Recuerdo de una noche

Feliz Navidad y Feliz 2020 a todos con Recuerdo de una noche.

Lee (Barbara Stanwyck), detenida por robar una pulsera en una joyería y con antecedentes, mira a John (Fred MacMurray), el fiscal que consiguió un aplazamiento para que su caso fuera juzgado por el jurado después de las fiestas de Navidad. En esa mirada hay lágrimas, pero también esperanza. Desde aquel día, el del aplazamiento, hasta ese momento, mucho ha cambiado entre los dos que han pasado estas fiestas especiales juntos. Sus últimas palabras, antes de que aparezca Fin en la pantalla, son: “¿Estarás a mi lado y me cogerás de la mano cuando lean la sentencia?”. “Claro que sí”. “Entonces no tendré miedo”.

Y en eso consiste la vida. En encontrar personas que te rodeen, que te arropen (y viceversa), poder coger manos y no tener miedo para afrontar los obstáculos de la vida, y llegar siempre a lugares deseados (físicos y mentales). En el caso de Lee y John regresar otra vez a esas cataratas del Niágara que han sido testigos de una promesa: permanecer juntos.

Recuperar esta película de Mitchell Leisen y con guion de Preston Sturges es una gozada. Y una ocasión especial para felicitaros a todos no solo la Navidad sino una entrada especial, por la puerta grande, al 2020.

Porque es una película que no tiene reparo en pasar del screwball comedy al melodrama. Y así es nuestro día a día. Llenos de buenos momentos, encuentros, risas…, pero también de lágrimas, dificultades y dramas. Sus protagonistas no solo aprenden a conocerse y mirarse de otra manera, sino que además se enamoran. Y lo que empieza como una guerra de sexos y con la premisa de muchas screwball: una mujer alocada que pone patas arriba el universo de un hombre cuadriculado y recto, se va tiñendo de la historia de dos personas que no han tenido una vida fácil. La diferencia es que ella ha lidiado toda su existencia siendo una superviviente nata y careciendo de amor y reconocimiento desde su infancia. A ella le atrapa un halo de soledad. Y él ha superado un montón de obstáculos hasta llegar adonde ha llegado, pero gracias a que sí ha contado desde niño con el amor de su familia y entorno. Solo quizá se ha tomado la vida demasiado en serio y se ha olvidado de disfrutarla más (no solo los días de las fiestas).

Hundirse en los fotogramas de Recuerdo de una noche es vivir las Navidades desde Nochebuena hasta Fin de año. Y dos personas que hacía tiempo que no celebraban la vida disfrutan de los pequeños detalles y momentos. Bueno, hacen un descubrimiento que nos viene bien a todos: no existe la felicidad, ese concepto que todo el mundo quiere atrapar y parece que se escapa… Lo que existen son los momentos felices. Y esos momentos hay que vivirlos a tope y disfrutarlos.

Emprenden un viaje y ese viaje está lleno de anécdotas alocadas. Incluida una vaca, una detención y un incendio. En un principio cada uno se dirige a su pueblo, pues uno de los descubrimientos que han hecho es que son vecinos. El porqué emprenden ese viaje juntos: ahí os dejo un aliciente para descubrir esta película. El encuentro de Lee con su madre descubre un drama. Un encuentro tenso y triste con una madre fría y borde, que odia. Así John decide que Lee pase los días con su familia. Ahí la película muestra la importancia de realizar viajes (aunque sean pequeños, de la ciudad a una aldea), vivir aventuras, tener encuentros, disfrutar de los paisajes, cambiar de aires…

Una vez en la casa es Navidad. Una madre, una tía, un chico para todo que las ayuda, la casa adornada y acogedora, la chimenea encendida… Los cuartos dispuestos, la comida rica preparada, el árbol puesto. El piano, las canciones, los regalos especiales y hechos con cariño, los encuentros con los vecinos, las galletas… La noche de Fin de Año, el baile, vestirse de manera especial… La llegada del nuevo año, los mejores deseos y el beso. Y Lee y John viviendo esos momentos intensamente. Y también enamorándose.

Pero llega el año nuevo, las fiestas han terminado, y vuelven los problemas. En el caso de Lee, frente al espejo, recibe las palabras de la madre de John, que sí la ha acogido con cariño, pero no duda en compartir con ella sus temores. Y le suelta frase lapidaria: “Y no creo que debamos permitir que nada se lo estropee”, refiriéndose a la carrera prometedora del hijo, que tanto ha sudado. Así Lee vuelve a la cruda realidad: ella es una ladrona que espera una condena. Y él el fiscal que va a meterla en prisión.

Sin embargo, ya hay un sentimiento. “Sería terrible perderte”. Da igual quien lo diga. Es un sentimiento que une a los dos. Y él lo tiene claro cuando ve que ella es reticente a escapar, a conseguir que la absuelvan sea como sea… Pase lo que pase seguirán juntos. Cada uno tiene sus ideas para conseguirlo. Pero prevalece la decisión de Lee, que es la más dura y compleja, pero que por nada del mundo quiere estropear la relación establecida no solo con John, sino con toda su familia. Aunque esta vez hay una diferencia respecto al principio de la película. Esta vez no tiene miedo, no está sola.

Lo dicho, desde este rincón del ciberespacio os deseo Feliz Navidad y Feliz 2020. Agradeceros siempre la compañía en este hogar de cine que siempre tiene la chimenea encendida para vosotros. Siempre lo digo, sin vuestra presencia este blog no sería lo mismo.

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