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El blog de Hildy Johnson

Simplemente, un blog "de cine"

Caught

La heroína de Atrapados (Caught, 1949) encerrada en una mansión-pesadilla.

Max Ophüls, huyendo del nazismo, tuvo que exiliarse unos años en América (1941-1949). No lo tuvo fácil en Hollywood y hasta 1946 no pudo empezar a dirigir. No obstante, no le faltaron buenos amigos y admiradores de su trabajo. Las dos últimas películas que dirigió allí son oscuras, con muchos elementos de cine negro, y una crítica incisiva al modo de vida americano, al sueño… Las dos son protagonizadas por mujeres (como era habitual en su filmografía). En una la heroína es la interesante Barbara Bel Geddes y, en la segunda, la protagonista es una de las reinas del cine negro, Joan Bennett. De hecho la primera película es la parte oscura del cuento de Cenicienta con príncipe siniestro y unas gotas de noir. Y la segunda es un melodrama familiar con puro cine negro a cuestas. Max Ophüls es un director siempre brillante que hace magia con la puesta en escena y los movimientos de cámara. En estas dos películas, bastante más austero, pero con un uso inteligente, virtuoso y al servicio de las historias que quiere contar, como iremos viendo. Y en las dos películas repite con un actor que siempre da muestras de su versatilidad y de los matices que emplea para la construcción de personajes: James Mason. Si en la primera se convierte en un doctor que sabe dar al dinero su justo papel, que es tremendamente crítico con el mundo en el que vive, apasionado de su trabajo y dolorosamente realista, y que además sabe ver al monstruo oscuro que domina la vida de su amada; en la segunda es un perdedor chantajista, que ha llevado siempre una mala vida, y que se transforma ante la mujer chantajeada. De pronto desea lo que nunca ha tenido, y quiere, obsesivamente, que esta mujer no pierda el estatus que nunca logrará alcanzar…, se enamora idílicamente (locamente diría yo) y realiza una de las redenciones más tristes.

Atrapados (Caught, 1949) cuenta la historia de Leonora Eames, una joven que ve como una salida a las carencias sociales y económicas, formarse en una escuela de señoritas donde enseñan que una de sus principales herramientas es la sonrisa y que el objetivo principal es atrapar a un hombre rico. Una vez que consigue trabajo como modelo, la invitan a una fiesta en un yate… Ella duda si acudir o no. No se siente cómoda en ese papel. Decide ir y allí conocerá de manera inesperada al anfitrión, Smith Ohlrig, un millonario hombre de negocios (inquietante Robert Ryan). Si a todo el mundo le parece que la modelo ha alcanzado la cima (fama, dinero y estatus), nadie es consciente de que entrar en la mansión de Ohlrig es la peor de las pesadillas. El príncipe es un hombre oscuro, enfermo mental e incapaz de amar, que solo se siente seguro ejerciendo el poder, y que trata a su esposa como un negocio u objetivo más. Ella trata de escapar de la jaula de oro, decide abandonar la mansión del príncipe sin llevarse nada, sin pedirle nada, y ponerse a trabajar. Pero él no puede admitir un error, una derrota.

La protagonista consigue trabajo en la recepción de dos doctores (uno ginecólogo y el otro pediatra). El pediatra no solo la hace valorarse, cuestionarse su propia vida y poner sobre la mesa muchas de sus ideas equivocadas sobre el sueño americano, sino que además se enamora de ella. Aunque Leonora esconde su identidad… hasta que no puede ocultarlo más.

Y la segunda parte es mucho más oscura. El príncipe encierra a la chica en la mansión de oro, sin posibilidad de salida. Ejerce su poder brutal sobre ella. La atmósfera agobiante, amenazadora, de soledad e indefensión es cada vez más y más opresiva para la protagonista. Su vida ya es una pesadilla sin final. El pediatra no la abandona, sino que en un momento dado lo que la plantea es que tiene que decidirse… y que él siempre estará al otro lado de la línea telefónica. Pero el príncipe tiende una trampa que la deja sin salida. Max Ophüls construye un cuento oscuro donde el príncipe azul es un enfermo y todo lo relacionado con él es negativo (el sueño americano, el que todo lo consigue, puede ser un hombre enfermo mentalmente). La mansión es una pesadilla. Y el director va más allá en sus planteamientos: el pediatra, al final, tranquiliza a la amada y le expone cómo el aborto natural que ha sufrido (el embarazo es lo que la encierra de nuevo en la mansión y con lo que el príncipe ejerce su dominio y poder) es lo que la permitirá, por fin, ser una mujer libre y empezar desde cero… y puede que con él a su lado, si ella quiere. El director además crea momentos increíbles en la mansión donde varias veces con el juego de las escaleras y la amplitud de las habitaciones recargadas, pone de manifiesto la soledad y vulnerabilidad de la protagonista. O la intimidad cálida y viva de la recepción de los dos médicos, un espacio del que sabe sacar todo el partido o momentos en que la cámara se mueve elegantemente para atrapar los destellos de felicidad, empañados por las sombras, del pediatra y la modelo que bailan en un garito…

Almas desnudas

Lucia Harper, de Almas desnudas, atada para siempre a su hogar familiar.

Almas desnudas (The Reckless Moment, 1949) muestra la vida conservadora y organizada de una ama de casa americana. Ella es Lucia Harper (Joan Bennett). Ante la ausencia del esposo, por motivos laborales (y antes por la guerra), lleva con mano de hierro la respetabilidad de su familia. Por eso no tiene reparo en salir de su palacio de cristal y meterse en un garito de mala muerte para conocer las intenciones de un hombre que está saliendo con su hija adolescente, de 17 años, estudiante de Bellas Artes. A partir de este momento la vida ordenada de Lucia Harper se desmorona y descubre otro mundo fuera de su palacio de cristal. Un mundo oscuro en el que tiene que sortear una y mil puertas si quiere que nada ocurra en su idílico hogar. Todo se precipita por un fatal accidente, al lado de su hogar precisamente, del hombre que corteja a su hija, y la sospecha de que ha sido provocado, sin querer, por la adolescente. Harper no quiere una mancha en la vida familiar. Controla y protege. Así que ni corta ni perezosa oculta el cuerpo y lo traslada a otro lugar. Y se mete en una espiral de agobio y estrés donde aguanta para no estallar delante de su marido en la distancia, de su suegro, de su hijo pequeño y su hija adolescente…, pero también se da cuenta de que está totalmente encerrada en ese palacio de cristal, en ese hogar y en esa familia.

Todo se complica más aún cuando aparece en escena Martin Donnelly (James Mason), un chantajista, que junto a su socio, tiene cartas de la adolescente dirigidas al hombre muerto, que pueden llevar a la policía hasta su respetable casa. Pero lo que nadie espera es el giro de la película cuando el perdedor, el chantajista, se convierte de pronto en el salvador y protector de Lucia…, pero también el que la encerrará para siempre entre las cuatro paredes de su palacio de cristal. Y Lucia, desgarrada al final, contestando una llamada de teléfono de su esposo, es consciente de su eterno encierro…, y de la pérdida quizá de vivir una historia de amor imposible e inesperada.

De nuevo Ophüls crea en todo momento atmósferas inquietantes, todos los garitos que empieza a visitar la protagonista para conseguir el dinero. O cómo va transformando el hogar en un lugar siniestro, en una cárcel con barrotes (benditas escaleras). Cuida la tensión de la historia: por ejemplo, el encuentro de Lucia con el cadáver y sus esfuerzos por deshacerse de él o el enfrentamiento de Martin con su socio, pues no quiere bajo ningún concepto que nada malo afecte al hogar “deseado” de Lucía. Y también destaca de la película la compleja psicología de los personajes con una lluvia de detalles y con las interpretaciones de Bennett y Mason. Sobre todo cómo se va viendo la fascinación que va sintiendo el chantajista por su víctima y cómo se va convirtiendo en su protector y en la salida de sus problemas. Así como la riqueza de algunos personajes secundarios como la sirvienta negra (Frances E. Williams) que es la única capaz de ver lo que está pasando en el hogar de su señora…

Almas desnudas es un retrato negro y oscuro de la típica familia americana y el sueño que creen estar viviendo…

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

10 Comments

  1. Luis S. dice:

    ¿Te gusta más el Ophüls americano que el francés o el alemán? Tendría que volver a ver sus películas pero sé que me gustaron todas las que vi en su momento aunque, eso sí, sin conseguir que ninguna me llegara a parecer una obra maestra. Bueno, quizás “Carta de una desconocida” o “La ronda” sí podrían ser obras maestras, ¿no? Pero “Lola Montes” la encontré sobrevalorada, como bañada en alcanfor, aunque esto suene a blasfemia entre los más recónditos ophulsianos y me deje a mí en mal lugar.
    Sobre Ralph Nelson, de la anterior entrada, diré que si todo su cine es como “Soldado azul”, que vi hace años varias veces, por razones que no vienen al caso, no creo que merezca ninguna reivindicación. “Soldado azul” está entre los peores westerns que he visto, allí donde el famoso revisionismo histórico alcanza sus más altas cotas de subrayados dramáticos, narrativos, estéticos y hasta morales. En mi opinión, incluso con la estupenda Candice Bergen, una película para olvidar. Eso sí, tiene un aspecto sociocultural interesante en España y es que se estrenó con tremendos cortes de censura que afectaron a las imágenes, los diálogos (manipulados) y los carteles explicativos dentro del film (distorsionados también). Por cambiar, la censura española modificó hasta el póster de la película, donde la Bergen estaba mucho más recatada en el cartel español y no se le veía nada, justamente, censurable.
    Un saludo.

  2. Querido Luis, me gusta Max Ophüls. Decirte que de su etapa alemana no he visto nada. Sus películas americanas me fascinan y adoro de su etapa francesa: El placer y Madame d… En breve disfrutaré de La Ronda, que es la única de su última etapa francesa que me queda por ver. Lola Montes disfruté por cómo me cuenta la historia, pero no es mi Ophüls favorito.
    En cuanto Ralph Nelson tanto la película que reseño como Requiem por un campeón, creo, que merecen la pena. Soldado azul todavía no la he visto, pero me apetece. Ya te contaré cómo la siento. También me apetece recuperar y recordar de Nelson, que las tengo en olvido, Los lirios del valle y Operación Whisky.

    Beso
    Hildy

  3. Bet dice:

    Querida Hildy, no he visto ninguna de las dos pero con “Atrapados” tengo un guiño del Destino particular, esa película apareció en mi lista de deseos hace tiempo, ya no recuerdo por qué la puse allí y cada vez que repaso mi interminable lista la encuentro y vuelvo a considerarla para futuras compras, para terminar descartándola por hacer lugar a otras más urgentes. Luego de leer tu texto tal vez me decida a hacerme de ella de una vez por todas. Desde ya que James Mason me interesa y mucho como así también esas historias con notas góticas. –
    Un beso grande, Bet.-

  4. 39escalones dice:

    Hoy me has dado en medio, mi querida Hildy. Me encanta Ophüls, y me encanta esta pareja de películas. Ophüls es un dominador de espacios, un gran escenógrafo (y coreógrafo), nada en sus escenarios es caprichoso o gratuito. Puedes ver sus películas sin voz y comprendes perfectamente lo que pasa solo observando sus juegos de luces y sus movimientos por el espacio. Grandioso. Como otros paisanos suyos emigrados a América, diseccionaron igual de bien su sociedad de acogida, de la misma forma que lo habían hecho en su país de origen. Aunque yo creo que no hubo tanta mudanza, porque Hollywood no puede entenderse sin los centroeuropeos en general, y sin los alemanes en particular.

    En cuanto a Soldado azul, independientemente de que guste más o menos, creo que es un error criticarla por su supuesto “revisionismo histórico”. En ningún caso hay que callarlo sino al contrario, contextualizarlo, pero si admitimos que este criterio es suficiente para calificar una película de “olvidable”, olvidemos Hollywood, y buena parte del cine del resto del mundo.

    Besos

  5. Querida Bet, Atrapados… te va atrapar (valga, este tonto juego de palabras). James Mason te digo yo que es uno de nuestros consentidos.

    Beso
    Hildy

  6. A mí también, mi querido Alfredo. Me gusta Ophüls y también esta pareja de películas. Son un disfrute.
    ¡Y, nada, veo que no tengo disculpa! Soldado azul ha generado un interesante debate. ¡Tengo que verla pronto y tratar de escribir sobre ella! Con lo que he leído a Lilapop, a Luis y a ti… sé que indiferente no deja, y que tengo una asignatura pendiente. ¡Cómo disfruto y cómo aprendo de vuestros comentarios!

    Beso
    Hildy

  7. Lilapop dice:

    Hola Hildy vi ambas películas hace bastante tiempo y no las tengo del todo frescas. Ophüls es de los directores más exquisitos que conozco. “Carta de una desconocida”, “La ronda”, “El placer”, “Madame de…”. “Lola Montes” me fascinan. Especialmente “Carta de una desconocida” que es una de las películas de mi vida. “De Mayerling a Sarajevo”, “La mujer de todos” y “Yoshiwara” también son hermosas. Pondría un peldaño más abajo a “Almas desnudas” y “Atrapados” (más bien tendría que ser “Atrapada”¿no? Y respecto al cambio de “The reckless moment” por “Almas desnundas” mejor no hablar…) Creo que la mejor etapa de Ophüls es la francesa y espero recuperar algún día todo su cine de los años 30.
    Pese a que no considero que sean las dos mejores obras de Ophüls son, sin duda, muy interesantes. Para empezar cuentan con dos actores que podían hacer de protagonista o de villano con la misma solidez y eso no era nada común en el Hollywood clásico: por Robert Ryan y James Mason. Ambos filmes son una mezcla que funciona entre melodrama y cine negro. Como en casi todos los melodramas, todo se centra alrededor de un personaje femenino. Y como toda película negra tienen mucho de crítica social. “Atrapados” narra, como tú bien dices, el calvario de una chica que cree que ha logrado el sueño dorado al casarse con un millonario para darse cuenta que el susodicho es un peligroso desequilibrado (inspirado en Howard Hughes) del que huirá, para encontrar trabajo con otro hombre que le ayudará, sin paternalismos, a encontrar la confianza en sí misma y apreciar el valor de una independencia para la que no la habían preparado. Y desde ahí poder volver a amar.
    En “Almas desnudas” me gustó como muestra la importancia del ama de casa. No es aquí esa figura muchas veces minusvalorada sino el alma y el sostén de la familia. La que gestiona, administra, cuida y defiende. Y en el caso de la protagonista debe hacerlo sola porque su marido está lejos trabajando y ajeno a muchos de los quebrantos por los que tiene ella que atravesar. Y será precisamente esa entereza y el amor incondicional a su familia que demuestra, lo que hará que un delincuente como el que interpreta James Mason se conmueva (se enamore, él sí) cambie y quiera hacer lo correcto, ser noble por lo menos una vez.
    Yo no interpreté ese llanto final como amargura por la imposibilidad de no vivir un amor, sino como una liberación tras hablar con su marido. La protagonista puede por fin romperse, y dar rienda suelta a la tensión y el dolor que ha tenido que soportar. Y su único confidente y apoyo en todo este tiempo ha sido un delincuente. Un hombre con el que ella en la vida se habría relacionado y que la ha ayudado hasta sus últimas consecuencias. Sin duda la protagonista pasa de una visión del mundo de blanco y negro a una llena de grises empezando, por la percepción de sí misma pero el amor por parte de ella yo no lo veo …aunque sea muy comprensible enamorarse de alguien tan fascinante como James Mason.
    Por cierto se rodó un remake protagonizado por Tilda Swinton: “En lo más profundo”. No lo he visto.

  8. Lilapop dice:

    Sin ser “Lola Montes” la película de Ophüls que más amo me parece un film hermosísimo. Sí que es verdad que había algo que me fallaba y era la protagonista. Martine Carol me parecía una actriz muy limitada que, a mi juicio, perjudicaba la película. Hasta que al verla por segunda vez, advertí que era muy adecuada para el personaje, o para la quiere contar Ophüls con el personaje. La limitación como intérprete de Carol nos ayuda a entender la inconsistencia de la propia Lola Montes, una actriz y cantante mediocre que se hizo famosa, no por su talento para la danza y la interpretación, sino por su belleza, su carácter tempestuoso y sobre todo, por su vocación para el escándalo. Este sin duda fue su gran talento. Y ella asume definitivamente, su condición de “atracción de circo” en ese plano final sobrecogedor. Debió de ser una de las primeras personas que hicieron de la fama su profesión. Los canales de televisión están llenos de sus epígonos.

  9. Sí, querida Lilapop, estoy de acuerdo, Robert Ryan y James Mason son dos actorazos. Y como siempre un lujo leer tu mirada sobre ambas películas. A mí lo que me fascinó es que encontramos luces en un personaje oscuro como el de Mason, de pronto se vuelve vulnerable. Y sombras en un personaje como el de Bennet, que es capaz de cualquier cosa con tal de que no se “contamine” su ámbito familiar. Y que en ese recorrido inverso, los dos personajes se encuentran… Dos personajes que nunca se hubiesen cruzado… Sí, estoy de acuerdo. A mí también me gusta Lola Montés, sin ser mi favorito del director. Creo que tiene además una forma muy original de contar la “historia” del personaje.
    La primera etapa como director de Ophüls apenas la conozco. Sí, su etapa americana y la última francesa. Me queda todavía sorpresas que llevarme con él.

    Beso
    Hildy

  10. Lilapop dice:

    Gracias por tus palabras Hildy. A mi me encanta leerte. No solo por lo bien que escribes sino porque lo haces desde el amor al cine (hay personas, críticos o no, que creo que lo hacen desde el odio o peor aún, desde la suficiencia) y tienes criterio, que no es lo mismo que tener solo opinión. ¡Y no hablas de series! Todo el mundo está con las series ahora…Yo dudo que haya tiempo material para ver tanta serie…
    Del exquisito Ophüls, de su cámara ingrávida, de su subjetivización de los objetos, “el gran aliado de las mujeres” según Truffaut, espero recuperar “Amoríos” de su etapa alemana. He visto su remake, “Christine”, con los bellísimos Delon y Schneider y es sin duda una película triste y bonita, pero fuera de época, como esos cromos troquelados, la de Ophüls me la imagino hermosa, desgarradora y más auténtica. Todo en ella es puro Ophüls. La Viena de la”Bélle Epoque” era su mundo añorado y su tema preferido siempre fue el “amour fou”.
    Un saludo y a esperar qué película inspira tu prçoximo post

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