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El blog de Hildy Johnson

Simplemente, un blog "de cine"

Semana de cine chileno

Semana chilena

Una oportunidad para ver buen cine.

Una de las cinematografías más emergentes de los últimos años está siendo la chilena. Chile está ofreciendo un cine innovador, inquietante, interesante y con una mirada distinta, renovadora. Así que Cinemachile, el organismo que está promocionando alrededor del mundo el cine patrio, lanza una iniciativa para celebrar su décimo aniversario: la proyección de las diez mejores películas chilenas de esta década según la selección de diez programadores de distintas partes del mundo. Este evento se celebrará en Madrid, París, Berlín y Los Ángeles. Y las salas Golem serán las que acojan esta iniciativa en Madrid. Diez películas que se concentran entre los días 30 de mayo hasta el 2 de junio y que proporcionan la oportunidad de volver a ver algunas obras potentes de directores como Pablo Larraín (No y El club) o Sebastian Lelio (Una mujer fantástica y Gloria) o películas que sorprendieron en la cartelera como La nana o Violeta se fue a los cielos. También recupera algunas películas que se pudieron escapar entre los estrenos como Jesús, Lucía o Matar a un hombre. Y, por último, incluso se proyecta una película no estrenada todavía en España, Tarde para morir joven, de Dominga Sotomayor. También como aliciente, algunas proyecciones contarán al final con coloquios donde estarán presentes los protagonistas, actores chilenos que ya son rostros referentes, como Paulina García, Daniela Vega, Antonia Zegers y Alfredo Castro.

Jesus Christ Superstar en los escenarios

Jesucristo Superstar

Ted Neeley, el Jesús hippy de los años 70.

Un musical que me apasiona, y que he visto una y otra vez en el cine, en la televisión o en dvd es el de Jesucristo Superstar (Jesus Christ Superstar, 1973) de Norman Jewison. La obra de Broadway, la opera rock de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice, tuvo su réplica en la pantalla blanca. Entre los fotogramas quedó grabado el rostro de un Jesucristo con voz potente. Y ese rostro pertenecía a Ted Neeley. Sus canciones forman parte de la memoria popular e incluso recuerdo sus letras en castellano tras las versiones teatrales en España por parte de Camilo Sesto o Pablo Abraira.

Jesucristo Superstar da una visión de la vida de Jesucristo con la lupa de la contracultura y el movimiento hippy. El punto de vista tomado es el de Judas Iscariote, preocupado por cómo se está propagando la palabra de Jesús y lo que se está moviendo a su alrededor. Tiene la sensación de que todo se le está yendo de las manos a su amigo y lo que le encamina hacia la traición es el amor hacia él, pues cree que está recorriendo la senda equivocada. De tal modo que la obra se sustenta en el enfrentamiento ideológico entre Judas y Jesús, pero también por los lazos de su amistad. Y como al final los poderes superiores representados por Herodes, Caifás, Anás y Poncio Pilatos desencadenan la tragedia, puesto que todo es el mantenimiento de un equilibrio de poderes que el mensaje subversivo de Jesús y sus discípulos estaban cuestionando y tambaleando.

Para celebrar el 20 aniversario de la ópera rock se ha vuelto a levantar un montaje y el Ted Neeley de 1973 vuelve a recuperar su rol años después (y la voz potente sigue sonando). Su voz es tal que olvidas que el Jesús del escenario es un anciano. Así estos días puede verse el montaje de Massimo Romeo Piparo en Madrid en pleno Gran Vía. La obra atrapa el espíritu de la película (y aunque la estética hippy se mantiene, logra introducir guiños al siglo XXI, que vuelven a contextualizar la obra) y con un montaje espectacular, en un escenario aprovechado al máximo (y, por supuesto, con música en directo), logra emocionar a un público entregado, que al final no puede evitar levantarse y no parar de bailar (y lo dice la aquí firmante, que recibió una entrada como regalo de cumpleaños y que si hubiese podido repetir no hubiese dudado).

Michael Caine y la gran vida

Hay libros que los coges como un paréntesis (mientras hay otros manuscritos en espera) y los disfrutas a tope. Su lectura la guardas para los momentos de tranquilidad y reposo. Hay libros de naturaleza amena, con los que no puedes esconder la sonrisa. Y eso ocurre con la nueva autobiografía de Michael Caine, La gran vida. The Elephant to Hollywood (La principal. Fulgencio Pimentel, 2019). Páginas trufadas de anécdotas, vivencias, pensamientos y reflexiones del actor británico. No tienen desperdicio. Sus orígenes humildes, su difícil escalada hacia el triunfo, su llegada a Hollywood, sus amigos, las segundas oportunidades, la familia, sus aventuras, sus aficiones… Michael Caine se convierte en un contador de historias, orgulloso de sus orígenes y de su ascenso, y las cuenta como si la vida fuera un largo y tranquilo camino, con sobresaltos y laberintos, finalmente superables. Caine se presenta como todo un vividor. Y habla sin reparo de sus años más locos en Londres, con espíritu pícaro (a lo Alfie); del amor de su vida; de sus compañeros de rodajes; de sus sentimientos o deja caer reflexiones sobre todo tipo de cuestiones. Para Michael Caine ser actor es un trabajo y como necesita cobrar su sueldo, no tiene reparo en actuar en películas de distinta índole construyendo una filmografía de lo más longeva, con títulos de oro y otros más olvidables (él es el primero que lo sabe). Así te hundes en sus palabras y vives mil y una aventuras junto a Shirley McLaine, Sidney Poitier, Roger Moore, Terence Stamp, Laurence Olivier o Sean Connery.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

2 Comments

  1. 39escalones dice:

    Ay, qué ganas de leerme ese libroooooooo…

    Besos

  2. Se disfruta de veras. Es divertido. Es como de un niño grande, pero plagado de historias y anécdotas curiosas. A mí me ha sorprendido Michael Caine, pues tenía otra imagen de él y el libro me la ha desmontado totalmente.

    Beso
    Hildy

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