Mujercitas

Las cuatro hermanas March, las mujercitas de Alcott.

Louisa May Alcott logró fama como escritora a partir de 1868 con Mujercitas. Y mantuvo su éxito y prestigio con sus distintas secuelas. Para dicha novela se inspiró en sus vivencias con sus hermanas, en su forma de vida junto a sus padres y en sus pensamientos y reflexiones. Y creó a la familia March y todo el universo que les rodeaba. De las cuatro hermanas que aparecían en la novela Jo era la que más elementos en común tenía con ella. Pero por exigencias de su editor, le dio un final distinto al que tenía pensado. Jo despachará al amigo de su infancia, su vecino rico Laurie, pero finalmente se casará con el humilde profesor Bhaer, un intelectual. Sin embargo, la autora, Louisa, no se casó nunca y tuvo una agitada vida social y reivindicativa. Sin duda hubiese preferido que la heroína de su novela se quedara sola, sin pareja alguna. Pero realizó esa concesión a su editor.

Greta Gerwig conoce perfectamente no solo la novela, sino también la vida de su autora. Y además se nota en su versión de Mujercitas, su pasión por ambas, por la escritora y por su obra. Y es evidente que también ha sido espectadora de las múltiples versiones cinematográficas que ha habido de dicha novela. Sobre todo de las que más huella han dejado: la película de George Cukor (1933), la de Mervyn LeRoy (1949) y la de la directora australiana Gillian Armstrong (1994). Así que no faltan muchos de los momentos inolvidables de aquellas.

Gerwig se empapa del espíritu Alcott y de esas cuatro hermanas con personalidades tan fuertes y tan distintas y regala una película que no solo es fiel al alma de la obra, sino que la dota de su propia personalidad como realizadora y guionista. Y Mujercitas es así toda una agradable sorpresa.

Muchas cualidades hacen que su visionado merezca la pena, pero sobre todo es interesante analizar tres. Además vuelve a redescubrir el legado de la autora y su obra en pleno siglo XXI para nuevas generaciones.

La primera cualidad de la película de Gerwig es que se centra en la creación de una obra literaria. Descubrimos de dónde surge la “inspiración” y cómo se realiza un libro a través de todo su proceso. Desde que se gesta hasta que se produce, así como su proyección posterior. Con todos los obstáculos que un escritor se puede encontrar en el camino, así como el hilo en que todo se conjura mágicamente para que salga el libro que asegura la dedicación a las letras. Pero además de forma elegante funde a Jo con Louisa May Alcott.

La segunda cualidad es que Greta Gerwig juega con el tiempo y no cuenta su historia cronológicamente como la novela y las versiones cinematográficas mencionadas. De este modo enriquece no solo la historia, sino que subraya muchos temas que ya existen en la novela. El paso de la infancia a la madurez, las alegrías y tristezas de la vida, el aprendizaje que va dando el día a día y el paso del tiempo. Esta cualidad está unida con la primera: la historia surge de la cabeza de una novelista, de una creadora, Jo. Una mujer que reflexiona sobre su vida pasada y su presente, que atrapa la esencia, y la vuelca en un papel en blanco.

Es un canto a un pasado que quiere plasmar y que moldea su presente así como le proporciona las herramientas para enfrentarse a una vida que no es fácil. Así cuenta paralelamente la historia familiar en dos momentos. Y contrasta los anhelos y sueños de las cuatro hermanas en un pasado donde estaban juntas en un hogar bajo el ala de Marmee, su madre, y de Hannah, la sirvienta de los March, con el presente de las cuatro hermanas donde no solo algunas abandonan el hogar (el refugio), sino que se enfrentan a una madurez difícil.

En el pasado, ellas son adolescentes que comparten un hogar propio, creando un mundo íntimo y especial, pero a la vez sobreviviendo al día a día. Un periodo en el que el padre está ausente, pues ha ido a combatir a la guerra de Secesión. Y en el presente, ese hogar propio de la infancia se rompe, ahora son mujeres y cada una tiene su camino.

Este juego temporal es crucial para entender la estructura de la película y su porqué. Jo creará una obra literaria que se plasmará en el papel en el momento de maduración de la protagonista y cuando vive dos momentos traumáticos: la muerte de un ser querido que rompe para siempre la felicidad del pasado y el descubrimiento de su soledad. Elegida, sí, pero que siente que no es la opción más fácil.

Mujercitas

Jo, la escritora, en el proceso de creación de su libro.

Y la tercera cualidad es un reparto que se empapa del espíritu de Alcott, pero también del propio universo de Greta Gerwig. Así da a Saoirse Ronan, la protagonista de su primer largometraje en solitario, Lady Bird, el papel de Jo. Y no solo esta enriquece las cualidades de las otras Jo: su espíritu independiente, rebelde y creativo, sino que exalta su complejidad como personaje. No es plano, y muestra también sus sombras.

Lo mismo hace con las demás hermanas. Sobre todo con Meg (Emma Watson) y con Amy (Florence Pugh). Sin duda el personaje que más se trabaja Gerwig, y lo logra con éxito, es una Amy brillante. Siempre ha sido el personaje más antipático y menos entendido. Quizá porque es el personaje que siempre rivaliza con Jo. Ambas se quieren, pero chocan continuamente. Pugh, con el toque Gerwig, logra plasmar a una joven compleja, inteligente y ambiciosa, pero también tremendamente realista.

Las hermanas March calan porque tienen luces y sombras, sueños y frustraciones, aciertos y equívocos… Meg elige enamorarse, casarse con el instructor de Laurie, John Brooke, y ser madre. Así se ve atrapada en una casa humilde. Pero siempre deseará, aunque trate de controlarse, una vida de lujo y riqueza. Y Beth (Eliza Scanlen) es uno de esos seres silenciosos y tímidos, que influyen en la vida de los seres más cercanos, y que es como si desde siempre supieran su destino, con una fuerte conciencia de la mortalidad.

Todas son extremadamente creativas: Jo, con sus libros; Meg disfruta como actriz en las obras de su hermana y con sus vestidos; Amy tiene una pasión: la pintura, pero quiere ser la mejor; y Beth se expresa a través del piano, de la música. Alrededor de las hermanas, que tratan de salvaguardar sus personalidades creativas así como su libertad de decisión, surgen un montón de personajes secundarios que van trazando sus caminos: su luchadora e independiente madre, Marmee (Laura Dern); la rica y antipática tía March (Meryl Streep), que va dejando sus pragmáticos (pero infelices) consejos sobre sus sobrinas; sus vecinos ricos, el abuelo James Laurence (Chris Cooper) y su nieto Laurie (Timothée Chalamet), el mejor amigo de Jo y el futuro marido de Amy; el profesor Bhaer (Louis Garrel); u otros como el editor (un personaje genial interpretado por el dramaturgo y actor Tracy Letts), el señor March, John Brooke o la familia Hummel. Pero Greta Gerwig hará hincapié en ese espíritu creativo de las hermanas March y dejará como colofón su propio final. Su firma. Todas y todos podrán entregarse a sus pasiones artísticas.

Mujercitas es una obra personal de su directora, pero a la vez fiel a un montón de momentos imprescindibles de las otras versiones cinematográficas: el baile entre Jo y Laurie, la fallida declaración de este a Jo, la relación entre Beth y el abuelo con un piano de por medio, el desayuno a los Hummel o las representaciones teatrales de las hermanas.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.