El hombre de La Mancha es uno de los musicales más tristes que uno puede ver. Detrás de la realidad más negra, surge una canción hermosa. En 1965 Broadway estrenó este musical creado por Dale Wasserman; siete años después Arthur Hiller convirtió el espectáculo en película. Los protagonistas fueron Peter O’Toole como Cervantes, que consigue perpetuarse en el caballero de la triste figura, y Sophia Loren como Aldonza, una prostituta desencantada por la dureza de la vida que se transforma en la señora enamorada del Quijote, Dulcinea.

Ambos personajes cantan a los sueños imposibles, esos que hacen avanzar y levantarse del barro, aunque a veces todo se vea borroso. La película refleja la importancia de la mirada, y como el arte puede contribuir a mirar el mundo con otros ojos. Si se mira de determinada manera la vida puede ser más llevadera. Mejor la luz que la oscuridad. O, mejor dicho, a través de la oscuridad, un rayo de luz es más hermoso. Como dice el caballero de la triste figura a una Dulcinea rota: Vengo a un mundo de hierro para hacer un mundo de oro.

La canción más bonita sin duda es The impossible dream, su letra me parece un buen regalo de Reyes, y también una manera certera de empezar el año en este blog.

Soñar un sueño imposible.

Pelear la lucha invencible.

Soportar una pena insoportable.

Correr adonde los valientes

no se atreven a ir.

Corregir los males incorregibles.

Amar, pura y castamente desde lejos.

Intentar, cuando tus brazos

están demasiado cansados,

llegar a las estrellas inalcanzables.

Esta es mi búsqueda,

seguir esa estrella,

sin importar la desesperanza,

sin importar la distancia.

Pelear por lo correcto

sin duda ni pausa.

Estar dispuesto a marchar al infierno

por una buena causa.

Y sé que solo puede ser verdad

esta gloriosa búsqueda,

que mi corazón repose

con paz y calma

cuando me eche a descansar.

Y el mundo será mejor para esto,

que un hombre lastimado y lleno de cicatrices

aún intente con su último vestigio de coraje

llegar a la estrella inalcanzable.

Pues eso nos recuerda El hombre de La Mancha, alcancemos las estrellas y miremos más allá del horizonte.

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