Sesiones dobles para tardes de verano (1). Reencuentro (The Big Chill, 1983)/ Silverado (Silverado, 1985), de Lawrence Kasdan

Recuerdo y siento gran cariño por las películas de Lawrence Kasdan como director y guionista. Siempre es un placer volver a ellas. Kasdan empezó a dirigir en los ochenta, trató de revitalizar ciertos géneros (como el cine negro o el western) y también reflejó el sentir de toda una generación en una de las películas que tengo más cariño de su trayectoria.

Por una parte, para esta sesión doble especial, propongo la película que habla de esa generación que pensó en cambiar el mundo en EEUU y que años después lidia contra el desencanto. Por otra, invito a una emocionante visita al Oeste, toda una celebración del género.

Reencuentro (The Big Chill, 1983)

La amistad según Lawrence Kasdan.

Lawrence Kasdan inauguró con Reencuentro una temática concreta: la de las reuniones de grupos de amigos que por un motivo concreto vuelven a encontrarse después de cierto tiempo sin verse. Y conviven unos días juntos, otra vez. Ese momento pone sobre la mesa temas pendientes del pasado, aviva de nuevo los lazos (para bien o para mal), describe emociones y sensaciones, y dibuja un mapa de las vidas de cada uno de los asistentes de la reunión, con sus sueños, frustraciones y fracasos. Después de la película de Kasdan, esta temática ha seguido dando títulos que no se olvidan, y en distintas partes del mundo: Los amigos de Peter, Pequeñas mentiras sin importancia o Las distancias.

La película empieza con la muerte por suicidio de uno de los amigos de la pandilla, Alex. Como curiosidad queda que el elegido para este papel fue Kevin Costner. En un principio su papel iba a ser más largo pues iba a protagonizar varios flashback, pero al final Kasdan optó por otra manera de contar la historia: Alex iba a ser solo nombrado. Así que Costner aparece nada más en los créditos y tan solo partes de su cuerpo, mientras lo están preparando para el entierro. Es el gran personaje ausente de la historia, pero todo gira alrededor de él.

Sus amigos de la universidad vuelven a reunirse tras su fallecimiento. Eran siete, rebeldes y contestatarios, de la generación que vivió en sus carnes Vietnam, y un montón de cambios sociales y políticos. Se sumergieron de lleno en los sesenta. Años revueltos, de contracultura y también de deseos de paz y amor. Años contra el sistema y de ganas de un mundo mejor. Ahora, principios de los ochenta, les ha cambiado mucho la vida y la mentalidad, arrastran desencantos, varios han cambiado su forma de ver la vida y otros continúan con sus ideales de los sesenta, pero vuelven de nuevo a sentir sus lazos (para bien y para mal).

Lawrence Kasdan junta a un buen plantel de actores del momento, busca un hogar determinado para que todos estén juntos (el de la pareja anfitriona), los envuelve en una banda sonora especial y la complicidad (pero también el roce) vuelve a surgir, a pesar de los pesares. Una de las mayores gozadas es disfrutar de los intérpretes que se meten en la piel de ese grupo de amigos: Kevin Kline, Glenn Close, William Hurt, JoBeth Williams, Jeff Goldblum y Mary Kay Place. El personaje externo, y de otra generación más temprana, que todo lo observa, es la novia de Alex, el fallecido: una extraña y sensible joven, con el rostro de Meg Tilly. Esta última será también un vínculo de unión del grupo.

Reencuentro habla de los sueños rotos, de las insatisfacciones, de los cambios ideológicos, de los miedos, los desencantos, las frustraciones… Una reflexión de la muerte y el suicidio a través del amigo fallecido. La película refleja también sensaciones: esos lazos que se construyen y que por mucho tiempo que pasen no mueren; esos encuentros con amigos después de años, sintiéndose uno como en una especie de hogar, pudiendo mostrarse con todas las virtudes y defectos.

Reencuentro también es la búsqueda de un motivo para seguir adelante, esa esperanza que permite continuar la vida. La reunión de los siete amigos supone para cada uno una recarga de energía, algo a lo que aferrarse. De alguna manera, el suicidio de Alex, el amigo ausente, les hace encontrar un motivo para no parar, para no bajarse del tren…

Silverado (Silverado, 1985)

La emoción del western.

Silverado es una película del Oeste. Lawrence Kasdan no reinventa el género, sino que hace una celebración por todo lo alto. Durante su visionado, los referentes son continuos. Merece la pena porque Kasdan construye una historia llena de emociones y aventuras, y reúne a un grupo de rebeldes forajidos de lo más atractivo y variopinto, que deseas que lleguen a buen puerto. Alrededor de los héroes pululan varios personajes con un carisma especial.

Es de esas películas que notas que tanto el director como los actores lo están pasando en grande. Lawrence Kasdan toma ingredientes de los westerns de John Ford o Howard Hawks e incluso de algunos en concreto como Los profesionales (Richard Brooks), Los siete magníficos (John Sturges) o Grupo salvaje (Sam Peckinpah).

De la pandilla de forajidos rebeldes forman parte los habituales en los largometrajes de Kasdan: Kevin Kline, Kevin Costner, Danny Glover, y, por último, Scott Glenn (el único que no repitió con el director). Pero también la galería de secundarios deja personajes con carisma: Jeff Goldblum (otro de sus habituales), Linda Hunt, Brian Dennehy, John Cleese o Rosanna Arquette.

En Silverado no falta de nada: malos con carisma, enfrentamientos, persecuciones, el saloon, el pueblo sin ley, el sheriff malvado, los amigos de correrías en distintos bandos de la ley, los colonos en caravana, grandes parajes, la familia con niño en peligro, la camaradería y complicidad entre los protagonistas… Es más, Lawrence Kasdan monta por todo lo alto el enfrentamiento final, y deja para cada forajido su momento esperado.

Lawrence Kasdan recupera con Silverado la emoción de los primeros westerns. Es decir, hace vibrar al público en sus asientos por las aventuras de cada uno de sus héroes. Como si quisiera celebrar por todo lo alto su amor por el género. Y lo consigue.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

16 comentarios en “Sesiones dobles para tardes de verano (1). Reencuentro (The Big Chill, 1983)/ Silverado (Silverado, 1985), de Lawrence Kasdan

  1. ¡Querida Hildy!
    «Silverado» la vi hace muchos muchos años creo que varias veces porque la ponían en los autobuses de línea que me llevaban al pueblo los fines de semana. Recuerdo que me gustó porque era a la vez vieja y nueva, y tu recordatorio me anima a volver a ella. «Reencuentro» no sé si la he visto, la verdad, pero ya está reservada para esta noche de verano.
    Por cierto que hay una peliculita de Kasdan creo que poco conocida por la que siento gran debilidad. Me refiero a «Mumford», que cuenta la historia de un chaval que llega a un pueblo como terapeuta… Es una historia muy valiosa porque a pesar de sus pocas pretensiones está llena sin embargo de valiosas enseñanzas. Además es muy divertida, otra opción muy veraniega, y dejamos al Turista accidental para las tristes noches de invierno.
    Un beso fuerte

  2. ¡¡¡Resérvate «Reencuentro», por favor!!! Me gusta un montón esa película de Kasdan.
    Con Silverado me lo paso tan bien. Es tan entretenida, está tan bien hecha y como dices es vieja y nueva a la vez, fresca.
    ¡¡¡¡Me chifla Mumford!!!! Tiene tanta, tanta miga.
    Kasdan se merece varios visionados. El turista accidental y Grand Canyon merecen muchísimo la pena y, como comedia romántica, siempre me engancha French Kiss… Y más calurosa que Fuego en el cuerpo no hay película igual, jajajaja.
    Las únicas que no he visto de su filmografía como director han sido las dos películas que realizó después de Mumford.

    Beso
    Hildy

  3. Lawrence Kasdan es para mí uno de esos pequeños misterios de Hollywood, de esos cineastas que me hacen preguntar qué pasó con él. Empezó muy fuerte, y ya antes de dirigir se había hecho un nombre en la industria. Fuego en el cuerpo es un neonoir magnífico y El turista accidental me parece una película especialísima… y de repente hubo un momento en que su carrera como director parece que perdió fuelle y cayó en el olvido. A finales de los 80 parecía que iba a ser uno de los grandes directores americanos de su generación, pero al final quedó en nada… una pena.
    Tengo pendientes de ver desde hace siglos las dos que comentas, que están dentro de su primera etapa tan prometedora. A ver cuándo le pongo remedio.
    Un saludo.

  4. Hola Hildy
    Curiosa sesión doble; su actualización sería «El reencuentro de los Silverados (Another Big Chill)». Un tiempo después sobre esas sonrisas, bajo esos sombreros tejanos hay plata, muuucha plata -por desgracia también plateamos los del otro lado de la pantalla-.
    Kasdan siempre me pareció muy interesante pero, teniéndolo todo, parecía que nunca remataba. Del mismo año que The Big Chill un Grande se montó una sesión doble que también influyó en la «resurrección de las películas corales»: The Outsiders y Rumble Fish ¡Qué repartos! ¡Qué año! ¡Qué jóvenes eramos buaa, buaaaaaa…!
    Un placer pasar las tardes con usted… y unos dobles. Manuel.

  5. Sí, querido doctor Mabuse, un director y guionista que, como dices, ha ido desapareciendo cuando surgió con una fuerza arrolladora y dejó varios largometrajes que me gustan mucho, entre ellos los dos que nombras y las dos que forman esta sesión doble. Para mí siempre es un placer regresar a su cine. Volver a Reencuentro nunca me decepciona. Y a las demás que he nombrado en el texto y en diferentes cometarios tampoco.
    ¡Sí, qué buena y especial es El turista accidental! ¡Cómo me gusta William Hurt, uno de los habituales en su cine!

    Beso
    Hildy

  6. Querido Manuel, qué otra gran sesión doble con Coppola: Rebeldes y La ley de la calle. ¡Cómo me gustan esas dos películas! y, como dices, qué repartos.
    ¡Cuánto cine vimos y disfrutamos, ¿verdad?! durante aquellos ochenta y noventa. El apogeo de las salas de cine (con esas impresionantes colas), el boom de los videoclubs y los ciclos de televisión… En aquellos tiempos cogí el hábito y aún no lo he abandonado.
    No cuesta regresar a Coppola o a Kasdan, ¿verdad?

    Beso
    Hildy

  7. Yo también recuerdo «Mumford» como una historia que me gustó mucho. En aquella época seguía con interés la trayectoria de Kasdan desde los ochenta, y luego no sé que pasó, ya no he visto ninguna otra de él.
    Gracias por recordarlo ahora. Me han entrado ganas de volver a ver sus películas.

    Un beso.

  8. Queridísimo Luis, las vas a disfrutar un montón. No sabes lo que me ha gustado recuperar tanto Reencuentro como Silverado. Ahora tengo ganas de volver al Grand Canyon. Regresar a las pelis de Kasdan me gusta, pero sí que es verdad que desde Mumford no ha surgido de nuevo con fuerza.

    Beso
    Hildy

  9. Bueno, no son películas que molesten, pero tampoco son para atesorar. «Silverado» es un parque temático de tópicos y de acción que quiere ser espectacular pero que tiene más de escaparate ochentero que de épica clásica del western. Se deja ver, tanto como olvidar. En cuanto a «Reencuentro», me parece muy irregular. Vista hoy, bastante tópica (sin duda su planteamiento ha creado demasiada escuela), alterna momentos de apreciable intensidad y produndidad con otros que parecen postizos o gratuitos. Y en algunos momentos parece un mero pretexto para crear videoclips para grandes éxitos de la música pop.

    Ya digo, no me entusiasman; no me molestan. Se dejan ver. Se dejan no ver.

    Besos

  10. Mi querido Alfredo, ya te digo que tengo una conexión especial con varias películas de Kasdan. No me digas por qué, pero conecto con ellas. Jajajaja, yo, si me permites, las atesoro un poquito por aquí…

    Beso enorme
    Hildy

  11. Que tal Hildy!
    Pues mira tu lo que son las coincidencias, precisamente me la he visto el pasado martes, era una de esas tardes con la agenda vacía y allí que baje de persiana y le di al play, me lo pase estupendamente. Es una gozada de pelicula que deja muy buen sabor de boca.
    Tengo pendiente hacer una entrada sobre ella.
    Besos y feliz finde!

  12. ¿La de REENCUENTRO? Cómo me alegro, querido Fran, que te lo pasaras estupendamente. Yo me llevé un alegrón al poder visitarla de nuevo. Sí, te deja un sabor de boca muy bueno. ¡¡¡Espero leer pronto esa entrada!!!

    Beso
    Hildy

  13. Qué bueno, Fran. Es que no sabía a cuál de las dos te referías. La de Silverado es también un western que merece la pena, toda una celebración del género. Para mí fue toda una gozada recuperarlo.

    Beso
    Hildy

  14. No he visto “Reencuentro” película que sin duda goza de reconocimiento de film generacional y de culto y que sentó escuela para todos los films de reunión de amigos a los que une un pasado común. Si que he visto dos de sus epígonos más famosos: “Los amigos de Peter” ( algo así como el “Reencuentro” británico de los 90) y “Pequeñas mentiras sin importancia” ( algo así como el “Reencuentro” francés de principios del nuevo siglo) Las dos son dos películas agradables, beneficiadas por intérpretes muy solventes y tramas con las que nos podemos reconocer ( unas más que otras) o por lo menos, interesar ( unas más que otras) Con todo creo que más allá del reconocimiento generacional son propuestas que no pasan de agradables, y están atiborradas de canciones que juegan tanto a potenciar la nostalgia del espectador como para subrayar en demasía lo que se está contando. Si alguna vez veo “Reencuentro” seguro que ya no me sorprenderán muchas cosas, pero también creo que apreciaré la autenticidad de ser la primera y por ello genuina de este subgénero.

  15. Si que vi “Silverado” y aunque se agradece la intención de hacer un western “a la clásica” evitando la sombra alargada del spaghetti y de Leone, pensé que para ver una película que se inspira en los clásicos del género…ya veo los clásicos del género. Con todo, antes la simpática y superficial “Silverado” que mamotretos más ambiciosos posteriores como “Bailando con lobos” o “Wyatt Earp” (del propio Kasdan). Realmente Eastwood finiquitó el generó con “Sin perdón”. Parece que lo único que hayan seguido de ella los westerns posteriores es a mostrar unos interiores en penumbra. Salvo algun western realizado tras la obra colofón del género de Eastwood: “Open range” que también bebe de los clásicos del género, pero si “Silverado” rezumaba ese liviano tono de aventuras pelín hortera tan de los 80, en la obra de Kostner hay un espíritu nostálgico y un romanticismo melancólico muy de agradecer. Impactante y curiosa es “Bone Tomahawk” con su mezcla de western y terror “antropológico”. “Los odiosos ocho” puede que sea el Tarantino que menos me ha gustado, pero con todo tiene la osadía, el estilo y la marca de su autor que fagocita y reinterpreta sus referentes hasta hacerlos absolutamente propios. Tres propuestas de un género cuyo cualquier tiempo pasado fue mejor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.