Las gafas de Extraños en un tren.

Hace muchos años realicé la primera parte. Ahí hablaba de las gafas de Harold Lloyd (¿sería el mismo sin ellas?), de las de Clark Kent antes de convertirse en Superman o las de Lolita en forma de corazón. Y es que hay gafas icónicas. ¿Identificaríamos a Harry Potter sin ellas? Sin duda, son un objeto totalmente cinematográfico.

Cuando da clases como un tímido y apocado profesor de universidad, Indiana Jones se pone unas gafas redondas. O el álter ego de Woody Allen al igual que él las lleva en todas sus películas, faltaría algo si no las tuviese.

Alfred Hitchcock rueda uno de sus asesinatos más tremendos a través del cristal de unas gafas de la víctima en el suelo en Extraños en un tren. O en Impacto criminal de Richard Fleischer, estas se convierten en todo un símbolo, en un detonante y en una duda durante un juicio.

¿Veríamos a Audrey Hepburn igual sin sus gafas de sol chic en Desayuno con diamantes o en Dos en la carretera?¿Hubiesen sido tan icónicos los protagonistas de Reservoir dogs sin ellas?

En Código del hampa los dos asesinos no se quitan las gafas de sol, incluso en un principio les son útiles cuando entran en una institución de ciegos para buscar a su víctima. A través de ellas veremos muchas cosas que preferiríamos no haber visto. Actores como Lee Marvin nacieron para llevarlas.

Una mala malísima ve impasible cómo se ahoga un niño dependiente. Es una de las omisiones de auxilio más estremecedoras del cine. Gene Tierney con sus gafas de sol se muestra más fría que nunca en Que el cielo la juzgue.

Pero también sirven para la comedia. Y Tony Curtis en Con faldas y a lo loco hace que un músico con mucha guasa e inventiva se convierte en un millonario maniático con unas simples gafas. Todo sea para enamorar a una Marilyn Monroe en todo su esplendor. También siempre se identifican al hombre tímido y de ciencias, pero que esconden a deliciosos hombres enamorados. Ahí está Cary Grant en La fiera de mi niña o Ryan O’Neal en su remake, ¿Qué me pasa doctor? Los dos deliciosos con sus gafillas de sabios.

Son el símbolo del intelectual. Así en Nacida ayer, el personaje de William Holden es un intelectual con gafas tremendamente atractivo, que es contratado para enseñar modales a la chica de un hombre corrupto. Ella es una joven que no lo ha tenido fácil, y con muchos complejos, y tiene el rostro de Judy Holliday. Cuando esta empieza a interesarse por leer y saber… ¡se pone unas!… como el hombre al que ama.

¿Me contáis más cosas sobre gafas de cine?

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.