Piel de asno (Peau d’âne, 1970) de Jacques Demy

Piel de asno

El cuento de Piel de asno bajo la mirada de Demy

Charles Perrault recopiló varios cuentos populares bajo el título Los cuentos de mamá oca (o también Los cuentos de mamá ganso). Así recogió de la sabiduría popular historias como la de La bella durmiente, El gato con botas, Caperucita Roja, Cenicienta, Barbazul… En posteriores ediciones se añadieron algunos cuentos más con la peculiaridad de que no eran en prosa… sino en verso. Y entre ellos se encontraba Piel de asno. Estos cuentos de hadas presentan siempre elementos mágicos, de fantasía, donde se agazapa el inconsciente… y una mirada al mundo donde no se esconde lo oscuro, lo grotesco, lo terrible… Eran historias de tradición oral y que su público fuera infantil es algo más tardío, de los siglos XIX y XX. Los cuentos son herramientas para entender cómo funciona el mundo o cómo enfrentarse a distintos obstáculos. Y algunos de ellos se quedan grabados en la memoria infantil para siempre. Y a Jacques Demy uno de los cuentos que le marcó fue precisamente Piel de asno. Hoy este cuento no creo que sea muy leído por las nuevas generaciones. Es más no creo que Jacques Demy hubiese podido plantear actualmente la película con esa mirada hacia su universo infantil.

Hoy en día hay una corriente que considera que hay cuentos de hadas, populares, que no se amoldan a la mirada actual, que no son políticamente correctos. Y que por eso, para transmitírselo a los niños de hoy, es mejor modificarlos. No es algo nuevo. Walt Disney transformó los cuentos a su propio universo. Si nos ponemos puristas hasta recopiladores como el propio Perrault o los hermanos Grimm…, los suavizaban. También es cierto que ellos lidiaban con varias versiones orales y creaban una historia escrita. Pero esta corriente actual hace que se pierdan joyas literarias como Barbazul o Piel de asno y que otras se modifiquen absurdamente. Y yo me hago una pregunta: ¿no sería mejor dejar esos cuentos tal y como están, sin modificarlos, que son pequeñas joyas literarias y que poseen un análisis apasionante… y para transmitir esa “nueva mirada” se crearan cuentos nuevos acordes a “nuestros tiempos”? Y es que la literatura infantil está viva y es rica… y me consta (pues me encanta indagar por estos mundos) que se están creando relatos maravillosos… Entonces ¿por qué tocar esos cuentos de hadas? Además hay otra cuestión apasionante, cuando el niño escucha o lee el cuento… su recreación, lo que atrapa es uno de los grandes misterios de la literatura. Y es que esos cuentos tienen revelaciones y cada lector los absorbe, “los mira”, “los siente” de manera diferente. A mí me marcaron mucho en mi infancia Barbazul, El traje nuevo del emperador o La bella durmiente. Y de Barbazul me quedaba con lo siniestro, con el terror y con la heroína que investigaba, que sentía curiosidad, que quería saber… No era un personaje pasivo. Sí, es cierto, los cuentos de hadas presentan un mundo duro, cruel, oscuro, terrible, plantea cuestiones complejas… y a veces no tienen finales felices, pero ¿cómo es la vida? ¿Y cómo es la realidad que vivimos?

Pero volviendo a Piel de asno es un cuento lleno de detalles reveladores, donde muchas veces no hay sitio para la razón, y con elementos que le unen a Cenicienta. Para los que no lo recordáis el cuento transcurre en un reino donde el rey es feliz junto a su esposa y su hija. Además tiene un asno, al que cuida con devoción, cuyos excrementos son monedas y joyas que aseguran la prosperidad del reino. Pero la desgracia cae sobre él, cuando la reina enferma y muere, no sin antes hacerle prometer a su esposo que si se casa lo haga con una mujer igual o más bella que ella. El rey se da cuenta de que esa búsqueda es en vano… hasta que descubre que su hija es más bella que su esposa. Y decide casarse con ella. Pero la princesa quiere evitarlo a toda costa y recibe la ayuda de su hada madrina. Esta le dice que pida a su padre como condición trajes imposibles: del color del tiempo, de la luna y del sol. Y este todos los consigue. La princesa está desesperada, y el hada le dice que le pida la piel del asno que el rey ama. Y este tiene tan claro que tiene que ser su esposa, que no duda tampoco en proporcionarle esa piel. La princesa finalmente huye de palacio y oculta su identidad bajo la piel de asno. Cuando llega a otro reino, se quedará cuidando los cerdos y todo el mundo se burla de ella. Pero en la intimidad vuelve a ser la hermosa princesa, pues su hada le ha facilitado que se lleve el baúl con los ricos vestidos. Y un día un príncipe la ve a escondidas y cae enfermo de amor. Al preguntar por la identidad de la dama, todos le dicen que es Piel de asno. Este no recibe curación alguna y pide tan solo un deseo: un pastel hecho por Piel de asno. Curiosamente en este pastel cae un anillo de la muchacha. Y cuando el príncipe lo encuentra, decide que toda dama del reino debe probárselo y que se casará con aquella que le encaje perfectamente dicho anillo, pues sabe que sus padres accederán a sus deseos con tal de que se recupere. Y solo hay una a quien le sirve el anillo: Piel de asno, que revela su identidad. Y no solo se casan felices, sino que reciben la bendición del padre de la princesa, que está felizmente casado con una viuda.

Jacques Demy recrea fiel el universo de Piel de asno, donde consigue los elementos mágicos y de fantasía… y los colores imposibles. Pero también lo envuelve con la música de su fiel Michel Legrand y con el universo poético y visual de Jean Cocteau. La magia de Cocteau es evidente también en el empleo de los hermosos trucajes de cámara lenta que son una seña de la hermosísima La bella y la bestia (1946). Hay versos de Cocteau, pero también de Guillaume Apollinaire (y no es de extrañar pues hay una mirada surrealista en la película, donde la razón no existe). Demy además pone al rey el rostro de Jean Marais, el actor fetiche de Cocteau. Pero también dota la película de elementos ajenos que no facilitan ubicar la historia en una época determinada. Es un espacio fantástico, mágico y recreado que parece del pasado con elementos extraños como que los sirvientes de los reinos sean azules o rojos (pero también sus manos y rostros), con decoración pop rozando el kitsch, y con elementos presentes en los setenta cómo, por ejemplo, el helicóptero final en el que llega el rey. Y no se puede dudar que hace poco Adolfo Arrieta bebió de esta película de Jacques Demy para su peculiar versión de Bella durmiente (2016).

Pero Piel de asno también es el rostro de la actriz fetiche de Demy en aquellos años, Catharine Deneuve, reina de sus musicales. Deneuve personifica a una princesa bellísima con una larga melena rubia que primero se cubre con los vestidos más imposibles y después con la piel de asno y una especie de camisón blanco. Su primera aparición es cantando melancólica con un traje azul. Pero luego posará con los vestidos imposibles: el vestido color del tiempo, el del color de la luna y el que brilla como el sol. Y este último será sin duda su favorito, con él hará enfermar de amor al príncipe y con él cocinará el pastel de amor. Y Deneuve etérea huye por los bosques vestida con la piel de asno o canta con el príncipe (irreconocible y bello Jacques Perrin), como si viajaran por un sueño, sobre los placeres prohibidos y lo felices que van a ser.

Y, cómo no, Jacques Demy también incluye sus propias modificaciones, que hacen más políticamente incorrecto el cuento: como las dudas evidentes de la princesa sobre si casarse o no con su padre. Varias veces está a punto de rendirse, pero se lo impide su hada madrina (Delphine Seyrig). El hada madrina fracasa continuamente en sus intentos porque no se celebre dicha boda y facilita la huida de la princesa. No quiere bajo ningún concepto que la boda sea posible. Demy introduce que el rey y el hada no se llevan muy bien por alguna historia del pasado y que esta actúa más por venganza que por proteger a la princesa… y curioso, al final, será la propia hada quien se case con el rey…

Piel de asno es una película para sumergirse en otro universo y hundirse en un cuento mágico.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

12 comentarios en “Piel de asno (Peau d’âne, 1970) de Jacques Demy

  1. Completamente de acuerdo contigo, mi querida Hildy. Lo políticamente correcto nos matará como sociedad, sin duda, y todo empieza por hacer de la infancia una cosa azucarada y aséptica, en el que no haya espacio para el aprendizaje de la vida. De niño, uno crecía viendo películas, leyendo libros, repletos de villanías, muerte, destrucción y mala suerte. Y no pasa nada, bien sanos que hemos salido (supongo). Es un tema que me irrita especialmente. porque implica hurtarles a los críos una necesaria y paulatina puerta de entrada al mundo adulto y a los problemas que se van a encontrar, y sustituirlo por un almibaramiento ultraprotector contraproducente. Lo que ocurre después es que ves a alumnos universitarios (y te garantizo que yo veo muchos) que carecen de herramientas básicas para desenvolverse en el día a día conforme a su edad. Un horror.

    En fin, que la película es maravillosa. Confieso que la he visto hace muy poco (mi alergia a los cuentos y a todo lo infantil, en fin) a raíz de haber visto uno de los vestidos de la Deneuve en esta película en una reciente exposición sobre cine e infancia. Muy interesante. La magia no siempre está para hacer tonterías llenas de efectismos, sino también para construir moralejas complejas. Toma ripio.

    Besos

  2. ¡Esa exposición de la Caixa en Zaragoza me consta que es una pasada! Qué exposición más bonita y más bien planteada. Me hubiese encantado verla, pero creo que no va a ser posible. Sí, Piel de asno es una película que merece la pena y ¡tiene tanto del espíritu del cuento!

    Lo de los cuentos es un tema apasionante y complejo. Y por eso provoca tanta controversia. Pero ¡es un mundo tan misterioso y tan bonito! Y son herramientas para enfrentarse al mundo y también para comprenderlo…, y tienen unos contextos determinados y unos porqués. Y aun así llegan de manera diferente a los lectores. Y como digo ¡ahora también es tiempo para crear nuevos cuentos que permitan entender el mundo de hoy… y se está haciendo!… Y los del pasado ahí están para entender muchas cosas del pasado y rescatar algunos asuntos para el presente. Es, para entendernos, otro tipo de mitología. Y a nadie se le ocurre cambiar un mito griego o romano y mira que también son políticamente incorrectos.

    Beso
    Hildy

  3. Walt Disney no supo nunca entender la narrativa fantástica europea, porque precisamente, todas sus películas están basadas en cuentos y novelas europeos. Él les dio todos los tópicos habidos y por haber. Soy de los pocos que defiende la hipótesis de que, originalmente, no existía una literatura escrita específicamente para niños, se creó en la época victoriana, como la idea de que la infancia era pura y santa, por tanto, era necesario que la literatura infantil fuera santurrona. Es difícil leer, por ejemplo, Los niños del agua, de Charles Kingsley sin sentir una punzada de dolor. Los cuentos de los hermanos Grimm fueron recopilados pensando en los lectores adultos, pero cuando los Grimm supieron que la gente leía aquellos cuentos a los niños pequeños, expurgaron cuidadosamente los textos para hacerlos más apropiados.
    Como digo; no tienen nada de infantiles, en ellos encontramos la clave de las miserias que asolaban al ser humano desde que el mundo es mundo. El hambre de los campesinos durante la Edad Media podemos conocerla a través de los libros de Historia, pero nunca con la intensidad con que la intuimos a través de cuentos como Pulgarcito o Hansel y Gretel: entonces el campesino enviaba a sus hijos al bosque, para que se los comiesen las alimañas, antes que ver cómo morían de hambre en su casa. ¿Y dónde podemos apreciar mejor la perversidad de los sentimientos humanos que en Piel de asno, con ese rey que se enamora de su hija? En Las habichuelas mágicas se da una lección caballeresca: que hay que matar a los gigantes porque son gigantescos. Es una revuelta contra el orgullo como tal. Porque la rebelión es más antigua que todos los reinos. Contamos con la gran enseñanza de La bella y la bestia, que revela que es necesario amar antes de que el objeto de nuestro amor sea digno de ser amado.

    Los cuentos son la voz del pueblo. ¿Cómo podríamos saber de la crueldad del señor feudal, sino a través del personaje del ogro? El ogro es el señor feudal que quitaba vidas y haciendas, que sorbía a sus súbditos la sangre, que se los comían literalmente. Detesto a todos los que han contribuido a escamotear los finales de los cuentos de hadas. Por ejemplo, el final demoledor con que Andersen clausura El patito feo, después de que el protagonista haya descubierto que en realidad es un cisne: «Y entonces se sintió enormemente solo», escribe Andersen. No hay esperanza para el que destaca, rodeado de mediocres: su destino es la soledad. Y pensemos en la terrible alegoría de La bella durmiente, de Perrault, donde nos cuenta cómo la criatura humana fue bendecida con todos los dones al nacer, pero recibió la maldición de la muerte y cómo quizás ésta pueda dulcificarse convirtiéndose en un sueño. Esa niña que estuvo durante cien años dormida, hasta el primer beso de amor. Y nos han robado el final, en el que la madre del Príncipe Azul resulta ser una ogresa caníbal que intenta hacer creer a su hijo que La bella durmiente se ha comido a sus propios vástagos. La vida no es sólo el primer beso de amor: después viene la convivencia con una suegra horrible, que quiere comernos y a nuestros hijos. Una suegra que muy bien podría representar la sociedad represora.

    Creo que una de las razones de que los niños se han olvidado de leer cuentos es esta manipulación, que a ellos les suena a moralina y a censura. Porque los niños soy muy inteligentes; luego se vuelven tontos, cuando crecen.

    Perdona por este extenso comentario, pero me he desfogado un poco ante tanta contaminación mental.

    Besos desde el bosque.

  4. Querido Francisco, qué comentario interesante y jugoso. Y además decirte que ¡no me he leído Los niños del agua… A mi baúl de libros pendientes! Qué suerte tengo de aumentar mi biblioteca con tus comentarios. Y, sí, «leer» dentro de los cuentos te hace descubrir un montón de cosas y saber su contexto te explica cómo era la vida, cómo era enfrentarse a ella, te cuentan de otra manera la historia con mayúscula… Y, sí, pienso que eran para todos, cuentos para ser contados alrededor del fuego…

    Beso
    Hildy

  5. Caramba, pues otra que apunto. Entre Alfredo, Francisco y tú dejáis poco que añadir a una reflexión que cada vez parece más pertinente… Creo que en buena medida se puede deber a una falta de reflexión crítica y a la tendencia a la simplificación de la argumentación, que se aprecia no solo en este, sino en otros muchos asuntos.

  6. ¡Mi querido crítico abúlico…, está en Filmin! Piel de asno bien merece un visionado… Tiene momentos maravillosos y descoloca con placidez por el mundo de fantasía que construye. ¿A que es un tema apasionante? Yo aunque no soy nada experta, adoro el mundo de los cuentos. Exacto creo que es muy importante la reflexión crítica y argumentada.
    El otro día vi Una razón brillante y tan solo por ver una película sobre la importancia de la oratoria, de saber argumentar, creo que merece la pena. Es de esas películas que yo llamo carne de tertulia y coloquio.

    Beso enorme
    Hildy

  7. Querida Hildy, coincido con el crítico abúlico, poco queda que agregar a tu interesantísimo texto y a los comentarios que me preceden… Sólo se me ocurren dos aportes. Por un lado, qué común que era el giro del padre enamorado de su hija o de una joven a la que ha criado desde niña, hace poco leí en otro blog un comentario sobre una peli muda de Borzage que trae también lo trata, y está «Ríe, payaso, ríe» con Lon Chaney y tu bello sueco enamorados de Loretta Young, y tanto la versión de los años 30 como la de los años 50 de «Los Miserables» contiene este elemento… hoy sería imposible siquiera ponerlo en discusión. Y aclaro (porque en estos tiempos uno vive dando explicaciones) que no estoy a favor de las relaciones incestuosas sino que lamento que como sociedad hayamos perdido la habilidad de debatir ciertos temas. El incesto no dejará de existir porque lo escondamos debajo de la alfombra en nuestra literatura y nuestro cine…
    Y eso me lleva a mi segundo aporte (que es más un mensaje de protesta que un verdadero aporte). Estoy harta de toda esta corriente de corrección política de rasgarse las vestiduras por determinadas obras (no sólo vinculadas al mundo infantil). Y entonces se lee que en algunos estados de Estados Unidos retiraron de los planes de estudio la lectura de «Matar un ruiseñor» o cancelaron la exhibición de «Lo que el viento se llevó» o que ahora todo el mundo desprecia «El nacimiento de una nación» porque dicen que tienen elementos racistas. O (el colmo de los colmos) que le hayan cambiado el final a «Carmen» de Bizet haciendo que ella sea quien mata a Don José (vamos, ¿qué están diciendo, que el femicidio está mal pero matar a un hombre es digno de ser aplaudido? Lindo grupo de humanistas…). No solo están mutilando el arte (me los imagino con lápices de colores «arreglando» los cuadros de los museos como un ejército de niños malcriados) sino que – vuelvo al punto anterior – no están privando de salir del cine o del treatro o cerrar el libro y pensar «ajá, esto que me describen me parece incorrecto». Nos dejan sólo la verdad que debemos aceptar acríticamente, ya procesada. Ello sin mencionar que, probablemente, una de las funciones sociales más importantes del arte es la provocación del pensamiento, no servir como un McDonald’s mental… Ay, ya ni sé lo que estoy diciendo, pero es que este tema me saca de mis casillas.-
    Un beso indignado, pero no con todos ustedes, mi querida Hildy y sus otros lectores.-
    Bet.-
    PD: Caigo tarde con este comentario porque estoy en plena mudanza de mi casa, no he tenido tiempo de leerte antes.-

  8. Querídisima Bet, ¡un comentario con un montón de jugo! Para leerlo despacio y disfrutarlo. Qué importante es debatir, reflexionar y tener la libertad, como bien has dicho, de acercarnos a las obras y pensar qué es lo que nos están contando y si estamos de acuerdo o no, si nos llega o no, y argumentar el porqué. Reflexionarlas, pensarlas, comentarlas…

    Me gusta tu beso indignado.
    Y te deseo una buena y pronta mudanza.

    Beso
    Hildy

  9. Querida Hildy,precioso tu comentario y el aporte de Machuca.
    Quedé ansioso de ver PIEL DE ASNO,que noto tiene la misma combinación de talentos(Demy-Deneuve-Legrand)que produjo una de mis cintas favoritas,LOS PARAGUAS DE CHERBURGO
    Un abrazo

  10. ¡Querídisimo Iván, cuánto tiempo sin leerte, qué alegría tenerte de nuevo por aquí! Creo que te va a gustar mucho Piel de Asno. Tiene momentos brillantes. Deneuve es una gozada, Demy deja su sello y originalidad… y la música de Legrand todo un sello.

    Beso
    Hildy

  11. No había escrito porque tus últimos comentarios eran sobre películas que no he visto ni sobre las cuales no tenía mayor conocimiento.
    Si bien no he visto la que es objeto de este comentario,me es muy entrañable esa tríada dorada.
    Soy tan admirador de la música de Michel Legrand que hace unos 4 años asistí a un concierto que el maestro ofreció aquí en Santiago de Chile,con un trío de jazz(él al piano y 2 jovenzuelos en percusión y contrabajo que podrían ser sus nietos)
    Legrand con robustos 83 años a esa fecha,tocó y cantó durante 90 minutos lo mejor de su obra,cerrando con Verano del ´42…un placer supremo.
    Un abrazo
    Un abrazo

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