Despertares

La pantera explica cómo se siente un enfermo en Despertares.

Tiempo de verano, tiempo de casualidades. Una repasa películas al azar en la televisión de la sala de estar. Y estos días decido contemplar películas que en el momento del estreno me fascinaron. Una tarde me pongo Despertares (Awakenings, 1990) de Penny Marshall y descubro que me sigue emocionando. Y que su recuerdo no cayó en olvido en mi memoria. La película es una adaptación de un libro autobiográfico del neurólogo Oliver Sacks.

Y a la tarde siguiente me dispongo a disfrutar de una película de Woody Allen que vi en su momento, recordé que me gustó mucho, pero no la había vuelto a ver desde su estreno: Otra mujer (Another Woman, 1988). Y me doy cuenta de muchos más matices y más significados de esta película, y es debido a que me voy acercando a las edades y sentimientos de los personajes principales.

Pero lo más mágico y lo más casual de este visionado de dos películas elegidas al azar durante dos tardes seguidas… es que me doy cuenta de que ambas reproducen en una de sus secuencias un mismo poema de Rainer Maria Rilke, La pantera. Y en ambos momentos, y en ambas películas, el poema cobra todo su sentido. En la primera sirve para describir a la perfección el encierro en el que viven los personajes dentro de sus cuerpos. Es una manera magnífica de describir lo que siente ese grupo de enfermos de encefalitis letárgica. Y en la segunda para dar pinceladas sobre el estado emocional del personaje principal que ve cómo no se ha atrevido a sentir a lo largo de su vida, cómo ha estado atrapada dentro de sí misma… y cómo la muerte ya acecha y le queda poco tiempo para disfrutar y enmendar errores.

Otra mujer

La pantera da la pincelada justa de cómo se siente la protagonista de Otra mujer.

A continuación os dejo el poema tal y como aparece en el doblaje al castellano de Despertares. Os confieso que he alucinado al buscar en la Red una traducción y darme cuenta de cómo se planteaban tropecientas mil posibilidades. Al final, me he decidido por la de la película, que no es la mejor, pero sí la más cinematográfica.

La pantera

Sus ojos, de tanto mirar entre las rejas,

están tan cansados, que ya no pueden ver otra cosa.

Para él, es como si hubiera mil rejas,

y tras ellas no existiera el mundo.

Camina en pequeños círculos, una y otra vez,

y sus vigorosos pasos son como una danza ritual,

alrededor de un centro,

donde una voluntad gigantesca yace paralizada.

De vez en cuando, el telón de los ojos

se levanta en silencio, y penetra una forma,

se desliza por el silencio dentro de las sombras,

llega al corazón y muere.

Y es curioso porque al tiempo que elaboro este pequeño texto busco información sobre Sacks y cómo cuando le diagnosticaron un cáncer incurable, escribió: «Quiero y espero, en el tiempo que resta, profundizar mis amistades, despedirme de la gente que amo, escribir más, viajar si tengo la fuerza para ello, con el propósito de alcanzar nuevos niveles de entendimiento y percepción». Y esas palabras parecen hechas y diseñadas para que las escuche el personaje de Gena Rowlands en Otra mujer, cuando empieza a descubrir cuál ha sido su vida.

Y me doy cuenta de algo que siempre pienso… Las películas te hablan, te cuentan y te dicen cosas al oído…

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