Cien años de Marilyn Monroe (y V). La tentación vive arriba (The Seven Year Itch, 1955) de Billy Wilder / Vidas rebeldes (The Misfits, 1961) de John Huston

Para terminar esta serie, nos centraremos en el punto álgido de su éxito como estrella de Hollywood y su vuelo imparable para convertirse en un mito con La tentación vive arriba (The Seven Year Itch, 1955) de Billy Wilder. La actriz provocaría una verdadera conmoción en las calles de Nueva York durante el rodaje con un vestido blanco de vuelo que se elevaba dejando al descubierto sus piernas. La película recreaba un caluroso verano en la ciudad y su personaje se ponía encima de una rejilla del metro y experimentaba cómo cada vez que pasaba un tren, el viento que se provocaba por la velocidad del transporte, levantaba su falda.

Por otra parte, cerramos el ciclo con su última película, Vidas rebeldes (The Misfits, 1961) de John Huston, que mostraba a una actriz en todo su esplendor capaz de construir un personaje dramático lleno de matices y detalles y preludiando un futuro lleno de buenas sorpresas cortado de golpe por el fatal fallecimiento de Marilyn Monroe.

Y en estas dos películas, como siempre, se cruzaban los personajes que la tocaba llevar a cabo con su vida personal, dando una autenticidad brillante y natural a sus interpretaciones.

La tentación vive arriba (The Seven Year Itch, 1955) de Billy Wilder

Un momento mítico que supuso también acelerar su divorcio con Joe DiMaggio.

La tentación vive arriba es interesantísima para analizar lo que supuso Marilyn Monroe en la década de los 50 en Hollywood. Era tal su impacto y su fama, que al final de esta película, Richard Sherman (Tom Ewell), el protagonista, un hombre de mediana edad, que se ha quedado de Rodríguez durante el mes de agosto en Nueva York y que siente un pánico indescriptible a ser infiel y caer en la tentación y perder todo su estatus y zona de confort, pierde los nervios ante la visita de un amigo de la familia, que viene de parte de su esposa, que ha ido a recoger un remo que se ha dejado olvidado su hijo pequeño.

La vecina de arriba, a la que no se le ha puesto nombre propio en todo el metraje, está en la cocina preparando el desayuno. Sherman no puede reprimir toda la verborrea y le dice al amigo alucinado que qué se piensa, que si se cree que tiene en la cocina escondida a la propia Marilyn Monroe… Juega con una fantasía que sería imposible para un americano de clase media de la época, ¡tener a Marilyn en la cocina!, pero, sin embargo, todo el público que está disfrutando de la película sonríe ante la broma, porque el personaje de la vecina de arriba sin nombre propio está siendo interpretado por la mítica actriz.

Y es que Marilyn ya era todo un fenómeno en Hollywood, pero tras el rodaje y cuando ya había sido efectivo su divorcio de Joe DiMaggio, rompiendo un matrimonio que unía a las dos personalidades más populares del aquel momento, la estrella y el jugador de béisbol más famoso del momento, se fue a vivir a Nueva York para estudiar en el Actors Studio. Ella buscaba un giro en su carrera y que se le considerase actriz, no solo una estrella glamurosa y sex symbol de la época.

El papel de la vecina de arriba en esta historia de Billy Wilder (con el que volvería a trabajar cuatro años después en la maravillosa Con faldas y a lo loco, donde ella sería la cantante Sugar Kane), que adaptaba la obra de George Axelrod, reflejaba de manera genial el efecto de Marilyn Monroe y su percepción como sex symbol. Su reflejo en la pantalla.

Su personaje no tiene nombre, Sherman en ningún momento se lo pregunta, porque él tan solo imagina ante su presencia. No le interesa esa mujer de carne y hueso, quién es, cómo es, qué piensa, cómo vive…, solo la tentación que tiene delante. Sherman solo la ve como un sueño, como una posibilidad de caer en la tentación y ser infiel. Ella es tan solo una fantasía, no importa nada más. Se puede jugar con ese concepto tan manejado ahora de la “dream girl”. El personaje de la vecina es una “dream girl” que despierta todos los miedos del protagonista, sentimientos de culpa y pánico a ser expulsado de esa zona de confort en la que vive junto a su mujer y su hijo.

La vecina de arriba solo es una fantasía del personaje principal de la que además huye despavorido, pues teme que su mujer, sus vecinos, su portero, su jefe en el trabajo descubran que puede ser infiel y se destruya la imagen de familia ideal americana que ha construido.

Lo realmente genial de la película es que a esa vecina de arriba sin nombre, que es la tentación, Marilyn Monroe le da una personalidad que sobrevive por encima de la fantasía que proyecta en ella Sherman. De nuevo, la actriz ofrece toda su destreza para presentar a una chica joven, de 22 años, de una naturalidad desarmante, que vive todo con alegría, sin maldad, sin esconderse o inhibirse y con una empatía brutal hacia ese hombre de fantasía desbordante (su trabajo de editor algo de culpa tiene), nervioso y acomplejado que no deja de seducirla, pero de manera torpe, con culpa y miedo.

Y eso mismo pasa con Marilyn Monroe es un mito, una fantasía todavía, donde cada uno pone su granito de arena para moldearla y recrearla, pero siempre surge ella con todo su carisma, exigiendo su personalidad y que se la conozca como una mujer de carne y hueso, como esa Norma Jean que quiso ser actriz ante todo.

Vidas rebeldes (The Misfits, 1961) de John Huston

Se cierra el círculo: una niña sueña que Clark Gable es su padre; una actriz tiene su última secuencia con Clark Gable en una camioneta bajo un cielo estrellado, con una posibilidad de felicidad.

Cada visionado de Vidas rebeldes es caer en un pozo de tristeza. John Huston, de nuevo, muestra una galería de perdedores con guion del dramaturgo Arthur Miller. Pero además no hubo rodaje más triste, tenso y funesto y, sin embargo, reflejó a una Marilyn Monroe como actriz madura capaz de construir un personaje tan delicado y complejo como Roslyn, una mujer profundamente triste, pero con una empatía sobrecogedora.

Con Vidas rebeldes se auguraba un futuro lleno de posibilidades y sorpresas para una actriz con un carisma brutal que además revelaba totalmente su capacidad dramática. Con el personaje de Roslyn, Marilyn Monroe dejaba al desnudo toda la carga dramática de Norma Jean. Y proyectaba a una mujer natural con un encanto sensual especial, pero que descargaba en el personaje todo su sufrimiento, tristeza y vulnerabilidad.

El rodaje fue muy duro para la actriz, pues supuso también la ruptura con el dramaturgo Arthur Miller, su tercer marido. Este supo entenderla mejor literariamente que en la vida real. Se hicieron daño mutuamente. Miller escribió una Roslyn que Monroe con dolor supo sacarle todo el partido, porque ella la entendía perfectamente. Roslyn es una mujer sensual, pero a la vez absolutamente empática, que se siente perdida y sola en el mundo, pero trata de seguir acercándose a las personas sin pensar de antemano que la van a hacer daño.

La película contiene una de las secuencias más tristes de toda la carrera de Marilyn Monroe. Su personaje acaba de divorciarse y se va con un vaquero, un aviador y excombatiente y una mujer mayor y desencantada (a todos los acaba de conocer) a una casa que no ha terminado de construirse en medio de la naturaleza. La velada acaba con ella absolutamente borracha, vulnerable e indefensa, bailando fuera de la casa, con su vestido negro, y abrazándose fuerte a un árbol ante la mirada desconcertada de todos.

En Vidas rebeldes, un drama de perdedores con gotas de western crepuscular, sobre el final de una época y de un tipo de vida, se reúnen un grupo de actores que convierten la película en un último testamento. Clark Gable murió unos días después de finalizar el rodaje de un ataque al corazón.

Marilyn Monroe dejó su última interpretación como Roslyn, no pudo completar su siguiente película, una comedia de George Cukor, Something’s Got to Give, pues moriría sola en su apartamento por una sobredosis de barbitúricos antes de finalizar el rodaje.

Y Montgomery Clift, igual que el vaquero de rodeos Perce que interpretaba conectaba y empatizaba con Roslyn, comprendió a Marilyn en el rodaje y ella a él, dos seres solitarios, autodestructivos y que sufrían sin poder evitarlo. Es famosa la anécdota de que Marilyn en una entrevista dejó escapar que Montgomery era aún más desgraciado que ella. Monty continuó su carrera pero también su caída en picado. Los dos logran en Vidas rebeldes una química preciosa y una intimidad especial en todas sus secuencias.

Sin embargo, Vidas rebeldes no pudo dejar un final más poético para la actriz. Ella está subida en una camioneta en una noche estrellada con una posibilidad de futuro junto a ese vaquero con cara de Clark Gable. No olvidemos que unos años atrás, una niña de nombre Norma Jean fantaseaba con que su padre fuese ese famoso actor que veía en la pantalla de cine.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

13 comentarios en “Cien años de Marilyn Monroe (y V). La tentación vive arriba (The Seven Year Itch, 1955) de Billy Wilder / Vidas rebeldes (The Misfits, 1961) de John Huston”

  1. Hola Hildy
    Cuenta la leyenda que, pese a filmarse en estudio de California, la famosa escena del «aire caliente» se rodó en la calle de New York -previa cita en prensa para curiosos- y que a cada giro de falda, mas excitado el personal y mas cabreado estaba DiMaggio… y mas se divertía Marilyn. Al parecer ninguna toma de la primera noche fue buena y tuvieron que repetir… ya sin Joe.
    Parecido tema, pero mucho mas divertida, es «Out of the Blue, Leigh Jason 1947» con una Virginia Mayo firme candidata a portar los sombreros mas delirantes de la historia del cine… pero ningún vuelo de falda.
    Un saludo, Manuel.

  2. Manuel, qué bien lo cuentas. Así fue, primero en la calle, que se armó un revuelo increíble y no les sirvió la toma. Y el cabreo de DiMaggio forma parte siempre de la rumorología popular. Luego, repitieron en estudio.
    ¡¡¡La de Virginia Mayo tengo que verla!!!
    Ya la tengo apuntada también.
    Es que de Mayo vi hace poco un western que me encantó con Kirk Douglas: Camino de la horca (Along the Great Divide, 1951).
    Beso
    Hildy

  3. LA TENTACIÓN VIVE ARRIBA
    Contundente, afilada, a la vez que divertidísima demostración -con formato de comedia canicular- del grado de represión de la que es víctima inconsciente ese pobre diablo, Richard Sherman (un espléndido Tom Ewell), representante del americano medio «felizmente casado». Un perfecto ejemplar kinseyano incapaz de materializar sus fantasías eróticas al estar esclavizado por una castradora serie de inhibiciones morales que le impiden en última instancia consumar su deseo. Genial, en este sentido, la utilización de Marilyn Monroe, máximo tótem en torno al cual han girado los sueños carnales emanados de la mediocridad cotidiana de millones de machos no realizados.
    A pesar de una serie de condicionantes que la Fox (y la prudencia) impusieron a un Billy Wilder que acababa de abandonar la Paramount tras rodar la encantadora y un tanto edulcorada comedia romántica SABRINA, el autor de EL MAYOR Y LA MENOR debió sentirse muy a gusto pisando un terreno más adecuado a sus zapatos -como era la malévola comedia escrita por George Axelrod- y eso se nota en la relajada puesta en imágenes de este clásico de la comedia de los cincuenta. Aún faltaban dos años y una película para que Wilder y I.A.L. Diamond se encontraran, unieran sus talentos complementarios y juntos generaran una feliz y demoledora ristra de obras maestras.

    VIDAS REBELDES
    Las dolorosas circunstancias que rodearon la gestación de esta película, haciendo víctimas a todos los miembros del equipo, sin duda condicionaron el resultado final. El delicado momento por el que pasaba Marilyn Monroe en aquellos días (un reciente y dramático aborto, su matrimonio con Arthur Miller derrumbándose), hacía que chapoteara con desesperación en un mar de neurosis y depresiones que la llevaron finalmente a ser ingresada en una clínica tras un enfermizo y desesperante comportamiento durante todo el rodaje. Clark Gable con la salud quebrantada moría de un ataque al corazón apenas finalizada su intervención en el film y John Huston conseguía en virtud de los avatares que jalonaron y modificaron las formas y contenidos de la película (Arthur Miller reescribía los diálogos sobre la marcha para adaptarlos a la realidad de quienes los interpretaban), una obra sincera y estremecedora, desesperada y patética. Marilyn nunca estuvo mejor como actriz «interpretando» a esa Roslyn sensitiva, inerme y desamparada. Igualmente, Gable y Clift incorpo­raron con noqueante fuerza dramática a esos cowboys-dinosaurios que se aferran a un estilo de vida que está en trance de desaparecer (–¡cualquier cosa es mejor que un empleo a sueldo! –grita uno de ellos).
    En suma, empleando un símil teatral, estamos ante una de esas grandes representaciones terminales en que los dramáticos estertores que sacudían a los componentes del equipo entre bastidores tenían su reflejo en el escenario, contaminando la obra, modificando su forma y dotándola de una dimensión bigger than life. Lo cierto es que cada vez que reviso esta película, lo paso fatal.

    Un abrazo.

  4. Querido Tomás, como siempre superinteresante todo lo que aportas en los comentarios sobre ambas películas. He disfrutado más que nunca La tentación vive arriba y desvelando asuntos en los que antes no me había fijado.
    Respecto Vidas rebeldes me pasa como a ti, su visionado siempre es una prueba dura, pero a la vez me gusta tanto, que no puedo evitar volver a ella cada x tiempo. Qué película más triste y Monroe está espectacular como actriz.
    Beso
    Hildy

  5. Al ir cumpliendo años me he vuelto más inseguro y ahora vienes tú a añadir zozobra cambiándome el nombre. Claro, que pensándolo bien, Tomás no es desacertado pues últimamente mi escepticismo ha aumentado: he de ver y tocar para creer.

  6. Hola Hildy. Leyendote uno se da cuenta que sientes afecto por la figura de Marilyn, me han entrado ganas de ver peliculas suyas.
    Yo estoy leyendo Los seductores y Ellroy no muestra compasion ni comprension alguna por Marilyn. Claro que viendo el mundo amoral y turbio que este escritor habita me pregunto si sentira comprension por algun ser humano. Incluso en la foto del libro Ellroy esta muy serio y tiene cara de malo, de tipo peligroso.
    Hace muchos años que no veo Vidas rebeldes ni La tentacion vive arriba. Muchas peliculas pendientes. Bueno, intentare ver alguna.

    Un beso.

  7. Querido Luis, efectivamente, siempre me ha llamado mucho la atención, desde niña, Marilyn y he desarrollado afecto hacia su persona y su filmografía como actriz.
    Estaba segura de que Ellroy no iba a dar una imagen muy positiva del mito, como ya hizo con los protagonistas de «Rebelde sin causa». Tengo muchas curiosidad por leer esa novela.
    Yo he disfrutado mucho con el.nuevo.visionado de ambas películas.
    Beso
    Hildy

  8. Estupendo post para cerrar este ciclo de homenaje al mito por excelencia de Hollywood. Dos películas y dos destrozos matrimoniales. La vida de la actriz más célebre de todos los tiempos parecía el guion de un drama en el que ella interpretó a una mujer infeliz cuando lo tenía todo para ser una estrella que podría brillar muchos años. Lástima.
    Enhorabuena por este ciclo/homenaje.
    Abrazos!

  9. Querido Ethan, no sabes cómo he disfrutado con esta serie. Me ha encantado volver a revisitar las películas de Marilyn. Me ha encantado el análisis y seguir disfrutándola como la buena actriz que es.
    Beso
    Hildy

  10. Querida Hildy, coincido con Luis, con tanto amor que desborda de esta serie, es imposible que a uno no le entren ganas de zambullirse en la filmografía de Marilyn Monroe. De nuevo, y ya parezco un disco rayado, no he visto ninguna de estas películas. Pero me interesa mucho The Misfits. SIempre recuerdo una imagen de Marilyn en esa película que aparecía en una colección de libros sobre cine que había en mi casa cuando era niña (aún conservo los libros, fueron quedando en mi biblioteca a medida que ya no le interesaban a nadie en la familia y ahora no los suelto ni loca); ignoro si se trata de un fotograma de la película o de una foto publicitaria, pero la imagen es un primer plano de ella rota, completamente alejada de las tomas glamorosas que habitualmente se le hacían, y el epígrafe explicaba cuán diferente era este papel en su filmografía y cómo su matrimonio con Miller se terminaba de derrumbar durante el rodaje de la película.-
    Qué tristeza da pensar en su vida…
    Te mando un abrazo grande, grande, Bet.-

  11. Queridísima Bet, ay, esos fotogramas de los libros cuántas películas nos han descubierto y cómo han abierto nuestros apetitos. Hay tantísimas fotografías del rodaje de «Vidas rebeldes» además de los propios fotogramas, que seguro que esa fotografía en la que te fijaste forma parte de esa enorme colección de imágenes que existen alrededor de esa triste película.
    Yo también descubrí antes las fotografías y fotogramas de la película, que me llamaban muchísimo la atención, antes que la película. Y no me decepcionó nada, pero deja los ánimos muy bajos, pues sus personajes son tan complejos y desdichados.
    Las dos películas por lo dicho tienen su encanto en el análisis y su importancia dentro de la trayectoria de la actriz, además de ser en momentos profesionales y personales muy especiales para Monroe.

    Beso enorme
    Hildy

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