (Shotgun Stories, 2007) de Jeff Nichols

Shotgun stories

La América profunda poco antes de la crisis y antes de alcanzar la presidencia Trump es la que refleja Jeff Nichols en su ópera prima, Shotgun Stories. Una tragedia bíblica en el siglo XXI, una espiral de violencia que empieza y no termina. Un drama familiar donde unos hermanos se enfrentan a sus hermanastros, por parte de padre, y viceversa, en una venganza in crescendo. Dónde unos buscan el enfrentamiento constante y otros no saben cómo poner fin a la tragedia.

En un tempo lento, pero mostrando el entorno, el pueblo casi fantasma, los paisajes rurales, la naturaleza… la película refleja el día a día de tres hermanos: Son (Michael Shannon), Boy (Douglas Ligon) y Kid (Barlow Jacobs). Los tres se cuidan y protegen, sobre todo Son procura el bienestar de sus hermanos. Es el líder. Y se va revelando que no han tenido una infancia feliz y que son el fruto de una familia desestructurada. Los tres están muy unidos, pero vivieron bajo el yugo de una madre que no los quiere y les inculcó el odio; y un padre alcohólico, que les dio mala vida y violencia. El padre, sin embargo, dejó el alcohol, se convirtió en creyente y creo una nueva familia. Tuvo una nueva mujer y cuatro hijos que lo quieren. La tragedia y la violencia se desata con la muerte del progenitor. Son se presenta con sus dos hermanos en el funeral y no solo dice lo que piensa de su padre sino que escupe sobre su tumba… La guerra se declara entre los hermanos.

Son, Boy y Kid son tres supervivientes que tratan de rehacer sus vidas. Son es el más fuerte mentalmente y el que ha logrado crear una familia, aunque ahora esté viviendo una crisis con su mujer y su hijo. Sus hermanos, uno vive en una tienda de campaña, pero está empezando a sentar cabeza con una muchacha del pueblo; y el otro vive en una furgoneta frente a un lago, con su perro, y entrena a los niños del lugar para que jueguen la baloncesto. La esposa de Son abandona la casa por unos días con su hijo y se marcha donde su madre. Ella quiere que su marido se centre, que deje de apostar, que sea feliz con su familia y se asiente. Son, entonces, invita a su hermanos a que vayan a vivir con él.

La película va mostrando su día a día, sus trabajos, sus sueños, sus frustraciones, los momentos felices que pasan juntos, las habladurías que rodean a los tres…, mientras se va creando un clima de violencia silencioso y cada vez mayor con sus hermanastros, hasta que estalla en tragedia. Pero cuando parece que todo es irreversible, se dan cuenta de que han sido arrastrados al odio, que quieren frenarlo todo, que solo quieren sobrevivir y vivir tranquilos sus momentos de paz. Es posible que todavía estén a tiempo… Pero uno tiene que tomar la decisión de pisar el freno y los otros tienen que aceptar.

Jeff Nichols no solo es un virtuoso del tempo, del ambiente y de la dirección de actores (con un Michael Shannon carismático), sino también de un ritmo pausado, que no deja respiro, y de una envolvente banda sonora bajo un paisaje que se funde con sus personajes.

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